Seguidores de mis paranoias...

viernes, 3 de julio de 2009

Mi cabello peligra: AYUDA


Tengo una enfermedad.

Bueno, no sé si es una enfermedad.

Hace unos años, especialmente en verano y en momentos que mi vida social era de casi nula a ultra nula, me pasaba las tardes dibujando y también tenía una manía: coger las tijeras.

Me gustaba jugar a hacer experimentos con mi pelo. Dejé esa manía cuando pasé de coger las tijeras a la máquina. Me jodió un poco porque hasta que creció no pude volver a jugar con él; aunque ese verano fue el más cómodo de mi vida (sin peines, sin tirones, suave suave...).

Hace dos años, una tarde de aburrimiento que no salía con mis amigos por una peleilla, cogí las tijeras y probé, en mis propios cabellos, qué tal me quedaría el flequillo. Al verme en el espejo me dije: joder, qué mal queda. El problema era que el pelo ya estaba cortado y el flequillo hecho, así que tuve que escalar para que pareciera que era parte de la escala. Quedaba más mal aún, pero pensé que era un cambio de look y me fui tan pancha a la ducha y experimentar peinados para pasar el corte un poco desapercibido. Hasta que un día le pasé las tijeras a una amiga y le hice cortarme el pelo bien corto. A medida que iba creciendo lo iba cortando a mi gusto y escalando (gracias también a la peluquería que me lo arregló una vez, es que era horrible).

Luego el año pasado sólo jugaba con el flequillo también. No lo cortaba mucho pero sí lo escalaba dejando la parte más corta a la altura de la barbilla.

El miércoles.... este miércoles salí de la ducha y mientras me peinaba en esa tarde de aburrimiento pensaba qué tal me quedaría ahora el flequillo corto y unos mechones cortos por detrás.

Cogí las tijeras y empecé cortando un pelín el flequillo por delante y luego de ese corto, a la altura de las cejas, hice otro corte en un pequeño mechón...

Gracias al Sacro Imperio Romano que fue en su tiempo, apareció la chica de la habitación de al lado en el baño compartido donde servidora estaba acometiendo el crimen, me miró con cara de "¿qué coño haces?" al verme con las manos en la masa y el triste resultado que estaba saliendo. Me miré bien al espejo y me maldije porque incumplí mi promesa de no pagar el aburrimiento con mi pelo. Luego tuve que igualarme la otra parte y al final no me ha desagradado tanto el resultado, pero llegué a temer por mi imagen si no llega a ser por aquella chica.

Me quité el lunes internet y el miércoles ya atenté contra mi integridad física, moral y espiritual culpa del aburrimiento. Me tengo que dar al manga y al anime otra vez, me temo; y dejarme las pelas en un hobby ya olvidado.

Pensaréis que exagero, pero puedo pasarme horas con unas tijeras cortando mechón a mechón, pensando "lo estoy escalando", y "no ha quedado muy bien, ahora lo arreglo", y "ahora un poco más por aquí" y cuando me he dado cuenta ya estoy cortando a ras del cuero cabelludo. Es muy común en mi persona y mi pelo. Me cuesta muchísimo dejarme el pelo largo y eso que me crece rapidísimo (en año y medio puedo llevarlo de los hombros a la altura de la cintura alisado); el problema es que cada dos días pienso en coger las tijeras al mirarme al espejo, y de cada cien veces, una acabo cogiéndolas y jodiendo todo esfuerzo mostrado anteriormente.

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4 comentarios:

dijo...

Yo ví uno de tus experimientos XDDDDDDDDDDDDDDDDD
Ten paciencia tia, paciencia, comprate un buen tochaco de libro o 2 o 3, así seguro que al menos, durante un perdiodo de tiempo, estás entretenida XD

dijo...

Por cierto... he visto la foto que me pasastes... hasya yo he flipado de lo que se me parece O_O tengo una puta doble O_O

Sephi dijo...

tira las tijeras

ICE MAN dijo...

rapate la cabeza al cero, ya verás como se te quitan las ganas de jugar con la tijera

XDDDDDDDDDDDD

saludos