Seguidores de mis paranoias...

lunes, 13 de abril de 2009

Anecdotario Semana Santa


No hay ninguna anécdota interesante que me haya pasado esta Semana Santa, así que la voy a torrar con otras cosas xD.

Ha sido una semana de relax en Ponferrada, realizando varias excursiones a varios pueblos, León y Astorga con Rebeca Saray y David, y celebrar el cumpleaños de Jorge Becerra el sábado, que fue el único día que el monstruo rojo y sus dolorosas martilladas en mis ovarios que me acompañaron durante todo el viaje, dejó de darme de hostias tan fuertes que llegó a tirarme varias veces por los suelos, en que gracias al alcohol y a su agotamiento, pude salir una noche y desfasarme con la gente que allí estaba sin necesitar asiento y reposo (bueno sí, al final del todo que el alcohol también acabó tirándome por los suelos...pero ese es otro tema).

Conocí a más gente intersante por allí y me dí cuenta que no puedo vivir sin Sergio. Es horrible. ¿Desde cuando la solitaria de mí necesita una persona para sentirse bien y agusto con todo? No estoy mal en Madrid sola en mi habitación y en el trabajo que me ocupa de lunes a jueves todo el maldito día... pero siento que una parte de mí no está y eso me jode sobremanera.

No quiero decir que me voy a morir y ese tipo de desgracias que sólo ocurren a los desesperados y a los agonías romanticones super laposos que dan vomitera verles. Hay gente que estando con nosotros recién conocidos ni se plispan que somos pareja porque cuando estamos entre humanos no somos lo que la gente llamaría: empalagosos, y besos y caricias las justas (hasta que el alcohol sube alguna noche y es que se me van... las manos se van solas) [ES DECIR: No hace falta ir diciendo a todo el mundo: hola yo soy Misa y este es mi novio (y viceversa), tiene un nombre. Tampoco hace falta ir cogidos de la mano 200% cuando se va en grupo hablando con otras personas, amigos, etc... Y si hay algo q me molesta mucho es estar hablando con alguien y que se estén comiendo los morros delante de mi cara pasando de mí, y por eso mismo tampoco lo hago.]

Qué mala es la distancia para darte cuenta de algunas cosas.

Y bueno, cambiando algo de tema que estoy releyéndolo y como lo relea una vez más voy a borrarlo y no leeréis la clase de cosas que puedo llegar a soltar (y menos mal que no estoy borracha o el blog estallaría y dejaría de ser de paranoias para ser "Adversidades en el Amor de Misaoshi").

Al estar esta vez una semana entera en Ponferrada y el Bierzo en general, y ver más cosas, también me he dado cuenta que cada día me gusta más. No por su descuadrada arquitectura, edificios sin sentido construidos en masa; gente que conduce como el culo al menos en Semana Santa (porque se van a matar judíos, algo que no había oido nunca, se van a tomar limonada (que es vino con cítricos (osease: sangría), y está asqueroso por mucho que la gente diga también) y se chocan en los parkings, en el único centro comercial de Ponferrada que existe, con coches aparcados (y casi chafándonos entre ellos a Sergio y a mí: era una situación incomprensible, una señora partiéndose el culo conduciendo a unos 10 km/h viniendo hacia nosotros, nos apartamos, gira y sigue viniendo hacia nosotros, nos apartamos y choca contra un coche partiéndose de risa todavía la señora... les miramos con cara de "qué coño hacéis!?" y la copiloto nos miraba como si fuera nuestra culpa... venían de cerveza y limonada hasta el culo, fijísimo), por su exhasperante tranquilidad en muchas ocasiones, por su poca gracia culpa de la crisis para salir de marcha que prefieren quedarse en casa viendo películas...

Pero me gusta, precisamente por ser todo lo contrario a Madrid. Digamos que Palma de Mallorca, donde me he criado (para el que no lo sepa), es el punto intermedio de esas dos ciudades... Si no fuera por el trabajo y la crisis, creo que no pensaría mucho cambiar mi ciudad de destino por algo menos caro y más tranquilo...

Pero si voy a algún lado, tengo claro que no será por un hombre, sinó por vivir en algun lugar. Me fui de Palma porque no me veía viviendo allí y Madrid para trabajar me gusta, pero no vivir en ella... ahora solo deseo encontrar un sitio en el que me sienta agusto para asentarme.

Aún soy joven así que no tengo prisa, aunque Ponferrada ya está en la lista por ahora como única opción... tengo que viajar más y explorar posibles destinos para vivir... y no me importaría que fuera con Sergio.



Foto: Rebeca Saray, Sergio y yo, por David.

3 comentarios:

Zell dijo...

Hay gente que estando con nosotros recién conocidos ni se plispan que somos pareja porque cuando estamos entre humanos no somos lo que la gente llamaría: empalagosos, y besos y caricias las justas (hasta que el alcohol sube alguna noche y es que se me van... las manos se van solas).

Hablas de amor o de sexo??

Misaoshi dijo...

Hablo de amor, intimidad y respeto para con las otras personas.

No hace falta ir diciendo a todo el mundo: hola yo soy Misa y este es mi novio (y viceversa), tiene un nombre. Tampoco hace falta ir cogidos de la mano 200% cuando se va en grupo hablando con otras personas, amigos, etc... Y si hay algo q me molesta mucho es estar hablando con alguien y que se estén comiendo los morros delante de mi cara pasando de mí, y por eso mismo tampoco lo hago.

Y ahí lo dejo.

† BëyKå † dijo...

A mí también me ha llamado la atención lo mismo que a Zell xD
Pero vamos estoy más que de acuerdo con tu comentario al respecto, de hecho, a mí personalmente me empalagaba un montón estar con amigos y que el chico estuviera todo el tiempo cogiéndome y tocándome y tal...xD También es que soy un poco repelente, pero me gusta tener un poco de espacio a veces XD