Seguidores de mis paranoias...

viernes, 28 de septiembre de 2018

La Escuela del Parque de Arena.

Como madre creyente ferviente que una educación en casa no solo es posible, si no también beneficiosa para nuestros hijos, cuando voy al parque o escucho comentarios de otras madres/padres reconfirmo mi postura.

Un compañero de trabajo, el mismo que me decía que no era natural darle pecho con dos años a un bebé aunque estaba de acuerdo que en los primeros meses era lo mejor para el bebé (seguramente ha leído mucha publicidad de Nestlé y Belvit), defensor constante de la escuela infantil (guardería, en sus palabras, y ojo, la escuela si tiene un buen proyecto y el/la profesor/a lo respeta yo también la apoyo), me dice que estoy equivocada, que lo mejor que podría hacer por mi hija es llevarla a socializar, a que allí aprenda inglés y los números y los colores, a compartir con otros niños, a hablar más rápido, que él ha visto la evolución de sus hijos desde que les metió con 4 meses y que se han inmunizado de todo (ha faltado mucho, la madre, a trabajar por cuidar de sus hijos enfermos, porque se debe notar la inmunización a partir del 2º nivel, cuando entran en el cole a partir de los 3 años, pero no porque el sistema inmune esté más maduro).

Nunca ha vivido una "asamblea" de la escuela, ni en el parque, ni en ningún sitio.
Y aún así coloca a sus muñecos en círculo, de frente, y les cuenta cuentos.
¿Realmente es algo típico de las escuelas o es algo innato en los niños por la necesidad
de escuchar y ser escuchados el preferir colocarse así?
No soy detractora de la Escuela Infantil, pienso que es una necesidad en esta sociedad donde la conciliación está en un tercer plano, donde los horarios de los padres no coinciden con los de los hijos, donde la lactancia materna está penalizada, donde muchas madres son penalizadas también por quedarse embarazadas, donde el permiso de maternidad y lactancia no se corresponde con los mensajes concienciadores de la OMS, donde niños que viven en familias de nivel socioeconómico bajo reciben una educación, materiales y alimentación que no pueden tener en el hogar, así como los de familias de bajo nivel sociocultural ven que a sus hijos les gusta más un libro que pasar horas frente al televisor y ven otros modelos de conducta, adquieren más vocabulario y ciertos valores que contrastan con los de su hogar. En definitiva, la escuela es beneficiosa, pero no porque aprendan más o menos inglés, los números o los colores que también los aprenderán en casa, jugando a las construcciones, a las cocinitas o leyéndoles un cuento y describiéndoles las cosas que ven, si no porque suple carencias que puedan encontrarse en su círculo social cercano. Y cuando hablan de rutinas, me pongo un poco mala. Qué rutina ha de tener un bebé de 4 meses, si no es dormir cuando lo necesita, comer y que se le cambie cuando precise. Uno de un año... fija sus horarios de comida sin necesidad que haya un adulto... las rutinas solo sirven para que los adultos estemos más cómodos, adaptar sus horarios a los nuestros, que poco a poco el mismo bebé va cogiendo esa rutina a raíz de la convivencia. Mi hija nunca ha tenido horarios estipulados para comer, dormir o bañarse y es ella misma la que lo pide más o menos a la misma hora, ajustándose más o menos con el adulto y los de la escuela que tanto "aprenden" los niños dentro de ella. No hace falta obligarles desde bebés, ellos mismos lo harán por sí solos. Y bueno, que una buena Escuela Infantil es buena para cualquier niño y padre/madre que lleve a sus hijos allí, porque lo más importante: se sentirán respetados.

Pues el parque, al no llevarla ni a ludotecas, ni escuela infantil, ni a actividades "extra-hogares", se ha convertido en su salón de juegos social. Y sin ir a la escuela nos encontramos ante un severo caso de "NIÑA ESPABILADA". O lo que es lo mismo: una niña normal para su edad, independientemente de si va al cole o no.  Gracias a pasar horas y horas en el parque puedo comparar su desarrollo con el de otros niños de su edad. Podemos tirarnos por las tardes entre 1 y 3 horas. Y se aprende mucho, tanto ella como yo. Mas luego el tiempo que pasa con la abuela y/o el padre en el parque, que es otro buen rato, pudiendo llegar a dos horas si la comida lleva hecha a fuego lento desde la noche anterior (en mi casa es el padre el que se encarga de la cocina).

Con menos de 2 años, sin ir al cole:

- Comparte y hace trueques.

Sin haberlo aprendido en la escuela ni interactuado diariamente con otros bebés/niños, le da el coche o le quita el cubo a un niño y al rato lo deja o lo cambia por otra cosa.

- Habla y canta.

Niños de principios de año (ella es del 29 de diciembre) no hablan tanto. Y lo que es más preocupante, un padre, al descubrir que tenía casi un año menos que su hijo, me preguntó a qué colegio le llevo (porque los niños aprenden a hablar en el cole, parece). Si su hijo fuese a un buen cole, la profesora le diría que es totalmente normal que un niño de dos años y medio no quiera hablar o tenga poco vocabulario, se dice que hay un problema cuando a los 5 años sigue siendo muy limitado y/o arrastra ciertos problemas de pronunciación. Así que mi hija habla porque le gusta oír su voz, le gusta cantar, le gusta describir todo lo que ve, le gusta hablar con las gatas y peluches y contarles historias. Le gusta gritar, le encanta que le cantemos y le contemos todo, le pirran los cuentos, disfruta escuchando la voz de otras personas.

- Cuenta hasta el 5, y a veces hasta el 7. Y si no, dice "todos" o "muchos".

Aquí algo que me llama sumamente la atención, los padres creen que en el cole les enseñan a contar... Nosotros cuando jugamos con ella a las construcciones o describimos el paisaje, contamos árboles, bancos, coches, motos... en seguida ella imita nuestro tono al contar, señalar, y lo que decimos y cómo lo decimos, uno-dos-tres-cuatro-cinco (aunque si la dejas a ella sola siempre se salta el uno). A esta edad lo único que hacen es imitar el adulto, no comprenden el concepto de NÚMERO, ni el UNO, ni el DOS, por mucho que le señales el número y su dibujo en un papel, no comprende que eso significa que hay dos manos o dos pies. Pero los padres están contentos porque sabe contar hasta 5. Yo respondo que "sabe imitar el sonido hasta el 5" cuando me dicen que es muy lista y ya sabe contar. Y sé que poco a poco, irá comprendiendo el significado y el valor de los números. Todavía es muy difícil el concepto de número, y no se puede forzar a los niños a aprenderlos. Es más, si me dicen que no le enseñarán a leer hasta primaria, lloraría de felicidad. Pero sé que en cuanto la meta a los 3 años en la Escuela (dos años y 9 meses, porque es de final de año y será la pequeña de la clase), van a insistirle con fichas y libros a que aprenda a escribir su nombre, sin comprender el concepto de las cosas... y solo espero que lo hagan de una manera respetuosa y no le griten MAL,MUY MAL, FATAL cada vez o la castiguen por no hacer lo que la profesora le pide. Lo que enlaza con:

- Nunca le he dicho "mal, muy mal, fatal".

El concepto de mal solo lo ha escuchado cuando describimos cosas ajenas, está mal que no recojan la caca de los perros, está mal que pinten grafitis en la pared del edificio o las barreras de los parques... pero no está mal que golpee un cristal, o grite jugando, o no quiera recoger en ese momento o tire la comida al suelo. Está aprendiendo probando, aprender no está mal, probar cosas no está mal, practicar no está mal, correr por el pasillo no está mal. No está mal que coja un cuchillo. Nuestro concepto de MAL es diferente a su concepto, no formado, sobre esa palabra. Coger un cuchillo está bien, en el futuro cogerá muchos cuchillos. Sus padres cogen cuchillos. Simplemente derivamos su acción peligrosa a algo más divertido (pártelo con el tenedor, así así!) lejos del peligro y advirtiéndole del mismo. Y ya no digamos decir que está MAL pintar un sol rojo o salirse del folio, o tirarse arena dentro de los zapatos.

Pues eso sí lo he visto en el parque, y niños repetir las mismas palabras del cole o decirles a los padres que hacen algo mal (columpiarles flojo, por ejemplo). Compañeras del trabajo comentando que sus hijos lo decían por cualquier cosa... ¿por qué todo está mal? Se dice mal gratuitamente y no dejamos que vean las cosas de otra manera. Está mal y ya está, se acabó el problema, se deja de hacer... pero no hay otra forma de actuar. No hay otro modelo. No existe respuesta a su necesidad, que es la de seguir explorando cómo suena algo al ser golpeado, cómo se siente la arena cayendo por su pierna, brazo o pecho. Se les corta la libertad de aprender por propia experiencia. Molesta el niño sucio, tememos un posible golpe. En mi opinión ponemos pocas lavadoras y se caen poco (el otro día se cayó de tal manera, de boca, que todos nos quedamos petrificados y esperando su llanto, se levantó y siguió descojonada para que continuásemos persiguiéndola, en la puerta del polideportivo, con desconocidos y alumnos del padre observando y flipando por tener un bebé de goma, hay otros días que llora porque se ha tropezado con su propio pie).

Y me he visto a niños, más mayores, que nunca habían estado descalzos en el parque, querer imitar saltando descalza en la arena (y lo incómodo que es tener arena dentro de los zapatos/sandalias) a una bebé más pequeña, y a padres gritarles que NO y describiéndoles lo mal que estaba hacerlo, y amenazarles con irse del parque, cuando los niños veían que podía ser súper divertido, pero no podían, porque estaba mal. Y eso, señoras y señores, es el futuro, seguirán estando mal muchas cosas.

- Creamos una banda de música.

Justo ayer, frente al parque, hay un cole y se nota que son los primeros días de extraescolares, porque tocaban la flauta y otros instrumentos de viento de una manera tan horrorosa que me estaba despertando una migraña. Sakura y otro niño de 2 años y medio paraban a escuchar cada vez que sonaba la tuba o trombón, era muy grave, rompiendo el sonido natural de los pájaros y los niños gritando de fondo.

Ella quería tocar un instrumento tras explicarle qué estaba escuchando, y le pregunté si quería tocar una tuba o un tambor. Conoce la palabra tambor, así que gritó tambor y se puso a dar palmas, cogí los cubos de arena y palas, cucharas y tenedores (llevamos de todo) y allí que nos pusimos a tocar en la arena el otro bebé, Sakura y yo. Siguiendo el ruido de las flautas de fondo y  poniendo más énfasis cuando sonaba el que parecía un tombón, mi oído no es tan fino para distinguirlo.
La abuela del otro niño encantada observando, hasta que a él se le ocurrió la terrible idea de coger la cuchara y tirar arena al aire (estábamos haciendo sonidos también con arena dentro de los cubos), algo que para él era súper divertido y a mí no me molestaba (la tiraba donde no había nadie, fliparíais de lo emocionadísimo que estaba), y le quitó la cuchara y lo alejó de ahí diciéndole que eso no se hacía, que "con la arena no se juega" (WHAT???). No se acierta con las palabras y en toda nuestra buena intención no estamos siendo ni justos, ni reales, en las situaciones a las que enfrentamos a los niños sin ninguna necesidad.

Ese niño, escolarizado además, siendo 10 meses mayor que ella, le imitaba en todo, subiéndose al tobogán, saltando, colgándose de la barra, acostándose en el tubo, le perseguía por todo y cuando ella decía una palabra él a repetía. Y la abuela no dejaba de repetir lo espabilada que era esta niña para no haber ido nunca al cole.

Por eso digo que tengo un raro caso de niña espabilada, porque si fuese al cole dirían "es normal".

- Sabe karate.

El padre se ha lucido enseñándole a dar patadas, puñetazos y el sikodachi (posición de sentado), y no para de repetir "kodachi, kodachi" mientras hace la técnica y pide "kodachi mama", "kodachi abiela", "kodachi tio Maike"... y si no lo haces se molesta mucho. Así que nos pasamos el día haciendo sikodachis en medio de la calle, en el súper o el parque mientras se columpia y te grita kodachi mama mientras te señala las piernas.
También la llevo a buscar a su padre cuando sale de dar la clase de karate y se encuentra a todos haciendo flexiones, lumbares y a veces repasan algún kata al finalizar la clase y ella se queda mirando como si entendiera del tema. Corre por la colchoneta, se arrastra, se tira... imita hacer lumbares o abdominales...


Hace poco la llevamos a clase del abuelo a darle una sorpresa, y le pusimos un kimono para hacer la sorpresa más grande todavía, y nos sorprendió a todos metiéndose en la clase e imitando lo que veía, sin miedo a los demás desconocidos ni a las patadas que pudiesen proferirle:

- Peppa y Masha.

Algo que pide continuamente, y ya no sé cómo quitarle la obsesión y cada día lo hago menos, pero en Mallorca cogió la fea costumbre porque era el recurso de los niñeros que se quedaban con ella, llora y berrea cuando no tiene a su Peppa cuando quiere. A veces, cuando he de poner la lavadora o cocinar, aunque si está colaborativa prefiero que me acompañe (otras veces su cansancio me obliga a tenerla en brazos y no puedo), lo dejo de fondo para que no venga a la cocina con el aceite saltando o simplemente ir más rápido o no juegue con los productos de limpieza que estoy usando en ese momento. 10-20 minutos, sabiendo que me costará horrores quitárselo para cenar o llevarla a la cama (lo que hago es apagar y llevarla a su habitación y distraerla con cuentos y construcciones o pintando en la pizarra). Pero es que encima vio hace poco a Masha y el Oso y está gritando MASHA MASHA y al principio no sabía ni qué era, ahora ya lo sé, desde este fin de semana (nunca lo había visto), y de verdad que alucino con lo que aprende mirando un par de capítulos al día o cada 2-3 días de estas series. De repente ve un avión y dice "paseo en globo" (Peppa), o estamos pintando y dice algo del oso.

- Su destreza motriz está muy desarrollada.

No, no es orgullo de madre. No lo digo porque sepa correr, saltar, colgarse de una barra y balancearse, coger cositas pequeñas... Eso lo pueden hacer casi todos los niños de su edad.

Digo que su motricidad está muy desarrollada porque realmente llama la atención de otros padres e incluso profesionales de la salud me lo han llegado a decir. A veces decimos que es "muy digna" por la pose que tiene al moverse o coger cosas, porque apenas se tropieza, sus movimientos son muy seguros, coge cosas muy pequeñas con una facilidad increíble, su manera de levantarse, girarse o intentar hacer la voltereta. Todos los padres destacan algo de sus hijos orgullosamente, la necesidad de saber que sus hijos son más inteligentes o ya dicen esto o lo otro. A ver, yo también digo que hace esto o esto o yo prefiero esto o lo otro. No digo que sea mejor o peor, digo lo que hago o veo. FIN. Pero estoy hablando de algo que me ha parado un médico y me ha dicho que no es normal a esa edad. Algo que yo he estado en un aula de 2-3 y todavía no hacían niños de casi 4 años.
La manera de coger el lápiz, casi como la de un adulto (incluso mejor que otros adultos), la delicadeza en los trazos desde hace tiempo. No hablo de ahora, si no de hace meses, cómo coge la cuchara a veces, no con el puño cerrado. Cómo pasa las páginas de un libro, los folios. Ese tipo de cosas, muy pequeñas y que te tienes que fijar. Incluso en cómo juega o inserta un muñeco en los coches de juguete... el agarre no es de un niño de dos años (y mucho menos de año y medio).
Con 4 meses hacía la pinza, con 6 cogía un grano de arena a la primera con el índice y pulgar e incluso cogía objetos con las dos manos y los pasaba de mano. Parecen chorradas, y quizás lo sean cuando vaya al cole cuando todos sus compañeros ya lo hayan conseguido, pero que lo ha desarrollado rápido, eso es un hecho. Y no, esto no lo ha aprendido en el cole.

- Le encanta tocarse la vagina.

Y se enfada si le ponemos el pañal rápido entre cambio y cambio o tras el baño. Necesita su rato para reírse tocándose la vulva. Y le encanta. Así que quiénes somos nosotros para decirle que está mal, solo porque tengamos tan sexualizada esa zona que no podamos entender que un bebé ha de tocarse y explorar su propio cuerpo de una manera natural, sin tabús ni tapujos de ningún tipo. Y ahí está la abuela, haciendo una fiesta y animándola cuando se toca el chichi y descojonándose, yo simplemente la dejo hacer mientras recojo un poco la zona de disfraces o construcciones y la escucho de fondo reírse confirmándole que sí, que es divertido y normal disfrutar del propio cuerpo y le digo que cuando quiera le pongo el pañal (es decir, cuando veo que se levanta y quiere ir a pintar o a los cuentos, por ejemplo).



A ver cuándo saco un tiempo y pongo cosas que ya empieza a decir, ocurrencias, como que las cosas se escapan (no se caen ni las escondemos) o el vocabulario que tiene ya, lo que cuesta a veces entenderla y otras veces nos confundimos o preguntamos cómo sabe palabras como "folles" (flores) o "tonto" (trotón del caballo trotón) o sus NO para todo. Estamos en esta maravillosa etapa del NO, donde todo es NO. Menos Peppa, Masha y la teta.

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