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lunes, 3 de septiembre de 2018

Bienvenidos al fantástico mundo de las rabietas

Hasta hace dos semanas, coincidiendo con el inicio de las vacaciones y aprovechamiento de todos los fines de semana para ir al pueblo (río y piscina), conocer parte de Zamora/Portugal y un poco más de Asturias, disfrutando al máximo de verlo desde el punto de vista de un bebé y unos padres noveles, las rabietas de Sakura se podrían denominar: normales.

Normal, desde un punto de vista pedagógico de un bebé de 20 meses: no tienes algo y lloras y lo consigues. Temas relacionados con cubrir las necesidades básicas, atención, higiene, alimentación y descanso.

Pero ayer, a la vuelta de vacaciones, tras 15 días en Mallorca en casa de la abuela con su tía y demás tíos y primita por doquier, haciéndole caso 24h a cada una de sus demandas, por necesidades básicas y no tan básicas como dibujar cuando se le antoje y dejarlo por una pelota y ahora por un perro y ahora paseo y ahora como queso y ahora salchichón y ahora agua y me ponen dibujos y después piscina y tengo playa y cubos de arena y todo lo que me da la gana ya-ya-ya; pues llegamos ayer a Madrid a las 8 de la mañana y creo que se pasó más tiempo llorando en el suelo que jugando, comiendo o durmiendo.

Fue... cómo diría: mi peor pesadilla.

Saqué paciencia de... no sé de dónde.

No sé cómo... pero conseguí no tirarla por la ventana a cada grito superior a 869788 decibelios.

Hubo momentos en que quería bajar a ver si efectivamente había varios coches de la guardia civil o visualizar el tan temido furgón de los servicios sociales. Parecía que la estábamos descuartizando poco a poco, cuando todo era: ahora no porque antes hay que comprar, no hay en la nevera lo que pides ¿ves?, primero tiendo la ropa y luego jugamos, entiendo que estés enfadada pero deja que termine de limpiar esto, mamá está contigo, bla bla bla... sin gritar, sin rebajarse, sin... abandonarla. Pero ella ahí, poniéndolo cada segundo un poco más difícil. Llegando a golpearse contra el suelo, el sofá, la silla o la mesa. Pegando patadas a todo lo que veía. Horrible.

¿En serio Álvaro Bilbao? ¿Isabel Fuster? ¿La Mamá de Pequeñita? ¿Esto es una rabieta? Es fácil leer sobre ello y estudiarlo, porque en el papel queda precioso, incluso en la escuela infantil ves rabietas pero al no ser sus padres es como que los niños entienden antes que no pueden tener lo que desean en ese momento.

Da igual cuánto leas sobre el tema. Llevamos varios días con rabietas, en Mallorca le dieron algunas, y por ello los que la veían o la guardaban en ese momento que no estábamos sus padres le proporcionaban todo lo que quería, pero al llegar a Madrid fue como un: NO QUIERO ESTAR AQUÍ Y NO QUIERO ESTAR AQUÍ.

Encima sumadle que ha tenido fiebre y falta de apetito debido a la salida de los colmillos...y está demandante de pecho al 200%.

Espero que coja de nuevo la rutina en breves, porque si se tira 3 días más como el de ayer, dudo que mi paciencia sea infinita, por mucho que haya estudiado, leído y sea consciente sobre el tema.



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