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lunes, 28 de mayo de 2018

Tener un bebé es tener una excusa

PENDIENTES POSTS DE JAPÓN, PERO NO TENGO FOTOS A MANO CUANDO PUEDO ACTUALIZAR.


Cuando tienes un bebé, tienes una excusa siempre:


- No puedo ir a trabajar porque mi bebé está enfermo.
- Mañana no puedo quedar porque no está el padre y no tengo coche y no quiero ir en metro con todos los bártulos del bebé.
- Mejor otro día que con la niña no puedo el sábado, estamos solas.
- Llueve, y con la niña prefiero estar en casa que salir con ese tiempo.
- Todavía es muy pequeña para viajar tan lejos.


¿Os suenan?


Yo las he oído. Incluso alguna vez he tenido que poner alguna excusa, las menos.
Pero mis excusas con Sakura son totalmente diferentes, porque ella es mi excusa para:


- Vamos a casa de mi ex-compi de piso que tiene perros enormes y a la niña le encantan.
- Podríamos ir a Palma esa semana y así la llevamos a la playa...¡y a ver a los perros gigantes de mis hermanas!
- Si vamos al pueblo, la niña está en el patio entretenida con las piedras y cogiendo manzanas caídas de los árboles.
- Están los cerezos en flor, Sakura significa cerezo en flor, hay que ir al pueblo de tu madre (en el Valle del Tiétar) y hacerle fotos.
- Le encantan los libros, vamos a comprar cuentos.
- Le ha dado por subir y bajar escaleras, vamos abajo y así sube y baja las de la entrada al edificio que puede subirlas sin ayuda y luego al parque a los toboganes.
- Hace bueno, un par de horas en el parque se entretiene.
- Su padre trabaja en el polideportivo, vamos a verle entre clases y la dejamos descalza por el tatami y tirándose a dar vueltas por el suelo, y hace amagos de hacer volteretas imitando a los otros niños.
- Vamos al Ikea o Costco y juega con las exposiciones de juguetes...y ya merendamos.
- Hoy iremos a ver patos al lago, que se emociona cuando se acercan.
- Para en cada jardincito del barrio (entre edificios está lleno de jardines muy coloridos en primavera) a señalar las rosas, le llaman muchísimo la atención, pues... ¡¡es mayo, vamos a la Rosaleda del Parque del Oeste!!


Así que mayo, con los 16 meses que tiene Sakura ¡¡y ya corre!! (el 29 de junio cumple un año y medio), lo hemos aprovechado para ir a zonas verdes, parques de Madrid como El Capricho (Madrid), La Rosaleda, Templo de Debod y Parque del Oeste en general (Madrid), el Parque Europa (Torrejón), Polvoranca o Butarque y sus lagos (Leganés)... Mi hija ama el verde. Ya nos hemos dado cuenta de nuestros viajes y también en el barrio sus preferencias en parques, que no necesitamos columpios ni zonas infantiles, basta con unos árboles, un poco de tierra con muchas piedras y si hay césped y florecillas mucho mejor (vale, si hay un columpio lo agradece mucho también).




Y de verdad, lo que disfrutas con la niña haciendo mil planes cada vez que algo le llama la atención. El jueves por la tarde se pasó el día oliendo rosas y señalando a cada una que veía de distinto color.





No hay nada más maravilloso que ir mostrándole un poco de mundo cada día. Los niños aprenden a través de la experiencia. En una sociedad en la que se abusa de las pantallas (televisión, móvil, Tablet...) incluso para cambiarle un pañal o darles de comer, parece que si no hay una pantalla al lado no pueden hacer nada los niños. Opino que todos los niños deberían salir más a la calle (los parques son gratis), que necesitan ver lo que comen y cuánto comen (que lo hagan ellos aunque termines limpiando hasta el techo), que pisen el césped aunque esté mojado (para cambiarle siempre hay tiempo), que miren a la persona que le está cambiando el pañal cuando llora, intentando calmarle con caricias y canciones. Que sean la excusa cuando lo que apetece es estar en casa viendo una película o mil series en HBO o Netflix. Al final nos hacemos todos un favor.




Aunque he de decir que lo que más le gusta en esta vida es pintar. No ganamos para folios. En casa solo pinta o juega con la cocinita o vistiendo a la muñeca con papel de envolver...y los libros, en especial el libro de la granja. Le intriga y no deja de señalar cómo sale el pollito del huevo roto y no para y le explicamos una y otra vez... quizás es la mejor excusa para que la llevemos a una granja a ver gallinas y pollitos :) mejor eso a que yo, con unos huevos de madera, me ponga de cuclillas y los haga caer como si estuviera haciendo de vientre. Es gracioso para el adulto que lo ve, vergonzoso para el que lo hace y extraño para el bebé que se tiene que preguntar qué demonios hace su madre.