Seguidores de mis paranoias...

jueves, 19 de abril de 2018

Islandia, Tierra de Fuego y Hielo, ruta de 3 días... y los cantajuegos.

Hace dos días volvimos de uno de nuestros destinos más soñados... una visita exprés de 3 días, comprada de última hora al ver billetes baratos con Norwegian (a 120€ vuelos directos) y no pudimos resistirnos. Luego los hoteles fueron otra cosa, nos costaron mucho más (sabía que era caro, pero no tanto) y terminó con un "ostias cómo sube el precio el coche, ¿no?" cuando nos recomendaron que era mejor alquilar un 4x4, en abril, que todavía hay zonas heladas y carreteras cortadas, que provocó una subida de 75€ un turismo, a casi 260€ un Duster 4x4... Nosotros, que íbamos a lo low cost, y al final tuvimos que ahorrar en la comida.

Pues qué puedo decir...INDESCRIPTIBLE. Ninguna foto le hace justicia a lo vivido.

Teníamos muchas ganas de ir, estaba en nuestra lista de países imprescindibles, no podíamos morir sin visitarlo. Ahora solo tenemos que ahorrar, sin prisa, para ir algún verano y poder visitar el norte...

El título quizás pueda pareceros un poco...¿desacertado? Pero os pongo en antecedentes: Sakura odia el coche. Fin. Este es el antecedente. Sabíamos que era arriesgado hacer una ruta de 3 días en coche por el sur de Islandia con nuestra hija. Así que fuimos preparados con la Tablet y canciones infantiles descargadas a mansalva, y aprendidas en nuestras mentes adultas,  preguntándonos cómo puede gustarle tanto la canción del maldito "mi burro enfermo está" y no les explota el cerebro a los bebés y niños que se infectan de esa maldita letra y tono de voz en falsete aberrante. Ya en Mallorca, dos semanas antes en nuestras rutillas de menos de 1h en coche, estábamos agonizando de escucharla llorar cada vez que la sentábamos en la silla de clavos de retención infantil. Tanto lloraba en aquél viaje, que en el trayecto para visitar el mirador de la Torre del Verger, íbamos en tres coches, nosotros en medio, y al llegar, yo casi llorando ya, con ojeras de la cefalea que me había despertado, nuestros amigos y mi hermana, que iban en los otros coches, nos preguntaron cómo estábamos, que era como si la llevaran ellos de lo fuerte que emanaba su llanto de esa gargantilla. Parece mentira cómo puede ser tan potente el llanto excretado de un cuerpecito tan pequeño.

Viaje a Islandia, Tierra de Fuego y Hielo...y los cantajuegos.
Ir admirando el paisaje por la ventanilla y pensar lo épico que era todo negro, volcánico, lleno de musgo que parecía súper esponjoso, con rocas que parecían trolls sacados de la montaña, miles y miles de trolls, algunos hasta con paja en la cresta, que parecía que nos observaban durante kilómetros, ríos con arena negra, agua verde, azul, blanca, marrón... y con las montañas nevadas, cascadas por doquier, creando un contraste y un fondo maravilloso, y escuchando la canción del puto burro enfermo está, mi burro enfermo está...y la mejor, la mejor, mejor, mejor, mejor, mejor de todas y que siempre funciona y entono ahí el mea culpa, ya que me hizo gracia un día recorriendo el horrible mundo de YouTube, y se ha convertido en la canción favorita por excelencia de mi hija, se pasa el día cantando co, co, co, co, daaaai...sin exagerar... Los cantajuegos funcionan un rato, pero la canción del pollo funcionaba SIEMPRE, le hace reír, le hace bailar, le hace cantar, le hace aplaudir, era el comodín, justo cuando empezaba a llorar los dedos iban directos a poner esta canción, de la que no se puede abusar por el riesgo que conlleva:


Aviso importante: mi mejor amiga tuvo migraña, de las graves, durante día y medio por culpa de esta canción tras ponérsela un trayecto en coche 3 veces seguidas...

Aviso importante 2: me la sé de memoria de todas las veces que se la he puesto, y a veces se la canto sin ponérsela de fondo. A ella le encanta. Yo sufro. Ella es feliz. Yo sufro cantando a viva voz.

Imaginaos de nuevo, esos paisajes maravillosos y épicos, con la chicken song esa. Pero Sakura no lloraba. Y aguantó 3 días sin llorar.



Llegamos el sábado por la mañana antes de las 9 a Keflavik (salimos a las 6:30am hora española, dos horas menos en Islandia) y nos vino a recoger la empresa LAVA para llevarnos a su sucursal y darnos nuestro Duster 4x4. La contratamos a través de Islandiacar, que no es la más barata, pero te aseguran coches nuevos o seminuevos, algo imprescindible en Islandia, tras leer comentarios de gente que quería ahorrar alquilando coches viejos y les salió caro el viaje. Además hablan en español si tienes dudas y yo tuve que preguntar por email por la silla del coche para Sakura y fueron ultra amables, respondían en menos de media hora y fueron 3 correos, 3 contestaciones. Me quedé flipada porque uno de los correos lo envié a las 22h (vale que allí serían las 20h, pero es que en 10 minutos me habían respondido con precios y recomendaciones). Ninguna queja. Además, algo que temía, era cuánto nos iban a retener de la tarjeta de crédito: 0€. No nos retuvieron NADA. Y tampoco nos cobraron las 1500 coronas de la silla del coche (500 isk al día) por la cual tuve que intercambiar tantos mensajes con la compañía... alucinada me quedé al ver la factura.

Eso sí, nos pusieron el único coche rayado que tenían. Pero rayado en plan: ¿podremos poner gasolina sin que explote el depósito? Pero funcionaba. También tenía neumáticos con clavos, imprescindible si pasábamos por zonas heladas (por suerte no fue el caso, aunque sí nos metimos en una carretera F, y había turismos también...¡¡muy arriesgado, no lo hagáis nunca!! Qué inconscientes, daba respeto hasta con un 4x4).

Llegamos a Reykjavik y la vimos en una mañana. Aparcamos en la calle Bragagata, gratuitamente y a 10 minutos andando de la iglesia Hallgrimskirkja, la famosa por su estructura futurista tipo nave espacial. Se veía desde la calle donde aparcamos, al lado de la zona 2, los parkings están divididos por zonas, la 3 más cara y la 1 más barata. Al principio queríamos dejarlo en zona 1 y nos encontramos que por 2 horas teníamos que pagar 700 coronas (unos 6€). Así que optamos por buscar zona blanca, y mucho mejor, sin preocupaciones y bien cerquita.

Karate había apuntado varios sitios que ver, y yo incluí la escultura de barco vikingo con vistas al mar, y lo vimos todo en... ¿dos horas? Y porque paramos a ver el mercadillo que ponen solo los sábados (compré "donuts" islandeses, realmente eran una especie de buñuelo seco, y "cacas de caballo" y "huevos de frailecillo", que realmente eran bolas de chocolate rellenas de regaliz) y a comprar pan en la famosa Sandholt. He de decir que compramos el mejor pan de pipas de calabaza que he comido en la vida, 8€ el pan, pero lo comimos durante los 3 días con queso que trajimos de España y seguía jugoso. Queríamos comer algo allí por recomendación, pero...¿había dinero para pagarlo? Si la respuesta es que no quieres pagar por dos rebanadas de pan con queso y tomate 10€ o por un trozo de pastel otros tantos, NO. Así que te conformas con un pan. También comimos unos perritos calientes recomendados en una web de un puesto cutre al salir del mercadillo. No tenían nada que reseñar y no sé qué hacían en esa lista ni cómo hay gente que los consideraba riquísimos. Antes me voy al Costco a comerme un buen perrito.
Qué decir que pasear por las calles de Reykjavik tiene su encanto.

Nuestro recuerdo para llevar...





Comimos la famosa sopa de cordero en un pan, en un sitio con mucho encanto, el dueño no paraba de hablar (los turistas se hacían fotos con él...menos nosotros), y tenían a libre disposición del cliente agua (por si queréis ahorrar en bebida, esto es en todas partes), galletas de coco, brownie de zanahoria y regalices.

Luego nos fuimos a Selfoss, muy fácil de llegar y alucinando con el contraste paisajístico. Nos llamó la atención algo que ya había visto en fotos, pero que impacta más en directo: la de coches estrellados y mensajes de concienciación en medio de la carretera para que conduzcas con cuidado.
Teníamos reservado alojamiento en un camping dos noches, Gesthus Selfoss, 156€, con parking, wifi, baño, cocina/menaje, cama de matrimonio y cama pequeña arriba, mesa y sillas de comedor y espacio de sobra para que la niña jugara. El agua del grifo se puede beber y el agua caliente de la ducha huele a huevo cocido.

Como llegamos antes de las 16h a la cabaña, decidimos buscar qué hacer cerca de Selfoss y terminamos dando un paseo por Kerid. Muy bonito el cráter. Había que pagar 400isk (más de 3€) como donación para su conservación. No duele. Mucho viento. Daba miedo salir volando. Podías rodearlo tanto por arriba como por abajo, incluso tocar el agua (fresquita, pero no tanto como la piscina natural del pueblo de Arenas de San Pedro - Ávila).

Luego nos comimos unos perritos calientes de vuelta en Selfoss, en Pylsu Vagninn, esos sí merecían estar en una lista de mejores perritos calientes.

Parece un pene y que pone vagina. Pero no.
Descansamos para el viaje que nos esperaba al día siguiente, y porque Sakura seguía con horario español. Dormir a las 19h hasta las 5h am. Cantando y bailando. Así que el domingo a las 6 de la mañana estábamos en la carretera de camino a Vik i Myrdal, pasando por cascadas y playas de arena negra, y terminando en la impronunciable Kirkjubæjarklaustur para ver dos cosillas recomendadas del lugar. Más lejos no porque teníamos que volver a Selfoss y se nos haría de noche en la carretera (e íbamos con un bebé cuyo amor por la silla del coche es nulo).

El domingo desayunamos kit-kats que trajimos de España y pan islandés con queso que también trajimos de España.
De camino a Vik i Myrdal hicimos parada en dos cascadas, que se ven desde la carretera principal:

- Seljalandfoss:

Había que pagar por aparcar al lado de la cascada, nosotros llegamos a las 7:15 de la mañana y optamos por no ponerle el ticket, no había nadie, así que nos arriesgamos. Se puede pasar por detrás de la cascada, acabas mojado y está resbaladizo, pero si no os importa, es bonito y curioso.

- Skogafoss:

Karate mojándose por una foto al lado de la cascada.
El suelo del mirador es... aire... no apto para gente con vértigo.
Por las escaleras, cargando a la niña bien agarrada, las vistas son muy bonitas.

 El parking es gratuito y está justo al lado de la cascada. Hay unas escaleras para subir y ver la caída desde lo alto de la cascada. Cargando un bebé es un poco duro pero vale la pena. Súper bonito. Sale una ruta de senderismo desde el mirador. Nosotros solo curioseamos los primeros metros del camino y tenía pinta de ser maravilloso pasear bordeando el río. Pero con bebé y poco tiempo... qué ganas de volver con la niña ya grande y hacer largos paseos por esos parajes.

Luego quisimos parar en Dyrhólaey, pero a mitad de camino sale un coche enorme de una curva y nos empieza a dar las largas y nos acojonamos. Al pasar la curva hay un todo terreno cruzado en la carretera junto a unos conos y un tío enorme con un chaleco amarillo y pensamos que era un control de alcoholemia o velocidad, y no eran las 9 de la mañana...
Nos dijo que diésemos la vuelta, que estaban rodando y no podíamos pasar durante una hora. Nos quedamos con la duda si estarían grabando Juego de Tronos o Vikings xD (o nada de eso, pero ya te queda el gusanillo).

- Vik i Myrdal:
Vistas desde lo alto de la iglesia.
Entrada a la playa de arena negra.

Primero fuimos al mirador donde está la iglesia para verlo desde lejos (y porque era fácil llegar desde la carretera), y luego bajamos a la playa. Impresionante. Qué bonita. Qué frío. Pero qué bonita. La niña se lo pasó bomba con la arena (el coche terminó bonito). Pasé un frío flipante. Un viento que hacía. Paseamos hasta casi el final y estuvimos un rato mirando las olas y el paisaje. Es digno de contemplar. Vale muchísimo la pena.

- Kirkjubæjarklaustur:

No hay nada. Un pueblo enano con un restaurante y gasolinera, al que entramos para comer algo, que nos moríamos de hambre. A las 11:40 de la mañana me metí una hamburguesa de pulled pork que me sentó tan de maravilla y me supo tan maravillosamente bien, ¡que no puedo más que recomendarlo si vais de paso!
Había una cascada (Stjornarfoss) pasado Kirkjugolf, curiosa la vista desde un puentecito:

- Kirkjugolf:

Algo decepcionante, porque parecía más grande en las fotos y cuando lees que son 80m2 de piedras de basalto, piensas que va a ser más amplio que tu piso de 67m2 útiles. Pero no, es un ñordito ahí en medio del campo, pero con un paseo muy bonito y un fondo montañoso que da para hacer mil fotos y jugar con tu hija y reír un rato. Al final nos lo pasamos bien y al menos vimos algo curioso.

- Cañón de Fjadrargljufur:

:( casi lloramos.


- Hjorleifshofdi:

Cada vez que veíamos un cartel con letras rojas y el cuadradito que indicaba "lugar de interés", parábamos. Lo hicimos varias veces. En esta ocasión la carretera estaba súper mal llena de baches, pero la niña no se despertó, y eso que había veces que pareciera que fuésemos a salir por la ventana del bote. Curioso lugar, había gente que subía caminando por en medio de la montaña, nosotros solo paramos a mirar y hacer fotos.

- Parque geotérmico:

Era enorme y algo diferente que ver, monótono pero algo que no puedes ver en España.

- Reynisfjara:



Cueva y paredes de basalto enormes, un viento que nos arrastraba. La puerta del coche se me cerró en la cara nada más abrirla, menos mal todavía no me había lanzado a salir, o me habría roto la cara. Unas olas enormes... muy bonito, la verdad. aunque daba miedo acercarse al agua (había avisos en la entrada sobre turista muerto y tal, por ese motivo). Fue el sitio en el que más turistas vimos y nos costó más aparcar.

- Dyrholaey:
A la vuelta sí pudimos subir hasta el faro. Ya desde la carretera prometía, puesto circulas en una carretera por en medio del mar. Las vistas subiendo la montaña también:

ESPECTACULAR.
Unas vistas de la playa de arena negra, un acantilado infestado de pájaros y sus nidos. Un faro imponente en medio. Nos enamoró. Aunque el susto de abrir la puerta y de repente salir volando y pensar que la arrancaba y no poder cerrarla... tuvo que salir Karate del coche (como pudo con cuidado y mucha fuerza en su puerta) y ayudarme a cerrarla. Nos asustamos una burrada. Menos mal aparcó un poco separados, lo justo, para no rayar la puerta del coche de al lado. Se veía Reynisfjara y Vik i Myrdal y era realmente precioso. Digno de vivirlo. Recomendado. Obligado.




Nos cayó una lluvia de repente... dejamos a la niña en el coche y nos turnamos para ver el faro y los arcos de piedra, fui yo primero y me libré, pero Karate llegó mojadísimo y en un momento en que yo desde el coche me asusté, ya que se movía como si un gigante estuviera pegándonos patadas y nos fuéramos a caer por el acantilado. La lluvia caía con una fuerza que hacía daño (pensé que abollaba el coche) y me dijo Karate que era como puñetazos, sabrá él, que le pilló de lleno. Y el viento... si cuando no llovía ya era fuerte y me daba miedo acercarme a los bordes, me sujetaba a todo y me apoyaba siempre, y si no había nada me alejaba lo máximo del precipicio. Ese viento daba miedo. Y teníamos que bajar por la carretera F, con lluvia y viento, hasta ir abajo, donde había baños de pago (200isk, pago con tarjeta, claro), donde me quedé con la niña en el coche y Karate me dijo que no era tan digno como arriba, y ya nos fuimos. Cuando volvamos con más y mejor tiempo y la niña más mayor...

- Glaciar de Solheimajokull:

No era parada prevista, puesto que había leído previamente que el glaciar estaba alejadillo y no podíamos alargar el viaje demasiado. Y de repente en la carretera nos fijamos que ponía Glacier Walk 5 km... y tras cruzar el puente de camino a Selfoss, dio media vuelta en un saliente de la carretera y allá que fuimos. Y efectivamente, el glaciar es espectacular.





El viento era horrible y hacía un frío y un viento que te llevaba y te morías, pero valía la pena (aunque nos cruzamos con un vikingo en pantalón corto). Vale la pena el paseo. Había también una pareja que fue a hacerse las fotos de la boda, con el traje y todo. Qué frío. El fotógrafo súper preparado y la parejita con el vestido y el traje, espero que llevasen debajo ropa térmica. Eso sí, las fotos súper épicas, porque hasta salió el arco iris desde el agua sobre el glaciar.


Paramos en Hella, en un restaurante de carretera a comer-merien-cenar a las 20h. Nos costaron unos 25€ dos bocadillos. No vale la pena. Tendríamos que haber esperado a Selfoss para cenar dos perritos en el mismo sitio, porque encima me sentó fatal el bocata. ¡¡Pero es que nos estábamos haciendo pis!! Llevábamos desde las 11.30 sin ir al baño...

Menos mal llevábamos kit-kats para nosotros y tortas de arroz para la niña. Comió eso, agua y teta (menos mal sigue con la lactancia). Le compramos un yogur natural (casi 2€) y dejó la silla de alquiler preciosa, ya que se empeñó en comer ella solita...

Esa noche a dormir temprano y a levantarse temprano y hacer las maletas.

El lunes por la mañana, metimos las maletas en el coche y bien cargados y sin desayunar más que kit-kat, pan con queso y donuts de esos secos islandeses, fuimos directos a Geysir (de este día apenas tengo fotos, puesto están en la cámara buena sin pasar):

Muy curioso y bonito, olía a huevo cocido y no era del todo agradable, pero hacía más calorcito que en el parking (hay restaurantes, baños, tiendas...) ya que el agua que circulaba por toda la zona estaba entre 80-100º.
Podías ver pequeños géiseres activos y la zona estaba llena de vapor. Ya digo, curiosa de ver. El géiser más grande está inactivo desde el año 2000 y cada 5 minutos puedes ver el géiser Strokkus soltar su chorrazo.

Luego nos dirigimos a Gulfoss:

IMPERDIBLE. Junto con Dyrholaey, obligado. Es... es... espectacular. Ya desde arriba sabes que va a ser enorme, de las gotas que vienen de la caída y ya ves de lejos. Y cuando te acercas y por fin lo puedes apreciar en todo su esplendor, su grandeza... si no fuese porque el viento me hacía llorar, habría llorado igualmente. Súper impresionante. Ninguna foto le hace justicia. Solo es para verlo en persona. Es empaparse de su agua, de su sonido... Podíamos acercarnos y verlo desde justo lo alto de la cascada, pero entre el viento, el frío y el agua y con Sakura incómoda y pidiendo ir al coche (sí, prefería el coche al aire libre), optamos por irnos, con mucha tristeza.

Parque Nacional de Thingvellir:

Muy bonitas las vistas ya desde el coche. El agua se ve azulada, blancuzca. Recomendación: aparcar en lo alto vale 500isk, hay otros dos parkings y el ticket te vale para todos durante todo el día. Si queréis ahorraros pagar, antes de llegar al parking, se puede aparcar gratis en un mirador (nosotros paramos para ver qué había, ya que había muchos coches aparcados, y resulta que luego iban caminando hasta donde aparcamos pagando). En el parking del mirador había un coche sin ticket y tenía un papel amarillo que creíamos era una multa. Mejor no arriesgarse. Había un baño (de pago) y una cafetería.

Sitio bonito y curioso. Nos lo pasamos bien con Sakura, subiendo y bajando la cuesta, mirándola jugar y con las vistas de fondo. Es un sitio digno de ver.

- Reykjavik:

Paramos a repostar en Costco. Aprovechando que la tarjeta de socio vale para todos los Costcos del mundo, pusimos la gasolina casi 30 isk el litro más barato que en cualquier gasolinera. El litro de Diesel estaba entre 205-207 isk y lo pusimos a 178 coronas. Eso sí, todavía tengo la retención de los 100 litros que te retienen (pagué con tarjeta de débito) [EDITO: 9 días después ha desaparecido la retención y no ha sido cobrado :D] y espero no me lo cobren, ya que solo pusimos 46 litros, cuyo recargo también tengo retenido. Espero que solo nos cobren los 46L.

- Gardur:

Dejamos las maletas en nuestro apartamentito estudio con vistas (un ventanal) al mar y al faro de Gardur. Súper bucólico el lugar. Daban ganas de quedarse unos días en la nada. Había también una parcela con caballos que a Sakura le hicieron mucha gracia. Nos costó 95€ la noche. Guesthouse Gardur.
Nuestro apartamento en Gardur.

- Keflavik:

Intentamos ir a The Giantess in the Mountain, pero estaba cerrado ya que a las 17h chapaban. Es gratuito y recomendado para verlo con niños. Lástima. Para la próxima.
Nos quedamos con las vistas del puerto y el mar.

Esa última tarde-noche nos quedamos paseando por Gardur y el faro, bordeando la costa. Un viento horrible nos llevaba, pero el sonido y las vistas eran espectaculares. Y la puesta del sol muy bonita. También era un lugar ideal para ver auroras boreales... de no estar nublado.

Nos fuimos a dormir sobre las 22h. Esa noche hacía tanto viento que me despertaba cada 2x3 el ruido. Ni que hubiese un tornado rodeando la cabaña.


Comida de avión, increíblemente rica,
salsa mojadita en el pan que todavía nos sobraba
del primer día la panadería famosa.
Madrugamos para ir al aeropuerto, devolvimos el coche (no le poníamos gasolina desde el Costco de Reykjavik y nos daba miedo que nos cobraran e depósito lleno por los 100km que habíamos hecho tras el repostaje), o por si estaba muy sucio, pero genial. Nos tomamos un café (tienen una máquina y te invitan a tomarte uno) y devolvimos las llaves, nos llevaron al aeropuerto y allí alucinamos con lo caro que era comprar cualquier cosa en el aeropuerto. Esperé para comer algo en el avión, que por primera vez pedí comida (ternera con salsa de pimienta y puré de patatas) y estaba bastante rico, la verdad. Y unos cuántos kit-kats (nos llevamos un paquete del Costco de Madrid, por llevarnos algo que picar si no encontrábamos sitios donde comer o nos pillaban lejos y con hambre, algo que no ocupase apenas en la maleta y nos diese energía).
El vuelo de 4:30h con bebé, como siempre, paciencia y mucha reserva de energía aunque estés agotado...

Y hasta ahí puedo leer. Lo único negativo del viaje fue:

1) Los cantajuegos. Le quitaban encanto al paisaje, pero era eso o escuchar la banda sonora de nuestra hija enfadada, molesta y necesitada.

2) La compañía de alquiler te iba a buscar y te devolvía al aeropuerto tras dejar el coche. Sabían que iba un bebé. En la furgoneta no se molestaron en poner asiento de retención infantil. Tuvimos que llevarla en brazos.


Datos del viaje, recomendaciones, documentación...:


- El tiempo: da igual cuánto miréis la página de meteorología, nosotros fuimos con pronóstico de lluvia 3 días y terminamos incluso quemándonos con el sol. Viento hace y mucho y muy fuerte. El Sol... si en España te molesta a los ojos, en Islandia te ciega. No podréis mirar al frente de lo que brilla. Es realmente doloroso, no sé si es por la capa de ozono o qué, pero no tiene nada que ver al Sol que conocéis. Nos hizo lluvia, sol, nubes y no nos mojamos más que en las cascadas. Nosotros cogíamos como referencia el tiempo de varias webs y no nos sirvió de nada.


- Carrito de bebé: no hace falta si tenéis una buena mochila (nosotros la Fidella). La mayoría de los sitios son inaccesibles con carrito/silla de ruedas. Y ocupa mucho sitio en el maletero (aunque el del Duster es muy grande). Nosotros al portear no necesitamos ni pensarlo. Norwegian te permite llevar, igual que Ryanair, carrito de bebé y silla de coche, ambas. Nosotros por no cargar, preferimos alquilar la silla allí (y un acierto, porque no nos la cobraron). Además que Sakura prefiere andar, y exceptuando los lugares donde el viento era realmente horrible, como la zona de Vik y las playas de arena negra, la llevamos entre suelo y brazos.


- Cambio de dinero: no sé ni cómo son las coronas islandesas. Puedes pagar con tarjeta hasta el acceso a los aseos o un yogur. No descambiamos ni lo necesitamos. En todos lados puedes pagar con tarjeta, incluso la entrada en Kerid, un puesto en medio de la nada, o los aparcamientos de los parques naturales o ciudad.


- Baños en Islandia: ni de coña íbamos a pagar 80€ cada uno por bañarnos en el Blue Lagoon y hacer turnos con Sakura porque menores de 2 años no pueden bañarse. No sé cómo son, pero si volvemos iremos a alguno más barato que recomiendan por otras webs. Tampoco íbamos a ir a las 21h que salía a 60€. No pago eso por hacerme una foto en agua blanquiazul y que encima no sé si me dará asco, que soy muy escrupulosa y hay lagos, embalses, ríos y playas en las que no me he bañado porque el color del agua o el tacto del suelo (o la temperatura congelada del agua) me daba cosita.
En cuanto a los aseos, había incluso en medio de la nada, pero de pago.


- Documentación: DNI español y carnet de coche para el alquiler del vehículo. Siempre llevamos el libro de familia por si acaso, pero nunca nos lo han pedido. Importante la tarjeta sanitaria europea, y más con un bebé de 15 meses recién vacunado.


- Medicamentos: le vacunaron de la varicela la semana antes, así que para prevenir como ya le pasó en Japón que tuvo fiebre una noche y se puso fatal con la vacuna del año, teníamos miedo que le pasara lo mismo con la de los 15 meses, y nos llevamos el apiretal. Por suerte nada, solo le había salido un granito feo un par de días después de la vacuna, durante el viaje lo fuimos vigilando, una semana después sigue con el granito ya desapareciendo, y ningún efecto secundario más. Para nosotros solo paracetamol, que tras dos días escuchando la canción de la gallina china y los cantajuegos, casi hacemos uso de las pastillas.


- Roaming: más rápido que en España, llamé el día antes del viaje para que me lo activaran, ya que la web me decía que yes, pero no me llegaba ningún mensaje de confirmación, así que fui con él activado. Flipé de lo rápido que se mandaban los mensajes y cargaba la información de los lugares a los que teníamos pensado ir. Hay red incluso en medio de la nada, difícil quedarse tirado. El wifi de los lugares a los que fuimos también iba rápido. En todos los sitios que paramos para comer o alojarnos había buena conexión wifi.


- Idioma: todos hablan inglés, da igual donde estés.


- Turismo: en abril no es temporada alta, así que no nos encontramos con mucho turismo, exceptuando en Reynisfjara, en los demás sitios había sitio de sobra para aparcar. Y autobuses solo vimos allí y en la carretera pocos.


- Carreteras: los tres días fuimos sin apenas coches por la carretera. Esperaba muchos más vehículos en carretera, pero nada (y mejor!). Lo que sí llamaba la atención era el tamaño de las ruedas de algunos vehículos, un Suzuki Jimny normal más alto que una furgoneta con unas ruedas de camión por lo menos y los guardabarros enormes. O furgonetas Ford o autobuses que QUÉ COJONES. Necesitabas ascensor para subir. Alucinábamos de los tunning de montaña que había por ahí. En cuanto a la velocidad, no se puede pasar de 90 y nos adelantaban súper rápido. Nosotros mejor no arriesgamos y parecíamos tortuguitas.


- Comida: si vais a lo low cost, mejor llevar algo desde vuestro lugar de origen, nosotros no vimos ningún Bonus (tan famosos en las webs de viajeros por Islandia) a partir de Selfoss. Solo veíamos gasolineras y algunas solo eran surtidores en medio del paisaje. Entramos a un Bonus en Reykjavik (el enorme de al lado de Costco) y los precios son más elevados que en España pero se podía pagar. El supermercado Costco (solo para socios, excepto el restaurante, que si queréis ahorrar en perritos/pizza/bebida es buena opción para cualquiera, socios y no socios) es el doble de caro que en España, por si queréis comprar comida para llevar si sois un grupo grande y tal (aunque más barato que comer de restaurante, seguro xD). Comida de bebé...recomiendo llevar desde España (nosotros llevamos purés de frutas). A no ser que os abastezcáis en un Bonus de espaguetis a la boloñesa y una poca variedad más (bote que terminó en la basura).
En las gasolineras Olís, mostrando y pasando el llavero del coche de alquiler, nos regalaban un café y teníamos descuento por comer y repostar en varias gasolineras. Hicimos uso un día solo de los beneficios, si hubiésemos estado más tiempo lo habríamos amortizado xD.


- Auroras boreales: una lástima que justo por las noches estuviera nublado. La primera noche despejó pero no se veían desde Selfoss (di un paseo a las 2 am) y en la web ponía que era improbable verlas justo las 3 noches que estuvimos allí. Y eso que la última noche en Gardur estábamos alojados en el lugar donde realizan excursiones (el faro) y se podrían haber visto desde la ventana de la cabaña, pero tuvimos mala suerte con el tiempo.


- Higiene y sueño del bebé: nos preocupa poco porque duerme con nosotros, en Selfoss habia cama de matrimonio y cabíamos los 3 perfectamente. En Gardur eran dos camas y las juntamos. De bañarla se ducha con nosotros así que tampoco nos preocupa bañerita ni nada (...la limpiamos con toallitas, para 3 días, de sábado a martes tarde que llegamos, ya la bañó el martes la abuela por la tarde mientras yo iba al gimnasio y el padre a trabajar nada más bajar del avión.... Pañales, 4 por día, que sobren mejor que no falten. Ropa...para dos cambios y ya. Hizo viento y menos mal compramos un mono de nieve en Costco un mes antes del viaje por 15€, le venía enorme, pero así de cutres somos, iba calentita y encima le vendrá bien para este invierno xD.


Si se me ocurre algo más iré contando.


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