Seguidores de mis paranoias...

lunes, 5 de marzo de 2018

VIAJE A JAPÓN: Sobre cómo puede decepcionar una excursión a Hakone...

Era el tercer día que estábamos en Japón. El primero lo dedicamos a descansar en Asakusa. El segundo a ver la Torre de Tokio, comer y comprar en Harajuku y pasear por Shibuya y ruta noctura para hacer fotos por Asakusa. El tercero iba a ser dedicado para visitar un sitio al que le tenía muchas ganas: HAKONE. Una excursión de un día, sin onsen ni nada, solo hacer la ruta de los transportes (por el bebé más que nada, subir y bajar, porque cargar con ella en largas caminatas lo guardábamos para Kyoto).

Hakone, situada en la prefectura de Kanagawa, es una de las excursiones más populares y que en dos viajes a Japón no habíamos ido (mejor subir al Fuji y casi morir que verlo de lejos, ¿no?...), para ver el Fuji desde el Lago Ashi subidas en un barco "pirata" (un poco hortero para mi gusto), y también subir al teleférico más transitado del mundo, con un trayecto de media hora de duración entre montañas y vistas maravillosas (según prometedoras descripciones leídas previamente), haciendo paradas y comiendo huevos hervidos en agua con azufre provocando que salgan negros. Owakudani, le tenía muchas ganas, e iba expresamente para ver la zona volcánica, con sus humaredas y sus huevos negros.

Llegamos con la JRPass, desde Ueno, a Odawara para comprar el Hakone Free Pass. Había leído y releído que era la mejor opción aunque solo se fuera un día. En la estación de Odawara al pagar el Free Pass, la chica nos empieza a tachar del mapa los sitios que estaban cerrados y no podíamos ir... una ruta de bus y EL TELEFÉRICO. ¿Perdona? ¿El teleférico está cerrado? ¿Y para qué vendéis la mierda de la Free Pass si no la voy a amortizar?

TOXIC GAS.

Es lo que mejor entendí en todo nuestro viaje a Japón.

Ya teníamos las tarjetas y 4000 yenes menos en nuestro haber, así que ya teníamos que ir porque iba a estar cerrado hasta ni se sabe cuándo... y pasaba de volver. Nos dijo que cuando llegásemos a Hakone-Yumoto, cogiésemos un tren de montaña hasta Gora, allí subir a un funicular hasta Sounzan, ver las vistas, no poder coger el teleférico, bajar en el mismo transporte, y subir a un autobús que nos dejaría directos en el lago Ashi y seguir allí la ruta en barquito y tal.

DECEPCIONANTE.

El viaje en tren de montaña hasta Gora fue bonito, lo reconozco. El tren atravesaba por empinadas cuestas y tenía que parar en las curvas para que pasaran otros trenes. Las vistas eran bonitas y las vías súper estrechas.

El funicular en Gora fue DECEPCIONANTE. Es la palabra que más voy a escribir en esta entrada. Porque ya iba decepcionada y con la mente cerrada, porque no iba a poder ver Owakudani ni comer huevos negros, es que encima me iba a perder las vistas y encima malgastamos miles de yenes en un pase que no íbamos a amortizar aunque volviéramos al día siguiente.

Las vistas una patraña, un dolor para el ojo acostumbrado a los preciosos paisajes españoles, de costa mallorquina, impactados por los fiordos noruegos, las montañas asturianas, la gastronomía leonesa... pues eso, un dolor. Estar allí arriba y ver el teleférico cerrado, tan cerca y tan lejos, y volver por el mismo funicular de feas vistas a unas casas y árboles, pues una mierda.

Cogimos un autobús que nos llevó por una carretera de montaña súper triste, que no le llegaba a la suela de los zapatos a la subida a Sotres (Asturias) o incluso la carretera de Soller o Lluc (Mallorca), por poner dos ejemplos, y llegamos al lago Ashi. Que es un lago bonito con vistas al monte Fuji. Medio comimos de un Family Mart esperando que saliera el barco más hortero en el que he montado jamás, decorado tan recargadamente que agobiaba y dolía a la vista (para mi gusto).

Por suerte el monte Fuji se veía tan bien que durante 30 segundos (que es lo que pudimos apreciarlo) antes de que desapareciera tras las montañas más cercanas, pudimos fotografiarlo y pensar que por lo menos pudimos ver lo que se iba a ver...aunque el resto fuese decepcionante. Pero es que fue más decepcionante todavía volver en autobús hasta Odawara desde el lago Ashi.

Pero decepcionante de verdad, de los de decir: "paramos en Hakone-Yumoto y vemos qué podemos hacer"... pero no, ya volvamos y dejemos pasar este día como si nunca hubiese existido en nuestras vidas. Llegamos hasta Odawara directamente y allí por suerte y quitarme un poco las penas compré en una tienda de Evangelion (solo tenían cosas de Evangelion) galletas y una caja metálica de galleta-gofres con la imagen del Eva. Y ya hasta llegar a Ueno y volver a la zona del hotel. Esa tarde-noche, por desquitarnos, cenamos un ramen picante en el restaurante donde a Karate y a mí nos gustaba quedarnos cuando nos alojábamos en Ueno.

Tres cosas buenas:

a) La tienda de Evangelion.
b) Día suficientemente despejado para ver el Monte Fuji.
c) Una señora súper amable que cuando Sakura lloraba la cogía en brazos y le cantaba (en 2 de los trenes que cogimos y coincidimos), calmándola y haciéndola reír con juegos de palmas y supongo que trabalenguas, porque repetía mucho las palabras y lo decía muy rápido.

El resto... ¡¡¡¡¡devolvedme mi dinero!!!!!

Lo peor es que volvería solo por subir al maldito teleférico y quitarme la espinita.



PD: actualizo poco por tres motivos:
1) Estoy estudiando para el ascenso, en un mes tengo examen.
3) Tengo visitas mallorquinas y otro viaje a Mallorca en Semana Santa.
2) Preparando en otros ratos libres la escapada a Islandia de abril...