Seguidores de mis paranoias...

jueves, 6 de septiembre de 2018

Estoy de las crisis de lactancia hasta...

Cuando Sakura mama de una manera antinatural o vuelve a las andadas de solicitar pecho cada 5 minutos, recurro a la página web de AlbaLactancia.

¿Qué quiere decir esto? Que cada mes hay una crisis de lactancia y todas tienen una duración limitada, pero no exacta. Me he dado cuenta que el bebé puede vivir en crisis, y creo sinceramente que Sakura lleva en crisis desde que nació, empalmando crisis con crisis.
 
La lactancia materna puede ser un verdadero quebradero de cabeza si ansías una vida más tranquila y que el resto de la familia te ayude a alimentar al bebé; porque cuando se habla de lactancia, opino que la familia ayuda a la madre, ya que es la madre la que está diseñada genéticamente para alimentar al bebé, por mucho que eso duela a las que van de luchadoras de sus derechos... pero no de los derechos de los bebés a los que se les niega el alimento que por naturaleza están esperando recibir, y lo reciben de manos de otra persona, dentro de un envase de plástico, cuya base es la leche preparada de otro animal (y sucedáneos). Pero si no te importa llegar a incluso sufrir un poco y regalarle un poco más de tu tiempo (que pueden llegar a ser muchas horas del día y de la noche) a tu bebé dándole tu calor o sacarte la teta a cada rato y dónde sea, ánimo con ello.

En este caso, aunque mi hija tenga 20 meses, la fechas son aproximadas, y se entiende que un bebé adquiere antes o después ciertas capacidades. En este caso cuando leo a AlbaLactancia, veo que tengo una hija en plena crisis de los dos años de edad, si os describo lo que pasa en mi casa:

- Mama lo mismo que de recién nacida.
- Se queda dormida en la teta y si la separo llora y pide más teta.
- Mama con una ansiedad como si se la fuera a quitar y no se la fuese a dar nunca más.
- Puede pasar una hora mamando y pide cambiar de teta continuamente. "Otra teta. Otra teta. Otra teta". Además ya se coloca ella, así que cuando piensas que deja la teta para irse a jugar y de repente se coloca y se ríe mirando la otra teta y luego a ti, mientras la toca y quiere bajar la camiseta, te quedas en plan ¡¡pero si ya es la tercera vez que cambiamos a esa teta!! Y es agotador.
- No se puede razonar, si no hay teta: rabieta.


¿Cómo lo estoy gestionando?

... No os voy a engañar, he estado planteándome el destete. Esta crisis me está afectando negativamente. He estado 15 días en Mallorca en absolutamente todos los sitios con las tetas fuera. Huyendo de ella incluso. No sentía que estuviese en un periodo de agitación, porque al leer descripciones de lo que se siente, no me asqueaba la sensación ni me dolía el tener a mi hija en el pecho. Pero no quería darle el pecho, no me sentía con ganas, no quería estar 24h con un bebé igual de demandante como un recién nacido. No sentía que fuese el momento. Estaba súper negativa.

Y a la vez siento como que estoy fallándola, porque sé que ella lo necesita. Sé que ella quiere que su madre esté con ella al 200% y yo no quiero faltar a mi promesa diaria del "mamá está contigo, para todo". Sé que es una etapa y se le pasará, pero esta fase realmente es la que más negativamente me está afectando. Quizás es que hacemos tantas cosas y que no la veo tan bebé (aunque sea consciente de sus limitaciones y la etapa por la que pasa). Quizás es porque cuando veo bebés más pequeños pienso: "oh dios, no volvería a ser madre". Cuando me había planteado darle un hermanito, y luego cambio de opinión al ver tan demandante a la que ya tengo, como si tuviese de nuevo a un recién nacido que habla, come sola y corre. Y sinceramente, no me veo pasando por lo mismo de nuevo y no tengo instinto reproductor ahora mismo, está enterrado bajo una dura capa de pánico.

No la estoy destetando, pero temo que se lo tome así. Durante dos días me negué a darle teta cada vez que pedía soportando sus gritos, lloros y golpes por toda la casa cogiéndola para protegerla de ella misma porque se hacía daño. Así que la llevaba a casa de la abuela y al parque, a comprar o donde fuese para distraerla. Dejando la teta específicamente para "antes de ir a dormir" (que se convertía en mamar toda la noche porque es muy cómodo para dormir, ya que cada vez que se suelta llora y no aguantamos el cansancio de levantarnos a las 6 de la mañana). Y durante estos dos últimos días las rabietas han disminuido y ayer incluso llegué de trabajar y pasó de mí hasta después de comer, tras tres días diciéndole: "primero mamá tiene que comer y luego jugaremos y te daré teta" soportando sus gritos y lloros y teniendo al padre conteniéndola mientras me miraba con rabia en sus brazos, alargándome sus bracitos para que la cogiera y la calmase como ella necesitaba, y yo comiendo tranquilamente como si disfrutase viéndola sufrir. Me quería morir, pero temía que si cedía sería yo la que estuviese mal haciendo algo que no quería hacer.

Así que ayer fue súper maravilloso. Llegué de trabajar y no pidió teta hasta que vio que iba a recoger el plato y me fui con ella a jugar porque pedía pintar. Estuvimos pintando un rato, haciendo bolas de plastilina, jugando tiradas en el suelo y ya me guio hasta el sofá donde me dijo "teta". Y claro, estábamos tan contentas que darle teta fue un placer, se reía mientras mamaba y me abrazaba, quería que la acariciase y disfrutamos mucho del momento juntas. Se quedó dormida y llegué a ver 3 capítulos de una serie. Se despertó súper feliz, riendo (últimamente se despierta siempre llorando) y pidiendo mimos (se tiró de espaldas en mis piernas) y luego juego a tope.

Y lo mejor, hasta la noche no me pidió teta y lo dijo así: "cama... teta, a domir", mientras me cogía de la mano y me llevaba a la habitación. Sí que ha mamado alguna vez durante toda la noche y no se quería soltar, pero ayer realmente disfruté tanto con ella que hasta la abrazaba en plan "no me sueltes" sabiendo que no la tendría así hasta la tarde del día siguiente.

No lloró en toda la tarde de ayer, ni la noche, es más, hacía tiempo que no la veía tan animada, no desde aquella tarde de playa en Muro (Mallorca) donde la observamos más de una hora rebozarse y jugar y hablar sola sin intervenir tras la cual nos fuimos todos súper felices a casa.

Así que pienso que o se ha dado mucha prisa en aceptar la nueva situación de teta solo después de comer y antes de dormir, o ayer fue un golpe de suerte y hoy volverá a las rabietas. Hasta que no se repita esta acción más de 4 veces en una semana no daré por concluida el final de esta etapa de crisis de lactancia.

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lunes, 3 de septiembre de 2018

Bienvenidos al fantástico mundo de las rabietas

Hasta hace dos semanas, coincidiendo con el inicio de las vacaciones y aprovechamiento de todos los fines de semana para ir al pueblo (río y piscina), conocer parte de Zamora/Portugal y un poco más de Asturias, disfrutando al máximo de verlo desde el punto de vista de un bebé y unos padres noveles, las rabietas de Sakura se podrían denominar: normales.

Normal, desde un punto de vista pedagógico de un bebé de 20 meses: no tienes algo y lloras y lo consigues. Temas relacionados con cubrir las necesidades básicas, atención, higiene, alimentación y descanso.

Pero ayer, a la vuelta de vacaciones, tras 15 días en Mallorca en casa de la abuela con su tía y demás tíos y primita por doquier, haciéndole caso 24h a cada una de sus demandas, por necesidades básicas y no tan básicas como dibujar cuando se le antoje y dejarlo por una pelota y ahora por un perro y ahora paseo y ahora como queso y ahora salchichón y ahora agua y me ponen dibujos y después piscina y tengo playa y cubos de arena y todo lo que me da la gana ya-ya-ya; pues llegamos ayer a Madrid a las 8 de la mañana y creo que se pasó más tiempo llorando en el suelo que jugando, comiendo o durmiendo.

Fue... cómo diría: mi peor pesadilla.

Saqué paciencia de... no sé de dónde.

No sé cómo... pero conseguí no tirarla por la ventana a cada grito superior a 869788 decibelios.

Hubo momentos en que quería bajar a ver si efectivamente había varios coches de la guardia civil o visualizar el tan temido furgón de los servicios sociales. Parecía que la estábamos descuartizando poco a poco, cuando todo era: ahora no porque antes hay que comprar, no hay en la nevera lo que pides ¿ves?, primero tiendo la ropa y luego jugamos, entiendo que estés enfadada pero deja que termine de limpiar esto, mamá está contigo, bla bla bla... sin gritar, sin rebajarse, sin... abandonarla. Pero ella ahí, poniéndolo cada segundo un poco más difícil. Llegando a golpearse contra el suelo, el sofá, la silla o la mesa. Pegando patadas a todo lo que veía. Horrible.

¿En serio Álvaro Bilbao? ¿Isabel Fuster? ¿La Mamá de Pequeñita? ¿Esto es una rabieta? Es fácil leer sobre ello y estudiarlo, porque en el papel queda precioso, incluso en la escuela infantil ves rabietas pero al no ser sus padres es como que los niños entienden antes que no pueden tener lo que desean en ese momento.

Da igual cuánto leas sobre el tema. Llevamos varios días con rabietas, en Mallorca le dieron algunas, y por ello los que la veían o la guardaban en ese momento que no estábamos sus padres le proporcionaban todo lo que quería, pero al llegar a Madrid fue como un: NO QUIERO ESTAR AQUÍ Y NO QUIERO ESTAR AQUÍ.

Encima sumadle que ha tenido fiebre y falta de apetito debido a la salida de los colmillos...y está demandante de pecho al 200%.

Espero que coja de nuevo la rutina en breves, porque si se tira 3 días más como el de ayer, dudo que mi paciencia sea infinita, por mucho que haya estudiado, leído y sea consciente sobre el tema.



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viernes, 13 de julio de 2018

Cómo conocí algunos pueblos de la frontera entre Navarra-Francia y me bañé en San Sebastián.

Madrid. Conversación un miércoles. Resumo muy resumido:

- ¿Qué te parece esto? Reservo tres habitaciones en una casa rural para no llenar la casa de mis padres con todos los hermanos y sus familias (13 hermanos) y solo vamos a ir dos y nos sobra una. Si solo son 70€ dos noches, pero hay algunos que no quieren pagarlo.
- ¿Y vais a perder la reserva o dinero?
- No, lo pagaremos entre mi hermana y yo y ya.
- ...¿está muy lejos tu pueblo?
- Cuatro horas.
- ¿Y si voy yo?

Así que el sábado cogí a la abuela y al bebé, los metí en el coche con los trastos de la playa mezclados con ropa de otoño y al norte que nos fuimos hasta el lunes. Cómo recorrer en coche unos 1400km en tres días con la maravillosa banda sonora de los Cantajuegos.

Y así es como conocí y dormí dos noches en Burguete (Navarra) tres días después de esa conversación.
He de decir que me encantan los pueblos con pocos habitantes, pero en especial los del norte de Navarra me encandilaron por sus casas enormes, sus colores, sus ventanas colocadas en lugares sin estrategia alguna aparente, sus cuidados jardines, la calle principal que cruza el pueblo y ya, sus imponentes y bastas iglesias en todo el centro del pueblo.

Sí, Burguete, Roncesvalles, Valcarlos, Espinal... son pueblos navarros encantadores cuya tranquila vida me transmitieron una serenidad que solo se veía mermada por las curvas de la carretera que serpenteaba atravesando la selva de Irati y los puertos de la frontera con Francia (visitamos también el pueblecito francés San Jean de Pie de Port).


Roncesvalles:



Valcarlos:



Espinal:



San Jean de Pie de Port (Francia):



Los tres días nos llovieron pequeñas tormentas, pero nada grave que no hiciese salir el sol un par de horas después y nos obligara a ponernos de nuevo los tirantes. Incluso ir a conocer San Sebastián (País Vasco) y alucinar con sus edificios escalando montañas, paisajes entre barquitos e islas y su extensa Playa de la Concha. Y cómo no, dejarnos los cuartos comiendo de pintxos pero disfrutando (en especial en el Baztan).

Y ya de vuelta a Madrid el lunes, pasamos por Olite (Navarra) a pasear por sus calles y comer de menú después de perdernos por su palacio. Y gracias al cansancio de la niña que durmió todas sus siestas en la carretera, permitió que recorriésemos cientos de kilómetros sin Cantajuegos.

Viajar con bebé te obliga a parar en pueblos y buscar zonas, parques, donde dejarla libre, y descubres rincones que no imaginarías. A parte de que lo ves todo más lento y eso provoca que pares a comprar algo para comer tú, o la niña, y ya pruebas cosillas que no tenías pensado o no sabías que existían. Así que sí, todo es mucho más enriquecedor.

Y bueno, espero que las fotos resumiendo ese fin de semana encantador sean suficientes. Me enamoré perdidamente de unos verdes y bastos paisajes, donde las carreteras pueden llegar a dar miedo pero el encanto de sus caminos y los peregrinos que los inundan, salvan cualquier obstáculo que una curva cerrada y un camioncito de frente pueda advenirte.



viernes, 22 de junio de 2018

Escapada a Oporto un jueves cualquiera

Gracias a Ryanair y a sus ofertas de 10-13€ el vuelo para viajar a Oporto (Portugal), me ha dado la oportunidad de pasear por las calles de esta maravillosa ciudad y desear volver con más ganas que nunca a una ciudad que no estaba siquiera en mi lista de "Ciudades que ver".

Paz. Resumiría con esa palabra. Paz.

Quizás es que fui con una mujer que ama esa ciudad y me obligaba a fijarme en cosas que no me habrían llamado la atención anteriormente. Quizás eran los edificios ruinosos en medio de edificios maravillosamente rehabilitados. Puede que sus iglesias y fachadas adoquinadas. Adoré desde el minuto uno fijarme en las barandillas de hierro forjado, de colores e incluso oxidado, de los balcones. Me encantó que hubiese mil panaderías y bares con sus terrazas invitando a sentarte.

Disfruté perdiéndome con mi compañera de viaje, de paseo, por sus calles, mirando sus pequeñas cosas, comiendo sus deliciosos dulces y hablando durante horas sin fijar un rumbo. Simplemente caminando por el placer de andar.

Si me preguntáis qué es lo que más me gustó de Oporto o si recomiendo entrar a un lugar, no puedo. No puedo fijar un sitio entre tanto caminar. No fuimos a ver nada en particular. Fuimos a pasear por Oporto. A perdernos. A comer. Por salir de Madrid. Porque era barato. Porque nos apetecía. Para hacer algo por nosotras y no tanto para nuestros bebés de menos de un año y medio (todos los caprichos, ropa, salud y tiempo es para ellos...un día para nosotras, creo que nos lo mereceremos).

Lo primero que pensamos para este viaje de un día, era hacerlo con ropa cómoda. Iba a hacer calor, así que poca ropa y una chaquetilla fina para el avión/sitios con aire acondicionado.

Ya en el avión, el viaje prometía. Veníamos de no dormir mucho gracias a nuestros maravillosos bebés, que decidieron que no podíamos irnos sin pensar en ellos durante todo el viaje, aunque fuese para recordarnos lo cansadas que estábamos.

Nos pasamos la hora de avión charlando e intercambiando opiniones con cuatro mujeres que venían a pasar el día, como nosotras, a Oporto. También nos moríamos de hambre porque no desayunamos en Madrid, era un día para ponerse cerdas allí, así que nada más llegar al aeropuerto nos fuimos corriendo al tren, con tanta prisa por no perderlo que no picamos el billete y el revisor nos lo echó en cara, a parte que lo habíamos hecho mal. Las tarjetas de transportes son individuales y pagas 0,60€ por ellas y has de pagar por cada título individualmente. Nosotras cogimos una tarjeta con dos títulos. Me perdonó la vida y continuamos el viaje hasta Bolhao, donde bajamos y disfrutamos con la primera imagen de Oporto, una iglesia con baldosines, y buscando un sitio donde desayunar, acertando de pleno en el Imperio.


Por 3,30€ dos cafés y dos bollos, más 2€ de otros dos bollos. Teníamos mucha hambre. Queríamos ir al Majestic (está casi en frente) pero solo un café eran 4€.... ya podía ser muy bonito por dentro, que nosotras íbamos a lo low cost.

Nos estaba fastidiando un poco la lluvia, que por suerte solo fueron las dos primeras horas, y no nos calamos mucho.

Dimos una gran vuelta, sin poder explicaros qué calles visitamos, pero que tenía detalles súper dignos de ver.
 Eso sí, la estación de tren sí era preciosa.
Hasta el McDonals.
 
Y el tranvía.
 Y las iglesias y catedral muy curiosas.

Poco más puedo contar, excepto que comimos bien en un restaurante arrocería: Molinho de Vento.
Tomamos una cervecita fresquita en una terraza (lo más caro)
La mejor merienda del mundo mundial:
La mejor cena del mundo mundial para llevar al aeropuerto: dos bocadillos de pata asada con queso.

Y ya solo nos faltaba la vuelta en avión, para rematar, pasar un miedo atroz tras una hora de retraso y caer un rayo justo en la pista antes del despegue (había tormenta eléctrica según google y llovía, aunque se viesen claros y una bonita puesta de sol). Al principio yo bromeaba a mi compañera sobre los grados del avión al girar, hasta que de repente giró de nuevo ultra rápido y cambiando de altura bruscamente y nos mareamos y yo empecé hasta a rezar. Qué vuelo más horrible los primeros quince minutos. No lloré de milagro aunque vi la muerte tan cerca... me quedé callada hasta mitad del vuelo de lo acojonada que estaba. Hemos volado muchas veces y coincidimos en que estaba en nuestro Top3 de vuelos terroríficos. Solo nos salvó el vuelo el indio que buscaba esposa y yo, que estaba delante, era una marcada pretendiente y ponía excusas para hablar conmigo (la de detrás debía estar hasta la coronilla y se iba y volvía del asiento en cuanto cesaban las turbulencias) y al bajar del avión, con las mujeres de la ida, charlando en el autobús camino de la terminal comiendo pasteles de nata que no pudieron probar y mi compañera y yo habíamos comprado un montón.

Llegamos súper tarde a casa y estoy agotada hoy. Siento esta entrada escueta, aunque cargada de fotos sin orden ni sentido.