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lunes, 30 de enero de 2017

Nada es como lo pintan: el postparto

Hablan sobre...la depresión postparto.

Yo más bien lo llamaría: ser mamá duele. Duele mucho. Es bonito tener a tu hija en brazos. Verle la carita. Y...poco más, al menos el primer mes.

Tener un bebé duele. Duele mucho. Y no precisamente el parto, si lo has tenido con epidural perfecta, rápido y sin efectos secundarios.
No he vivido mi reciente maternidad con esa intensidad romántica de la que hablan. Porque me duele. Un mes y un día después sigue doliendo. Y no es una depresión postparto. Es un dolor físico que me puede.

Claro que tengo bajones, pero todos se deben a una cosa: la lactancia materna exclusiva. La que ansiaba ofrecerle a mi hija hasta el día que ya no quiera más teta. Un año, dos, cinco. No está siendo como me decían. No está siendo como prometen los matrones en los cursos de preparación al parto...

Yo sabía y asumía que no dormiría, pero los bajones que me dan por no descansar son debidos a la lactancia.

El postparto duele. Sí. Pero no en esas 48h de hospital. El postparto se convierte en duro cuando llegas a casa. Cuando no vienen médicos y enfermeros, limpiadoras y la comida y medicamentos cada día a tu cama.

Mi postparto en casa desde el 2º día fue un cúmulo de dolor, cansancio y malestar que estropeó todos los días hasta pasado el día de reyes. Con mi madre hasta el día 3 de enero en casa, la traté muy mal (pasando de todo, odiando el mundo, triste y con ganas de morir) y se fue fatal de vuelta a Mallorca con la sensación de abandonarme en el momento más duro de mi vida. Fue la peor semana de mi vida, la más dolorosa y la más antisocial y borde de mi vida. Y yo soy muy borde.

Todo debido a:

1) Los puntos: solo tenía dos por una laceración en la zona perianal. Y esos eran horribles para sentarse. Pero los de las berrugas me afectaban también por el tema que el punto de la ingle se me enganchaba en las bragas y quería morir cada vez que rozaba. Lloré mucho al sentarme. Daban igual las medicinas que tomase. Eso dolía a morir. Pero pensaba: "en una semana o diez días los puntos se caerán y dejarán de doler".
Y así fue. Cayeron y volví a sentarme como si no me hubieran cosido el chirri. Aunque los del desgarro me los tuvo que quitar la matrona en revisión a los 15 días por ser tan pequeños que no cayeron solos, ya no los sentía.

2) Atención constante: podría dormir 15h al día, pero soy incapaz de dormir con la pequeña cada vez que cierra los ojos, tengo que observarla, aprovechar para alimentarme yo, limpiar, lavadora, cambiarme...
Necesito tenerla cerca, mirarla, saber que duerme bien, que respira.


3) Sueño: tenemos suerte, por las noches duerme. Desde el inicio podía dormir hasta 5 horas seguidas. Problema: dolor de tetas al tenerlas llenísimas. Lo malo es que los últimos días con esto de las crisis de crecimiento, según consultoras de lactancia, pide mamar más y tal y necesita tener la teta constantemente a disposición. El problema es que llora con la teta en la boca y aún poniéndome al lado tocándola no se duerme sin la teta en la boca, y se tira así horas. Lo que me lleva al siguiente y peor punto:

4) La lactancia: dicen, se comenta y se rumorea que si te salen grietas es por un problema de agarre y postura.
Cada vez que me ha visto un matrón o un asesor de lactancia me han dicho que agarra bien y que la postura no es mala, que come genial y engorda un montón (en un mes ha ganado el 50% de su peso al nacer; 2,8 a 4,3kg).
¿Cuál es el problema? ¿Por qué he tenido desde el primer día grietas sangrantes y profundas en los pezones haciéndome agonizar, en especial estas noches de la última semana que no se duerme sin pezón en la boca? He llorado y sigo llorando por la maldita lactancia. He llegado a desear que me dijeran que no tenía mucha leche pero...la maldita mastitis que he sufrido dos veces en un mes porque tengo tantísima leche que no las vacía del todo y he recurrido a sacaleches, antibióticos y estrujármelas en cualquier sitio, dice lo contrario. Y no deja de engordar y estar súper sana. Si es que la leche materna es lo mejor, aunque duela. Eso es lo único que me anima a seguir por mucho que sufra este dolor.
Sigo con las grietas y al cogerme cada poco no llegan a curar, ni dejándolas al aire untándolas con leche materna ni purelan.
"Una semana" decían. Llevo un mes. Solo espero que cuando termine esta "crisis de crecimiento" pueda descansar mis pezoncitos unas horas entre tomas para que curen de una vez por todas. Es que ni el roce de la ropa, cubrepezones y sábanas.
Y no, no acepta chupete para que yo descanse (arcadas y expulsión) cosa que no me importa porque soy la primera "antichupete", y tampoco pezoneras para que mame, no quiero ni oir hablar de ellas. Vi su forma tipo tetina de biberón y directamente mas descarté.

En cuanto a la niña, me han funcionado muchas cosas:

A) Hemos empezado a portearla. En el carro llora al rato o cuando está parado (le gusta el traqueteo), pero portearla es ideal, ni llora y además es bueno para que expulse los gases ;)

B) Darle teta cada vez que pide. Te ahorras los llantos porque sí "esperando entre tomas". Si está sana es que lo estás haciendo bien, ¿no?

C) Los brazos: maravilloso...cuando alguien nos dice que "la malacostumbramos" mejor el silencio, discutir es una tonteria ya. No puedes discutir con toda la sociedad que no quiere abrazar y coger a los bebés cuando están incómodos. Y son demasiados.
¿Hasta cuando van a pedir brazos? ¿Hasta los 5-6-8 años? ¿Por qué no podemos darle cariño y seguridad a nuestros hijos cuando son pequeños y nos lo piden cuando nos necesitan? Si lloran y al cogerlos y abrazarlos dejan de llorar...¿cuál es el problema? ¿Que te quieran y confien en ti? ¿Que te vean como su protector y que estarás ahí siempre que te necesite? Pues adelante. Piensa eso de mí, hija.

D) Dormir con ella. Desde la primera noche en el hospital y hasta hoy. También nos han dicho que con el colecho la malacostumbras y luego no querrá irse de nuestra cama...¿hasta qué edad? ¿Tres o seis años?
Cuando tenga 13 en plena edad del pavo y pase de nosotros, seguramente echemos de menos esos momentos en los que nuestra niña nos necesitaba 24h.

No sé, yo sabía que tener un bebé iba a ser agotador. Iba a doler. Íbamos a ceder en mil cosas. Y excepto en el dolor de pezones con la lactancia, todo está siendo bastante bonito.

En tres semanas la llevaremos a Mallorca a conocer a su familia materna. Nos estrenaremos en el avión con bebés.
Y también hemos descubierto cómo son esos baños familiares de los centros comerciales. La sala de lactancia mola, práctica y necesaria si quieres darle el pecho tranquilamente en una mecedora. Aunque no me supone un problema sacarme la teta en cualquier bar/restaurante/casa (hecho), con mi dolor de tetas se agradece una zona tranquila donde darle alimento y descansar.

Y gracias a Karate por cuidarnos. Sin él yo me habría suicidado el segundo día de estar en casa con la niña. La verdad, se me caen las bragas cuando le veo con ella abrazada en el sofá, cogiéndola cuando llora en mi teta y yo lloro porque duele y ella ni mama ni duerme. Cuando se la lleva y me deja a solas para que duerma porque no he podido por la noche o la siesta.
Hacer la compra y la comida/cena todos los días, sin él quizás no me habría suicidado...quizás habría muerto de inhanición...

1 comentario:

Speedygirl dijo...

Claro que tiene momentos difíciles, la maternidad es todo un reto... pero tiene que compensar porque se te lee feliz. ¡¡DISFRÚTALO!!