Seguidores de mis paranoias...

martes, 26 de diciembre de 2017

Un día inolvidable: mi boda

5 meses antes de la boda:


- Tenéis que traer copias de vuestros DNI,s y de los testigos cuándo podáis, lo antes posible así no se os pasa.
- ¿Hasta cuándo tenemos tiempo? No sabemos quienes serán los testigos.
- Hasta la semana antes de la boda, que será cuando queráis...o podáis.
- Yo doy a luz en diciembre, así que podría ser en enero.
- Soy padre...y no creo que en enero tengas el cuerpo para una boda, espera unos meses, no pasará nada.
- Bueno...febrero...
- Deja un par de meses, estáis impacientes ¿eh?
- Bueno, es más por hacerlo cuánto antes, si no vamos a celebrar nada.
- En marzo están todos los fines de semana libres.
- Uf, yo prefiero que sea una fecha que nos podamos acordar. Fácil. Porque se me va a olvidar.
- ¿Cómo se te va a olvidar el día de tu boda?
- Porque se me olvida cuántos años tengo.
- Será porque estás embarazada.
- No, es porque se me olvidan las cosas a las que les doy poca importancia.
- ...pero...es tu boda...
- ¿Qué día podría ser?
- Cualquier sábado, está el 4, el 11, el 18...
- Oh, el 11M es una fecha señalada. Por una desgracia, pero no se me va a olvidar porque sale todos los años en las noticias.
- ...¿El 11M?
- Sí, pon esa. Mira, Karate, aborto un 23F y nos casamos un 11M, no se me va a olvidar en la vida.
- .................¿Hora? La última es a las 13:45h.
- La última, así vamos directos a comer.


1 semana antes de la boda:


- MISA, ME HA SALIDO UN RECORDATORIO EN EL MÓVIL. ¿NOS CASAMOS LA SEMANA QUE VIENE?
- Ostia...¿No es el 11M la que viene? ¿Los DNI,s? ¿No había que llevarlos una semana antes como máximo de tiempo límite?


Ese mismo día me llaman por teléfono, que no tienen la documentación para realizar el trámite. Se nos va a pasar la única fecha que podría recordar. Vamos corriendo al día siguiente a dejarlos en la oficina.


Semana de la boda:


- Karate... me ha llegado una captura de pantalla a mi móvil de mi hermana...¡¡viene mi madre a la boda!!
- Pero si no vamos a hacer nada.
- Ya. Pero le hace ilusión...qué hacemos. Hay que recoger las habitaciones de las cosas de la niña.
- Qué pereza...
- Habrá que reservar otra silla en el restaurante.
- Ostras, ya hay que pagar 6 menús, menos mal el bebé no come.


11M. El día de la boda:


En la tele y el móvil tengo recordatorios de la tragedia.
Era el día.


Nos vestimos de negro, yo de Desigual, un vestido de 25€ del outlet, que compré un mes antes, apto para dar el pecho por su abierto escote, y Karate con una camisa y pantalón de Primark (le quedan como un guante).


Al bebé le disfrazamos de muñeca rosa/blanca, con un vestido que nos regalaron al nacer y pensé que jamás se lo pondría, y daba bastante el pego. También le puse una banda elástica blanca con lazo más feo si cabe. A la abuela le encantaba, porque accedí a ponérsela, yo contraria a estropear la cabeza de los bebés con cosas de adorno. ¡¡Si están tumbados todo el día!! No les hace falta algo clavado.


Vimos salir dos bodas antes de entrar nosotros. Iba con retraso. Un montón de gente tiraba confeti, de esos que suenan al abrirse, PUM, PUM, y sale todo disparado. Cómo se lo curran algunos. Y en la siguiente boda, la anterior a la nuestra, hicieron exactamente lo mismo. Y nos dimos cuenta que las que tiraban el confeti eran azafatas, que iban con traje y tacones, en plan azafatas de vuelo. Flipamos un rato.


- Boda de Karate y Misaoshi.
- Nos toca.
- ¿Solo sois vosotros? (sus padres, mi madre y su hermano...+Sakura).
- Sí...
- Los invitados por aquí, los novios entrad por esa puerta.


Miré por la puerta donde entrarían los invitados, se ve la mesa en la tarima con quien nos va a casar, a cada hilera de bancos hay una azafata. hay más azafatas que invitados. QUÉ VERGÜENZA. Empiezo a fallar.


- ¿No es ahí arriba? Podemos entrar por aquí con ellos.
- Pero entonces no podrán veros los invitados entrar con la música.
- No, no, sin música, por favor.
- Vale...y ¿flores? ¿confeti a la salida?
- No, no, el básico. Entrar y firmar.


Karate me mira raro y justo cuando se va el del protocolo me dice que pensaba que iba a salir huyendo...que estaba blanca.


Ya en el estrado, por lo bajo nos pregunta el del ayuntamiento que nos va a casar:


- ¿Queréis que os lea unas palabras o pasamos directamente a leer un par de artículos del Código Civil y la Constitución y ya?
- Directos, el resto ya hemos cumplido (señalo al bebé).
- Vale.


Y mi boda duró, literalmente, 5 minutos. Lo que tardó en leer un folio por las dos caras mientras pedía a los testigos y a nosotros que firmásemos. No hay fotos porque mi madre grabó un video borroso y movido pensando que estaba haciendo fotos.


Así que fue: CASI PERFECTA. Porque me voy a acordar toda la vida del miedo que me dio pensar en que nos iban a poner música y tirar confeti un 11M y al final todo quedó en un susto, sin hacer realidad mi peor pesadilla. Y comimos súper bien en un restaurante ubicado en un parque frente a una fuente. 250€ la broma. Sin regalos. Sin fiesta. Sin nada. Firmar y comer.


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jueves, 21 de diciembre de 2017

Mi primer viaje en familia: Estocolmo

Mi primer viaje con bebé y abuela incluida ha sido bastante bueno, bonito y más barato de lo esperado.


ECONOMÍA

Como ocurrió en nuestro viaje a Noruega, vas con las expectativas tan altas sobre el elevado coste de la comida y hacer algo, que vas con dinero de sobra y a la vuelta has de re-descambiarlo porque te han sobrado más de 150€. Descambiamos 8.000SEK (unos 800€ para comidas, entradas, transportes de 3 adultos+bebé...) antes de ir desde nuestro banco. Uno de los motivos que nos sobrara tanto dinero es que no hicimos la mitad de los planes propuestos. No cogimos ningún ferry, no cogimos transporte público. No entramos a la mitad de los museos que propuse... No por el bebé, si no por el padre, porque yo sí soy de ir a todo donde pueda, pero el padre es más de: la ciudad es bonita para pasear. Eso sí, hacer un fika sí es caro. Claro que estábamos en Estocolmo, y yo me empeñé en hacer al menos un par de fikas a media mañana o media tarde. ¡Y eran más caros que comer al mediodía! Comíamos y cenábamos en el apartamento y caminamos muchísimo. Hasta Sakura caminó y revoloteó donde pudimos dejarla (todavía no domina el arte de caminar sin caerse cada 5-10 pasitos).

Y tengo que cambiar mi mentalidad sobre el dinero...en Estocolmo pagan con tarjeta hasta un paquete de chicles. Llegamos a la conclusión, en el supermercado, que el chico que atendía nunca había tocado un billete (y como él, la mitad de los sitios donde íbamos), porque le costaba contarlo. Incluso nos timaron 3€ (29SEK) porque pagamos entre la abuela y yo y el otro no sabía contar y dio igual que le dijera que nos había cobrado de más, empezó a llamar por megafonía y nos miraban con cara de pocos amigos. Nos fuimos enfadadas la abuela y yo, y nos olvidamos de los 3€.
Para futuros viajes intentaré tirar más de tarjeta y descambiar lo básico, 100-200€ para pequeñas compras, puestecillos y picoteo.
Nosotros no utilizamos la tarjeta de débito/crédito en ningún momento.

EQUIPAJE

Pero bueno, empiezo por los preparativos del viaje. No es lo mismo viajar en pareja despreocupadamente (mochila o una maleta con los básicos), que con bebé y una abuela coqueta, ex-profesora de estética, pro-cremas, maquillaje y geles especiales. Para hacerse una idea, su neceser ocupaba más que toda la ropa de la niña.

Frío = botas de nieve. Karate y yo lo tenemos claro. Un solo calzado. Aunque yo llevé unos botines por si llovía (y menos mal, porque las tuve que usar dos días), porque las de nieve en Noruega me resbalaba en suelos mojados (solo son de nieve, no lo entiendo). Países nórdicos en invierno, aunque no nieve, hace un frío que duele, pies, cabeza y manos, llevadlas bien protegidas.

No nos llevamos el carro. Optamos por portear (tenemos una mochila ergonómica Fidella). La llevó Karate todo el viaje porteada, y en brazos entre la abuela y yo cuando la dejábamos en el suelo para que explorara. Ya aprendí la lección en el viaje a Barcelona, donde el carrito iba vacío lleno de chaquetas y bolsos y la niña encima, y tuve que cargar con las niña, cosas y carrito tanto en el tren como en todos los lugares, los dos días.
La trona de viaje se quedó puesta en la silla del apartamento. Nos vino genial para desayunar, comer y cenar todos en familia sin tener que cargar a la niña entre todos. Creo que la voy a dejar definitivamente en casa de la abuela.

¡¡Y por primera vez en mi vida llevé botiquín de viaje!! Gasas estériles, apiretal, eupeptina para el estreñimiento de la niña, canestén para su cándida adquirida a dos días del viaje (nunca había tenido ni una rozadura, y de repente ¡zasca!), suero por si le daban mocos (menos mal, porque no durmió una noche por ellos y nos vinieron fenomenal), y para los adultos: ibuprofeno y mis gotas del oído (sigo en post-operatorio).

DOCUMENTOS

Dni de los cuatro. Vacunaron a Sakura la tarde antes, así que llevé su libro de vacunas por si le daba reacción.  Y luego la pequeña guía que hice antes de ir, como siempre que voy a un sitio nuevo, unas pocas cosas que hacer y las ubicaciones para hacernos una idea rápida.
Nos saqué a Sakura y a mí la tarjeta sanitaria europea. En una semana nos llegó a casa, justo para el viaje (llegó el lunes y nos fuimos el martes). Así que estábamos cubiertas.
Siempre que vamos con el bebé llevamos el libro de familia, aunque no nos lo pidan. Por si pasase algo poder demostrar que no es robada o algo, no sé. No hace falta pasaporte.


VUELOS Y ALOJAMIENTO


Fuimos con Norwegian. Vuelos directos. Nos costaron 536€ los 4: abuela, papá, mamá y bebé.
Nos alojamos en el Apartment Sveavägen. Costó 750€ las 5 noches. Súper caro. Pero ir a un apartamento costaba entre 500€ algo más alejado y más de 1000€ tranquilamente. Así que escogimos uno cuyos comentarios y precio tuvieran relación más o menos buena. Al pagarlo entre tres no resultaba ser tan caro. El alojamiento se encontraba justo en la parada de Radmansgatan.
Finalmente nos costó en total a cada uno de los 3: 428€, 6 días y 5 noches en Estocolmo, vuelos más alojamiento (bebé incluido).


Durante el vuelo lo mejor para evitar el dolor de oídos del bebé, es darle pecho o algo de comer. Sakura comió mandarina y pecho durante el vuelo. Estuvo entretenida todo el viaje y solo lloró en el aterrizaje a la ida. A la vuelta no hizo apenas un ruido excepto reírse y jugar, que hasta los pasajeros de al lado nos dijeron lo tranquila que era (el vuelo duró casi 1h más por el desvío evitando las tormentas). Al llegar a España casi 5h después de salir de Estocolmo y habernos comido mil turbulencias (que a Sakura le hacían gracia), vimos en las pantallas unos cuántos vuelos cancelados de Alemania e Inglaterra y casi todo en rojo de retrasos. Al menos nosotros salimos a nuestra hora, el problema fue la vuelta que dio en vuelo, y no ver el suelo hasta casi llegar al aeropuerto, que parecía que no íbamos a aterrizar nunca.
¡El wifi gratis en el avión es un puntazo! Estuve mirando internet casi todo el vuelo y a la vuelta pude mandar fotos al abuelo y hablar con el hermano de Karate que nos esperaba en el aeropuerto y antes de poder verlo o avisarnos pilotos/azafatas, él ya nos dijo que nuestro vuelo, según las pantallas, llegaba con retraso.


Teta para todo
Entretenimiento con comida (torta de avena)
Entretener a un bebé en vuelo es tan fácil como: si está molesto o llora, probar cosas. Siempre hay alguna que funcione (excepto cuando le da el dolor de oídos, qué impotencia). Nosotros la entreteníamos con comida, teta, Tablet, algo que pudiese tocar (revista del avión), cantar...
El único momento que no había nubes, antes de sobrevolar Francia y desaparecer La Tierra.


TRANSPORTE AL AEROPUERTO


Lo compré previamente desde la web flygbussarna (los reconoceréis por el logo del arcoíris), unos días antes del viaje, caducan a los 3 meses. Y fue lo mejor que pudimos hacer, para ahorrarnos tiempo cargados con la niña y sin tener que sacar nada más que el papelito que llevaba en el bolsillo.
Costó 61€ los 3, ida y vuelta del aeropuero de Arlanda a la estación de tren de Estocolmo (Stockholm City, última parada). Bebé gratis. Caminando hasta el apartamento fueron unos 15 minutos.


COMIDA


Nosotros optamos por apartamento precisamente para poder hacerle la comida a Sakura y ahorrar un poco. Al final ahorramos mucho dinero cocinando casi todas las comidas/cenas y desayunando todos los días. Había un supermercado Coop justo en la esquina, al lado del apartamento (y un Lidl pasada la parada de metro), y la comida era casi toda ecológica, la verdura estaba riquísima, aceite de oliva español, la zona de bebé tenía bastantes cosas para salir del paso (solo compramos una bolsa de gusanitos que no tenían ni sal, eran maíz con vitaminas) y tenían un pan de aceitunas y queso riquísimo. Era caro en comparación con España, pero por ejemplo ¡el queso era más barato! Y fue casi de lo que se alimentó Sakura, porque de todo lo que le cocinábamos, al final el queso era lo último y casi exclusivo que comió que no fuese teta (fatal, no sabemos qué hacer ya, ni me saco leche en el trabajo para que coma al menos por las mañanas, y nada, apenas come hasta que yo llego).

Desayuno
Comida
Cena
Cenamos el primer día en una hamburguesería y comimos un día en un restaurante súper rico y barato de Gamla Stan.
Lo más caro eran los fikas. Tomar un chocolate/café con un dulce. Nos dejábamos más dinero en eso que en comer al final. Y por eso solo hicimos 3 y ya. Por tomar algo a media tarde entre paseo y paseo y darle teta en algún sitio caliente. Para haceros una idea, un "espreso" (café solo, en plan chupitillo) valía 32SEK (+3€). Si bebéis alguna bebida alcohólica (nosotros, abstemios, nos daba igual) solo encontraréis graduación inferior a 3º. El resto habéis de comprarlo en tiendas especializadas que tienen el monopolio. Y no es nada barato tampoco. Aunque había bares que anunciaban jarras de cerveza por 3€, en plan happy hour y cosas así.

Fika de cafés, con cookie gigante y bomba de chocolate
Fika con chocolate blanco calentito y un muffin más grande que la cabeza de Sakura.
El fika más caro en el Vete Katten...todo casero, ok, pero que nos cobren 25€ por tres dulces, dos smoothies y un chocolate...



Comida en Gamla Stan, a 9 € el plato al mediodía (de oferta), comimos genial.
EXCURSIONES, VISITAS, MUSEOS, RUTAS


Fuimos andando a todos lados, a Gamla Stan, y museos en la isla de Södermalm. No hicimos excursiones fuera de Estocolmo, optamos por pasear por sus calles, visitar mercadillos cercanos y ver las luces, ver tiendas y pasear tranquilamente con la niña.
En el Mercado de Navidad de Gamla Stan, un bebé salvaje se cae en el centro y una asiática haciéndole fotos/video
Los tres poniendo en riesgo la cámara para hacernos una foto juntos.



Hicimos el Free Tour de la zona vieja. He hecho varios free tours y jamás había habido tanta gente en uno. Había tantos españoles que dudaba si quedaba alguno en otra ciudad europea y escogieron todos Estocolmo. Más de 100 personas, sin exagerar. Tuvo que parar en otras zonas porque colapsábamos las calles. Y bueno, qué decir de la vergüenza que me dan muchos, justo cuando está terminando la ruta, que se está despidiendo la pobre chica, la mitad desaparecieron. La otra mitad le dimos la propinilla de rigor. Fue muy amena y me gusta siempre recomendar las Free Tour y esperar al final, hacerse la foto y darle algo de dinero.



Visitamos el Museo Vasa, impresionante. Súper ameno con la niña, la soltamos por el museo tranquilamente y nos lo pasamos genial. Qué decir que la historia me encantó, precisamente por su trágico final, pero en plan gracioso...muy cruel.



Luego el Museo Skansen al aire libre, que recrea cómo vivían a principios del siglo pasado los suecos; fuimos para ver el mercado de navidad que tanto nos habían recomendado las guías y demás. Fue súper bonito y nos encantó todo excepto a mí la zona de lobos, osos y linces...no sé, es como que me son tan salvajes que no me gusta verles en ningún sitio atrayendo visitas.
Yo quería ver cómo era un Ikea en Suecia, si es igual, si las albóndigas de allí sabían como las de aquí, la salsa de carne, las patatas fritas, los perritos calientes...si tenían los mismos juguetes para los bebés o había algo más educativo... Había un autobús que salía desde la estación central de trenes hasta un Ikea un poco lejano, ¡gratuito!, pero nada, no conseguí convencer a Karate.

Así que nuestro viaje se compuso de pasear una y otra vez por los mismos sitios, puesto que la excursión en barquito de 3h interislas, coincidía con el sábado el museo de Skansen, y prefería ir al museo.
Entramos en la Catedral por una emergencia pañalística y poco más, porque lo de pagar entradas para ver museos no gustaba. Me hubiera gustado ir al museo Abba, entrar al Ayuntamiento y al de los Nobel, incluso tomar un fika en el de Fotografía.
Luces de Navidad tras el centro comercial
En el puerto donde salen las excursiones en barquito
De camino a la isla de Södermalm.
Vistas del puente frente Gamla Stan. La luna estaba enorme esa noche.
Gamla Stan.
Vistas desde el puente entrando en Gamla Stan.
Entrando a la isla de Södermalm
Vistas desde el puente que une con la isla de Södermalm.
Entrando a Gamla Stan. Parlamento.
Saliendo de la isla de Södermalm.


BEBÉ: PORTEO, PECHO, ATENCIÓN


Sakura fue porteada y en brazos todo el viaje y he de decir que jamás he visto tantos carritos en mi vida. Los suecos tienen los hijos de dos en dos y hasta tres. Iban en carros dobles del poco tiempo que se llevaban entre sí. Cómo se nota la política que tienen para incentivar la maternidad. Exceptuando en Skansen, no vimos a ningún niño porteado en todo el viaje, y allí vimos como mucho a 3, y porque tenían otros hijos y es lo más cómodo si has de llevar en el carrito a dos y al recién nacido calentito.

En brazos de la abuela (hay un zombie!)
Porteada todo el viaje calentita con papá.
Darle el pecho no fue ningún problema, ni cambiarle el pañal, incluso en la Catedral entramos gratis sin querer realmente, porque fuimos a la chica de la entrada diciéndole que teníamos que cambiarle urgente el pañal y nos pasó a un baño, que debía ser de empleados, donde se ubican las oficinas de la catedral (todo con llave) y nos esperó fuera. Muy amables todos cuando vas con bebé. Y de paso como estábamos dentro y no nos echó, pues ya vimos cómo era, y me quedo con la opulencia de las catedrales españolas y la de Aquisgrán (Alemania).

En los restaurantes y cafeterías le di el pecho sin problema. El único sitio que eché de menos un sitio mejor preparado para darle fue en el museo al aire libre de Skansen, que solo tenían cambiadores y pasaba de darle en el baño, así que me fui a un banco y con todo el fresqui le di su merienda.
Dándole la teta con la rasca que hacía.
A la gente le apasionan los bebés. Ese instinto que nos obliga a protegerles, pero sí es cierto que Sakura es el bebé más risueño que conozco (o porque es mi hija y me fijo más), pero compromete absolutamente a todo el mundo. He visto bebés y hecho carantoñas y seguido el juego a bebés, he estado en escuelas infantiles cuando estudiaba el Grado Superior de Educación Infantil, y de verdad que sé de lo que hablo, porque había un bebé de dos años que nos atraía a todos en una de las escuelas, a bebés y adultos por igual, y sentíamos una necesidad constante de brindarle atención, sin ningunear a los otros bebés, pero era una atracción constante, era necesario mirarle aunque estuvieses con el ojo puesto en otros niños. Con Sakura noto exactamente lo mismo. Y nos lo han dicho muchísimas veces, que tiene algo que te compromete y necesitas mirarla constantemente. No lo digo yo o su padre o sus abuelos, lo dicen desconocidos en la calle, en mi trabajo cuando la traigo, en el supermercado...todo lo que hace ha de ser visionado. En Estocolmo le hicieron fotos y cuando la soltábamos (incluso a veces porteada que sacaba la mano para señalar y saludar a la gente), necesitaban acercarse y mirarla constantemente.


FRÍO, LLUVIA


Frío mucho. Fue bastante duro varios días. Llovió solo uno de los días, coincidiendo con la Free Tour, compramos un paraguas en un Tiger (4€), solo para el padre que porteaba a la niña. Abuela y yo nos bastó con nuestras chaquetas y capucha. El frío se llevaba mal en las orejas y pies, pero con el gorro nos salvó y las medias y dobles calcetines y botas de nieve se llevaba mejor.


IDIOMA


No hay problema con no saber inglés, ni español, ni sueco o ser mudo. Karate y yo seguimos con la misma idea de señalar y conseguir. Exceptuando el día que nos timó el del supermercado los 3€ (y tampoco fue un dolor considerable, pero te sienta mal que no sepa contar y te pida más dinero por algo que miras el precio 20 veces) y no puedas decirle lo imbécil e inepto que es, el resto del tiempo con las cartas en inglés o el wifi y google translate para algunos ingredientes, no había impedimento alguno para entenderse.


Animo a todas las personas que estudien inglés si quieren viajar. Yo soy la primera que me da envidia pero soy la primera también que cuando lo intenta le supera. Me tengo que poner en serio y espero que pronto. Cuando Sakura vaya a la escuela y a su deporte extraescolar (que seguramente sea karate con su padre), me apuntaré a la escuela de idiomas, si no retomo la universidad.


COMPRAS


Nosotros fuimos a centros comerciales y también de tiendecitas a comprar recuerdos. Compré un vestido de Pipi Calzaslargas en oferta (15€) para Sakura y los típicos imanes y vasos de chupito de "Estocolmo". Luego los precios un pelín más caros que España, pero como en todos los sitios donde compras souvenirs.
Había mil tiendas de dulces, llamaban la atención y tenías que entrar aunque solo fuese a mirar.
Los puestos de los mercados de Navidad eran algo caros, pero compramos embutidos de reno para llevar y también comimos varias veces, perritos y albóndigas.
En el aeropuerto también nos resultó curioso que tenían los precios muy aproximados a los de la calle. Nos tomamos un perrito y compramos bebidas también antes de embarcar a la vuelta, puesto que salía al mismo precio que en la ciudad (y Toblerones).
Y si me acuerdo de algo más lo añadiré. Recomiendo una visita a la ciudad, para saber cómo es, cómo viven los suecos, por conocer un poco más el Mundo. Nosotros tenemos claro que no creemos que volvamos, porque para repetir prefiero Noruega, me quedé con ganas de tanto por allí, y Estocolmo se ve y es una ciudad más, más fría y con islitas, curiosa. Para ir con niños está preparadísima y la gente se desvive por ellos. ¡Hay muchísimos! No os sentiréis solos. Si vuelvo a Suecia iría al norte, me quedé con ganas de excursiones y nieve, pero con bebé y abuela no, mejor cuando sea más grande Sakura ir en plan aventura.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Mi primer viaje al extranjero con 11 meses


Mercado de Navidad de Gamla Stan (Estocolmo)
Me llamo Sakura, a mis padres les encanta viajar, y Japón es uno de sus destinos favoritos, así que no me sorprende que escogiesen ese nombre para llamarme. Significa Flor de Cerezo. Y por eso tampoco me sorprende haber cogido un avión a un sitio tan lejos de casa con menos de un año. Esta vez ha tocado Est...Esto..¿Estocolmo? Está en Suecia. Al norte de Europa.
Aunque ya he ido en avión muchas veces a Mallorca a ver a la abuela y tíos, nunca había salido de este país al que llaman España.

Ellos pasan bastante de lo que diga la gente o si les miran mal en el avión o el tren cuando entran con el bebé, si llora o lo que sea, hacen lo posible para calmar mis momentos de llanto incontrolado que tan a menudo me vienen, porque no sé lo que quiero en ese momento...dejadme ser un bebé, todavía no sé explicar si me siento bien, mal o simplemente quiero coger el pelo del de delante y no me dejáis (¿por qué? ¡si ese moñito tan gracioso me estaba llamando!).

Como ellos me entienden y saben que de vez en cuando me da por llorar, porque soy un bebé, y quieren estorbar lo mínimo tanto a mí como al resto del pasaje, me cantan, me entretienen, me compran aspitos y gusanitos (que tanto detesta mi madre, pero que tanto me gustan a mí y sé que si lloro, me da y me callo, y luego dicen que si somos tontos). ¡¡Me ponen Pepa Pig!! Peppaaaaa (que mi madre evita ponerme la Tablet y el móvil siempre que puede, pero yo me pongo muy borrica si no lo hace y le obligo a ponérmelo, o se entera todo el avión, ya veis, que no me ando con chiquitas). Y lo mejor... a la mínima que me retuerzo, mi madre se saca la teta y me la mete en la boca. Así, sin miramientos. ¡¡Una de cada 20 veces no quiero!! Por eso sabe cómo acertar, la que no quiera ya puede ir preparando a Peppa. En cuanto a la comida, me gusta todo, pero cuando quiero. Por ejemplo, sabe que si no son aspitos o lentejas (que me gustan siempre), la mandarina solo la quiero cuando me sale de ahí, y estoy de la mandarina hasta... es que me gusta más el plátano, no sé por qué decís que "¡¡no más hasta que dejes de estar estreñida!!", no hago caca porque no me da la gana, cada dos por tres me cambiáis la alimentación, no querréis que esté perfecta siempre, con mis cacas diarias a raudales. Algún día tendrá que descansar mi colon. Y ese día llegó dos semanas antes de este viaje, pues ajo y agua. ¿Qué es eso? ¿Agua blanca?...(mamá ha metido unos polvos al biberón del agua y está blanca, le dice a papá "con esto tiene que cagar sí o sí, que lleva 4 días y me duele ver cada vez que se retuerza de aquella manera").

Dos horas después, en el aeropuerto, jugando con unas máquinas enormes súper divertidas, ¡¡que hacen ruido y tienen hijos!! no me aguanto más y hago caca como la que más. Mi colon ha explotado, qué cosas. Justo unos minutos antes de subir al avión, te jodes, mamá. Límpiame bien que ahí te has dejado algo. Y con mis honguitos recién adquiridos desde que comencé el estreñimiento y a hacer pis rancio, te dejo que me pongas cremita para curarme, no veas lo que pica. Entre que no hago caca, la cándida y las vacunas de ayer ME TENÉIS FRITA. Pues aquí tenéis, vuestra caca, mi malestar y mi venganza por esta tortura a dos minutos de subirnos a ese pájaro mecánico.

En el avión me quedo dormida antes de despegar, es que la vuelta que te dan en pistas es tan larga que me aburren. Dos horas después estamos comiendo mandarina y sándwiches. La abuela me quiere entretener, qué pesadas son mi madre y la abuela, prefiero ir con papá. Así una no me atiborra a mandarina y la otra no me mete la teta en la boca cuando me ve sin hacer nada.

¡Me apetece ver Peppa Pig! Voy a llorar diez segundos. Ni teta, ni agua blanca, ni mandarina, ni aspitos. PEPPA.

De repente me duelen los oídos...QUIERO MATAR. QUIERO MATAR. QUIERO MATAR. QUE TODO EL MUNDO SEPA QUE NO AGUANTO MÁS ESTE SUFRIMIENTO Y OS VOY A DEJAR A TODOS SORDOS. Ya puedes cantar, mamá, y sacarte la teta, esto no se pasa succionando un pezón.

Diez minutos después se pasa y ya puedo reír, pero de repente bajamos del avión y mi padre me mete en la mochila. Qué rollo esperando maletas en una cinta que no deja de girar.

Están corriendo al autobús, que lo pierden. Qué aburrimiento, más tiempo sentados, yo quiero andar, quiero reír, quiero gritar, quiero sentir el aire.

Y ostias, QUÉ AIRE, nada más bajar del autobús, ¿dónde me habéis traído? ¡¡Si dijisteis que jugar a abrir el congelador era malo y me habéis traído a uno!! ¿Y mi gorro? Lloraré mientras me lo ponéis. Así. Que se entere todo Estocolmo, Suecia y parte Dinamarca que odio el gorro.

Llegamos a un apartamento. Pi pi pu pu pi pi. Va con código la entrada. Qué gracioso, yo quiero tocar. Quiero tocar. No se abre. Piiii...no va.

Suelo. ¡¡SUELO!! Cajones, abren bien. Mesa, se golpea bien. Cama, me soporta bien. Horno, está roto no se abre. Sillas, se arrastran bien. Alfombra, en el suelo está bien. Cortinas, jejejeje cú cúuu ¿dónde estoy? AQUÍIII. JAJAJAJAJA ME DESORINO.

Me he vuelto a cagar, mami. Lloraré fuerte para que me entiendas.

¿Por qué es de noche si es la hora de comer?

Qué frío hace fuera. ¿De verdad hay que salir? No, el gorro otra vez no :(
Aunque es bonito.

- Y durante cinco días caminamos mucho, vimos la ciudad, me dejaron caminar por sus calles adoquinadas, por sus zona vieja, por el Museo Vasa, por la zona nueva, por el supermercado, por las zonas de luces, viendo los ciervos de luces, los renos, las farolas, los puentes, las calles estrechas, las anchas, me llevaron a varias cafeterías porque querían hacer fikas, que es hacer un kitkat sueco... me hicieron la comida todos los días, y la cena, que se comieron ellos, yo pasaba de comer verduras cocidas que no fuese zanahoria (te hacen cagar demasiado bien y yo empecé a cagar de lo lindo), ese caldo que metían en el biberón para salir y que "bebiera algo de condimento y de paso agua", pero no quería, el queso sí estaba rico, y los gusanitos de maíz con manzana y zanahoria, también estaba rico el pan. Pero es que no me apetecían ni las albóndigas (aunque sí la pasta con tomate) ni las tortillas con queso y jamón. Que no me gusta comer lo que vosotros, y ya está. -
En el Museo Vasa con papá. Qué tontos, hicieron un barco de guerra enorme y súper caro y va y se les hunde el mismo día que lo sacaron al mar a menos de dos kilómetros de la costa, por una ola, tan grande y desmedida...¡¡por-una-olaaaaa!! Qué cara se les quedó a la gente.
Correteando por el Vasa, qué barco más grande (veis una maqueta, pero al fondo está el de verdad), mola mucho porque hay mucho sitio para correr y muchas cosas que ver. Han construido de una irónica desgracia, el museo más visitado de toda Suecia.
Ellos lo intentaron: caldos de verduras, ensaladas, tortillas de queso y jamón, verduras cocidas...pero yo solo quería teta, que es lo que más me gusta. Si tanto lo quieren que se lo coman ellos. Toma papá, tus dos horas cocinando, no vayas a tirarlo.

Luces en el puerto. Muchos renos, alces y bambis.
En el Mercado de Navidad de Gamla Stan. Varias asiáticas me hicieron fotos, no sé qué fijación tenían conmigo, oye.
Mi momento favorito fue en la isla de Södermalm, cuando visitamos el museo al aire libre de Skansen, con sus animalitos. Qué graciosos los animales de la granja. A mi mamá le dio pena ver a linces y lobos por ahí, y saber que había osos (aunque estuvieran hibernando), pero en general le encantó y me lo supo transmitir, porque no dejábamos de reír, mirar a los animales de la granja y perseguir patos y gansos. Estaba algo cansada, puesto que apenas dormí debido a los mocos y los paseos de mamá por la habitación cantando e intentando calmarme, mientras papá esperaba en la cama por si necesitaba ayuda, así que entre pato y ganso y lince, lloré un ratito, hasta que me dio teta en medio del parque en un banco, con el frío que hacía. Y luego dormí un buen rato sobre papá, dentro de la mochila, el resto del parque.


¡¡No le quites el azúcar!!
Había justo en el centro del parque un Mercado de Navidad, como el de Gamla Stan, pero con más casetas, más grande, más música, más comida, más niños, más vida y más bonito. Comimos oliendo a humo frente a una hoguera, porque hacía muchísimo frío y valía la pena apestar si el resultado era estar calientes. El humo me daba a veces en la cara cuando cambiaba el viento. Qué asco. Y cómo le olía el pelo a mi mamá después, pero también olía a leche y a patatas con albóndigas, y eso a mí también me gusta. Luego se comieron unas rosquillas que sabían entre churro y buñuelos (o eso decían, solo me dejan comer churros a veces), me dieron unos trozos para probar, después de quitarles el azúcar de encima (¡¡gentuza!! con lo rico que tenía que estar, todo lo bueno para vosotros).

Y bueno, nada más llegar al apartamento empezaron a meter cosas en las maletas y a dejar la habitación sin más entretenimiento que un pato karateka que compró mi papá, y encima se parece a él y me encanta. Menos mal que ya sé encender la tele, solo tengo que apretar cualquier botón del mando señalando hacia la tele y mirar a mamá, papá y/o la abuela y reírme para que sepan que lo he hecho yo solita y aposta. Nada de accidentes, que ya sé caminar y soy mayor. Solo se me resiste conectar el Netflix de la Tablet para ver a Peppa. Lloraré para que me lo pongan otro ratito mientras golpeo y pisoteo la Tablet que se han dejado encima de la mesa.

Esa noche duermo mejor que la anterior, los mocos son menos molestos y solo ronco un poco y me retuerzo otro poco, pero no han de levantarse dos horas a pasear por la habitación ni calmarme. Estamos en paz y descansamos mejor.

Nos levantamos y tras desayunar ... ¡¡que no quiero más mandarina!!... una torta de avena, nos vamos hacia el autobús que nos llevará al aeropuerto.

Esta vez en el aeropuerto corro un montón, camino mejor que la semana pasada, lo noto, además voy más rápido. Soy la repera y aprendo deprisa.

Ya entramos en el avión, hay que salir fuera porque estamos en los últimos asientos y embarcamos por la puerta trasera, hace frío y no tengo chaqueta puesta (mamá tampoco), pero mamá me zarandea y me hace reír mientras me abraza súper fuerte, así ambas estamos más calentitas y la azafata se ríe cuando nos ve entrar por la puerta, tras correr esas escaleras que hacen ruido, clonc clonc clonc. Llego riendo, parezco un bebé feliz. O eso parezco. No puedo quejarme porque tengo sueño y de repente aparece una teta en mi boca y me duermo. Dos horas después estoy comiendo gusanitos, papá, mamá y la abuela sándwiches y patatas. Y todos felices. No lloro en todo el vuelo, aunque es algo incómodo porque no paro de escuchar que hay que bordear una tormenta.
Hay un montón de turbulencias. Son súper divertidas y mientras miro la cara de mi madre que está un poco pálida, yo me descojono porque boto mucho sobre ella. Parece que no le gustan, pero me voy a reír más y a mirarla mientras lo hago, a ver si la animo. Y sí, me sonríe. Esto funciona. La abuela y papá me cogen otro ratito. Dicen que llegaremos bastante tarde por el rodeo. Mamá está con el móvil porque en el avión hay wifi y está avisando a mi tío que nos viene a recoger, para que nos espere un ratito más. Al final llegamos 40 minutos más tarde. Casi 5 horas de vuelo, súper largo...¡¡Y SIN LLORAR!! Mamá me cantaba y me daba teta en cuánto me empezaron a doler los oídos y grité medio segundo revolviéndome. ¡Y me calmó! Al bajar un señor grande que estaba en otra fila me dijo que me había portado súper bien y que no parecía que hubiera un bebé en el avión para ser tantas horas de vuelo.


Y mamá y papá no paraban de decir a la abuela: "a ver en enero, más de 13 horas de vuelo a Tokio..."


¿DÓNDE ESTÁ TOKIO, MAMÁ? ¿ESO SE COME?

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