Seguidores de mis paranoias...

lunes, 3 de octubre de 2016

Cómo comprar una casa en tiempo récord

Los pasos para comprar una casa en dos semanas son:

1º) Tener prisa (si no hay prisa, como si estás meses o años).
2º) Tener las ideas claras de lo que quieres. Es decir: saber exactamente qué es lo que estás buscando (número de habitaciones, necesidades que ha de suplir, espacio...).
3º) Saber exactamente dónde estás buscando el piso (conocer bien la zona, los precios de un piso reformado y sin reformar, transporte público cercano, colegios, supermercados, parking etc.).
4º) Tener dinero ahorrado y aún así, también tener a alguien dispuesto a ayudar cuando eres pobre y haber mirado bancos previamente sobre cuál es el límite de una hipoteca que puedes permitirte (y que el banco te permita).
5º) No estar ni de exámenes, ni embarazada, ni con náuseas.
6º) Estar dispuesto a informarte de qué cojones es eso del Euribor, cómo funciona, los impuestos del IBI y las basuras, cómo funciona la Comunidad de Vecinos, qué mierdas es un contrato de arras y qué pasa si no se cumple el contrato por ambas partes, ventajas y desventajas de hipotecarse, qué estás haciendo con tu vida, cómo has llegado a eso. ¿Por qué quieres vender tu alma a un banco? Cuáles son los mejores bancos, los mejores intereses y las mejores hipotecas. Qué tipo de interés te viene mejor cuando eres pobre, si fijo o variable. Y ese tipo de cosas básicas.

En nuestro caso teníamos bastante prisa porque vivíamos de alquiler en una zona y un piso que nos encantaban, pero que en unos años tendríamos de dejarlo. También sabíamos que en esa zona era más barato pagar una hipoteca que un alquiler. Cuando tienes un bebé, aunque sea en la barriga, te planteas lo de ir dejando pisos no fijos. Aceptas establecerte en un sitio concreto para no tener que lidiar con mudanzas a mitad de curso. Y, por supuesto, miras mucho más el precio de las cosas.

Nosotros teníamos prisa. Teníamos todo el verano para ir mirando. Empezamos a mirar pisos a finales de mayo y, la segunda semana de junio, ya habíamos firmado el contrato de arras.

¡Vimos pisos! Llamábamos hasta a agencias. Vimos de particulares, de inmobiliarias y hasta de gente que lo llevaba por un abogado (como el piso que decidimos comprar finalmente).

Sé que dos semanas es poco tiempo para decidirse por un piso. Pero cuando salía un piso nuevo en los portales de venta de viviendas, desaparecía a los pocos días con el cartel de VENDIDO. Llamábamos a una agencia por un anuncio de dos días atrás y nos decían que  ya estaba reservado, que esa zona era muy solicitada y un piso en buen estado no duraba mucho.

Efectivamente, los pisos que llevaban semanas e incluso meses que pudimos ver daban penica o estaban para reformar y a un precio para pensárselo, puesto que habría que invertir más dinero en la reforma, el cual no tendríamos tras pagar la entrada.
Vimos reformados a un precio bastante alto y sin reformar a un precio mejor (pero a la larga más caro). Y de repente vimos un anuncio recién puesto del día (martes) y llamamos para reservar visita (sábado), con miedo a no llegar si alguien lo veía entre medias. Para nuestra suerte, concertaron las visitas para el sábado y nosotros éramos los primeros en verlo ese día.

El sábado teníamos que ver 3 pisos. El primero, uno sin reformar, bastante barato en comparación con otros de la zona, con zonas comunes (parking comunitario, calefacción central, trastero, etc....comunidad 150€) súper llamativo, pero que el piso estaba ultra mal distribuido, el baño estaba en el peor lugar de la casa y era... largo, y feo. Muy feo. Habría que levantarlo entero y, realmente, el precio dejaba de ser barato cuando mirabas todo lo que querías hacerle.

El segundo piso fue el del anuncio del martes. Nada más entrar yo miré a Karate con cara de ¿WHAT? ¿Por el mismo precio que el piso de mierda que acabábamos de ver, pero reformado y con una distribución perfecta, jardines enormes, calefacción central y el precio de la comunidad 110€? (creedme cuando digo que todos los que habíamos visto con calefacción central no bajaban de 150€ la comunidad).
Era más pequeño que el piso donde vivíamos de alquiler, pero era barato comparando con los otros de la zona y estaba reformado, suelo de parqué, puertas bonitas y nuevas que no daban ganas de darles con un hacha, termostato instalado, terraza cerrada ampliando el salón, muy luminoso con vistas al jardín enorme, toldos, mosquiteras, tres habitaciones muy bien distribuidas con un baño muy bonito en medio de las 3, y una entrada bastante cuca con un mueble que invitaba a entrar. Estuvimos hablando con el abogado que nos lo estaba enseñando y nos dijo que había interesados incluso sin mirarlo. Que solo lo había visto una pareja pero que no creían que les fuesen a dar la hipoteca. Éramos los primeros por orden de llamada en optar al piso. Así que prometimos llamarle si no veíamos otro piso a lo largo del fin de semana.

Ese mismo sábado jugaba España un partido de fútbol, no tengo ni idea de cuál, pero era importante. Lo suficientemente importante como para que la inmobiliaria nos cambiara la fecha para ver el tercer piso programado del día. Así que tras colgar al agente (media hora después de ver el piso perfecto), Karate y yo nos miramos. ¿Era una señal? Y llamé al abogado del piso reformado y barato. El truco era que la dueña del piso estaba en una residencia y necesitaban el dinero para pagarla, poniéndolo a un precio bastante más bajo para vender cuánto antes.

Una de las ventajas de ser funcionaria es que, cuando lo dices: saben que eres una clienta potencial. Y al decirle que estaba embarazada y que ya habíamos hablado con bancos sobre cuál era nuestro límite, y que el piso estaba bastante por debajo de ese límite, nos dijo que podríamos firmar el contrato de arras cuando quisiéramos.

Y así, señores, es como se compra un piso en menos de dos semanas.

El resto no fue tan bonito como pensábamos. O al menos para mí, porque Karate en su mundo de campeonatos y trabajo parecía no tener tiempo de mirar nada, y me estresé por informarme estando de trabajos finales de la universidad con sus exámenes, las náuseas, mi propio trabajo (que estábamos de evaluaciones y tenía que quedarme más horas) e ir a clase, con sueño permanente, mareos y cansancio acumulándose, sin dormir la siesta y queriendo llorar y vomitar a partes iguales todo el puto día. Pero claro, alguien tenía que hacerlo. Y eso me llevó a pelearme con mis compañeras de clase, los del de trabajo, no soportar nada y a nadie y odiando la vida mucho. Pero firmamos el contrato de arras. Y solo faltaba que el banco nos firmara la hipoteca.

Nos iban a dar el 100% con avales pero...el día antes de ir a firmar todo, nos dijo que no nos la concedían porque teníamos tres créditos (estábamos pagando 3 coches) entre Karate, yo y sus padres, que nos iban a avalar. Así que...sin poder renunciar al piso, nos encontramos con que debíamos pagar un 20% de entrada que NO TENÍAMOS. Teníamos justo ya para pagar el 10% inicial, pidiendo una migaja prestada, y al habernos dicho que nos daban el 100% sin problema por convenio con mi trabajo, nos habíamos despreocupado de esa posibilidad...por suerte el hermano de Karate tenía un dinero ahorrado que podríamos devolverle en unos cuántos años sin intereses.

La mejor parte de que te concedan el 80% es que los intereses y el precio mensual baja mucho, lo que nos permitía pagar a su hermano en menos tiempo la cantidad prestada.
Qué decir que la tasación del piso estaba bastante por encima del precio de venta, lástima que concedían la hipoteca sobre el precio de venta y no de tasación. Nos habría prestado bastante menos.

Así que finalmente firmamos durante 30 años, a tipo fijo, con el banco. Esto fue el día 6 de julio. En un mes y una semana habíamos buscado pisos, encontrado piso, firmado todo lo firmable y nos endeudamos a 30 años con un banco.

El piso estaba más vacío de lo que nos imaginamos. Nos dijo que nos dejarían los muebles y se llevarían los trastos de la señora. Y se llevaron los muebles más nuevos y nos dejaron los viejos que no queríamos con absolutamente todos los trastos de la señora. Tiramos tantas cosas que os aterraríais (coleccionaba en modo Diógenes). Era imposible contar los viajes que nos comimos hasta el contenedor durante más de una semana. Karate se llevó la peor parte de la mudanza porque yo, con todo lo que estaba ocurriendo en Mallorca con la pérdida de familiares tuve que viajar varias veces a la isla, sumado a que preñada no podía cargar peso...

En plena mudanza

El resto fue hacer, deshacer y cargar cajas, desmontar y tirar muebles de un piso, desmontar y cargar muebles de otro piso, comprar muebles nuevos y montarlos, contratar a unos pintores... La mudanza, renovación de muebles: mueble del salón, mesa auxiliar, comedor (mesa + 4 sillas), somier con cajones + cabecero, y nueva imagen del piso (pintores + pintura) y la vitrina para las figuritas nos costó nada más y nada menos que aproximadamente 1600€. Barato, si hubieseis visto el cambio. Eso sí, el trabajo manual de montaje y desmontaje, compra de muebles y los viajes al punto limpio... no están pagados. De verdad, su hubiésemos tenido dinero hubiera pagado para que nos lo hicieran. Qué horror.
Salón final
A falta de cuadro principal.. Tenemos hasta espadas en el salón.
Pero piensas: es tu casa. Y ya se te pasa todo.

En estos momentos todavía tenemos cajas en las habitaciones sin deshacer, pero lo hacemos todo con más calma. Al menos hasta que nazca la niña, que nos entre prisa.

Y así es como paso las tardes... con mi pequeña Akane encima de la pequeña Sakura.