Seguidores de mis paranoias...

miércoles, 20 de julio de 2016

Meses de incertidumbre, alegrías y...

- Me he gastado 11€ en esto para nada.


Misaoshi va a la papelera del baño y recupera el test de embarazo para enseñárselo a Karate. Lo mira de nuevo. Está diferente.


Hay dos rayas rojas.


Pero había estado diez minutos en el lavabo y solo había una rayita hasta que lo tiraste. No puede ser. O sea, sí puede ser, porque tú sabes que lo estás, o al menos tienes los mismos síntomas que la otra vez. Pero el test no miente (es de estos de alta precisión, de hasta unos días antes de la regla y a cualquier hora del día...).


Pero resulta que pasó de negativo a positivo. Y ahora lo has confirmado con Karate al lado. Os habéis enterado a la vez. Como en las películas esas románticas aburridas que todas terminan igual, pero en un pisito sucio, pequeño y desordenado, en un barrio tranquilo lleno de supermercados, bares, parques y colegios.


Porque sí, porque ya has empezado a preocuparte por esas cosas. La zona en la que vives. La dieta que llevas para darle nutrientes a la vida que portas dentro (comer de todo con moderación, mejor lavado y cocinado y sin privaciones de ningún tipo). Porque quieres que esta vez sí salga todo adelante. Encima la ginecóloga que te recomendó tu compañera es ultra cariñosa. Estás más tranquila que nunca tras la ecografía de las 7 semanas, comparando con la eco del embarazo anterior, donde nunca llegó a ese punto de desarrollo (menuda diferencia). Tranquila, sí, excepto porque en breves sabrías lo que es estar preñada...
Primer embarazo. 7 semanas, no crecía. Terminó en aborto.
Segundo embarazo. 7 semanas. Creciendo.
Fue el peor mes de estudiante y currante que he podido vivir: con náuseas, mareos, sueño y enfados por absolutamente cualquier cosa. ¡¡Y DE EXÁMENES FINALES!! Estaba agotada y solo quería vomitar en la cara de la gente y dormir. En el trabajo me quedaba dormida con los ojos abiertos y, nada más salir a las 15h, iba a la facultad a pasarlo mal y salir entre clases (y en medio de alguna) para que me diera el aire evitando el vómito. Descubrí que lo mejor para las náuseas era comer fruta todo el rato. Jamás he comido tanta fruta. Melocotones, manzanas, plátanos, fresas y nectarinas salían de todos los bolsillos de la mochila, bolso o bolsa que llevase encima. Comía en clase, en la oficina, en casa y no comía en la cama porque aprovechaba para dormir.
Aunque te digan que eso es bueno, tienes una incertidumbre por no saber si va bien o mal. Fueron las semanas más largas... no solo por el malestar en general, sino porque tenía miedo de que terminara mal, aunque estuviera tranquila por una parte, estaba impaciente porque me dieran buenas noticias sobre lo que se estaba gestando dentro.


Tras los exámenes (no me presenté al más difícil porque se me iba de las manos), se me quitaron las náuseas. Me hicieron los análisis para el cribado y fui a hacerme la ecografía a las 13 semanas, donde todo fue tan bien que me animé a ponerme el uniforme de premamá que tenemos en el trabajo (llevaba dos semanas sin poder abrocharme los pantalones y sin vestirme de uniforme ni salir apenas de la oficina).

Ecografía de las 12-13 semanas. Primer cribado perfecto. S.Down 1/10.000. ¡¡¡95% posibilidad de niña!!!


Entonces ocurre lo que más temías: que todo el mundo se entere de que estás preñada. Y empiezan a hacerte unas preguntas tan OBVIAS que te da vergüenza responder. A algunas personas ni les respondes, o les respondes con ironía: noooooooooooooooooooooooooooooooooo, me lo pongo solo porque es más cómodo...(que alguno no capta y he llegado a recibir por respuesta: ¿y eso se puede hacer?).


Si llevas un uniforme laboral de "premamá" (se ve la diferencia a kilómetros del uniforme normal) que sabes que única y exclusivamente lo pueden llevar las mujeres gestantes...¿no será porque estoy preñada?


Y gente que no conoces, después de preguntar la obviedad del día, me soltaban un: "¡¡no sabía nada!!" ¿Reprochándome? que no fuera puerta a puerta de todo el edificio para contar mi nuevo estado. No sabía que era una obligación avisar a toda la gente del edificio (unas 4000 personas) conocidos, desconocidos y limpiadoras por igual. No sabía que me conocían todos, porque una que no había visto la cara en la vida, me achacó que no se había enterado de que estaba preñada. Y le respondí: es que no es algo que vaya contando... Se lo dije con un tono de molestia, a ver si se daba por aludida, pero como si oyera llover.


¿TAN COTILLAS SON? Me los imagino en su oficina, en plan hablando de la noticia del día:


- ¿Sabes la que a veces coge el ascensor que no sé ni dónde está destinada, es una mujer, con gafas y pelo largo?
- Sí, creo que dices la morena que desayuna con dos mujeres más en la cafetería, la he visto, sí.
- Pues esa chica, ¡¡está embarazada!!
- ¡¡Ala!! ¿Sabes cómo se llama?
- No, pero está embarazada. ¿NO LO ENTIENDES? ¡¡ES SÚPER IMPORTANTE SABERLO!!
- Es que no sé quién es...
- ME DA IGUAL, ESTÁ EMBARAZADA Y TE CALLAS. YA LO SABES. ¡¡PÁSALO!!


Y bueno, un mes y poco después, la incertidumbre tras ver la ecografía del primer cribado se ha transformado en alegría tras la ecografía de las 18 semanas...que costó hacerla porque no paraba de moverse.
Ecografía de 18 semanas. Desarrollo perfecto de una niña que no para de moverse.


He de decir que no teníamos ni idea de cómo íbamos a verla. En internet buscas imágenes de un bebé a las 18 semanas y todas son, pues eso: imágenes. Pero estar viendo cómo la niña que hay dentro no para de patalear, dar vueltas y ¡¡aplaudir!!, seguido de los comentarios de la ginecóloga, era súper gracioso y no lo negaré: emocionante. Karate estaba también contento y nos hacía mucha ilusión verla. Que os digan que sus extremidades (tiene todos sus dedos), vísceras y corazón se están desarrollando estupendamente pues... siempre anima...


En especial cuando acabas de volver de Mallorca, de despedirte para siempre de la persona que te inspiraba y que parecía más feliz que tu madre con la noticia del bebé...


Porque no todo es perfecto ni feliz. Y aunque la búsqueda de piso que comenzó a finales de mayo, terminase el día 6 de julio con la firma la hipoteca, aunque el desarrollo del bebé que estás gestando vaya estupendamente bien... hay cosas que me amargan. Es un sabor tan amargo que todavía lloro. Y estoy triste y mal. Y es demasiado reciente. Y me va a costar mucho decirle adiós definitivamente. Cada buena noticia que me ocurría, ella era la primera en saberlo. Antes que mi madre, la mayoría de las veces... y ya no está. Y ya no puede verla. Ni la va a conocer. Nada. Ya no está. Y me cuesta aceptarlo.


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2 comentarios:

Francisco Hernandez dijo...

Entiendo perfectamente lo que dices. ¡Felicidades!

Holden dijo...

Uau, acabo de leer tus últimos 4 posts así que... ¡Enhorabuena! Siento lo de tu aborto, pero como quiera que sea me alegro mucho de que ahora estés encinta de nuevo, ya verás como esta es la buena. ¡Me alegro mucho por ti!