Seguidores de mis paranoias...

lunes, 3 de agosto de 2015

Viaje a Japón 2: Hiroshima y la isla de Miyajima

El domingo 19 de julio hicimos un Kioto -> Hiroshima en tren bala a primera hora de la mañana.
Abandonamos el mal tiempo por el no tan mal tiempo (nos llovió en el tren y volvió la lluvia por la noche). Cambiamos la fiesta de Gion Matsuri y las compras de Kioto por la historia de Hiroshima y la belleza de la isla de Miyajima.
 
Nada más llegar a Hiroshima, sobre las 9 de la mañana, buscamos una taquilla en la estación para dejar las maletas... fue imposible. Nos dijeron 3 sitios donde dejarlas y todas estaban completas. Las pequeñas no, pero nuestras maletas eran grandes y no cabían más que en las pocas que ya estaban ocupadas. En las estaciones de Japón es muy común ver taquillas que, por poco dinero, puedes alquilarlas, lo malo es que las grandes eran 700 yenes cada una y sólo acepta monedas de 100 yenes...
 
Es tan común que en estaciones como Hiroshima, al hacer la gente lo mismo que nosotros (ir a Miyajima, incluso a pasar la noche) para no cargar con las maletas, las dejan en la estación. Casi todas las taquillas están cogidas y las grandes es misión casi imposible, encima en domingo... Al final una trabajadora nos dijo que en el andén 1 dirección a Miyajima había también taquillas y para allá que fuimos (queríamos ver primero Hiroshima y las maletas eran un incordio) y por fin, tras recorrer dos veces la estación, conseguimos dejar las maletas. Menos mal que teníamos JRPass, porque sinó tendríamos que haber pagado la entrada y salida del tren, puesto que las taquillas estaban en el mismo andén.
 
Cogimos un tren desde la estación y nos bajamos en la siguiente parada para caminar, a pleno sol, hasta el Castillo de Hiroshima.
Qué decir que las vistas tras 5 minutos de caminata nos dejaron impresionados:

Castillo de Hiroshima
 Por el camino nos encontramos más bichos de estos, que seguimos sin saber lo que son:

 
En la entrada del castillo, nos encontramos con un parking lleno de autobuses, cuál es mi sorpresa al ver este lindo autobusito... ME ENCANTA JAPÓN:
 
El Castillo, al menos el exterior, es una pasada. El emplazamiento donde está ubicado lo convierten en un lugar de ensueño:
 
Dentro hay unos jardines y un templito donde justo se terminaba de celebrar una boda. Colocaron a los novios milimétricamente y estaban tardando tanto que no aguantamos más y nos fuimos sin ver el resultado final. De una meticulosidad que daba miedo:
 
No tengo fotos del castillo por dentro pero sí una palabra: triste. Subimos arriba e hicimos fotos y videos de las vistas. Dentro está ordenado en plan museo con toda la historia. Tenía la parte estrella, la que contaban la historia de la bomba atómica, cómo terminó, cómo después de tanto esfuerzo por reconstruirlo para que aguantara tifones y terremotos con partes de la estructura original, viene una bomba y desintegra todo el castillo, del cual no quedó nada. Daba pena. Dentro podías disfrazarte de la manera tradicional y hacerte fotos. Te ayudaban y era algo entretenido. Por lo demás, por dentro no se diferenciaba mucho de un museo cualquiera.
 
Luego fuimos a la zona cero. He de reconocer que se me hizo un nudo en el estómago. Llevaba las gafas de sol puestas y lo agradecí, porque cuando vi el edificio... los hierros doblados, la historia que cuentan sus paredes, el silencio de la gente al llegar al lugar... sí que se me humedecieron los ojos. Tenía unas ganas de llorar tremendas. Ese lugar encoge el corazón:

 
Caminamos sobre el puente que cruza el río y llegamos al Peace Memorial Park. Es muy grande. Lo primero que te encuentras son unas casetas abarrotadas con los pájaros de origami que la gente realiza y manda desde todas las partes del planeta, junto con un monumento con varios niños y una campana que todos éramos libres de tocarla, como un llamamiento a la paz.

EDITO: acabo de leer "Las mil grullas de papel". Es el monumento dedicado a una niña, Sadako, que murió de leucemia, la enfermedad por la que murieron miles de personas a consecuencia de la radiación. La niña, enferma en el hospital, cree que si hace mil grullas de papel su deseo de curarse se hará realidad... sólo consigue realizar 644 y sus compañeros de clase terminaron todas hasta llegar a las mil y las enterraron con ella. Años después consiguieron recaudar dinero para elevar un monumento a Sadako y que todo el mundo la recordara:

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/41010149/helvia/sitio/upload/Sadako_y_las_mil_grullas.pdf
 
Fuimos camino del museo y nos encontramos con otro de los monumentos del parque. Vimos varias parejas de japoneses, jóvenes, adultos... hablar tranquilamente y, al paso por el monumento, pararse, saludar con una reverencia, rezar una plegaria y continuar la marcha. Es como si pasar por delante hiciera que el tiempo se detuviera y te obligara a mirar al pasado para que aprendas por qué no debe repetirse en el presente y el futuro:
 
 
Y luego vino la peor parte. Entramos en el museo de la bomba atómica. Nada más entrar y ver fotos y representaciones de niños desintegrándose a escala real... tenía tantas ganas de llorar y despreciar al ser humano hasta desear nuestra extinción que estaba deseando salir de allí lo más rápido posible. Ver restos de comida carbonizada, sombras de ceniza de personas, deformaciones, amputaciones, quemaduras... horrible. Para pensarlo. Al salir podías firmar en contra de las armas nucleares y lo hicimos. En el parque también había gente de todas las edades con carpetas para que firmaras, no sólo dentro del museo. Están todos muy concienciados con la historia. Han sufrido mucho y saben cómo hacérselo ver a todos sin importar el idioma o la nacionalidad:
Representación de Hiroshima y la zona Cero. Cómo quedó tras la caída de la bomba (la bola roja).
 Otro de los monumentos de la paz que tienen:
 
Justo ayer en las noticias hablaron de Hiroshima y que el día 6 de agosto se cumple otro año más de la caída de la primera bomba atómica en 1945. Salía un superviviente hablando de su historia, dando razones de por qué no se ha de repetir jamás un acto tan horrible como ese. Vi las imágenes de estos monumentos y se me pusieron los pelos de punta otra vez. Haber estado ahí significa mucho. Firmar en ese mismo lugar el NO, sientes que es algo fuerte, que ha de terminar.
 
Y ya volvimos a la estación. Compramos para comer unos sandwiches y bebidas para comer en el tren hasta la estacion de Miyajimaguchi (25 minutos) y el ferry hasta la isla de Miyajima (15 minutos) y a las 16h llegamos al hotel Sakuraya para dejar las maletas, las cuales habíamos recogido hacía apenas 1h de las taquillas del andén. Todo está tan bien conectado y preparado que se pasan los tiempos volando.
 
Hacía sol y las vistas desde el ferry ya prometían. Vimos el Torii desde el barco y fue espectacular. Todo tan verde y tan pulcro.
 

En el hotel Sakuraya, a pie de playa, disfrutamos de la habitación y las vistas que tenía. La verdad es que me enamoré del hotel xD y era el más barato que encontré, por una noche 120€. Los futones eran comodísimos (a Karate no le gustó, pero yo lo encontré comodísimo). Y tenía baños comunes donde ducharse y bañarse, era genial y super limpio:

 
Había ciervitos por todo, como en Nara. Aunque parecieran perritos persiguiéndonos, no dejaban de ser salvajes y de ansiar tu comida o cualquier cosa que tuvieras en la mano. Vimos como acosaban a turistas que comían lo recién comprado en los puestecitos, trozos de pulpo y ostras... yo también lo sufrí al día siguiente con un helado. Si te ven comer estás perdido, se comían trozos de mapas y panfletos del suelo... en Japón son muy limpios y no se tira nada al suelo, así que pienso que los ciervos se lo quitaban a bocados a los turistas:
 
Al salir del hotel veíamos el magnífico Torii esperándonos. Cada paso que nos acercaba me emocionaba más y más. Era una necesidad. Hacía tanto tiempo que quería verlo y no pensé que llegaríamos con la marea tan baja por la tarde como para caminar y pasar bajo él. En mi móvil hay como 600 fotos de esa tarde. Estaba como viviendo un sueño y no quería perder detalle:

Puse una moneda de 5 yenes (dicen que es la moneda de la buena suerte) entre las caracolas del Torii,
como mucha otra gente. El suelo está lleno de monedas.
Luego queríamos subir al teleférico pero cerraba a las 17h. Caminamos un ratito por el monte y decidimos subirlo al día siguiente por la mañana, compramos unos helados (que los ciervos querían quitarnos) y fuimos hacia el templo.
Brains, brains, brains...
Entramos en el templo, que cuando la marea está baja no luce tanto, pero las vistas son geniales y mola caminar sobre él. Con la marea alta tiene que ser muy bonito, con todo reflejado:
 
Al salir por la otra parte, volvimos a meternos en la playa para volver a pasar por el Torii. Las nubes y los reflejos del sol hacían que luciese de otra forma el ambiente:


Nos descalzamos y estuvimos largo rato contemplando el paisaje. Era maravilloso. Super bucólico y pastoril.

Después de disfrutar del relajado ambiente, nos dimos un baño en los baños comunes del hotel. Teníamos que ir con el yukata que te ofrecían y desnudicos debajo. Los baños eran una pasada:


Después de los baños, sobre las 20h, buscamos un sitio para cenar y aprovechamos para hacer fotos de noche y tocar a algún ciervo relajado. Todo estaba cerrado... así que no tuvimos más opción que cenar en la habitación unos unos fideos instantáneos que vendían en recepción. Mojados de la lluvia que empezó a golpearnos al poco de salir del hotel para buscar un restaurante abierto, inútilmente:
Luego de la cena, aprovechando que el baño cerraba a las 23h, me di otro bañito relajante hasta casi la hora de cierre, para dormir estupendamente en el comodísimo futón que ofrecía...

Al día siguiente, tristes por dejar esa comodísima habitación con vistas al mar, dejamos las maletas en recepción para ir a dar la última vuelta por Miyajima, haríamos senderismo por el monte:
En la entrada de la habitación dejabas los zapatos y tal.
Más fotos del magnífico Torii... ya digo que hice tantas que no sé cómo no me cobraron por ello... amé ese lugar:


 De camino al teleférico pasamos para ver la paletilla de okonomiyaki más grande del mundo. No sé si la han utilizado alguna vez ni entre cuántos:


Vistas del teleférico. Pagamos 1000 yenes (unos 8€) para subir y nos pareció carísimo. El precio es para los dos teleféricos que te llevan a un mirador en medio del monte. No fue hasta la bajada que de repente ese precio nos pareció baratísimo xD.


 Cuando llegas al mirador te avisan de lo que puedes encontrarte:

Las vistas desde el mirador eran una pasada, para quedarse admirando un buen rato...

 
Y luego llegó la bajada. Sólo pagamos la ida, la vuelta no porque eran 2km y teníamos 1h para que saliera el ferry... ilusos.
 
Eran todo escaloncitos y raíces. Eran cuestas empinadísimas que menos mal no subimos andando. Resbalaba de la lluvia que había caído por la noche y me torcí el tobillo en una de esas. Me dolía horrores algunos movimientos y estuve toda la bajada maldiciendo no poder subir al Fuji  y a ver a qué médico iba para que me hicieran un vendaje, cuánto me costaría y tal, porque mi mente estaba con que tenía un esguince, seguro.


Al llegar abajo tras una hora y media, vimos cómo ponían barquitas para los turistas (previo pago, of course xD) para ir hasta el Torii:
 
Teníamos una hora justa para llegar a la estación de Hiroshima y coger nuestros asientos reservados hasta Shin-Osaka y de allí enlazar con Tokio en 3h. Perdimos el ferry que teníamos que coger y el siguiente nos dejaba en Miyajimaguchi media hora antes de la salida del tren en Hiroshima. Imposible llegar porque eran 28 minutos de tren y sin perderlo. Lo perdimos también.
Mirábamos el reloj y dimos por sentado tener que coger el siguiente tren a Osaka, el cual hacía varias paradas y llegaríamos 2h más tarde a Tokio, pero que nos quitasen lo bailado, Miyajima valía la pena como para perderlo sin dolor.
 
Nada más llegar a la estación ponía que el tren salía en un minuto. Corrimos como las balas y al estar en mitad de las escaleras mecánicas del andén con el tren en el cual teníamos asientos reservados, sin poder subir corriendo por la cantidad de gente parada... empezó a escucharse el PI PI PI PI de cierre de puertas de nuestro tren y un "mierda" by me. Las escaleras más eternas del mundo. Nada más llegar arriba seguía el pi pi pi pi del cierre de puertas y sin comprobar si ese era nuestro tren más que porque nuestro reloj marcaba la hora de salida, nos metimos XD. Cerraron las puertas a nuestra espalda y ya, con el tren en marcha, comprobamos que ese era nuestro tren.
 
Llegamos a Osaka y compramos sandwiches y demás cosillas para comer en el tren. Nos dimos cuenta que eran las 14h y ¡no habíamos ni desayunado! Con lo que habíamos caminado y corrido...
 

Llegamos a Ueno a las 19h y nos fuimos a dar una vuelta a Akihabara y cenamos por fin comida sólida y que llenase un poco...
Ueno oscureciendo.
Karate: mi caldo está asqueroso, sabe al alga esa que huele fatal.
Misa: bébete el de mis fideos, que está rico.
Karate: (tras probarlo)...¡¡pero si es el mismo caldo de mierda!!
 
Lo que hace el hambre XDDDD volví a probar el caldo después de mi oyakodon
(cebolla, cerdo rebozado y huevo) y ¡me supo a mierda!
Puedo ir a Supervivientes y Pekin Express. Si tengo hambre como cualquier cosa XD
 Y luego vimos Akihabara de noche, por dar un paseo, después de tantas horas de tren (5h - con transbordo) teníamos que caminar un poco:

 
 
Al ir a dormir el pié ya no me dolía. Por suerte no me hice ningún esguince. Me molestó hasta el tren y tenía miedo por si en frío se fuese a inflamar. Así que me tranquilizó irme a dormir con el pié sin dolor... ¡¡¡en dos días estaríamos en la cima del Fuji!!!

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3 comentarios:

Misaoshi dijo...

https://vimeo.com/117559069

Interesante documental sobre otro punto de vista de EEUU en el lanzamiento de las bombas atómicas. Un punto de vista cruel y evitable.

Holden dijo...

Me encantan los ciervitos, me fui a Dublin por segunda vez solo para juguetear con la manada de ciervos que tienen alli. Les di pan, hice vídeos estupendos, y me llenaron de babas.

Para ver zona 0, ¿es mejor Hirosima o Nagasaki? ¿Tu que dirías? Es una de las cosas que quiero ver si o si.

Misaoshi dijo...

A Nagasaki no he ido, porque por itinerario nos iba mal y Hiroshima lo bueno es que a media hora está el ferry para ir a la isla de Miyajima, que es espectacular. Si vuelvo está en pendiente. Cuando salia en las noticias el, desgraciadamente, aniversario de la bomba de Nagasaki, el lugar dedicado parecía espectacular.
De todas formas son lugares que te recuerdan constantemente la masacre que allí se vivió y cómo siguen dejándolo como si "GRACIAS" a las bombas terminó la 2a GM. Horrible. Así se justifica.