Seguidores de mis paranoias...

jueves, 27 de agosto de 2015

Trabajar con alzheimer

Una de las cosas de las que he tenido mucha suerte, es que nadie de mi familia ha tenido ni tiene alzheimer. Nunca he convivido con nadie que tenga esta enfermedad.
 
Soy consciente, por noticias y experiencias de otras personas, de lo duro que es vivir con alguien diagnosticado con esta enfermedad.
 
El primer caso de alzheimer de mi entorno lo he vivido con Karate, su abuela lo tiene. Pero no me afecta directamente porque ella vive en una residencia donde van a visitarla casi a diario y oigo conversaciones en las que se cuentan cómo evoluciona... o des-evoluciona. Pero jamás he ido a visitarla, no la conozco, no me conoce y, de conocerme, no me recordaría.
 
Y ahora sé, en primera persona, qué difícil puede hacerse para las personas que tienen a alguien con alzheimer a su cargo o en su entorno, lo cuesta arriba que puede llegar a hacerse.
 
En mi nuevo destino laboral, cuando me presenté, me dijeron que iba a estar en la misma oficina con una mujer, a menos de dos meses de jubilarse, que tiene síntomas de tener alzheimer pero que no se lo han diagnosticado. Me pidieron que, por favor, tuviese mucha paciencia, que era super buena mujer, pero que pregunta mucho una y otra vez las cosas y, aunque les doliera en el alma, no le dejaban hacer casi nada porque lo revolvía todo y había que deshacer lo ya deshecho.
 
El lunes la conocí. Ciertamente es el amor hecho persona. Es tan buena que me dan ganas de abrazarla cada mañana cuando entra en la oficina. Es como una mami... pero una mami que no sabe quien soy.
http://www.lamarihuana.com/etiquetas/alzheimer/
 
El primer día que se presentó de las vacaciones, habló de su verano. Nuestro compañero le preguntaba sobre su familia y vacaciones y ella tenía problemas para contestar a muchas preguntas. Cuando se bloqueaba, él decía: oooh, no te preocupes, ¿pero tú bien? Y entraban un poco en bucle. Son super amables y les observaba con admiración por cómo le restaban importancia a detalles olvidadizos y repetir lo mismo.
 
Luego sacó su agenda y tenía todo lleno de notas, contraseñas escritas, pasos a seguir y post-it encima de más notas. Algunas escritas por ella, pero casi todas las notas estaban escritas por la compañera de curro que conocería al día siguiente, todavía de vacaciones. Yo trabajé mucho en otra oficina y sola, así que tuve poco tiempo para estar con ella y saber qué trabajo estuvo haciendo tantas horas en el ordenador.
 
Al día siguiente conocí a la compañera que me faltaba. Es tan buena que también me dan ganas de abrazarla cada mañana. De verdad que tengo suerte. Super pacientes y buenas personas. Además mi nueva compañera es muy asertiva, desborda simpatía y tiene muchísima empatía. Me dijo, después de hablar un rato del lugar, de lo que se trabaja y de unas pocas cosas personales, que por favor tuviera paciencia con la mujer.
 
Al volver a la oficina nos la encontramos con problemas para encender su ordenador y vinieron de informática. Se había olvidado su contraseña y bloqueó el equipo. El día anterior resulta que no se conectó y lo tuvo con el primer pantallazo todo el día. Se pasó la mañana mirando su agenda, el pantallazo y hablando con otras compañeras del edificio sobre las vacaciones. Me sentía mal porque me decía: "te puedo ayudar" y yo le contestaba que no se preocupara y se volvía a sentar en la silla a mirar el pantallazo.
 
Durante las mañanas hablamos un poco más, porque la otra compañera viene y pregunta. Son amigas. Algunos ratos que voy a la oficina a pasar datos al ordenador, la mujer me dice, al ver que yo no paro de trabajar, que ella tampoco puede estar sin hacer nada. Pero realmente... no puede hacer nada. Y se le olvida que tiene que hacer algo.
 
Ayer sali a desayunar, dejando unos papeles a mi compañero pendientes de buscar, porque yo no tengo la llave de uno de los despachos. Le avisé que dejaba todo en manos de él. Pues, al llegar de desayunar, me dijo que fuera corriendo a buscar los papeles que él no tenía nada. Fui corriendo a él, a pedirle al menos la llave y hacerlo yo, y me dijo que ya lo había hecho y que ella apuntaba las tareas en notas pero se olvidaba de tirarlas, las lee y cree que todo está pendiente. Y claro...voy a la oficina y le digo: "Aaay, no te preocupes si ya lo ha hecho él" con la mayor de las sonrisas y quitándole hierro al asunto. Y con otra carpeta. Y con llamadas...
 
Al rato me la vi dando vueltas al ratón del ordenador mirando fijamente a la pantalla. La observé. Más de un minuto. Me acerqué detrás suya y vi que la pantalla estaba apagada:
 
- ¿No va?
- No. No sé qué le pasa.
- A ver... ¡mira! Está hibernando. ¿Ves esa luz que parpadea? Hay que darle otra vez al "on".
- Ahora sí. Qué bien, ya se enciende.
 
Miro la sesión y no necesita contraseña. El informático el día anterior le quitó los accesos y contraseñas, hasta la red. Es un ordenador en el que no se puede trabajar, sólo tiene el ¡bloc de notas! Y pensé: "lleva toda la mañana mirando hacia esa pantalla y haciendo clicks a ¿qué?". Preferí no pensar. Le dije que podía cambiar de usuario en mi ordenador y ponerse en su sesión y, al menos ver las noticias, pero no quiere.
 
Cuando no estoy archivando, estoy con ella en la oficina. Hablamos un montón. Me sigue las conversaciones y yo a ella, todo normal. Pero, de repente, me pregunta:
 
- ¿Qué día es hoy?
- Es 27, jueves.
- ¿De septiembre?
- Jajaja, no, ¡ojalá! De agosto. Todavía estamos en agosto.
- Aaay, jajajaja, qué cabeza. Y son las 11 -como me preguntaba mucho la hora estos días, puse el reloj/radio/despertador de números enormes en su mesa. Mira mucho la hora-
 
Luego me la he vuelto a encontrar con el ratón dándole vueltas y mirando al pantallazo. Y se ha repetido la conversación de ayer.
Luego me ha preguntado otra vez la fecha. Le he dicho 27. ¿De septiembre? No, de agosto. Y ha girado el calendario y ha marcado el día.
 
Luego han llamado y ha dado el número de teléfono de nuestra compañera, que yo no tengo todavía. Cuando ha colgado le he preguntado si me podía repetir el teléfono para tenerlo yo también.
 
- ¿Qué teléfono?
- El que le acabas de decir :D
- No he dicho ningún teléfono.
- ...Mmmm... -voy a su agenda- ¡Ah! Mira, este teléfono. No te preocupes, quería este teléfono.
- Pero si no he dicho ningún teléfono.
 
Hace un rato estaba esperando una llamada de mi compañera para ir a la cafetería a por una coke. Me ha llamado cuando estaba archivando y no he escuchado el teléfono. Mi compi me ha mandado un whatsapp:
 
"Te acabo de llamar y tu compañera no te conoce jajaja. Me ha dicho que no hay ninguna Maria. Ni -mi apellido-"
 
He ido a la oficina tras leer el mensaje y le he preguntado si me habían llamado, que estaba esperando una llamada. Me ha dicho que no había llamado nadie. "¿No? Bueno, no pasa nada, iré para allá a ver si la veo". Luego mi compañera me ha dicho que me ha descrito: "¡Sí! La de gafitas, morena...¿no?". Y que no me reconocía.
 
Ahora mismo la tengo en frente y está tecleando en el ordenador, pinchando con el ratón algún lugar de la pantalla y dándole vueltas. No sé qué hace, ni qué se le pasa por la cabeza. En su ordenador no hay programas ni puede hacer nada.
 
Acabo de levantarme y le he preguntado si necesitaba ayuda. Estaba haciendo click la barra de herramientas (sólo tiene el inicio, pero no pulsaba ahí). En la pantalla sólo tiene 3 carpetas: Mi PC, Mis Documentos, Papelera de Reciclaje.
 
- Quiero apagarlo.
- Ah, mira, vienes aquí "inicio" y "apagar". Es lo primero que sale abajo.
- Oh, gracias.
 
Y lo que más me apena es que ella no es consciente pero sí es consciente. No sé cómo explicarlo. Ella sabe que antes hacía más cosas y ahora la morena de gafitas le dice cómo tiene que apagar el ordenador, le hace su trabajo y aunque dice que puede ayudar, se queda sentada esperando ayudar, diciendo que no puede estar sin hacer nada, frente a un ordenador con el que no puede hacer nada. Abre y cierra el cajón. Lee la agenda. Pasa hojas.
 
Se me hace duro. Y solamente llevo cuatro días trabajando frente a ella. Me dicen que era super trabajadora y una máquina. Yo sólo veo a una mujer que quiere, pero que no puede. Que está, pero que no está. Con el ordenador apagado. Y otra vez ha abierto el cajón. Y otra vez está con la agenda. Y está subrayando una nota. Y otra vez ha abierto el cajón. Y mira su ordenador apagado. Y vuelve a abrir la agenda.
 
Y así hasta la hora de salida.
 
.

3 comentarios:

Laura Y Luisma dijo...

Hola, mil años sin leerte y resulta que eres la unica que sigue (yo vengo de un boton en el bolsillo)

La verdad que es un papelon tener una compañeras asi, sobre todo yo no sabria como actuar, ni como poder ayudarla...supongo que tendras que acostumbrarte.

Saludos!
Laura

Holden dijo...

Puff... ¡qué historia más horrible! ¡Qué penita me da esa señora! Debe hacérsete muy duro trabajar así, ¿no? Porque precisamente tú eres muy de ayudar abnegadamente y tal, o eso parece.

Mucho Ánimo y no desesperes... estas cosas son así de duras :(

Misaoshi dijo...

Bueno, ayudar abnegadamente...sólo en lo que se puede.

Luego no desespero, es tan buena que me sale todo de una manera tan amable con ella, y paciente, que yo misma me sorprendo.