Seguidores de mis paranoias...

miércoles, 5 de agosto de 2015

Sobre cómo subir el Monte Fuji (3770 m) y casi morir en el intento

Una de las cosas que estaban en mi lista de "cosas que hacer antes de morir" era: SUBIR EL FUJI. Un enorme volcán cuya cumbre alcanza los 3.776 metros de altura.
 
Es un símbolo del país Nipón. Está en su arte. Está en su cultura. Está en su historia. Está a la vista de todo el que va. Es accesible para todos los públicos. Aunque sólo pueda subirse por no expertos en julio y agosto, puedes ir todo el año en autobús para poder apreciar las vistas desde la 5ª estación.
 
Tenía que subirlo. Era el mayor motivo de este viaje. Cuando me torcí el tobillo en Miyajima y pensé que me había hecho un esguince, sólo el pensar que no iba a poder subir el Fuji me provocaba una rabia y unas ganas de llorar alucinantes. Era mi meta. Era mi regalo. Era el día de mi cumpleaños y yo quería regalarme por mis 29 añitos mi gran reto del año (no era matricularme en la universidad, era subir el Fuji xD).
 
Ignoraba que ese día se iba a convertir en cómo celebrar un año más en la cima y luego olvidarse de cumplir otro. Lo único bueno es que jamás tendría la depresión de los 30 años porque no iba a llegar :D
 
Nos levantamos a las 5 de la mañana. Nos vestimos y fuimos directos a comprar desayuno y bebida fría para la gran excursión. En Japón a las 4:30h sale el sol... así que pudimos apreciar de camino a la estación de Ueno que el día prometía.
 

Por descontado, desayunamos nada más nos subimos al autobús...
Reservar el autobús desde internet es harto sencillo, te metes en esta web, rellenas los datos y te dicen que presentes el papel imprimido en la taquilla donde pagarás los asientos...
 
Bien...¡¡primero tienes que encontrar la taquilla!! El día anterior habíamos ido a Shinjuku para ver qué salida era la West y al ver lo fácil que era localizarla seguimos el viaje hasta Shibuya felices.
Tendríamos que haber salido y quitarnos lo que hicimos a 20 minutos de la salida del autobús...
 
No hagáis lo mismo que nosotros (cruzar Shinjuku 2 veces y rodearlo en 10 minutos preguntando a 3 personas).
Os digo: cuando salgáis por la West Exit, veréis en frente en una estación de autobuses. Esa no es. No crucéis. NO ES ESA. Seguid la acera en dirección a vuestra izquierda, la estación de buses ha de quedar siempre a vuestra derecha. Luego os encontraréis con unas taquillas y una parada de buses, ahí no es. Cruzad el paso de cebra que hay frente a esas taquillas. Os encontráis con el Yodobashi Camera en frente. Seguid la acera de frente. Y hay más taquillas a vuestra izquierda y unos paneles luminosos con más paradas de bus. Son esas.
 
Desde el autobús, al poco de salir a la carretera, ya podíamos ver el Fuji despejado, despertándome unas buenas vibraciones que me obligaban a emocionarme más y más a medida que nos acercábamos y lo veíamos más y más grande.


Ya en la quinta estación, nada más bajar del bus, podías hacerte una foto con la fecha que inmortalizaría el día de tu muerte ascenso al monte :D

 

Compré una botella de oxígeno, que con mi recién adquirido asma no quería arriesgar. También unas postales para enviar desde la cima.
 
Estaba todo despejadísimo. Era una pasada. De la quinta a la sexta estación tenías que subir y bajar cuestas poco empinadas. La gente que bajaba de la montaña y venía de ver el amanecer ¡¡estaba destrozada!! Un mal augurio, aunque en ese momento para nosotros no era nada duro y podíamos disfrutar de unas vistas espectaculares de Kawaguchi y los lagos. Podías ver hasta el mar.


En la sexta estación hay unos señores que te paran y te piden 1000 yenes por persona, como voluntad obligatoria, te dan una entrada (con la clave del wifi... hay wifi en el Fuji aunque no lo comprobamos) y una chapa para recordarte de por vida que has contribuido a la conservación de la montaña. También hay unos baños de festival (de esos de plástico) con una ranura para pagar que no funcionaba y meé gratis.
En la 6ª Estación, la caseta es la de los señores cobrando.
Había planitos donde podías ver donde te encontrabas y ver el recorrido que te faltaba por hacer, que en ese momento era todo. Pero cuando el buen tiempo acompaña, lo ves todo de color de rosa. Hacía calor, estaba todo despejado y ¡¡estábamos subiendo el Fuji!!


Teníamos que subir por el Yoshida Trail.
El camino de la 6ª a la 7ª estación eran todo escaleras y cuestas. Las escaleras eran una jodienda, pero sí es cierto que cuando llevas cuestas y cuestas y cuestas sin parar, agradeces un escalón donde la diferencia de altura y hacer otro tipo de paso ayuda a cansarte un riñón pero al trabajar otros músculos, como que los agotados se cansan menos. No sé, a mí no me funcionó porque eran un cojón y super altos. Parece mentira que lo suban japoneses que son tan pequeños. Incluso niños. Algunos escalones eran altos como mesas de centro y podías sentarte ya que quedaba a la altura.

Una Misaoshi salvaje montañera.
 Había maderas y hierros protegiendo el camino de corrimientos. En esta foto podéis apreciarlo:

Las escaleras están tras esos caminos de hierro oxidado.
 
Tardamos bastante en llegar a la séptima estación. Estaba lejitos. Y empezábamos a ver las primeras nubes que se quedaban pegadas a la montaña. Llegaban super rápido y de repente, todo lo que estaba despejado, tenía una nube pegada que la habías visto llegar a una velocidad que ni Goku con su nube Kinton.
 
Una vez llegas a la 7ª estación, donde te has hartado de subir cuestas y escaleras, cruzas la caseta de habituallamiento y te encuentras con esto:
What??? Que tengo que escalar???
A medida que escalabas las nubes empiezan a ser más y más grises. Todavía hace sol y el cansancio no te deja notar el frío, hasta que nos parábamos un poco.. El viento también empieza a notarse.
Veíamos zonas donde todavía había restos de la nieve primaveral, así que evitaba hacerme ilusiones con el calor y al llegar a la 8ª estación, eterno camino, por cierto, escalando casi sin tregua, me puse el chubasquero. Y MENOS MAL.
 

Todavía hacía algo de sol y no estaba mal. Había leído que una vez llegabas a la 8ª el camino era muy empinado (más escalada) pero era ya menos distancia y el pensar en el final lo volvía menos duro aunque no podíamos decir lo mismo de la escalada... Tenía guantes, pero por suerte las rocas no cortaban y no los saqué

Seguimos, sin hacer parada, para llegar a la 9ª estación, que veíamos las nubes muy cerca.
Escalón a escalón, roca a roca, llegamos a la...¿¿¿8ª estación??? ¡¡LA OCTAVA ORIGINAL!! O sea, que era la segunda octava estación...
Las nubes pegándose a la montaña peligrosamente.
 
Seguimos caminando escalando. Entre brutal y brutal rocaje, había alguna cuesta con escaleras de esas horribles enormes. No podía más. Empezaba a hacer un viento que daban ganas de abandonar. El clima empezaba a dejar de acompañar. Las nubes cada vez eran más grises y densas sobre tu cabeza. Dejamos de hacer fotos por el camino porque...¡¡necesitábamos las manos para seguir subiendo!! El viento me daba miedo y cada rágafa de vientaco me obligaba a agarrarme a la roca. Empezaba a estar resbaladiza de la llovizna (esa que no moja pero cala ¿?) y no me gustaba la idea de encontrarme en medio de una tormenta a más de 3000m de altura. Ya había insuflado oxígeno porque me daban de repente dolorcillos de cabeza y tenía que parar cada poco para respirar. Desde que tomé el oxígeno dejaron de darme los micro-dolores de cabeza, aunque tenía que seguir habituando a mis pulmones a cada nueva altura.
 
Vimos la 9ª estación y apretamos un poco el paso (lo que pudimos) y cuando llegamos al cartel...¡¡¡PONÍA 8'5 STATION!!!
 
¿PERDONA?
¿Y LA 9ª ESTACIÓN?
 
¿POR QUÉ? ¿QUÉ HEMOS HECHO PARA QUE NOS HAGÁIS ESTO?
 
En la guía pone que hay diez estaciones y nos encontramos con tres octavas estaciones :(
Había un camino que llevaba al camino de bajada y estuvimos pensando el cogerlo. La lluvia y viento iban a peor y la gente también se lo pensaba. Éramos pocos los que subíamos y algún loco bajaba por el camino de escalada de subida, no sé cómo lo hacían porque era peligroso, creo que volvían para coger el camino que teníamos a la derecha porque, si te pasas la oportunidad de cogerlo cuando se unen, ya has de subir hasta el final o bajar por donde has subido... y no lo recomiendo (y menos con viento y lluvia).
 
Así que seguimos sufriendo hasta llegar a la 9ª estación. Sólo queda una. ¡¡¡¡¡600 metros!!!!! Veíamos el torii. ¡¡LO VEÍAMOS!! Sólo teníamos que llegar. Seguimos escalando... 400 metros... con lluvia fuerte y viento huracanado, agarrándome a cada ráfaga como el aberroncho, pero estábamos llegando. Nos encontramos con otra microestación. No podíamos parar porque nos calábamos y teníamos que llegar...Y vimos un cartel que ponía 200 metros y el torii parecía que lo fueses a tocar a la que estirabas el brazo. Nos animamos. Sólo 200 metros. ¡¡200 metros solamente!!
 
Y de repente nos encontramos con los 200 metros más duros de toda nuestra vida. Subías pero no subías. Pasaban segundos entre paso y paso. 200 metros de puro rocaje. Lluvia aplastante y ráfagas de viento que te obligaban a parar y agarrarte a lo primero que pudieras. Las rocas resbalaban. Teníamos frío. Estábamos calados. Estábamos cansados. Estábamos hambrientos. Estábamos a punto de morir y ¡¡¡NO LLEGÁBAMOS NUNCA!!! ¿¿200 METROS?? 200 metros es menos de lo que hay entre mi casa y el supermercado. 200 metros es el tiempo tiempo de cambiarte de carril en la autovía cuando ves tu salida y estás a punto de pasártela.
 
Nuestros 200 metros eran para atrás. Cuánto más subíamos más lejos estábamos. Era como vivir al revés. Nuestro deseo no era llegar a la cima, era volver a nuestra casa y descansar en paz. No podíamos seguir.
 
En una de esas interminables rocas miré arriba y vi a Karate apoyado en una estatua. ¡¡ESTABA A DOS PASOS ETERNOS DEL TORII!! Saqué el móvil con mis manos temblorosas y le hice la única foto que hay para probar que estábamos en la cima. ESTÁBAMOS EN LA CIMA. Yo no tengo foto xD. No teníamos fuerzas. Ni caras para posar. Ni el clima nos dejaba.
 
No le véis la cara, pero es de puro sufrimiento.
Entramos en el primer lugar seco que encontramos, no había que pagar (aunque había leído que había que pagar en esos lugares por descansar... habría pagado lo que fuera en esos momentos).

Comimos unos spaguetis boloñesa que yo no pude porque tenía el estómago cerrado de lo cansada que estaba. Me obligué a comer un poco y tuve que dejarlo. Bebí mucha agua, eso sí. Y comimos el trozo de pastel que nos acompañó, el cual soplé las velas de una aplicación del móvil de Karate y me cantó cumpleaños feliz. Estábamos vivos...


Teníamos mucho frío porque estábamos mojadísimos de la lluvia. Iba a mandar las postales pero ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡pedían 1200 yenes por enviar cada una!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Así que las rellené y me propuse mandarlas cuando llegáramos abajo (adelanto ya que no las envié, aunque han subido el Fuji).
Miré fuera y estaba granizando una burrada y los vientos arrastraban a las personas que estaban entrando. No auguraba nada bueno la bajada y teníamos miedo de salir.
 
Tardamos 4 horas y media en subir a la cima. La gente tarda 5 ó 6 horas. Nosotros, aun parándonos un montón, tardamos poco. Uno de los motivos era no hacer paradas para comer y descansar un rato en cada punto, en parte porque no lo necesitamos y en parte porque veíamos que el tiempo iba empeorando. Cuando salimos de Tokio sabíamos que iba a haber nubes y sol porque en la web del Fuji ponía sol y algo nublado y que la posibilidad de llover era alta pero por poco tiempo. Justo nos pilló en la cima.
 
En una de estas que ya habíamos descansado una horita nos dispusimos a bajar. La tormenta no mejoraba y nosotros queríamos volver.
 
Nos dirigimos hacia el comienzo del descenso. Karate vio el cráter desde el camino, yo no me fijé porque todo era una nube y sólo veía la nube, él se fijo más a fondo y dijo que se veía el interior del cráter bajo la nube. Yo lo vi pero no lo asocié. Sólo asociaba la bajada con el final de mi vida.
 
Llovía un montón y no se veía a cuatro pasos. Estábamos dentro de una nube de lluvia y viento a 3770 metros del nivel del mar. Cuando empezamos a descender la primera cuesta empinada, sin nada donde agarrarse y sin un delimitador del camino (una barrera o algo) con un suelo de piedra volcánica resbaladiza a cada dos pasos... y viene una ráfaga de viento que nos obligó a agarrarnos a la pared de nuestra derecha, yo me bloqueé.
 
Me bloqueé. Pero literalmente. Bloqueada. Mi mente me dijo: HASTA AQUÍ.
 
No podía ir ni para alante ni para atrás. Sé que Karate se asustó al verme y sé que mi cara era de terror. Pero yo sólo noté un viento que me empujaba al suelo y me arrastraba hacia el abismo. Así que en el momento en que la ráfaga se extinguió subí corriendo sin fuerzas (y Karate detrás xD) hasta llegar a la zona de descanso de donde habíamos venido. Me negué a bajar sin un palo (compramos un palo de madera con una bandera de Japón que ponía TOP OF MT. FUJI, un recuerdo de la cima = 1000 yenes y una buena inversión) para apoyarme y también me negué a bajar si no ibamos con un grupo que me diera seguridad. No podía negarme a bajar si no paraba la lluvia y granizo porque no iba a parar hasta el día siguiente.
 
Así que en cuanto vimos que un grupo se preparaba con sus bastones, chaquetas, chubasqueros y mochilas de alpinista, nos pusimos detrás de ellos xDDDD antes les pregunté en mi perfecto spaninglish "can we go down with you?" y ellos que yes que yes.
 
Y efectivamente, seguían la lluvia y las rágafas pero al ver a otros sufriendo y resbalando como nosotros, ese saber que si nos pasaba algo a Karate y/o a mí iba a haber gente que pudiera reclamar un helicóptero o al ejército de tierra japonés, me sentí más segura. Fue muy dura y no fue hasta llegar a la altura de la 7ª estación, que no paramos a observar que entre las nubes se veían claros y aproveché para dejar uno de los Diablos que traje conmigo. Perdóname JuanRa, pero las fotos de la cámara siguen en la cámara.
 
Y así, dos horas más tarde, nos encontramos en la sexta estación (la gente normal tarda 4h en bajar...nosotros no descansamos ni para quitarnos las piedras de los calcetines). Miramos alucinados el reloj porque no creíamos que fuese tan pronto (las 17h)... ¡¡nos daba tiempo a coger el último autobús a Shinjuku directo!! Teníamos JRPass para ir en tren y ahorrarnos una pasta... pero a mí me dices en ese momento que haga 2 transbordos y te meto una ostia que lo flipas (aunque íbamos con esa intención, no pensamos que lo pasaríamos tan mal).

Durante el tramo entre la 6ª y 5ª estación, subían niños y adultos (suponemos que al mirador, porque algunas iban con falda y zapatos de mentira), había gente también preparada para subir a la cima y no entendíamos por qué, con el mal tiempo, querrían arriesgarse. Poca gente, hay que decir. ¡¡Pero estaban locos!! El clima estaba empeorando más.
 
Así que a 40 minutos de la salida del bus, compramos los billetes. Fuimos al baño. Descargué tanto los intestinos como las piedras de los zapatos, me cambié de camiseta y chaquetilla y hasta me lavé la cara.

Al salir del baño, Karate me dijo que, mientras se estaba quitando las piedras de los zapatos, un ¿holandés? (no me acuerdo la procedencia xD) le preguntó qué tal la subida, que él iba a subir ahora, y él le respondió que mal y que tuviera cuidado (todo esto en spaninglish... a saber xD) y que entendió que el otro le dijo que ponía que iba a despejar para ver el amanecer.
Amigo, no eran las 18h y ya estabas pensando en las 4h a.m.... CABEZA. Estaba granizando en la montaña. Si llegas verás salir el sol, pero habrás sufrido escalando y las horas que quedan... si no te das media vuelta por lo peligroso que se convertía, como hacían algunos.
 
Increíblemente a las 20:40h estábamos en el hotel, con el estómago lleno y dispuestos a descansar hasta que vi mi maleta y no quería mezclar la ropa, olía mal y seguía húmeda... fui a poner una lavadora y claro, pues ya la secadora y ... cuando me di cuenta eran la 1h a.m. Con todo el cansancio que llevaba mi cuerpo cayó muerto en la cama.
 
Y al día siguiente nos la sudaba todo. Ni alarma ni pollas. Habíamos sobrevivido al Fuji y teníamos toda la ropa limpia. El resto daba igual. Nos quedaban 5 días en Tokio y como si no salíamos del hotel en todo el día.
 

5 comentarios:

Speedygirl dijo...

¡Qué pasada! Tiene que ser precioso... ¿Cuántos días estuviste en total en Japón?

Misaoshi dijo...

13 días ;) Si ya has ido una vez 16 días y has visto 4 imprescindibles, para esta queríamos hacer más relajado y ver 2 imprescindibles... aunque subir al Fuji no entre dentro del concepto "relax"...

Tarambana dijo...

Uf, me he fatigado sólo con leerlo. :P
Pero qué viaje más bonito y que experiencia más chula. Yo nunca he estado en Japón, pero es uno de esos sitios que me gustaría visitar, tiene que ser muy especial.

En fin, que me alegro de que hayáis sobrevivido... e incluso os hayáis hecho con unos souvenirs. Sois un par de montañeros de primera.

Holden dijo...

Joder, qué envidia tan horrible me ha dado entrar a tu blog. En serio, creo que te odio un poquito interiormente. En cuanto saque un rato (estoy de vacaciones y con el tiempo muuuuuuuy comprometido, lo prometo, no es una excusa barata :P)me voy a leer todo tu viaje para terminar de pillarte tirria. Que lo sepas.

Muy gracioso lo que tienes escrito para animar a tus lectores a dejar comentarios, me he reído ^o^

Misaoshi dijo...

Gracias chicos. La envidia asquerosa que os corroe me anima a seguir viajando :D (con cariño, un saludo!).