Seguidores de mis paranoias...

viernes, 31 de julio de 2015

Viaje a Japón 2: Osaka y Fushimi Inari


En Kioto estuvimos alojados en el Kyoto Rich Hotel. Un hotel no muy cómodo pero que para dormir y asearse sobra. Aunque advierto, como me encanta comentar en las páginas de los hoteles, la limpieza dejara que desear y las camas eran separadas, pero son grandecitas y dormíamos en una sola los dos, en la otra estaban las cosas que íbamos comprando y la ropa tirada.

 
Era el tercer día que teníamos para hacer cosas por Kioto y el primero que había dejado de llover. El tifón por fin parecía que había quedado atrás.
Aprovechamos para ir a Osaka a ver otra zona comercial, la noria y pasear. Claro que hasta llegar a Osaka no nos dimos cuenta de las consecuencias que había tenido el tifón...
 
Cogimos el autobús para ir a la estación de trenes, cuya espera fue más amena gracias a que podíamos saber a cuántas paradas estaban:
 
Tras menos de media hora de viaje hasta Shin-Osaka en tren bala, teníamos que coger un tren de la JR que nos dejaría en 5 minutos en Osaka, y de allí empezar a movernos en JR o metro, dependiendo dónde nos apeteciera ir. Había un coche de Arale super chulo:
 
 
Pero resulta que el tifón, aunque ese día estaba más despejado y el calor nos estaba empezando a golpear, había hecho mella en las estaciones y habían cerrado todas las líneas JR internas...
Es decir: teníamos un JR Pass activado que nos incluía todos los transportes de tren y no podíamos utilizarlo. Así que a pagar metro hasta la noria del centro comercial Tempozan, que está justo al lado del famoso Acuario de Osaka, al cual me negué a entrar y Karate no puso objeción. Me he vuelto enemiga de los lugares donde tienen encerrados a animales salvajes. Desde siempre he sido algo reacia aunque podía ir sintiendo pena por los animales. Desde hace un par de años la pena ha pasado a ser rabia y soy incapaz de pagar (y participar) por ver a animales salvajes encerrados.
A sus piés hay una jirafa hecha con piezas de Lego.
 
Y de esta manera subimos a la noria de Osaka y la más alta: 112m de altura (700 yenes):
 
Nada más bajar de la noria, para entrar al C.Comercial, te encontrabas con ventanuca que si mirabas veías una salita llena de animales salvajes que, a mi parecer, sobraba. Para los que pagaban por hacerles fotos y tocarles se ve que no.

Luego nos dimos una vuelta por el centro comercial. Tienen muchísimos puestos de comida y una tienda que debe ser como aquí ir a un chino. Tenían absolutamente de todo y me volví loca comprando cosas que no necesito sólo porque tenían algún dibujo o forma de gatito.
En el callejoncito de comida de Tempozán puedes encontrar el lugar donde comenzó a cocinar el takoyaki. Esas famosas bolas de pulpo de Osaka y comer las bolas originales (suena genial). Karate se comió 12 de ellas. Yo no, porque no me gusta. Dentro tienen un trozo de pulpo grandecico y el precio no está para nada mal. Por menos de 5€ puedes comerte 12 bolas. Yo opté por pollo rebozado y cerdo. También probé una patata con sabor a queso en otro de los muchos puestos que hay. Había también una tienda sólo de palomitas de sabores que jamás te imaginarías...
 
Bolis y libreta de gatitos >_<
Funda de pasaporte


Un reloj con orejas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Tenía que ser mío.

 

Después de comer y pasear hasta el metro, decidimos volver a Kioto y volver a repetir la experiencia de subir la montaña en Fushimi Inari. Es un lugar que me transmite tanta paz que era un delito no volver.
 
Nada más llegar a la estación de Kioto, fuimos directos a coger el tren que nos llevaría a Fushimi Inari cuando, de repente, nos hacen salir y nos dicen que las líneas de tren están todas cortadas. Nos obligan a coger un autobús... Así que también en Kioto desaprovechamos nuestros trenes pagados y nos sentimos obligados a pagar autobús. Nos fastidió bastante tener que sacar un pase diario de buses, por un precio de 500 yenes, habiendo pagado uno ya por la mañana a parte.
 
Para ir a Fushimi Inari en autobús, el que no tenga JRPass, desde la estación de tren de Kioto, dársena C4 - bus R5. 230Y.
En el autobús descrubrimos muerto, a mis piés, a uno de los bichos más asquerosos y grandes que he visto en la vida y en google no encuentro respuestas a su especie...¿QUÉ ES ESTO? En Hiroshima vimos más, en los árboles y el suelo muertos. En Fushimi Inari un niño jugaba con uno de ellos, que le vio Karate al poco de bajar del bus.
 
Llegamos a Fushimi Inari sin más sorpresas negativas en cuanto al transporte y por fin pude desquitarme de las ganas que tenía de volver a ese gran lugar. Es una sensación de bienestar lo que siento cuando estoy allí, que ni el calor, ni las escaleras de subida, ni el cansancio que sentía, pudieron enturbiar el estado emocional tan positivo en el que me encontraba.
 
Unos comodísimos baños públicos, donde no has de hacer equilibrios para mear.



Pasear por aquí es super gratificante.



Una bolsa de papas super rica.




 
Y ya de vuelta al hotel cogiendo los dos buses. Cenamos de sandwiches y helados del Family Mart y descansamos bastante tras hacer la maleta, que al día siguiente teníamos que ir a Hiroshima... para hacer noche en la isla de Miyajima...
 
Por cierto, el repelente "Relec" de mosquitos extrafuerte funcionaba a la perfección. No me picaron excepto al salir de la ducha la segunda noche (se va con el lavado), que debió picarme en recepción que fuimos a conectarnos al wifi (no volví a ir recién duchada y no volvieron a picarme). Por suerte llevé "Fenistil" que me funcionó para que no me arrascara, ni se inflamaran como la otra vez, las 6 picaduras que me acompañaron el resto del viaje (ni una más). Por primera vez atacaron a Karate y no a mí. En el anterior viaje él no recibió picotazos, porque los más de 50 fueron a por mí.
 
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1 comentario:

Holden dijo...

Vaya miedo de bichos... esos como te muerdan de convierten en zombi como mínimo :P

Yo en Bielorusia me encontré un retrete peor que ese. Esencialmente era lo mismo, pero sin azulejos ni retrete. Era un agujero en el suelo que caía directamente a una fosa séptica. Horrible.