Seguidores de mis paranoias...

martes, 14 de julio de 2015

¡¡Cuidado, que tienes la regla!!

Mi primera menstruación me vino a los 12 años. No recuerdo si me dolió o no, pero sí recuerdo cómo me vino...
Me vino antes, incluso, que a mi hermana dos años mayor, que le vino a los 15 años. No tenía ni tetas. Le llamábamos cruelmente cantándole Ana la Rana la que está Plana y cosas así... (luego sí que le han salido).
 
Me acuerdo de estar en el baño meando y, al limpiarme, vi que había sangre en el papel.
 
- ¡¡Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
- ¿Qué?
- ¡¡Me ha bajado la regla!! ¡¡Una compresaaaaaaa!!
- Venga, venga. Mentirosa.
 
Sí. Como mi hermana la primera mayor ya la tenía, yo quería tenerla desde hacía tiempo y me pasó como el cuento del niño y el lobo... pues le había dicho alguna vez que me dolía la barriga que me había venido la regla y el día que me bajó de verdad... ¡¡no me creía!! ¿Os lo podéis creer?
 
- ¡¡ESTA VEZ SÍ!! MAMÁ ESTOY SANGRANDO.
- Que dejes de decir mentiras.
- MAMÁ QUE ESTOY SANGRANDO.
 
Como me ignoraba, me limpié de nuevo el toto y salí del baño con las bragas bajadas, me dirigí hasta el salón y le mostré bien el papel bañado en mi sangre.
Finalmente me dio una compresa...
 
- ¿Esto es una compresa?
- Sí.
- ... parece un pañal.
- Deja de quejarte y pégalo a las bragas.
 
Vale, lectores... durante mis primeras reglas estuve protegiendo mis braguitas con unas compresas enormes de señora mayor. Eran las compresas gigantes DE NOCHE que utilizaba mi madre para sus copiosas reglas de mujer que ha parido a 8 hijos cuya sangre le salía a chorro en plan meorro.
 
Era la niña con pene. Os lo juro. Podía caerme desde un tercer piso sobre una rama a horcajadas y no hacerme un rasguño en mi chimichurri. Ni sentirlo. Estaba acolchada. Me protegía tanto que podría haber hecho el giro de Italia en bici y me quedaría algodón para desgastar pedaleando hasta Moscú.
 
Me enteré porque mi hermana mayor descubrió el bulto una noche. Se asustó al pensar que tenía un pene saliéndome por detrás y le dije que era una compresa de mamá... menos mal me empezó a dejar compresas y a decirle a mi madre que me comprara las mismas que ella se compraba.
Por suerte nunca más tuve que sufrir llevar pañales de regla de señora. Aunque sí es cierto que alguna noche he echado de menos el tener algo más grande para mis copiosas reglas de joven en edad de sangrar.
 
¿Por qué hablo de mi regla?
 
Porque me ha venido una conversación, al cambiarme el tampax pearl esta mañana...
 
 
Era a los comienzos de mi relación con Karate. Nos íbamos a ir a hacer una salidita, a comer por ahí y, aprovechando el buen tiempo, me propuso ir en moto:
 
- ¡Podemos ir con la moto!
- Vale... pero no podremos follar...
- ...
- Es que tengo la regla.
- Ah... entonces vamos en coche.
- ¿Pero no vamos en moto?
- No, si es por ti que no vayas incómoda.
- ¿Incómoda por qué?
- Porque tienes la regla.
- ...
- No. ¿No?
- ¿Me estás diciendo que si tengo la regla no puedo ir en moto pero sí en coche?
- ...
- JUAAAAAASSSSSSSSSSS ¿Esa era la excusa que ponía tu ex para no ir contigo en moto o qué?
 
Y así me estuve riendo de él un buen rato. Explicándole cosas básicas que un chico no podía comprender: el funcionamiento de los tampax, que podíamos hasta ducharnos los días que teníamos la regla, que en verano podíamos tomar el sol, que yo me movía en moto en Mallorca y que los días que tenía la regla no cogía el autobús para ir a trabajar. Y ese tipo de cosas básicas.
 
Y bueno, me he reído recordando la historia y quería rememorarla dedicándole un hueco en mi blog.
 
Un saludo y... ¡¡nos vemos a mi vuelta de Japón!!

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3 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

También se puede follar con la regla.

Misaoshi dijo...

A las que le guste la sangre o no les moleste. En mi caso y muchas, esos días solo entra algodón.

Holden dijo...

Ninguna envidia me daís las mujeres con ese tema, permíteme que te lo diga XD

Nunca me siento tan orgulloso y feliz de ser hombre como cuando leo estas cosas.