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martes, 12 de agosto de 2014

Praga (día 5)

Hizo un día perfecto para salir del hotel a las 8:00h. El tiempo era nublado y no tenía pinta de llover. Al menos no nos abrasaríamos al sol.

Nos esperaba un día duro. Recogimos el coche del parking y fuimos camino de nuestro primer destino, a dos horas: el Castillo de Rabi.

Dentro estaban haciendo actividades (tiro con arco, lanzamiento de cuchilos, tiro con ballesta, tiro con catapulta, tirachinas...) y por poco dinero podías practicar a lanzar unos tiritos con cada arma.

El castillo tenía un precio ultra barato entrar, pedimos que fuera entrada sin guía. Y luego entramos por sus pasillos subterráneos a ver sus paredes de piedra y escaleras que bajaban y bajaban. Justo cuando queríamos entrar a una gruta subterránea que tenía estalactitas, nos paró una guía que iba con un grupo y nos dijo en inglés que no podíamos entrar sin guía (era barata porque sólo compramos un pase para el interior, pero no para la visita por sus grutas). Al menos nos llevamos unas vistas gratis aunque nos invitaran a salir XD.

 
 
 
Hacían también los maravillosos rulos trdelnik, más grandes,  más calientes y más gordos. El que los servía era un vikingo salido de la serie Vikings. Y sabían a gloria, los podías pedir de azúcar o de cacahuete.

Nuestro siguiente destino, con rulos y bebidas para hacer más amenas las casi dos horas que nos separaban, era el Castillo de Krivoklat.

Entramos con una ruta en checo (no la había en inglés) y la chica nos resumía un poco como podía. Gracias a una guía escrita en castellano pudimos enterarnos de todo lo que decía la chica. Menos los chistes que hacían reir a mucha gente, menos a nosotros :(
Había un par de salas donde tenían instumentos de tortura. Pudimos tocar la Dama de Hierro (cosa que en un museo no) y la capilla era muy chula  también. Vale la pena y el paseo hasta allí es muy bonito también, tanto en coche como el camino desde el parking. Aunque allí la gente o hablabas en checo o eran gilipollas, sinceramente. Ni la que estaba a cargo de la tienda ni los que había en los puestos de abajo tenían un mínimo número de palabras en inglés en sus cabezas checas, y aunque jugaras a la perfección al juego de la mímica, ni aunque señalaras, ni aunque fueras hasta el lugar, lo cogieras, lo mostraras, sacaras dinero, señalaras e hicieras el amago de "meter moneda", "llevarme esto"...te imprimían una entrada y como no la cogías te miraban mal y parecía que fuesen a llamar a los perros en cualquier momento.

Muy tontos.

 


Y por último nos dirigimos al castillo super recomendado por guías y páginas web de la República Checa. Era el más cercano a Praga y lo dejamos para el final. Estaba a aprox. 1hora o así de Krivoklat (creo) y allá que fuimos (está a unos 40min de Praga).

El Castillo de Karlstein.

La verdad es que no llegamos a verlo hasta no estar encima. No teníamos ni idea de cómo ir. Aparcamos donde nos señalaba la carretera y faltaba una hora para que cerrara, así que cuando vimos que faltaba subir por la montaña CAMINANDO 1700metros queríamos morir. Mientras discutíamos cómo cojones se llegaba ya que para ser un castillo descrito como grande, no lo habíamos visto todavía, un señor con una furgoneta se ofreció a llevarnos por 100 coronas cada uno (4€ o así). Y aceptamos.

La carretera pensábamos que moriríamos, los coches iban a tope invadiendo el carril entero (recordad que en la Rep. Checa no hay líneas pintadas para delimitar cada carril). Y bueno, tras mucho miedo por fin vimos el castillo que estaba encima de la montaña entre árboles. Es el castillo que mandó construir el Rey Carlos IV para guardar los tesoros de la corona. Vamos que no estaba ahí para proteger una zona, sinó unos tesoros, mejor no se viera mucho, ¿no?...

El castillo era grande y pagamos para entrar en la última guía en inglés a 40 minutos del cierre. Y cómo no, estábamos solos. Así que tuvimos guía personal xD.

El chico fue ssssuuuper majo, mu jovencito, que hablaba pronunciando muchísimo en inglés para que le entendiéramos, y para que yo entendiera casi todo lo que decía... hasta los tiempos verbales, un lujo, vamos. Estaba prohibido hacer fotos pero nos dijo algo así como: haré como que no tengo ojos y os daré la espalda si os ponéis a hacer fotos (menos a la sala donde guardaban las coronas). Y así fue como en media hora conocimos la historia del castillo de Carlos IV y mis amigos sacaron fotos hasta de los cuadros (había unos tríneos super cucos que yo pensé que eran cunas XD). Y las vistas una pasada, bajamos caminando y no se hicieron nada pesados los 1700m (...pero no los habríamos subido, fijo, aunque hubiésemos tenido tiempo, era bastante empinado).

 

Nada más llegar a Praga dejamos el coche y fuimos al apartamento a volver a ser humanos.

No tenía nada de hambre y eso que sólo había comido dos rodillos de esos de azúcar-cacahuete y un sprite. Pero no me sentó nada mal cenar unos entrantes de queso (y ya). No podía comer más goulashes ni nada.

Después nos dimos un paseo hasta la plaza y tomamos unas cervezas disfrutando de las vistas de noche.



Y a la cama, que al día siguiente queríamos ir de compras, ir al museo de Mucha y comer temprano que a las 14:30 teníamos la ruta del Castillo.

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