Seguidores de mis paranoias...

lunes, 11 de noviembre de 2013

Últimos días por Japón. Reflexiones de un país competitivo.

Hoy termino los días que pasé en Akihabara.
Como el día del tifón no pudimos ir a Nikko porque las líneas estaban cortadas (o eso nos dijo mi amigo que vive allí), terminamos yendo dos días antes de volver.

Lunes 23 de septiembre. Nikko:

Nos levantamos temprano y desayunamos en una cafetería francesa (gran descubrimiento, café y bollería rica rica). Luego JR dirección Tokio para coger el tren a Nikko.

Hay que ir en Shinkansen y resulta que los trenes tanto para ir como para volver están completos.

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Así que había que correr para coger asientos en "non reserved".


Llegamos en dos horitas y eso fue lo que tardamos en ver lo más importante de allí. Por desconocimiento cogimos el pase de autobus (500yenes) pero si sólo se van a ver los templos cercanos no hace falta (están a diez min. andando). Así que perdimos dinero.

Nikko super bonito. El puente de la suerte. Los templos y la historia de los 3 monos famosos que salen por todo (uno con los ojos tapados, otro la boca y otro los oídos). También los elefantes esculpidos por un artista que jamás había visto elefantes, los hizo sólo con la imaginación. Pagodas. Templos y la tumba de Tokugawa, donde compré un montón de amuletos de gatitos de la suerte (para entrar en la tumba, aparte de comerte una cola enorme, has de pasar por debajo del famoso gato que sale en todos los amuletos del templo).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¡¡LAS TÍAS VAN CON TACONES INCLUSO EN LAS EXCURSIONES!! Había cada pava con tacones de 15 centímetros que se dislocaban los tobillos a cada paso entre las piedras...

Por la tarde vueltas por Akihabara.

Martes 24 de Septiembre. Asakusa.

Super bonito Asakusa. Me compré otra maleta porque no me cabían las cosas en la maleta grande, así ya tenía para las cosas delicadas.

 
 
 
 
 
 
 
 

Miércoles 25 de septiembre, Harajuku, Shibuya y vuelta a Madrid:

Aprovechamos para hacer las últimas compras por Tokio. Compré tratamiento de Shiseido y cremas a saco. Me despedí de Hachiko en Shibuya. Y de los centros comerciales. Y de los escaparates y de su comida. Su arroz picante. Fui a la tienda Disney y a la de One Piece (nos llevó un amigo de mi hermana que quedé con él, coincidiendo que ambos estábamos por allí xD, para pasar el día contándonos qué tal todo). Y luego ya, que teníamos que ir al aeropuerto, salida por la madrugada.

Recogimos las maletas en el hotel que las habíamos dejado desde la mañana y me cambié de ropa (había estado lloviendo todo el día, me compré unas botas tipo marteens para no mojarme los pies XD) y para el Aeropuerto de Haneda que nos fuimos. Llegamos en un santiamén.

Allí había una loca que acaparó la atención de todos los policías de Tokio. Gritaba y se acurrucaba con la capucha puesta entre sus maletas. No entendíamos nada pero era el momento perfecto de robar en cualquier sitio porque, como allí es tan seguro todo, cuando hay algo anormal van absolutamente todos al lugar, aunque sea porque una chica perdió su billete de avión o lo que sea. Tenía tal pinta de loca tan rodeada de polis que teníamos miedo que en una de esas que le diera por gritar sacaría un cuchillo y se liaría a pinchar al primero que pasara. Lo peor fue cuando le hicieron sentarse y vino a parar al lado nuestro. Decidimos que era hora de ir a la fila para facturar........

El vuelo de casi 8 horas se hizo menos pesado, viendo pelis... conseguí dormir 3h seguidas (gracias, valeriana). En Dubai fue un show, queríamos salir pero como nos pusimos a comprar cosas en el aeropuerto de Haneda (cremas coreanas yo, y demás cosas super baratas), por no tener problemas optamos por quedarnos durante las 7 horas de transbordo en el aeropuerto. Había un grupo enorme de negros/as con túnicas de algún país donde no debían tener agua corriente porque, ¡¡cómo dejaron el baño!! Utilizaban las duchas del wc para ducharse ahí en medio del pasillo, no sabían tirar de la cadena, se lavaban los piés en el lavabo.... una japonesa y yo optamos por huir e ir a otro baño de la terminal.

Compramos frutos secos, pulseras y Karate un juego de té muy chulo. Descansamos y de nuevo las últimas 12 horas de vuelo en las que no dormí y me tragué 4 películas.

Por fin llegamos a España. POR FIN. Digo por fin porque teníamos ganas de volver.
Japón Está muy bién para pasar cortos periodos de tiempo. Quizás es la libertad o lo de "no me están juzgando" a cada paso, o que aquí no son tan machistas ni siento que las mujeres somos los floreros de nadie. Que puedo hacer la tonta por la calle o no sentirme mal hablando en el metro (aunque nada más coger el metro al día siguiente para echar la matrícula del instituto y escuchar a un gilipollas con el móvil... uf, Japón vuelve!)
El no ver un parque. Ni niños correr. Ni nada. No sé, me gustó estar en un sitio con una cultura tan diferente a la nuestra. Me encantó por fin ver Japón: Tokio, Kioto, Osaka, Himeji, Nikko, Nara... por fin he visto cómo son esos lugares a los que llevaba años deseando ir. Pero nunca viviría allí.

Eso sí, echo de menos desayunar arroz con carne y huevo picante. Qué gran manjar. Y sus hamburguesas con salsa maravillosas y super jugosas. Y meterme en todas esas tiendas de cada esquina (consumismo, consumismo y consumismo)...

Y bueno, siento no haberme puesto más con las últimas entradas, pero estoy a una semana del comienzo de exámenes y leyendo en el metro: "El juego de Ender" (libro siempre antes que la película, me está encantando), he empezado a ir al gimnasio en mi hora del desayuno... vamos, que me he puesto a tope a hacer cosas. Junto con que me cambian de oficina y estoy aprendiendo a hacer las cosas de allí... uf, qué estrés.

Y el sábado fuimos a mirar pisos y ¡¡empezando con los papeles para mudarme/nos en plena época de exámenes!! A una zona super tranquila de toda la vida con sus viejitos y sus sitios abandonados por el poco uso justo al lado de un bullicio importante en el que no necesitaré coche más que para ir a trabajar e ir a clase y ver a mis amigas del centro (esta vez pagaré a un chico que dejó publicidad en los coches -a veces sí sirve XD- para que lo haga, ya que no puedo estar pendiente de tantas cosas).

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6 comentarios:

Akede dijo...

Envidia cochina cochinota, tía, que os habéis cascao un viaje superchulo.

Yo también soy de las que piensan que Japón es para viajes largos, incluso para vivir una temporadita, pero no para toda la vida, yo lo veo como algo de paso jjj, al final siempre termino barriendo para casa, aunque como están las cosas, a saber dónde termino XD

Montse dijo...

Hola, vengo del blog de JuanRa al ver los diablos que has escondido en Japón para mirar ese viaje a Japón ¡qué chulo! no sabes lo que me gustaría ir allí :)
Me ha gustado tus entradas con todos los detalles y las fotos tan extraordinarias que has hecho, ampliadas están de lujo.
Un besito.

Maeglin dijo...

Espero no llegar muy tarde pero en cuestión de El Juego de Ender no veas el trailer ni leas mucho en foros si no quieres que te destripen el final del libro.

Jill dijo...

Que envidia de viaje! Salir de nuestra cultura de vez en cuándo nos viene bien para añorarla un poco. xD Vale, que somos unos cafres y unos gilipollas, pero no podría vivir en Japón por el machismo que hay. Me supera. Soy una feminazi. :P

David Azcárate dijo...

Fascinante crónica de viajes!!! Me alegro mucho de que lo pasáseis tan bien. Para recordarlo y tener presentes a los gatos en todo momento, un regalo virtual para que lo visites cuando puedas http://tendencias.vozpopuli.com/estilo/1688-la-gatoteca-cafes-con-ronroneos-en-lavapies

Misaoshi dijo...

Maeglin, cuando fui a ver Thor 2 durante el trailer no me fijé en mucho porque mi intención era leer el libro antes (cuando me enteré que iban a hacer peli). Tras terminar el libro el jueves pasado me puse a mirar el trailer de verdad (sin girarme) y JO-DER, dije: menudo spoiler XDDDDDDDDDDDDDDD

La verdad es que el libro me encantó y la peli se me hizo pequeñita en comparación, pero bueno, me gusta la expresión de Ender puesto me lo imaginaba así, serio y muy adulto en sus cosas, y los efectos especiales y cómo pintaron las naves insectoras.