Seguidores de mis paranoias...

lunes, 14 de octubre de 2013

DÍAS 6 Y 7: De trenes bala y autobuses, templos y toriis, ciervos y qué barato es todo

Nuestro viaje a Kioto fue algo complicado aunque lo recompensó la zona en la que se encontraba el hotel (aunque la maldijéramos en un primer momento hasta ubicarnos).

Salimos con bastante antelación para coger nuestro primer tren bala (shinkansen). Teníamos que estar super puntuales, así que salimos con una hora de antelación.

Por primera vez hubo retrasos en la JR por el motivo que marcaban las pantallas: "passenger injured". Empezamos a maldecir a los suicidas japoneses por culpa de esa sociedad consumista, orgullosa y competitiva.
Y llegamos a la estación de Tokio a dos minutos que saliera el tren. Corrimos, preguntamos y empujamos a más japoneses y llegamos justo a tiempo. Justito. Justísimo. Se abrieron las puertas sólo un minuto y el tren empezó a marchar. Cuatro paradas después estábamos en Kioto. Recorrimos 476km en 2 horas y 40 minutos.
 

En la misma estación (que era enorme) preguntamos cómo llegar al hotel, señalando el mapa. Resulta que esa zona estaba en obras y cerraron absolutamente toda la zona. No como en Madrid que cierran en verano un tramo de tal o cual línea. No. Allí cierran toda la zona. Allí hasta los cierres lo hacen a lo grande.

Sólo nos quedaba la opción autobús.

Comenzamos la película "El Turista Perdido", protagonizada por Karate y Misaoshi en sus aventuras por Japón sin tener ni puta idea de inglés ni japonés.

Autobús del que no teníamos ni idea cómo cogerlo porque todo el mundo llevaba un ticket y descubrimos que sólo podías comprar tickets de un día por 500yenes. La tía de información turística nos decía que comprásemos el pase de un día: ¡¡pero nosotros sólo queríamos coger un autobús de ida y YA!! ¿QUÉ HACER PARA COGER SÓLO UNO? Pues tras preguntar a gente en espanglish, frenchpanish y japonés inventado e incluso a la única chica con síndrome de down que encontramos hasta el momento en Japón (Karate: "Excuse me, for go here?"-señala mapa-, Downwoman: "eh eeeh eeeh ooh ooh", Misaoshi: "Tío, ¿no había otro a quién pereguntar?", Karate: "ya, ya me he dado cuenta mientras preguntaba"), al ser mediodía nos obligamos a coger más autobuses por la tarde y visitar templos. Así que Karate compró dos pases en la máquina mientras yo me quedaba esperando el cuarto autobús que perdíamos del nº5 que nos había dicho la de información.

Dos horas después, tras perdernos no sólo para coger el autobús, sinó también pasarnos de parada (ya que la de información fue tan maja que nos señaló donde paraba el metro, pero no que el autobús te dejaba antes y mucho más cerca), preguntar a un hombre uniformado (que los hay por todas partes) y volver hacia atrás dos paradas, ya casi teníamos amortizado el pase de buses ¬¬.

Ya en nuestra parada sólo quedaba encontrar el hotel. Caminamos hacía una dirección random y en el primer callejón que miré había una cristalera parecida a la de la foto de booking.com sobre el hotel y, tras las indicaciones de un trabajador, que nos acompañó hasta ese edificio, confirmamos mis sospechas.

Llegamos al Best Western Hotel Kyoto. Parecía super moderno, menuda entrada.
Nos quedaba una hora para poder hacer el check in y nos guardaron las maletas. Así que para hacer tiempo nos fuimos a comer justo al lado del hotel.
Si no era la hamburguesa más jugosa que me había comido hasta el momento, que un rayo me parta ahora mismo mientras escribo estas líneas. D-E-L-I-C-I-O-S-A.

Todo ese menú por 6'5€ cada uno (780yenes). Pedazo bandejas y platazos.


Comimos y dimos un paseo para ver la zona, toda comercial. Había tiendas de regalos a cada paso. Cada esquina era un restaurante o una tienda de recuerdos o un cine o un espacio recreativo llenito de maquinitas. Cuánto consumismo. Comparamos precios con las de Tokio y fli-pa-mos. Decididamente compraríamos los recuerdos en Kioto. Queríamos llevar las maletas vacías a Osaka y de nuevo a Tokio y terminar allí las compras, pero qué más daba cargar con todo esos días y ahorrarnos unos cuantos -bastantes- euros.

Volvimos al hotel y habían subido las maletas a nuestra habitación. Pagamos y subimos.
Era la quinta planta y todo funcionaba con la tarjeta (hasta el ascensor). Entramos a la habitación, super cuca y acogedorísima, el baño igual, hiper moderno en plan prefabricado y hasta con esponjas. Me encantó.

Luego las vistas al cementerio, mejor que a los comercios. La verdad es que era super bonito y por las mañanas veíamos cómo echaban agua en las tumbas.
 El wc tenía el mando de los chorros a distancia XDD mola mucho.

Cogimos el autobús al rato y fuimos al Templo del Oro. Eran las 18h o así, y estaba, cómo no, cerrado. Todo cierra a las 16h. Pensábamos que el exterior estaría abierto, pero no, el paseito también estaba cerrado.
No vimos nada y volvimos al hotel.
En el plano ponía que el Barrio de Gion (el famoso barrio de las geishas) estaba a una parada de metro. Asi que fuimos paseando y, ¡oh!, resultó estar a dos calles del hotel.
Todo tiendas y la calle de las geishas, que yo imaginaba en plan antiguo y peatonal, tenías que sortear coches, motos y autobuses (y es bastante estrecha). Allí te llevan a la puerta de los sitios y les da igual que sea zona antigua o nueva, estrecha o ancha. Era una pena porque no dejaba disfrutar la calle ni hacer fotos tranquilamente, con lo bonita que era, super conservada y ¡¡sin cables!!

Decidimos volver otro día para verla de día y si había menos tráfico humano y automovilístico.

Luego a la noche nos fuimos temprano a dormir, tras una cena de hamburguesa de pollo al limón y patatas fritas con sabor a risketos, que queríamos ir a Nara al día siguiente. Madrugar, oh yeah.

Miércoles 18 de septiembre de 2013.
Nos levantamos tempranito y cogimos el autobús. Descubrimos que el ticket era: coger un papelito que salía con un número nada más entras y luego pagabas al salir según el número que tenías, tal precio. FACEPALM. En la misma estación de tren, el edificio de información turística, nos fijamos que había un puesto de bollos y bebidas para llevar. Cogimos unos bollos de queso riquísimos y de tomate y aceitunas y tal, para comer en el tren.


Con el JRPass nos metimos en el primer tren a Nara que vimos, lamentablemente fue el tren lento de mil paradas. Nada más llegar fuimos hacia el puesto de información turística de Nara, ¡¡¡donde unos planos en español nos estaban esperando!!!
Optamos por ir caminando a la zona de los templos (se podía ir en bus, pero eran 20 minutos caminando) y ver no sólo la zona verde, sinó también la comercial, que era interesante.


 Y llegamos a la zona verde...
 Subes unas escaleras y te encuentras con un santuario y una pagoda de 5 pisos:
 
 Y muerte por emoción con el primer ciervo simpático que te encuentras:
Pensé que veríamos un montón desde el primer momento pero iban apareciendo con cuentagotas. Era temprano aún, tendrán sus horarios también xD, y se iban acercando poco a poco, en el primer paso de cebra nos cruzamos el segundo par que iba hacia la zona de la pagoda (esperaron que se pusiera en verde):

 Había carteles de advertencia resguardados por más ciervos que dejaban que posaras con ellos:

 Los había que daban mal rollo:

 Los había super cariñosos y accesibles y que luchaban a muerte (a mordiscos, sobretodo con el chico de la foto rebautizado como "it bit my ass") por una galleta de las muchas que vendían en cada esquina donde hacían guardia y podías posar con ellos y acariciarles:

 
 
Entramos al Templo Todai-ji. Había un buda enorme y estaba super bien conservado todo. Eché un inciensito y vimos cómo se desnucaban por pasar entre el poste para tener suerte y felicidad (vi lo que le costaba a una mujer de la que yo hacía dos de ella y ni lo intenté).
Fuimos perseguidos por niños japoneses que nos regalaban un paquete de pañuelos cada vez que respondías a sus preguntas en inglés y te hacían firmar y a veces te pedían foto. Tenían a un tal Brad Pitt y todo. Yo estuve a punto de firmar como Angelina debajo, pero me daba pena el pobre niño.



 
 
Seguimos nuestro camino visitando templitos y haciendo fotos mil, huyendo de niños y volvimos al tren, no sin antes parar a comer en la zona comercial un oyakodon baratito (arroz con pollo, cebolla y huevo).

 
 gatos por todooooo (no tenía rabo)
 ciervos más monoooos
 niños y ciervos, menuda combinación...
 

Cogimos el tren rápido y como aunque llegáramos a Kioto no nos daría tiempo de ver el templo del Oro ni ningun otro, y en cambio Fushimi Inari Taisha era bonito verlo al atardecer, y ya estábamos cansados de andar y ya llevaba la cámara buena encima y qué más daba cansarnos un poco más, pues nos bajamos del tren en un lugar de Japón de cuyo nombre no quiero acordarme y nos subimos en el lento que sí hacía parada en Fushimi Inari.

Nada más bajar nos recibió una torii gigante. Compramos galletitas de Shin Chan y agua para el camino (nos dijeron que iban a ser 4 horas!!) y comenzamos nuestra andanza. Ya íbamos sudados de Nara y la humedad era asfixiante, pero aún así queríamos hacer la ruta entera.
 
Eran todo cuestas y escaleras durante dos horas (4km) y había mini templitos cada poco (hasta máquinas de refrescos). Humedad y mosquitos también había. También podías comprar amuletos. Incluso podréis encontrar un Diablo:
 
 

Wikipedia: Cada torii ha sido donado por empresas y familias (valen una pasta). Un torii es un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrad de algunos santuarios, marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado. Inari era vista como patrona de los negocios (aunque primeramente era diosa del arroz). Los comerciantes y artesanos ofrecían culto a Inari a cambio de obtener riqueza en sus negocios, por lo que donaban numerosos torii que actualmente forman parte de la vista panorámica del templo. Se dice que posee más de 32.000 pequeños santuarios llamados bunsha.

Ya muertos de caminar, nos metimos en el primer tren hacia Kioto, autobús al hotel, ducha, pizza y a dormir. Tenía los gemelos y piernas destrozadas, del cansancio y de los mosquitos.
Al día siguiente tocaba más turismo por Kioto y estaba siendo realmente agotador.

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2 comentarios:

Akede dijo...

Ya te he dicho eso de que envidia, que morro, yo también quiero, llévame en la maleta...XD Menudo viaje que os habéis cascao! Está genial, y peazo de comida^^

JuanRa Diablo dijo...

Parte de este viaje de alucine se puede hacer ya via infierno, jeje

Saludos, Misa