Seguidores de mis paranoias...

martes, 22 de octubre de 2013

Días 10 y 11: Himeji, Osaka y vuelta a Tokio.

SÁBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Y llegamos a Osaka gracias al tren bala en 14 minutos.

Si llegamos a saber que se tardaba tan poco y era como un "Tokio II", habríamos hecho un Osaka sólo de excursión.

El New Osaka Hotel, al lado de la estación de Shin-Osaka (viva el JRPass), eran las 9:30h a.m. y no nos dejaban hacer check-in hasta las 15h. Así que nos guardaron las maletas. Todo genial.

Volvimos a la estación de tren debatiendo si sería mejor ir a Osaka o a Hiroshima y decidimos esto último.
En la estación preguntamos cómo llegar y nos dijeron que dos horas y pico ¡en tren bala! ¿Pero dónde cojones está?. Y la vuelta tan temprano que sólo nos daba tiempo a ver Hiroshima durante hora y media.

Descartado. Ya iremos cuando volvamos a Japón.

Así que a Osaka.

De camino al andén, vi un panel que ponía: "Himeji rapid service" en 2 minutos. Así que muy feliz le dije a Karate:

- ¡¡¡En Himeji hay un castillo!!!
- ¿Vamos?
- Vale >///<

Y nos subimos en el primer tren que vimos que ya estaba en el andén (¿no quedaban 2 minutos?).

Una hora y quince paradas después ó más, empezamos a cagarnos a ver dónde coño nos habíamos subido... en el más lento del mundo. El rápido estaba a 2 minutos...

Pasamos Kobe y Nada. Nos dejaron parados un rato en una estación y vemos que pone en un cartel que había un tren rapid service en otro andén. Nos bajamos corriendo y esperamos en el otro andén al tren rapid. Descartamos Hiroshima por el largo trayecto y nos encontramos 2 horas y 2 paradas después en el tren rapid service en Himeji.

Teníamos una hora y media tras reservar un shinkansen a Shin-Osaka a las 15:25h. ¡¡Había un tren bala y nosotros sin saberlo!! Tardamos 2h cuando el tren bala lo hacía en 40 minutos. Estaba bién saberlo...

Cogimos unos planos en información turística corriendo. Compramos en un Famili Mart corriendo. Comimos lo que compramos en el Family Mart corriendo. Vimos el Castillo de Himeji corriendo. El castillo en obras. PUTA MIERDA. Pero todo corriendo. Las vistas eran bonitas :/. Comí un helado de uva y Karate uno de cobardes, por no probar sabores nuevos, corriendo. Subimos al tren de vuelta corriendo (aunque nos dio tiempo de ver pasar unos shinkansen a toda velocidad sin parada, cómo retumbaba todo).


 
 
 El castillo en obras :( tapado con una construcción paraque no se vea cómo lo reforman.

 
 
 
 Las gatas tricolores abundan como símbolo de la buena suerte, hasta en las representaciones con maniquíes no faltan:
 Un señor que cuidaba de los gatitos (había unos cuantos chiquitines). La gente no se acercaba, le miraban con admiración. Yo me planté ahí en frente y me puse a coger a los gatos y sobarles xDDDD:
 

 Llegamos al hotel, pagamos y recogimos las maletas. La habitación... casi nos obliga a morir del susto al entrar. Era un 4 estrellas según la web y la entrada que parecía que nos atendían en el Palace y la carta del restaurante que parecía un 7 tenedores (el que más prometía), y resultó ser un hostal de mala muerte la habitación. Menuda mierda qué olor a rancio y qué asco de ventana y de vistas a una pared maltrecha del edificio de en frente que casi podía tocarla y luego morir del tifus. El baño daba miedo pisarlo descalzo.

Pusimos el sumo en la tele (las dos semanas vimos sumo y programas chorras) y descansamos una horita. Nos levantamos y decidimos ir a Osaka a ver si prometía más que ese hotel de mierda.

En tres minutos de tren (con el mismo pase, no pagamos nada), llegamos a esa gran ciudad.
Me sorprendió la de edificios enormes que había. Era como haber vuelto a Tokio. Me gustó muchísimo la estación, super grande y futurista.
 





Nos paseamos hasta el edificio "raro" y super chulo cuya entrada, por un panfleto que cogimos del hotel, teníamos descuentos de 70yenes. Nos costó 630yenes a cada uno subi al Floating Garden Observatory.

Tuvimos la inmensa suerte que todavía no había mucha gente y vimos tranquilamente cómo el sol se escondía. Era super bonito. Y Osaka es enorme. Me gustó muchísimo, era super relajante y el aire fresquito que venía ayudaba al relax.
El edificio estaba ambientado en el amor. Había sillones del amor. Luces del amor. Candados del amor y su zona para dejarlos. Corazones y cosas para que la gente se demuestre su amor. La verdad es que era tan amoroso que daban ganas de vomitar sangre.
 
 
 



Bajamos, estaban haciendo una fiesta Mexicana, pero preferimos cenar barato del Family Mart y lo comimos en un parque donde sólo podías hacer el árbol:

Y acto seguido fuimos dirección centro comercial paseando por las calles de tiendas y gente y más gente (mucha fiesta) hasta entrar en él, donde dos ballenas (madre e hija) te recibían y luego subías hasta el piso 7 y podías subir por unos 4€ a la noria de +100m y seguir observando las vistas de Osaka de noche:

Y después de eso nos volvimos a Shin-Osaka a dormir... bueno... y pasar una vergüenza tremenda al descubrir que la puerta era tan vieja que pensábamos estaba cerrada y darme cuenta después de un polvillo que habíamos puesto banda sonora al pasillo.
En serio qué asco de hotel. No deshicimos las maletas e íbamos a llevar al día siguiente la misma ropa por no abrirlas.

DOMINGO 22 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Nos fuimos a Osaka dejando las maletas en el guardaequipaje del hotel. Para un servicio bueno que tenían, íbamos a aprovecharlo.

Fuimos a desayunar a Namba un arroz con hamburguesa y huevo frito deliciosísimo de la muerte que me corro sólo de pensar en él mientras escribo, y vimos rápido Dotonbori y los alrededores. Era una mezcla entre el Kioto comercial y el Tokio de Kabukicho (putiferio y luces de neón). Había negros y eso significaba robos y prostitución. Llamadme racista. Y a los japoneses. Pero en las únicas zonas donde te encontrabas negros era donde había putas (casualmente del mismo color). Veías occidentales por Japón: turistas o frikis que van a comprar como condenados. Veías a un negro de áfrica: ¿comprar comics y figuritas?, ¿turismo?, ¿empaparse de cultura?, ¿y sus cámaras?...

Pues eso, llamadme lo que queráis los que leáis esto.

 

Vimos el cangrejo gigante (que en Kioto también había uno y creo que más grande) y cuatro cosas más. Fuimos a la estación al cabo de... ¿1h? No llegaba a dos horas. Queríamos ir al castillo de Osaka y preguntamos al segurata:

- Osaka Casttle?
- Line 4. Direct.
- Direct?
- Direct. Hai.
- Ok.

Corrimos a la línea 4 y nos subimos al tren. Unos 40 minutos después, 200km y 3 bosques más tarde nos bajamos en medio de la nada para ver dónde coño estábamos, ya que el castillo, que yo recordara en un plano, ponía a 10 minutos.

¡¡Estábamos a una parada de Nara!! ¿Vemos otra vez ciervitos o vamos al Castillo de Osaka?

Venga, al castillo.

Tal como llegamos a la estación del castillo, nos vimos un montón de niños disfrazados. Qué raro. Según nos acercábamos había más niños disfrazados, jovencitos, de instituto también. Y escuchábamos música.

Estaban haciendo un festival y lo estuvimos flipando un montón. Bailaban genial. Había un huevo de grupos de jóvenes y no paraban de llegar. También estaban haciendo carreras de atletismo por los alrededores. Era enorme. Era genial. Era increíble. Cómo viven las festividades y el deporte. Cantaban y bailaban tan bién que después de visitar el castillo (no entramos) nos quedamos un rato viéndolos comiéndonos un helado de hielo super rico de fresa y leche condensada o algo parecido. Estaba riquísimo, era barato y era enorme.
 
 
 
 
 
 
 
Luego volvimos al hotel a por las maletas, no sin antes comer un sandwich, giozas y chorradas de star wars deliciosas de la estación de Osaka.

Y de vuelta a Tokio en tres horitas.

Llegamos a Akihabara y después de haber estado en pestelandia, nos encantó volver a la riqueza y el amor al turista. El Akihabara Washington Hotel estaba justo en la estación y era tan moderno que daban ganas de quedarse a vivir en él. El baño era tan maravilloso que lo amé por encima de todas las cosas.

Nos dimos una vuelta por Akihabara, compré un mp3 por 4€ y nos planteamos seriamente comprar cámaras de fotos Olympus y Nikon por 50€ (de 150€ en España...). Tarjetas de memoria usb y para el móvil de 16gb por unos de 10€ y cenamos en una hamburguesería donde las servían con salsa boloñesa rara del arroz (estaban ricas).

 
 

Me sorprendió en una tienda erótica ver que la única clientela aparte de nosotros, eran japonesas. Con lo que son ellas para el sexo. Menos mal se van abriendo (y de qué manera xD). Dildos a 4€ de colores y tal

Luego de una vueltecita viendo tiendas y comparando precios de las figuritas de One Piece nos fuimos al hotel a dormir, que había que madrugar que teníamos una excursión pendiente...


¡¡¡NIKKO!!!

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lunes, 21 de octubre de 2013

DÍAS 8 Y 9: De compras, ninjas y templos por Kioto.

Siento no actualizar de seguido. Llevo tres semanas de clase (desde que llegué de Japón, por eso me cuesta narraros mis 14 días) y me paso las mañanas, en los momentos de poco curro, haciendo los trabajos que he de entregar por la tarde. No paran de mandarnos cosas. Si llego a saber que un ciclo de grado superior suponían 24h de estudio al día me lo habría pensado un poco más antes de meterme. 
Actualizo rápido y resumiendo, con muchas fotos, porque no me da el tiempo si tengo que resumir el tema que me han mandado de una asignatura, de otra me han mandado qué opino sobre la ley de los derechos del niño y de otra qué aspectos creo son necesarios para que una familia tenga hijos con una buena salud física y mental. 
Podría haberlo hecho el fin de semana, pero si no tengo 1-2 días de reposo acabaré suicidándome, que me paso estudiando desde las 8h hasta las 21:15h de lunes a viernes cuyos únicos descansos son los momentos en que tengo curro, el desayuno, la comida y el camino a clase en metro.

Kioto molaba. Y mucho.

No tenía los edificios estrambóticamente altos de Tokio, pero sí tenía tiendas y restaurantes para comprar compulsivamente y comer barato a cualquier hora del día.

JUEVES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Nos levantamos a las 8 y deayunamos en el Starbucks. El café estaba más barato que en España y los bollos, pero no estaba tan rico. Como todo café en Japón: me parecía aguado y de sabor amargo raro y fuerte. Tuve que ponerle medio vaso de azucar moreno.

Cogimos el bus, la cámara buena y para el Templo del Oro que fuimos.

Cómo no, al ser zona hiperturística, estaba llenito de niños. No habíamos llegado ni echado una foto al lugar y ya nos estaban entrevistando y pidiendo hacerse fotos con nosotros. Y pidiéndonos autógrafos. Me sentía como si fuera los de Metallica en un bar heavy. Acosada. Y con tetas.

Tetas.

Los niños no están acostumbrados a las tetas y me hacían fotos y me las miraban fijamente, se daban codazos comentándolo y Karate se reía, pero era muy incómodo. Muy pederástico y me hacía sentir mal. Y yo diciendo que las tenía pequeñas... pero claro, en japón son XL, y vimos a otra chica con la XXXL y ¡¡los niños debían sangrar por la nariz!!

La próxima vez que vaya a Japón llevaré camisetas anchas y nada escotadas (pero es que hacía un calorrrr y una humedaaaad).

El templo super bonito. Lástima no se pudiera entrar. Pero bueno, disfruté las vistas aunque no el paseo, ya que no dejaban de perseguirnos y preguntarnos y tuvimos que irnos rápido huyendo de los niños con libreta. Un grupito muy mono nos dio un sobre con su descripción y dirección del colegio y prometimos escribirles desde España. No tengo tiempo ni de mandarles una cartita :(


 
 
 

Al terminar cogimos el bus y fuimos directos al Castillo de Nijo. Es muy grande y tiene bastante que ver. La entrada no es nada cara (unos 4€) y había un huevo de españoles. Aprovechamos que estaban con guía para enterarnos un poco de qué iba la historia. Entre el guía y Karate, que ya había ido hacía unos años y se acordaba de lo que contó su guía, pude enterarme de bastantes cosillas ;) . Está restaurado y dentro del castillo no se pueden hacer fotos.
Los japoneses piensan en todo desde tiempos de ni se sabe: el suelo tenía un sistema de alerta para saber por dónde iba la gente; a cada paso que dabas se oía como si pisaras un grillo. Esto era para saber en todo momento por dónde iba la gente y si se acercaban a la sala del shogun que los guardias y el propio shogun se dieran cuenta.


Metiéndote ahí debajo -donde están acurrucados esos señores- podías ver el sistema de "grillos" (alarma), y también resguardarte del sol y humedad infernales:
 
 
 

Si te meas puedes ir a un baño limpio pero... demasiado acogedor. Me golpeé la cabeza al agacharme:
 
 

Muy bonito, la verdad.

Volvimos al hotel en autobús y comimos un oyakodon en el mismo sitio de las hamburguesas jugositas. Luego fuimos al barrio de Gion para verlo de día y dimos un paseo hasta el Heian-Shrine. Era enorme y como ya eran más de las 16h los demás templos que queríamos visitar estaban cerrados.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Volvimos al hotel porque teníamos aún mucho día por delante y muchas compras que hacer. Nos perdimos por la zona comercial donde había miles de tiendas con cosas preciosísimas. Entré a una tienda de cosméticos a que me recomendaran algo, y me dieron unas muestras para dos días de un tratamiento para el acné de Shiseido (valía 10.000yenes = 78€ más o menos).

Había un montón de tiendas con cosas de gatitos, me comí un donut de gatito y compré un jersey y una cartera con motivos gatuno. El día anterior había comprado dos bolsos para mí y otro para una amiga de gato, también XD.
Aprovechamos para hacer lista mental de los regalos que compraríamos al día siguiente.

Encontramos un restaurante ambientado en ninjas: Ninja Kyoto Restaurant&Labyrinth y reservamos para comer al día siguiente. El ninja muy majo hablándonos en inglés como podía.

Cenamos unos bocatas detrás del hotel y nos fuimos a dormir tras otro paseito por la galería.
 


VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Resumo diciendo que sólo compramos y compramos. 
Bueno, y pusimos una lavadora mientras desayunábamos cosas que compramos en el supermercado de al lado, y leíamos revistas para adultos inventándome los diálogos en las escenas de sexo hasta darme cuenta que la revista estaba pegajosa, y había carteles avisando de no meter bebés, perros, ni gatos... la ropa salió más sucia que limpia y muy mojada, pero al menos no olía a sudor.


Fue un día en el que entramos al hotel unas 5 veces cargados con bolsas y salíamos con las manos vacías para seguir cargando.

Paseamos por el mercado de productos típicos (apestaba a pescado) y comimos en el restaurante ninja por unos 12€ cada uno. Yo me pedí el del plato de pollo y patatas y Karate el de cerdo. Nos pusieron hasta postre, aunque a mí no me gustaba porque era helado de té y era amargo como él solo...
Un ninja nos hizo un espectáculo de magia y me regaló la carta. Era bastante bueno y nos hizo gracia porque aunque no entendiéramos nada, hacía lo posible para que le entendiéramos (como quemar la cartera y "no hagáis esto en casa" XD).
La verdad es que para el que le guste el menú japonés disfrutará muchísimo:





 Luego seguimos con las compras (sake, vasitos, cosas para mis hermanas y mis padres, para mis amigas, para mí, otro bolso, un estuche de gato que hace furor en mi clase, peluchitos, etc...), también comimos otra crêpe maravillosa rellena de mil cosas de chocolate y fresas:

 
 Y para cenar una tortilla rellena de fideos con carne. Deliciosísimo. Te lo hacían justo en frente y te enchufaban la mesa (que era una plancha) para que se mantuviera calentita. El mejor sitio donde cenamos hasta el momento, de todo el viaje (y el que tenía más pinta de sucio, pero para nada xD):

 

Y después de esa deliciosa cena nos fuimos a dormir... al día siguiente tocaba OSAKA.

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