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miércoles, 21 de agosto de 2013

Únicas, especiales, preciosas: Carey

Las gatas carey o calicó, también llamadas tortuga o tricolores, son para mí las más hermosas que existen.

Huyo de ese falso amor por los gatos de raza, todos iguales, con el mismo pelaje que su padre, su abuelo y su tatatatatatatatatarabuelo, con tantas enfermedades heredadas y sus cuidados especiales. Ese afán por sacarle dinero a la gente por venderte un animal "super bonito" y hacerle tener más y más camadas con gatos de su misma raza (hermanos, primos,...) para no "mancharlos"
No digo que los gatos de raza sean feos. No, ya los venden de una manera que te enamores de ellos por su aspecto. Además el gato no tiene la culpa que la gente lo quiera más por ser "perfecto". De eso se encarga la publicidad.

Adoro los gatos. Sea cual sea su raza o su "no raza". Pero siento predilección por los negros y las carey. Los negros porque adoro ese color. Porque los veo hermosos. Atrayentes. Oscuros. Juguetones. Cariñosos.
Las carey porque... son indescriptibles. No hay dos igual. Pueden parecerse, pero jamás serán iguales. Tienen tantas manchas y tan desperdigadas que es imposible que haya dos iguales. Y eso para mí -y todos los amantes de estas gatas- las hace únicas y especiales. Además que sólo pueden ser hembras. Es muy difícil de ver un gato macho con más de dos colores y, de salir tricolor, lo normal es que sea estéril.

Aquí os dejo un artículo interesantísimo y muy completo sobre las gatas carey: [MI GATO]


Los que han tenido gatos los describen de muchas maneras. Que si los persas tranquilos. Si estos son fieles. Si los otros juguetones....
De las carey sólo leo que son muy suyas. Leo descripciones muy parecidas a lo que es mi preciosa gata Akane y su día a día, una de las carey más hermosas que he visto y tengo la suerte de compartirlo todo con ella (hasta a Karate, está más encima de él que yo, aún sabiendo que puede matarle -creo que por eso-):

Akane, como toda carey, es muy suya. Si no quiere estar encima o que la acaricies se pondrá "lejos".

¿Qué significa "lejos"?

A los piés. Debajo o encima de la mesa, pero observándote.

Si te levantas y vas al baño te sigue con la mirada. Cuando sales del baño está sentada en el pasillo "lejos" de la puerta, observándote, o en la habitación. Observándote siempre.


Si vas a acariciarla huye y corre hacia la cama y se acuesta mirándote fijamente. Miau ("ven").

Si en vez de ir a la habitación, vuelves al sofá, ella tarda 2 minutos en salir y volver a ponerse "lejos". No la vayas a acariciar porque no se va a dejar.
Cuando pasas de ella porque está debajo de la mesa "lejos", pero sin dejar de mirarte, empezará a intentar llamar la atención de diversas maneras: paseando de un lado a otro del salón. Maullando a alguna cosa "lejana" mientras te mira. Vuelve a ponerse bajo la mesa moviendo la cola mirándote. Hace como que ha visto algo y corre a por ese algo que justo está en tus piés. Maulla. Te mira. Te huele. Se queda sentada mirándote fijamente justo en frente tuya. Cuando siente que la estás ignorando se sube al sofá y se acuesta, muy digna, "lejos" pero ya rozándote un pié o una pierna, mirándote todo el rato, de frente o de reojo. ¿No vas a tocarme?
 

No la acaricies. Se levanta. Sube más allá de la cadera. Va por la barriga o el cuello. Te mira todo el rato. Y se restriega. Lo necesita. Es superior a ella. Te obliga a acariciarla durante horas. Encima. Cerca. Tan cerca que has de responder "sí" a la pregunta "¿tienes pelos en la lengua?".

En la almohada.

Y en la cama  igual. Por las noches se pone en el suelo. Luego a los piés y luego va avanzando hasta colocarse en la almohada restregando su cabeza en la tuya. Pasa media hora pero, oh sí, vale la pena hacerla sufrir. Por sus ronroneos, y su maravillosa manera de darte cariño durante 6 ó 7 horas, que vale la pena hacerla sufrir. Y despertarte con ella en el costado, encima de la barriga o en la almohada. Si no te has despertado ya se encargará de darte cabezazos para conseguir su premio. Sus caricias.

Si vas tú directamente a acariciarla no le gusta, a ella le gusta pedir y sufrir hasta conseguirlo. Y eso es lo que me encanta de esta gata. Ese carácter de "puedo vivir sola, no te necesito" y mientras te pide mimos te está diciendo "¿ves como puedo, ves como puedooooo? No!! No te necesitooooooooooo.... no pareeeesssss, no pareeeeeeeesssssss".

Y me río tanto que cuánto más pasa, más la quiero. Más la echo de menos cuando la tengo lejos. Pero LEJOS.

Y al abrir la puerta de casa tras 8 horas en el curro, que esté observándote en el pasillo asomando la cabeza tras la encimera (cocina americana), dejo el bolso en la mesa y corre a la cama. Miau ("ven"). Voy. La encuentro tirada en la almohada y le doy las buenas tardes. Sí, cómo te gusta que te mimen. ¿Cómo estás gati? Qué guapaaaa. Te he echado tanto de menos. Me la como a besos. Se deja. Lo estaba deseando.

Voy a la cocina y como tardo en volver a la cama ya me está esperando "lejos". Debajo de la mesa. Observándome fijamente contando las horas que faltan para que me vaya a la cama a dormir con ella. Pero siempre "lejos" y buscándome.

¿Quién puede sentirse sola con alguien así a tu lado?

¿Quién no quiere una carey a su lado?Además son las grandes sufridas y muy difíciles de adoptar porque no a todos les gusta su color. Ignoradas. Incomprendidas. Y muchas con historias tristes, como esta:

¿Os suena esa descripción: timida, parlanchina y reclamando atención? ¡¡Es como mi gata!!
¿Cómo negarse a amarla?

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2 comentarios:

Kurai dijo...

Doy fe, las carey son una pasada

Siempre me arrepentiré de no haberla llamado María. María Carey, tía. Por qué no se me ocurrió antes??

Misaoshi dijo...

jajajajajajaja tia, no le hagas eso a tu gata.