Seguidores de mis paranoias...

jueves, 13 de junio de 2013

No hay que llorar, que la vida es un carnaval, y las penas se van cant... porque tú te desprendes de ellas.



Mi entrada en ese lugar fue algo indescriptible; todos hablaban decidiendo mi suerte; todos decían que sí; pocos o nadie decía que no. Y, por fin, mi suerte fue echada: fui abandonado en ese lugar que creo que los humanos llaman "perrera".

¡Las puertas se abrieron! Yo sentí un miedo espantoso. No quería entrar, y con la cola entre las patas, aullaba, tratando de que tú, amo, dieras marcha atrás y que me llevaras a casa. Al parecer tu no entendías, no te dabas cuenta del enorme sufrimiento que me causaba el pensar no ver a mi familia. Yo pensaba: ¿por qué me hacen esto? No he mordido a nadie, he tratado de no ladrar tanto, siempre te espero hasta la hora en que tu llegas y con meneos de cola y lengüetazos te demuestro el amor que te tengo. Y por mas que pensaba y pensaba, sólo llegaba a una conclusión: ¡no entendía por que me abandonabas!

Poco a poco trataste de tranquilizarme - y lo lograste - mi querido amo, porque tu voz era para mí como un bálsamo capaz de calmar cualquier angustia. Me dijiste que no tuviera miedo, que ibas a regresar por mí, y que nuevamente volveríamos a estar juntos. Eso bastó para que mi alma de perro ya no albergara ningún temor, y entonces me dije: "ya ves, Lobo, estás exagerando. Entra, tienes que demostrarle a tu amo que confías en él, y que valientemente esperarás el momento en que regrese por ti". Y así lo hice.

Recuerdo que una vez que estuve dentro, vi a muchos de mis hermanos perros, muy angustiados, y a otros que indiferentes sólo miraba, y entre ellos se decían: "Mira, uno más que vienen a abandonar". "Te equivocas, a mí no me van a abandonar. Mi amo volverá por míi, él así me prometió y nunca me ha fallado, y para que vean que los quiere ayudar, le voy a pedir que saque de aquí también a muchos de ustedes para que vean lo bueno y noble que es mi amo".

Estábamos en eso cuando bruscamente fuimos interrumpidos por una enorme soga que rodeó mi cuello, y con palabras que nunca en tus labios había escuchado, fui arrojado a una jaula en donde yacían cuerpos famélicos que parecían no tener vida. Entonces me dije: "deben haberse equivocado de jaula
porque esta debe corresponder a algunos de mis hermanos que quizás han librado una larga enfermedad y están recuperándose para volver a casa. ¡Sí!, eso debe ser". Y traté amo de buscarte, para que ordenaras que me sacaran de ahí; y te busqué amo, y ¡te busqué!, pero tú ya habías desaparecido...

Pasaron los minutos, las horas, los días, como una lenta agonía que poco a poco me hacía perder la esperanza de volver contigo. Pero necesitaba verte, aunque solamente fuera una vez más, y eso, me mantenía con vida.

En esos días miles de recuerdos se agolparon en mi mente. Me vi desde cachorro cuando tú, mi querido amo, me rescataste de ese lugar frío y sucio en donde por última vez vi a mi madre, a la que casi no recuerdo. Me llevaste a casa; todos me recibieron con mucho cariño, ¡hasta me subían a las camas! Y así fui creciendo rodeado de mi familia, ¡que era todo y lo único que tenía! Y conocí contigo la lealtad y la felicidad de tu compañía.

Recuerdo que después no me permitían ya la entrada a la casa, seguro porque tenían miedo de pisarme. Hasta con eso demostraban el gran amor que me tenían, y que siempre guardaré en mi corazón. Una noche oí que gritaban, y aunque no lograba entender lo que decían, escuché varias veces mi nombre. Después ya no supe lo que paso, sólo recuerdo que tú, con palmadas en mi cabeza me decías: "tranquilo Lobo, todo va a salir bien. Yo no voy a abandonarte, te lo prometo mi querido lobo". Y yo, con meneos de cola, agradecí tus palabras, aunque no lograba comprender que era eso que ustedes los amos llaman "abandono". Y cuando lo supe, amo, sufrí intensamente sin verte, sin percibir tu presencia que me hacía tan feliz, sin sentir tus caricias sobre mi cabeza, ahora tan dolida por tantas mordidas que he recibido de mis hermanos, que al igual que yo, están tan angustiados porque nadie viene por ellos.

De pronto, mis cavilaciones fueron interrumpidas; llegó ese señor a quien todos nosotros le temíamos. Entró a la jaula con un lazo en la mano, y todos nos arrinconamos como si quisiéramos fundirnos en uno solo... pero era inútil, uno a uno eran arrancados de la jaula. Después, todo quedaba en silencio. Todos nos mirábamos atemorizados, sin saber cual sería el siguiente pero seguros de que a cada uno de nosotros le llegaría el turno. Nunca volvíamos a ver a todos aquellos que salían... ¿qué pasaba con ellos? No lo sabíamos, pero mi instinto me decía que no era nada bueno, y que me aterraba que llegara ese momento.

Y mi turno llegó. Fui arrastrado a un cuarto frío y oscuro. Cuando me metieron, había muchos hermanos míos, y aullando, unos trataban de salir por esa pequeña puerta que fue bruscamente cerrada cuando yo entré. Yo solamente miraba, no sabía lo que nos iban a hacer. De pronto, de mi cuerpo se apoderó un pánico que nunca antes había sentido y comencé a aullar junto con mis hermanos. Me empezó a faltar el aire, mi corazón latía rápidamente, la orina se escurría entre mis piernas sin que yo pudiera evitarlo; empecé a sentir mi cuerpo convulsionándose en dolorosos espasmos; de mi hocico comenzó a brotar mucha espuma que hacia aún más difícil poder respirar...¡todo era dolor... angustia...!, sin embargo, mi cuerpo se refugiaba en esa pequeña puerta con la esperanza de que tú, amado amo, aparecieras y ¡mitigaras el dolor de mi cuerpo que tanto me hacia sufrir!...

¡TU JAMÁS LLEGASTE!

Después, nada... todo quedó en silencio.
Ya no supe más de mí, pero te juro mi querido amo, que mi ultimo pensamiento ¡FUE PARA TI!

"LOBO"

Se fue al cielo un 24 de diciembre.

Causa de muerte: asfixia en la cámara de gas... ¡por decisión expresa de su AMADO AMO!



Relato encontrado en internet. No sé quién es el autor.

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3 comentarios:

Jana la de la niebla dijo...

Dios mío, qué tristeza y qué mal. Y, ¿sabes?, ahora las cosas están reinas para como estaban cuando yo era chica. En aquella época -los 70-, maltratar a un animal no estaba mal visto, era como una travesura, los niños iban por ahí con los tirachinas matando pajaritos, los padres les dejaban que, cuando una gata paría, fueran ellos los que ahorcaran o ahogaran a los gatitos, como fomentando la crueldad. A los perros se les apedreaba y nadie decía nada, solo algunas madres nos consolaban cuando íbamos llorando por esas cosas, pero se veía que no le daban importancia. Gracias a gente como tú, supongo, es por lo que ahora ya, si alguien hace alguna canallada con un animal, se esconde, no lo confiesa. Ya es un paso. Quedan muchos más que dar.
Un beso.

Maeglin dijo...

Chip y esterilización no son obligaciones, son compromisos para ir echando la imagen de las perreras y los sacrificios al pasado.

Misaoshi dijo...

Lo que tienen las perreras y protectoras es que te los dan con chip y contrato. El contrato de las asociaciones es que si no te los dan castrados, los has de castrar tú, por eso te hacen pagar un extra, con la castración incluida, para asegurarse.
Y me parece la mejor medida que se pueda tener.

Sólo sé que soy fan de El Refugio. Están metidos en todos los marrones que nadie se atreve a denunciar y si lo hacen, de estos temas pasan, porque los animales "son bestias" que no importan a nadie. Hijos de puta.