Seguidores de mis paranoias...

martes, 9 de abril de 2013

Con muy poquito se puede ayudar mucho.

No sé si os habréis dado cuenta, en la barra derecha del blog, que hay un gatete llamado Matías que os da la bienvenida y pide por favor alguien se fije en él.

Al igual que Matías, muchísimos gatos necesitan ayuda. Comida, medicamentos, hogar...
Lamentablemente parece imposible darles a todos lo que necesitan, pero siempre hay alguna asociación que se encarga de, aunque no puedan darles todo el cariño que necesitan, al menos no dejarles solos ante la adversidad y la enfermedad.

Una de esas asociaciones es Madrid Felina, en la que actualmente ayudo con lo mínimo: comprando alguna cosilla en su mercadillo cuyos beneficios van íntegramente a los mininos. Acogiendo a Matías hasta encontrarle un hogar o me mude en verano a un sitio donde él no pueda venirse conmigo. O perdiendo una tarde de viernes, gustosamente, en ir más allá de Móstoles ofreciendo mi ayuda para alimentar, limpiar y medicar a los gatos que tienen en semi-libertad en un campo. Donde pueden respirar el aire puro en medio de la nada, sin peligro, vigilados y bien alimentados (están bien gordos algunos) y, tanto si hace frío como si hace calor, tienen un lugar bien resguardado, con mantas, agua, comida y lo mejor aseado que se puede, teniendo en cuenta la cantidad de gatos que hay allí.

Te das cuenta, viendo tal cantidad de gatos salvajes, maltratados, abandonados y demás, que por mucho que se haga es imposible ayudar a todos. Nunca sobra la ayuda pero tampoco nunca es suficiente.

Sólo escribo esto por si llega alguien aquí buscando un animal de compañía, que ansíe comprarlo o adoptarlo, que piense muchísimo dónde busca y dónde quiere encontrarlo. Si en una tienda o en una protectora. Si en la calle o en la perrera.
Por cada gato que se crea para su compra (porque para eso hay criaderos), uno que verdaderamente lo necesita se queda en la calle. Y uno de esos gatos se llama Matías y ahora mismo vive debajo de una mesa, con miedo y estresado por tantas casas por las que pasa porque no puede estar encerrado. Y otras decenas y decenas de gatos, que son a los que voy los viernes a darles de comer y limpiarles. Más los que hay en cientos de perreras y asociaciones y en casas de acogida. Por no hablar de los que pasan frío y hambre en la calle.

¿Para qué querer un gato igual a otros, cuando puedes tener un gato especial y único?

 
 
 

1 comentario:

Rainy♥ dijo...

es muy lindo lo que haces, espero el gatito encuentre pronto un hogar :)