Seguidores de mis paranoias...

martes, 30 de abril de 2013

Al pan: pan, y a las patatas: salsa brava

Porque cuando voy a un sitio y me gusta, me enamoro no sólo de sus paisajes, sus calles y su gente. Me enamoro de su comida. Me enamoro de sus alimentos autóctonos. De sus bebidas especiales y de sus salsas.

Y he ido mucho a Ponferrada. La consideraba mi segundo hogar después de... casa de mis padres, la residencia y el médico a partes iguales.

Y cuando digo salsas me refiero a irse de cortos de bar en bar y pedir las patatas bravas. En cada bar la hacían diferente. Menos en el "Poni Pisador" (es que sale un poni en el cartel) que no pedíamos patatas pero el pincho nos encanataba. Aunque una de las camareras me caía mal porque una vez... no lo cuento, lo hago:

- ¿De pincho qué vais a tomar?
- Unas tostas con jamón.
- No tenemos de eso.
- ... Eso de ahí. ¿Pan con jamón?
- No tenemos pan con jamón.
- ¿Y QUÉ ES ESO PUES? - señalando trozos de pan con una loncha de jamón encima.
- Eso es "pantumaca". - lo leí en el cartel y ponía PANTUMACA. Escozor de hojos.
- Eso es pan con jamón.
- Eso es "pantumaca". Es especial catalán. - en plan "¿qué sabrás tú, inculta, que yo soy de Ponferrada y tú fea y tonta?"
- Es pan, con una loncha de jamón encima. El pà amb tomàquet lleva pan, tomate, aceite y sal.
- Eso ES "pantumaca" con jamón.
- Si, bueno, pues dame eso. - mejor no sigas discutiendo, que quieres volver, cuando ponen rollos de jamón y queso disfrutas mogollón, so cerda.

Luego teníamos las patatas bravas del bar "La Estación". Maravillosas. Lo único que no podía pedir caña con limón (lo que solía beber) porque la cerveza no me sabía bien allí. Pero existe el mosto para esos casos. Y la salsa... mmm... casera y única. Muy rica.

Y las bravas de "La Manduca". Frente al Poni Pisador. Estaban riquísimas. Pero dejamos de ir. Cosa bastante dolorosa. Pero más doloroso era pedir unas bravas y recibirlas, no una, ni dos... ¡¡sinó 3 veces!!, y seguidas, con pelos. Y no 1 ó 2 pelos precisamente. Tenían pelos en las patatas. No sólo nuestro plato yendo solos. Cuando íbamos con más gente, nuestro plato y el de las otras también. Era horrible. Llegamos a pensar en decírselo a sanidad o algo porque no era normal. Es que tenía que ser aposta o el cocinero tener alopecia, porque no era normal.

Y bueno, otros bares varios también pedíamos, pero esos 3, menos la Manduca al final, eran los que siempre íbamos.

Pero teníamos una debilidad. Era una debilidad que me podía cada vez que pensaba - Y PIENSO. Pienso mucho- en comer patatas bravas. Ahora mismo estoy pensando en ellas y me entra un escozor en el corazón por no poder degustarlas en este mismo instante.

Es un sabor adorable, delicioso y sexualmente atrayente que te atrapa y te obliga a volver. A ansiarlas cuando estás lejos. A desearlas cuando más hambre tienes. Estoy salivando con sólo recordar su tan maravilloso y excitante sabor.

Cualquier persona que ha viajado a Ponferrada, que ha comido patatas bravas en ese lugar y/o que ha oído hablar de ese sitio, tienen una opinión muy parecida, igual e incluso más poderosa que la mía. Cómo no, estoy hablando de la salsa brava de....: EL BODEGÓN.

Si linkáis la foto iréis a la entrada de La Agenda de Vicky, cuyos sentimientos son muy parecidos a los míos.

Esa salsa espectacular que te atrapa y te obliga a relamer el plato. Me han llegado a llamar la atención mis acompañantes cuando me veían limpiando el plato a lengüetazos. ¡¡¡Pero es que es inevitable!!! Estaba enganchada totalmente a esa salsa.

Íbamos muchísimo menos de lo que me hubiera gustado. Yo viviría encima del bar para bajar de casa cada vez que escuchara la puerta abrirse. Siempre está petadísimo de gente. Fueran gente de la zona o gente recomendada e incluso gente que emigra tras haber oído historias y leyendas sobre esa maravillosa salsa.

Para mí es la más mejor e inigualable. ¿Cuál será el ingrediente mágico y secreto que verterán en la salsa para hacerla tan sumamente deliciosa y atrapante, aparte del caldo de mejillones?

En esta lista está en el Top Ten de salsas bravas de España. Yo la dejo en primer lugar. Of course. Pero juro que algún día iré a otro lugar de esa lista. Como a la Docamar esa, que está en Madrid y venden la salsa en botellas de litro. Es tan maravilloso que me correría ahora mismo de no estar en la oficina (¿cuál es el problema?... está tu jefe al lado). Madre mía, me voy a poner enferma. Voy a ir a los bares madrileños que pone la lista. Karate, lee bien esa lista que hay que ir. Sé que estás leyendo esto.

Y ¿a qué viene esta entrada que pone los dientes largos a cualquier amante de la salsa brava?

Pues que esta noche vamos Karate y yo a Ponferrada, aprovechando que mañana es fiesta y el jueves es el día de la Comunidad de Madrid (puto viernes, porque hay que currar, que sinó hasta el domingo me quedaba).
Me reencontré con un amigo que estudia aquí y le hemos insertado en el grupillo de "comiditas de los domingos" (ahora que soy mayor quedo para comer, no para salir de fiesta), cuya madre adoro y creo es recíproco, y lleva tiempo preguntándome cuándo iré. Le dije que para este verano sin falta. Pero... ¿dónde está la gracia si le digo cuando voy exactamente? Mejor le sorprendemos esta madrugada cuando lleguemos (lo malo que salimos super tarde de Madrid). Su hijo le ha dicho que va con unos de la universidad. Tengo unas ganas tremendas de verle la cara a esa maravillosa mujer que me trataba como una más de la familia y ya hace un mes que no la llamo.

La llamaría hoy si no fuera porque, como no sé mentir, acabaría dándole a entender que soy yo la que va con su hijo esta noche a su casa. ¿Y no queremos eso, verdad? (my precious)

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3 comentarios:

Jana la de la niebla dijo...

Me imagino que estarás todo el día babeando pensando en las patatas que te vas a comer mañana, ¿eh? Me recuerdas a Anais, ella también se perece por las bravas, y a mí que no me hacen mucho tilín... yo prefiero ensaladilla rusa o patatas ali-oli, será también que no he comido muchas bravas que me gustaran.
Puteante total que trabajes el viernes, después de dos días de descanso meterte ahí uno de curro y otros dos de descanso debería ser ilegal, joder.
Que lo disfrutes, guapísima. Yo mañana me iré a la batalla de las flores y luego de concierto, esperemos que no suban las temperaturas porque hace dos años nos iba a dar algo de verdad en el concierto de primavera, a mediodía, en la Corredera de Córdoba, que está toda cerrada... inolvidable. Este año lo hacen en el Vial, que es abierto, pero así y todo, si el sol aprieta, te asas. Todo sea por Medina Azahara.
Un besazo.

Gloom dijo...

Qué bien te cuidas!!!

ARY dijo...

Que de tiempo sin pasarme por aquí entre pitos y flautas de la uni pues no he podido! Qué tal todo? Ya veo que comiendo bien ehhh jajaj Me ha dado penita ver a Matías en ese anuncio que has puesto porque mi gati es igual que él. Yo querría tener más gatitos pero no podemos...Es una pena...espero que alguien le acoja pronto porque seguro que está dispuesto a dar todo su cariño! Un besito mágico