Seguidores de mis paranoias...

jueves, 23 de agosto de 2012

El día en que me empezó a gustar el karate.

Tras recibir el alta médica por la operación de oído, volví a Madrid.

Estuve casi dos meses en Mallorca, y el mismo viernes 10 de febrero que me reincorporé al trabajo (volví el día anterior por la noche), mi amiga Sole me sacó de fiesta con sus compañeros de clase de karate.

Yo estaba en una etapa off con el sexo masculino, tras el enamoramiento irracional por mi enfermero nada más despertar de la anestesia, sólo con pensar siquiera en besar a un chico me daba arcadas.

Sole quería presentarme a sus compañeros solteros, en parte.
Llegué a su casa sin cenar y me sacó una botella de lambrusco y una bolsita de patatillas. Ella no quiso acompañarme así que mientras me enseñaba fotos de sus compañeros y su profesor, yo sólo le decía: "No. Ah... este me parece feo. No sale muy bien. Mmmm nops. No tengo ganas de estar con ninguno. Uf, no", encima que las fotos estaban hechas a mala ostia desde abajo y en movimiento, pues aunque me pusieran fotos de Johnny Deep en sus tiempos mozos habría dicho que era horrible... sigo, que me voy por las ramas:

 Mientras me enseñaba las fotos yo me pimplé la botella entera de lambrusco y comí muuuy pocas patatas de la bolsa.

Y qué os voy a contar: llevaba un pedo del carajo sin haber cenado.

Se hizo la hora de ir al lugar de quedada y empezaron a aparecer sus amigos y compañeros. Luego llegó su profesor y un amigo suyo.

Pfff... ¡¡y ésta quería que me liara con alguno de ellos!! Antes muerta que borracha.



[A PARTIR DE AQUÍ TODO SERÁ CONTADO RÁPIDO Y CONFUSO: COMO YO LO VEÍA]



Pues ahí que fuimos, a tomar chupitos al centro de Madrid, ¡y a bailar! Claro yo estaba super animada y seguía sin cenar. Y venga a beber y venga a hacer la idiota.
Pues resulta que yo, en mi nube de alcohol, no veía que me acercaba mucho a su profesor&friend. Y nos dieron rotuladores unas azafatas en un pub y su profesor me empezó a escribir y dibujar letras japonesas y cosas por el brazo. Me preguntaba si sabía qué era cada cosa y yo pues vi esto:


- ¡¡¡Pues el símbolo de las RR de Dragon Ball!!!
- ..................... no

Y luego me hizo un círculo raro (¿o fue al revés, primero el símbolo de las RR y luego el círculo?):


Y como no tenía ni puta idea solté que era el símbolo que llevaba Goku en el uniforme aún sabiendo que no.

Bien, sólo recuerdo que me miraba ojiplático y me corrigió en lo que me había equivocado, que era en TODO.

Después nos pasamos los nombres del facebook. Yo guardé el suyo y no lo volví a sacar hasta hace unos días que limpié los bolsillos de bolso xD.

Y luego sólo recuerdo estar hablando en los sofás y yo restregarme un poco a él. Me hacía gracia que fuera tímido también y que apenas hablara. Y luego le saqué a bailar y nos hicimos un par de fotos. Y luego noté que me agarraba de la mano y no nos la soltábamos.

Y luego se fue. Y yo me alegré. ¿Qué es eso de darme la mano?.

Luego me despedí de todos y me piré a casa en bus. Estaba rebentada de los botines de tacón y quería morir.



[FIN DE LA FIESTA, CÓMO LO VEÍA YO, Y CONTINUAMOS CON LA HISTORIA]



Al día siguiente o al otro me agregó al facebook, no recuerdo cual, y empezamos a hablar y contarnos la vida y cómo le impresionó conocerme en ese estado y de las cosas que YO hice y dije que NO RECUERDO:


- Me puse a caminar a perrito por el pub.
- No dejaba de restregarme (de eso sí me acuerdo)
- No consiguió subirme a una cosa que da vueltas de esas de un parque para marearme (más).
- Le pareció genial y sumé muchos puntos a llevarlo todo al tema Dragon Ball.

Y alguna cosa más que no le doy importancia. Vamos, que empezamos a hablar cada día por el facebook.

Durante unas semanas sólo hablábamos por ahí. Yo seguía haciendo mi vida en mi residencia y en la oficina y viajando, y él la suya en los colegios y gimnasios con su karate. Y no nos volvimos a ver hasta el primer fin de semana de marzo.

Fin de semana el cual no bebí y que estaba un poco asá porque no sabía si él quería liarse conmigo o no, que yo no quería volver a saber nada de los tíos si no querían nada más. Sólo sexo se terminó con el último. Así que mejor lejos o... yo que sé. No quería ni pensarlo, porque no pensé que fuera a suceder nada.

Así que tras media noche acabamos en el mismo pub en la parte de los sofás que parecía más vip. Él y yo solos. Y yo entré en modo "roja de la vergüenza y muda". Y luego que si un roce. Luego si la mano. Luego si... qué idiotas por diox. Dos tímidos intentando ¿qué? ¿mirarse a los ojos y decir: oh, me da vergüenza?

Los otros no ayudaban. Llegaron a poner en una aplicación del Iphone para que lo leyéramos mensajes de ánimo a ver si nos besábamos  ya. ¿En serio pretenden ayudar o provocar que me levante y me vaya del local? Así que cuando se apagaron en un momento las luces y volvieron a encenderse me acerqué más a él y empezamos a liarnos como... como... como si no hubiera mañana.

Y ahí, ale, dándonos el lote delante de mis amigas y sus alumnos. Y ale, seguimos como si estuviéramos desesperados. Y ale, toma, no follamos ahí en medio porque, supongo, nos sentíamos muy observados.

Y bueno así estuvimos el resto de la noche, bien pegados, pasando un poco totalmente de la gente y luego nos despedimos de todos y me acompañó a casa.

He de decir que los días siguientes yo tuve la regla y quedamos y no se hizo nada, only charlar y cenar, ¿véis qué difícil? Hasta mi cuerpo dice: "antes de hacer nada, conoce un poco más. Toma, sangre para que no te adelantes y te metas nada antes de tiempo".

Y luego ya bueno todo eso y ya.

Y poco a poco me ha ido contando más cosas de la primera noche, que me hacen mucha gracia:

- No me restregué en plan normal como yo tenía imagen. Resulta que me restregué bien las tetas en él  (reconozco que a veces soy peor que un gato)
- Cuando le saqué a bailar y nos hicieron un par de fotos en los que puse cara de guarra, le acaricié el pecho y le solté algo así de "y podríamos hacerla más porno".
- Era yo la que le daba la mano y él sólo me seguía el rollo.


Gracias, alcohol.



Y así con la tontería y tras algunas discrepancias sobre: yo quiero, tú no quieres, si no va a haber nada yo paso, mejor no sigamos con esto... y esas mierdas que suceden al comienzo de casi toda relación moderna, a lo tonto he conocido muchos sitios de Madrid, me ha llevado a sus dos pueblos (uno de Ávila y otro de Toledo), me ha llevado a la nieve, hemos ido de turismo rural, me ha ayudado con la mudanza, hemos ido mucho al cine, al teatro, de cenitas, a comer por ahí, a pasear, de compras, me ha regalado una cámara de fotos lo cual no sé cuándo podré devolvérselo con algo grande y gordo (como las cosas que me gustan) y me llevó a comer con sus padres el otro día (cosa que me sigue avergonzando bastante).

Y qué más voy a contar si ya está todo dicho... ¡¡el karate mola!!



PD: si llegas a leer hasta aquí, karate-man, sólo te voy a decir esto: si te molesta que lo cuente por aquí públicamente, luego vienes y me lo dices a la cara. Ya haré alguna cosa para hacerte cambiar muy persuasivamente de opinión. Será un placer.

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miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Odio cocinar?

Sí, a veces me lo pregunto:

¿ODIO COCINAR?


Yo pensaba que lo odiaba, que no me gustaba nada pero...



¿O-D-I-O   C-O-C-I-N-A-R?

Cocino todos los días. O casi todos los días. Una chorradita aquí, otra chorradita allá.
Lo peor es que nunca he tenido una cocina guay, pero desde que me mudé, es que es entrar a esta cocina y me apetece utilizar el horno y la vitro y todo. Me apetece hacer platos, uno detrás de otro.

Y lo peor, peor, peor, peor, peor de todo, es que vivo con alguien que le encanta cocinar, pero todavía no he visto ninguno de sus platos en frente mío, excepto cuando viene alguna invitada y le hace la cena. Pero a mí me ha engañado, cocino todos los días e incluso le he hecho a él dos veces mi especialidad: coca de trampó. Pensé que no cocinaría casi ningún día, al menos la cena, porque él haría alguna vez algo y le picaría del plato. Pero nada, no lo he conseguido.

Cocinar....

Si no es la comida es la cena.

Si no es la cena es la comida.

Y sinó son las dos cosas.

Y lo peor de todo, más que todo lo dicho: me meto en internet y busco recetas.

Desde hace una semana tengo antojo de unas albóndigas con tomate y patatas. Quiero hacer  la salsa de tomate yo, con su cebollita, con sus hierbas, con sus cositas para que coja muchísimo sabor. La carne igual. Quiero que las albóndigas sepan a cielo y gloria. Y este sábado las haré con todas las ganas del Mundo (las iba a hacer ayer pero me dolía la cabeza, así que me hice un lacón recién comprado y cortado de la charcutería de al lado de casa con unas patatas, a la gallega).

Y bueno, aquí os dejo fotos (porque claro, que yo cocine es algo que hay que dejarlo impreso en algún lado, no se ve mucho), de algunas cosillas que he hecho para que cojáis ideas, los perezosos como yo que odien la cocina, de platos que se pueden hacer en menos de media hora: MÁS TIEMPO ES UN SUPLICIO QUE NO PUEDO PERMITIRME. Algunos en 5 minutos estáis listos, si yo puedo vosotros podéis, ánimo:

Gnocchis con tomate, 4 quesos + parmesano, gratinados al horno.


 
Coca de trampó (comida mallorquina)
 
 Me dio por hacer un día otra coca de trampó y también se me antojó comer chistorra, así que hice unos hojaldraditos de chistorra, que antes la puse a la sartén y mi compañero me dijo que la friera con vino blanco para que cogiera el sabor, y sí, estaba mucho más sabrosa.

Cuando no sé qué hacer o tengo ganas de irme pronto y paso de cocinar más de 5 minutos, me hago una tortillita con taquitos de chorizo o jamón serrano, siempre con queso, a poder ser curado, para que quede más sabrosa y jugosa (parece que está quemada pero NO, sólo está muy hecha).


El lacón a la gallega que hice ayer noche. Estaba buenísimo.

 Y cuando no me apetece cocinar, que es siempre, pero casi siempre acabo en la cocina, pues me pongo a ver la tele hasta que me entra sueño de ir a la cama picando como una cerda.

 Y sinó pues me voy a comer o cenar fuera, y acabo casi siempre comiendo hamburguesa...


Qué horrible: tengo ganas que sea sábado para hacerme mis albóndigas. Y ayer compré para hacer canelones... así que también tengo el menú del domingo...


PD: he hecho muchas más cosas, en un mes da para mucho, pero sólo tengo fotos de estas típicas que mandas por wasap, y las he aprovechado xD.

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martes, 21 de agosto de 2012

Fin de semana de acción y destrucción

Continuando con mi entrada anterior....

El sábado me fui con unos amigos a La Pedriza.

Más concretamente me recomendaron como zona de baño muy buena y con un paisaje precioso: Las Charcas Verdes. Y de paso caminar un poco por la montaña y fijarnos en las vistas y cambiar un poco de aires.
 Aparcamos abajo del todo (antes de entrar a la Pedriza) y subimos con un microbus gratuito hasta el parking principal para comenzar nuestro ascenso hasta las Charcas Verdes.
Tras un paseito de media hora bajo el lorenzo, sin perder de vista el río por la carretera y metiéndonos por las rocas que bordean el río para darnos un poco de acción, llegamos por fin a nuestro destino.
Había bastante gente, y las rocas eran muy resbaladizas. Incluso había una parte que eran tan resbaladizas que las utilizaban de tobogán.

Y por ahí que teníamos que cruzar para ir más alante, donde hubiera menos gente...

Así que nos descalzamos porque nuestras deportivas resbalaban y nos dispusimos a cruzar por las lisas rocas.

- Cuidado aquí que resbala.
- Aquí también, casi me caigo.
- Vamos.
- No, si alguien aquí se va a resba................ AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH AAAAH NOOOO NOOOO NOOOO...

Y ahí la imagen que tengo es de mis pies acercándose al agua. Mis brazos intentando agarrarse a la pulida roca inútilmente, un chico tirándose paralelo a mí intentando sujetarme para que no me cayera con: la ropa, las deportivas y la mochila (y con los bocadillos de todo el grupo y la botella grande de agua... y el móvil y las llaves y la cartera...) inútilmente también, puesto él caía más rápido que yo ya que estaba mojado de haber estado tirándose por el "tobogán" anteriormente. Y la mirada fugaz a una de mi grupo riéndose. Creedme: yo también me habría estado despollando de no ser porque era YO la que caía.

Y el agua. Pensé que estaría congelada y me daría un golpe de frío y moriría instantáneamente. Pero no: estaba buenísima. Pero no disfruté ni de la caída ni del baño puesto:

A) - QUITADME LA MOCHILAAAAAA QUITAMELAAAAA QUITAMELAAAAA (pesaba la vida y me estaba hundiendo).
B)  Mis deportivas, ropa y todo se estaba mojando.
C) El susto y la impresión que me provocó la caída no tiene nombre.
y D) las rocas del suelo resbalaban más que la del tobogán y no podía tenerme en pié.

Así que entre 4 tíos cuadradísimos de gimnasio, uno con mi mochila en alto, otro con las deportivas, uno agarrándome de la cintura y uno desde fuera cogiéndome de la mano para sacarme del agua, me salvaron la vida.

Gracias. Si al final tuve suerte y todo. Con rescatadores así me caía de nuevo, oiga. Estoy segura que alguna del grupo deseó caerse también.

La gente muy amable y yo muy fresquita, con el calor que hacía agradecí el baño, excepto mojarme las deportivas.... pero por suerte llevaba unas sandalias del Decathlon de montaña que me sirvieron para el viaje de vuelta caminar sin resbalar (mucho mejor que las deportivas, por cierto). La mochila que llevaba (del Decathlon también) no caló absolutamente nada de agua dentro, de estas de montaña para lluvia, de putísima madre, no tuve que lamentar ninguna pérdida material y además comimos los bocatas secos.

Estuvimos hasta media tarde y nos volvimos caminando. No conseguimos coger el microbús para bajar al coche y nos sumó 40 minutos más de caminata por subidas y bajadas. Especialmente, si vuelvo, haré el trayecto caminando, me gustó más (aunque no todos podamos decir lo mismo, no a todos les gustó volver caminando). Me encanta caminar por la montaña.

Y tras ese pedazo de día, maravilloso, en el que nos despedimos de las Charcas Verdes con pena porque al final no probaron de tirarse por el tobogán (al final me envidiaron, lo sé, y también por mis rescatadores), y estábamos agotados de caminar, jugar y hacer el gamba y tomar el sol (y quemarme) y dormir la siesta en las cómodas rocas (algunas tenían forma hasta de asiento y de cama, de verdad que eran cómodas), la ducha y la cama me sentaron de maravilla.

Tengo muchas ganas de volver (y la semana que viene estaré de vacaciones por Madrid...¡tengo que conocer más sitios!).

Y el domingo quedé para comer con Kárate por algún pueblecito entre Madrid y Toledo...

...

http://www.escalona.info/category/comarca-cultura-escalona/page/2/
Y acabé en su pueblo, Escalona (Toledo) con él y sus padres, comiendo en su casa, y pasando un rato un poco incómodo... aunque claro, los momentos incómodos me duran un rato, y después de la comida se me pasó un poco la vergüenza ya.
Por esta vez estuve más callada y no llamé guarra a nadie. Sabía como se llamaba su madre así que no metí la pata como con la madre de mi ex, y como no preguntaron mucho no me hicieron sentir que moriría en algún momento por colapso mental postvergüenza.

Luego nos dimos un bañito por el río Alberche, que estaba muy bajito pero mejor, así veía donde pisaba. Me gusta ese río porque no da asco. No tiene vegetación y la tierra y piedrecitas se ven limpias, es más, parece arena de playa gorda y es muy cómodo. Tiene mucho sitio donde ponerse uno a tomar el sol y la sombra y puedes dar un paseo descalzo en medio del río de un punto a otro mientras te vas remojando el cuerpo entero.


Vamos, que ha sido un fin de semana productivo en el que me he divertido mucho y he conocido dos lugares más que puedo tachar del mapa.

A ver si a partir de este fin de semana, empezando mi semana de vacaciones de agosto, puedo tachar unos cuantos sitios más de Madrid o alrededores en alguna excursión.

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Madrid, qué grande eres.

El 7 de septiembre se cumplirán 4 años justos desde que me despedí de Mallorca.

Una despedida de las que jamás se olvidan... pasé mi último fin de semana con una resaca de "por favor, matadme". Mi familia se despidió muy fríamente de mí. Me despedí de mi madre dos días antes de irme porque era más importante estar en la otra punta de Mallorca haciendo de chacha de mi padre, que demostrarme que era verdad que le apenaba que me fuera "una temporadita" a trabajar fuera.
Mis hermanos... un día le dije adiós a uno, otro día a dos... y llegó el día que me tenía que ir y me desperté sola en casa.

Todos se habían pirado de excursiones o estaban en la casa de campo con mis padres. Y yo llamando a mis hermanos con coche a ver si me acompañaba alguien al aeropuerto o me cogía un taxi, ya que con las maletas no podía coger los dos autobuses hasta el aeropuerto y pegarme la caminata hasta ellos.

Y parecía que les molestara y todo, que vaya día les tenía que dar, encima que me iba les tenía que dar el coñazo hasta el último día...

Finalmente mi hermano pequeño me acompañó hasta el aeropuerto posponiendo su excursión a la montaña, acompañados por una amiga suya de Bilbao en el coche.

En los días previos de despedidas por partes no sentí una tristeza profunda. No sentía que me fuera lejos, y mucho menos para siempre. Me sentía con ganas de empezar en Madrid y las despedidas eran un "si nos vamos a ver".

Pero hasta entrar en el coche y poner rumbo al aeropuerto no empecé a darme cuenta de lo que había hecho:

- Me iba para siempre de la isla.

Siempre podía volver, pero dejando el trabajo o pasado muchos años hasta que consiguiera una plaza. Y tenía la esperanza de conocer gente que me atrapara en algún lugar, o luego irme a otra ciudad y seguir conociendo cosas y más gente. Mallorca... no podría volver aunque quisiera (como me ha sido ya demostrado).




Y empecé a llorar. Disimuladamente. Mirando hacia el exterior por la ventanilla. Lloré y lloré en silencio. Sólo salían lágrimas, Intenté no cambiar la cara y sonreir, pero las lágrimas no dejaban de salir. Me daba pena irme. Llevaba viviendo toda mi vida en Mallorca. No conocía otra cosa. Tenía todos mis amigos. Tenía toda mi familia allí. Y de repente me fijo en el retrovisor, la chica de Bilbao desde el asiento de atrás mirándome reflejada en él, triste. Y entonces lloré con más fuerza. No me importaba si mi hermano se daba cuenta que yo estaba llorando.

Mi hermano y su amiga me acompañaron hasta el mostrador (para ver si me dejaban llevar todas esas pesadas maletas, aparte pagué 60€ de sobrepeso) y nos despedimos con un seco abrazo.

Subí por las escaleras mecánicas sin girarme, con la duda si ellos miraban cómo subía con las maletas o estaban volviendo al coche sin mirarme. Prefería no saberlo.

Y luego han pasado todas estas cosas que he contado en este blog. He vivido muchas experiencias. He viajado muchísimo. He conocido muchos lugares de España que de seguir en Mallorca jamás habría pisado. He conocido a muchísima gente. Me he enamorado y desengañado. Me han integrado en sociedad. Me reencontré con Sole en Mallorca (una ex-compañera de instituto) que resulta vive en Madrid (y desde hace poco en Barcelona ¬¬), pero me presentó a sus amigas con las que me llevo muy bien (una de ellas es mi vecina y la otra es mi adorada amante) y a su profesor de karate, con el que tengo una idílica relación no profesional pero sí muy pasional. Tengo amigos frikis con los que quedar, hablar, ir al teatro y viajar, e incluso vivo con uno de ellos. Trabajo en uno de los mejores lugares del Mundo donde me levanto con ganas de llegar a la oficina y cotorrear con mis compañeros.

Y ahora os voy a contar por qué es grande Madrid.

 Porque cuando crees que no tienes nada, pierdes las ganas de seguir, te cansas de lo que te rodea y crees que no hay nadie con quién contar...

Aparece alguien que hace mil no sabes nada de él/ella y te saca de tu ensimismamiento. O te metes en internet y te acoplas en un plan de gente que está exactamente igual que tú. Es flipante la de gente que se siente sola en esta gran ciudad y lo bien que uno se lo pasa cuando todos se reúnen y te das cuenta que todo son etapas.

Quedarse en casa esperando que aparezcan  y se arreglen solas las cosas no sirve de nada.

Y en la siguiente entrada os voy a contar mi fin de semana...porque hoy me da para dos entradas, me he levantado inspirada y con ganas de resucitar el blog.

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jueves, 16 de agosto de 2012

Mi nuevo barrio

Vivo en un barrio cercano a la Universidad.

¿Significado?

Bares, restaurantes, bares, bares, tiendas variadas, chinos de emergencia para las noches de frikismo, tranquilidad en verano, tranquilidad en época de exámenes, tranquilidad porque es tranquilo y con bullicio donde debe tenerlo, zonas de aparcamiento por doquier, más bares, supermercados y tres centros comerciales a 8km a la redonda y....


... niños.


Niños por doquier.

El primer día que vinimos a ver el piso vimos niños en la calle, niños en el parque, niños en la piscina. Pero no niños de: "he visto un grupito de niños ahí".

Niños de: "¿DÓNDE COÑO ESTÁN LOS PADRES? Porque si multiplicamos que por cada niño hay dos adultos, aquí no cabemos. ¡¡AQUÍ NO CABEMOS!!"


Tantos niños que, si es cierto eso que ha descendido la natalidad con esto de la crisis, te quedas dudando si no han parido todas las mujeres de este barrio para subir un poco la media.

Tantos niños que a cada paso que das has de ir quitándotelos de encima. Pero siempre con la misma pregunta: ¿dónde están los padres? Porque están solos. A lo mejor ves un adulto en un banco mirando, pero es el mismo hombre de siempre, con pinta de borracho, que duerme la siesta en ese mismo banco frente al parque y es el único que les vigila. Da una confianza...
De salir para trabajar a las 7h a.m. y seguir ese hombre en el banco.

Sí, debe haber 3 niños por cada habitante. Es un buen barrio para rodar una nueva entrega de Los Chicos del Maíz. Sólo hay que poner una cámara al lado del parque y van apareciendo solos.

Pero eso no es lo peor.

Lo peor es por la noche.

Consecuencias de mudarse en verano a un barrio con mayoría infantes menores de 8 años.

La Comunidad donde vivo se compone de 7 portales de 6 plantas cada uno rodeando una piscina. Mi Comunidad es medio barrio. Y, por suerte o por desgracia, el 85% de los niños del barrio viven en ella.

Gritan hasta pasada la madrugada jugueteando por la zona de los portales (es enorme) y gritan. Gritan. ¡¡¡¡Tocan la flauta!!!! Corren. Gritan. ¿Y los padres? ¿Nadie les dice nada? ¿7 edificios de 6 plantas x 3 puertas por planta y nadie les dice nada? A mí es que me da vergüenza. Y miedo...

Miedo porque justo debajo de mi ventana, 5 pisos más abajo, se encuentra:

EL MERCADO NEGRO.


El otro día entré con Karate (algún día hablaré de él...) tranquilamente por la puerta principal cuando, de repente, el grupo de niñas que da la lata hasta la madrugada, grita, corre y grita (porque no saben hacer otra cosa), empieza:

- Psch! Psch!!! Eeeh!! Señora!!
- Hola, ¿qué pasa?
- ¿Nos compras una pulsera?
- Eeeh...
- Hay muchas, son muy bonitas. Cómpranos una pulsera. ¡¡Mira!!
- ... No, lo siento.

Las tenían extendidas entre los barrotes colgadas y expuestas sobre las macetas. Pulseras de colores, brillantes, rosas, rosísimas y supermegaultrahiper rosas.

Se han agenciado del portal para vender pulseras a diestro y siniestro.

Ayer volvía de comprar y seguían allí. ¿Qué digo? Siempre están allí. Es su lugar. Pero ayer se lo habían currado un poco más: tenían un cartel con el precio de las pulseras, colgado hacia la calle para que la gente supiera qué podían encontrarse tras esos barrotes, aparte de un grupo de niñas mirándote con cara de pocos amigos si no les compras. Y son baratas: 30 céntimos cada una.
Pues me reconocieron, para mi desgracia, y me empezaron a hacer pedorretas al pasar. Malditas crías. ¿Y si mañana me encuentro un gato muerto en la puerta de casa?

Creo que hoy al volver del trabajo les compraré 3 y les daré los 10 céntimos de propina para ver si hago mis primeras amigas de la Comunidad. Además si nadie les dice nada es porque son importantes, respetadas y... peligrosas. Estaría bien hacerme con esas mafiosas.

Y he pensado en septiembre aumentarle el negocio a Karate: voy a ir a todos los adultos que me cruce (alguien tiene que ser el padre de esos niños) a ver si quieren apuntar a sus hijos a algún arte marcial y les mandaré al polideportivo de al lado (hay 2 a menos de 10 minutos) donde da clase y le pediré un tanto por ciento por cada niño que le lleve. Estoy segura que cualquier negocio que tenga que ver con los niños nos sacaría de la pobreza.


Pero todo barrio tranquilo, con gente tranquila y muchos bares y gente confiada, tiene sus consecuencias: el martes vi a dos moritos corriendo con una bolsa y una mochila dirección la estación de cercanías.
Cuando casi los había perdido de vista dos jóvenes me preguntaron si había visto a dos tíos corriendo: les habían robado en una terraza.


Y bueno, así es mi vida y el motivo por el que vengo agotada a trabajar: me voy a dormir super tarde porque hasta la 1 ó 2h a.m. están dando guerra por abajo los niños sin control ni vigilancia de adultos. Sin que les llamen la atención. Campan a sus anchas. Pero en septiembre... qué ganas tengo que llegue septiembre y se termine lo de trasnochar. Que empiece el puto colegio ya. Excepto por lo de que lleguen los universitarios y me empiece a costar aparcar cerca de casa...

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jueves, 2 de agosto de 2012

El Piso

Ayer monté la cama me montaron la cama.
Juro que intenté ayudar en todo lo que pude. Pero entre que no me dejaban, no había espacio y yo estaba más espesa que el semen de más de dos semanas de gestación testicular, me resultó imposible hacer algo más que incordiar.

Metí las últimas cajas, las cosas de la cocina y se puede decir que lo más importante ya lo tengo en la habitación.
Sólo me falta llenar dos cajas más con chorraditas que aún no he llevado al piso y tirar las cajas y bolsas que he dejado aparte en la habitación de la residencia donde vivo y podré volver a ser persona.

Porque lo más guay de hacer una mudanza, para mí, es el recolocar la habitación al gusto.

Y comprar los muebles que faltan: un zapatero, una estantería, una mesita, accesorios, menaje que falte... todo con mucha más calma.

Esta noche ya he dormido en la habitación. Mi nueva cama es tan cómoda que estoy deseando que llegue la hora de la siesta, aunque sé que no podré echármela porque tengo un montón de cajas que deshacer... pero me hace tanta ilusión volver a tirarme en ella...

Ayer con lo de montar la cama y ordenar un poco y quitar toda la mierda de embalajes que dejamos por todo, ducharnos para quitarnos el sudor del trabajo de toda la tarde y parte de la noche, me fui a dormir sobre las 2h a.m.
Me he tenido que levantar 15 minutos antes porque claro, ya no vivo en Cuatro Vientos, vivo en Getafe, lo que suma 10 minutos a mi trayecto diario al trabajo. No parece mucho... en agosto. Ya veremos en septiembre cómo se circula cuando llegue toda Madrid de sus vacaciones y se empiecen a atascar las M-30 y 40.

Realmente no tengo ni puta idea de cual es el trayecto más corto, pero sabiendo cómo se pone la M-30 en hora punta me parece que voy a dar un rodeíto. Preguntaré a los que vienen de Getafe (lo bueno de ser cientos y cientos de trabajadores aquí, es que los hay que vienen de toda Madrid e incluso de Ciudad Real, Toledo, Ávila y Guadalajara, ¡¡todos los días!!, eso sí que da pereza) por dónde vienen y a qué hora salen para llegar a la hora a trabajar.

Y ahora os dejaré un par de fotillos del piso por si os apetece cotillear cómo es el lugar en el que ya vivo :D

 Mi baño. Hay dos, este es el que me quedo yo. El otro está dentro de la otra habitación. El mío está en el pasillo. Encima del wc tiene un armario y unas baldas de cristal y también hay otra balda de cristal encima del lavabo a un lado. Hay mucho sitio para poner cosas... y será porque no tengo...

 Mi habitación. No es rosa, es color crema en dos tonos (fuerte y flojo). Parece rosa por la luz. La habitación es grande, pero como la cama es enorme (140x200) no lo parece. Tengo que colocar la cama pegada a la pared para que haya el doble de espacio entre el armario y la cama (por eso parece más pequeña ahora), y en el fondo que no se ve, cabe una estantería tan grande como la cama y aun así sobraría espacio entre la cama y el armario. Aparte la mesita de noche. Y tiene 4 ó 5 enchufes y entrada de cable para la tele. Brutal.

 La cocina. Me encanta. Es super cuca. Tiene diez mil armarios (toda la casa está petada de armarios). La nevera... estoy enamorada de la parte del hielo y agua. Se acabó comprar agua o ir al grifo del fregadero. Puedes beber ilimitadamente y siempre sale fresquita, unas veces más otras menos. ¡¡Y no hay que recargarlo!! Qué genial. 
La lavadora está en la parte donde estoy puesta yo, en una pequeña terracita con un tendedero interior y otro exterior y otro armario-despensa.

 El salón comedor. Es grande, pero como la parte del sofá, alfombra (grande) y mesita está llena de cajas no me apetecía sacarlo xD. Pero vamos, se puede jugar a la wii y a la xbos-kinect tranquilamente.


Y la entrada-recibidor. Estoy enamorada del enorme armario con puertas correderas tipo japonesas.
Cabe de tooooooooodo ahi dentro así que si tenéis cadáveres y no sabéis donde meterlos llamadme.
Tengo que comprar un zapatero para meterlo dentro, así no gastamos nuestros armarios y espacios en guardar todos nuestros zapatos, teniendo espacio de sobra en la entrada.


Y bueno, os he presentado un poco el piso. Para dos personas sobra.

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miércoles, 1 de agosto de 2012

Estrés postvacacional, de mudanza y preginecoglógico.

Tras unos díitas en Guardamar (Alicante), en la playita, comiendo y bebiendo sin cesar sangría en terracitas a pié de playa, sudando como cerdos por el calor, pegajosos y con ganas de bañarnos contínuamente, dando esos paseos por la orill... esperad... no lo cuento, lo muestro:

 El apartamento a pié de playa.
 Comida... sangría...





 Nazis? en Guardamar. Muy artísticos, sí.

 ¿Sangría? Sí. Más.
 Paella. Más sangría.



 Más paella. La del último día, que sólo quedábamos dos. Con más sangría, por supuesto.
El arte de un matao.

Y nada más llegar el martes, poner una lavadora y hacer otra maleta rápido para el miércoles irnos temprano de turismo rural a Guadalajara.

Fuimos a dos casas rurales, una en Almoguera: El molino de los secretos, y otra en Albalate de Zorita: Las nubes.

En ambas nos trataron de lujo. He de decir que a la de Almoguera fui con un vale de Groupon. Nos dieron la habitación cara con bañera hidromasaje por 65€ dos noches, desayuno incluído. Nos invitó a varias bebidas, comimos y cenamos allí porque era baratísimo y muy abundante.
Almoguera como pueblo dejaba que desear la vida. Parece guay porque tiene un castillo pero es un pueblo bastante...poco cuidado. Hasta para ir al castillo daba la misma sensación de abandono que el castillo en sí: totalmente dejado y lleno de hierbajos y mierda, lugar de botellones y un peligro para borrachos, ya que hay sitios sin muro y se pueden pegar una ostia padre.

Me pareció bastante vergonzoso.

Imagináos cómo está si en la misma casa rural, nada más llegar, nos recomendaron los pueblos de al lado menos visitar el mismo donde nos alojábamos... eso dice mucho.

El chico muy amable y atento, llevaba la cocina, nos hacía el desayuno, la comida y la cena. Estaba disponible 24h. Llegamos a la conclusión que entre la oferta (un 70% de descuento), lo que nos invitaba, lo bien que nos trataba y lo barato que era todo, que era imposible que tuvieran ganancias. No podíamos salirles rentables ni de coña. 


Así que qué mejor que darles un poco de publicidad, venga, lo entendéis.

Fuimos a un par de pueblos de alrededor:

Zorita de los Canes: donde nos bañamos en el río bastante frío (mis piés se quedaban sin circulación por segundos, un escozor) y vimos el emplazamiento arqueológico Recópolis, un castillo en ruinas (pero bien cuidado), una exposición y más ruinas del asentamiento visigodo y dos días más tarde fuimos a hacer un poco de canoa por ahí. Por 5€ estuvo barato remar por el río durante una hora y tirarnos agua hasta casi hundir la canoa y ahuyentar a todo animal que estuviera alrededor con las risas de histeria.



Pastrana: conocida por ser la ciudad de los Príncipes de Éboli. Era bastante sosa, pero bueno, tiene un museo muy bonito un poco a las afueras, el Museo Teresiano y de Historia Natural (aunque en el punto de información digan que está a 2km andando... id en coche porque está a bastante más) en el Convento del Carmen. La mujer explicaba la exposición de pinturas religiosas con tanto amor y devoción que, aun sin creer ni ser cristianos ni entender ni pollas de pinturas, mirábamos los cuadros expentantes fijándonos en los detalles que tan emocionada nos iba explicando. Y sin tener nada que ver con lo religioso, sinó con el estudio que los Franciscanos del convento realizaban en las Islas Filipinas hace un par de siglos, la entrada también incluía el Museo de Ciencias Naturales. Tiene una cantidad de animales de distintas especies (aves, mamíferos, peces, cetáceos incluso, reptiles y miles y miles de moluscos) excepcional, algunos en extinción y otros muchos en peligro de extinción, por no contar los de raza desconocida.
Muy bonito y barato entrar. Y ya digo, la mujer que nos guiaba lo vivía y contagiaba su entusiasmo.

Almonacid de Zorita: fuimos un día a comer por ver el pueblo, soso y rancio. Lo que más nos impactó fueron los nombres de los perros. Ver a dos perros super monos jugueteando, el más juguetón y simpático, joven y guapísimo, de repente ser llamado por su recio dueño: ¡¡Killer, ven aquí!!

Killer.

¡¡Killer!! A un perrito de scotex. ¡¡¡Por favor!!!

Y luego la señora ya mayor, canosa y con andares de anciana. Vieja. Diciendo: "Vamos Rocky"

¡¡ROCKY!! No nos quedó claro si era Rocky 1, 2, 5 o la de Balboa.

Vamos. Si era un mil leches chiquitín negro y blanco super simpático. Vamos Rocky, machácalos a todos.

Los pueblos y su intento de intimidar a los turistas rurales con sus esponjosos y tiernos animalitos.

Y tras decir que no molaba nada, volvimos a los dias, pero esta vez para ver el Embalse y Playa.
Y qué decepción. Las vistas desde lo alto del embalse no, pero la playa...


En el mirador en lo alto de la montaña me metí con un negro enorme (era negro y era enorme, ¿qué?) diciendo de muy mala leche: "¿es que no sabe leer?", hablaba otro idioma y estaba lanzando piedras al embalse desde detrás de un cartel que ponía: "PROHIBIDO LANZAR PIEDRAS"

...

Se lo tradujo una señora.

Claro, como iba con un karateka pensé que me iba a proteger, pero el tío no va y se aleja un poco en plan: "ya le darán a ella".

Qué injusta es la vida.

Pues no nos hicieron nada, se fueron y ya. Mi unicornio que me traicionó.
Creo que estuvimos medio viaje diciendo "wiii" XD.

Y también fuimos a ver la Playa. Realmente íbamos a bañarnos pero pagar 5€ por bañarse en un lago lo veíamos excesivo. Si me dices de pagar eso en una piscina privada o municipal, ok. Pero privatizar un lago... ¿eso se puede hacer? Y luego otros 6€ si querías subir a una canoa. ¿Y si el agua está fría y no me quiero bañar, qué? ¿Pagar 5€ por mirar cómo la gente se baña? Además para una-dos horas que íbamos a estar, no valía la pena.

Albalate de Zorita: el lugar donde teníamos la otra casa rural, a 9km por en medio de la nada más lejos, claro. Un pueblo acogedor con un restaurante baratísimo y un supermercado de pueblo (por fín uno en 3 pueblos). Nos pusimos como cerdísimos comiendo dos días en ese restaurante. Lo XXL era XXXLVIII y bien cargadito... por menos de 3€.
Hicimos un poco de hípica en el club de la Herradura (como la serie esa horrible de la Disney) y en la casa rural nos relajamos en la piscina, haciendo un poco de tiro con arco, había bicis pero estaban un poco roñosas de dejarlas al sol y a las inclemencias del tiempo y sólo iba una y no del todo bien. Y  tenía para jugar a pinpon, billar, dardos, una sauna que no nos hacía sudar, una granjita, perros, zona de paseo, etc...
La casa rural estaba en lo alto de la montaña en el medio de la nada.
El recepcionista muy majo, y las camareras también (desayuno incluido). La habitación era grande y el baño muy espacioso. Por 50€ más podías alojarte en unas habiaciones tipo hobbit, excavadas en la tierra con una cama enorme, un sofá de piedra con cojines y un jacuzzi de esos tipo Gran Hermano enormes en medio de la habitación. Llamaba la atención pero para estar todo el día fuera mirando otros pueblos, no valía la pena pagar tanto más cada noche.

El domingo nos vinimos para Madrid donde volví a la realidad. Sólo quería comprar champú para el pelo y acabé comprando sábanas, toallas, cosas para el nuevo piso...

Después de comer me dejó en mi residencia y empecé a hacer maletas de ropa, bolsas para donar y otras para tirar. Llevo 3 días vaciando armarios y todavía tengo 2 muebles sin tocar. Tengo tantas cosas y cajas y mierdas que llevar... parece que no voy a acabar nunca.

Luego el lunes me puse mala del estómago. Al principio pensé que era porque comí queso en mal estado que debía llevar un huevo de tiempo en la nevera. Pero a medida que avanzaba el día siguiente (ayer) me empecé a preocupar si no sería por el estrés. Hablo mal, me enervo por cualquier cosa, la comida me sienta mal y me dan ganas de matar a todo el que me diga un no o no me quiera escuchar lo que le tenga que decir.

Así que con todo el estrés del mundo me he ido hoy a hacerme una ecografía mamaria.
Hoy me ha tocado una morena muy seca, pero muy seria y con pinta de profesional.
Como siempre incómoda, pero sobretodo ha sido incómodo cuando ha insistido debajo de mi teta izquierda y ha empezado a hacer capturas de pantalla una manchita negra. Yo no veía gran diferencia. Pero de repente en una de ellas ha señalado en la pantalla lo que medía de largo y de ancho.

Eso, gente, acojona.

Luego con el derecho nada.

Al finalizar me dice: "no sé si habrás notado que he insistido mucho en esta zona, yo creo que es grasa, pero como del año pasado a este ha crecido un poco, mejor hacer una punción para prevenir".

- ¿Una punción? ¿Eso duele, no? Me han dicho que te clavan una aguja y te sacan eso.
- No duele, porque te ponen anestesia. Es un pinchacito nada más.
- Que me tienen que clavar dos agujas, encima.

Así que si al estrés de toda la mudanza que me está traumatizando irnos a un quinto piso del quinto pino, viene la morena e intenta acojonarme que me tienen que clavar agujas. No quiero más agujas.

La chica ha flipado un poco porque me preocupa más que me vayan a clavar dos agujas que qué es lo que me tienen que quitar. Si ella dice que es grasa, que lo otro es por si acaso, pues que toque. Pero que no pida que me claven agujas, que lo paso demasiado mal. Es más, ya tengo ganas de vomitar de nuevo.

Es que me estresan.
Y encima mi ginecóloga se va de vacaciones y hasta casi finales de septiembre no tiene hueco. Encima, hasta septiembre voy a estar con el run-run del clavamiento de agujas...

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