Seguidores de mis paranoias...

jueves, 26 de enero de 2012

La Gran Niñada

Cuando me quitaron los algodones del oído tuve que ir al hospital y pasar por la sala de espera hacia quirófanos.

A punto estuve de entregarle al celador una nota de agradecimiento para que se la diera al enfermero pero... ¿qué haces, Misaoshi? Esas cosas no son propias de una mujer adulta.

Entonces la guardé en mi bolso y continué con mi madre paseando hasta la parada del autobús y regresar a casa.

Pero algo dentro de mí me decía que tenía que encontrar a ese chico. Entonces busqué en la página del hospital, sin éxito, el nombre del personal que atendía y los doctores y enfermeros. Una mierda, vamos, pero al menos lo intenté.

Pero... ¿qué esperaba? A ver, Misaoshi, ya está.

Pero no. Misaoshi habló con su amiga que estudia enfermería que conoce a una que trabaja en el mismo hospital y aaaaaaaaaaaaah, le dió la nota durante una cena para que la fuera pasando a ver si le llegaba.

El martes durante un examen le entregó la nota a su compañera de clase con la que se lleva bien. Y a partir de ahí no hay más noticias de la nota ni de la chica, que encima comparte piso con el celador que lleva a los pacientes a quirófano y conoce al personal de dentro.

Y estamos a jueves. Quizás el enfermero ya tenga en su poder la nota agradeciéndole en tono burlón también porque fue él quién me pinchó, pero también me reconfortó cuando desperté, y... mi número de teléfono.

Y ya no espero ninguna respuesta. ¡¡Pero al menos lo he intentado!!

.

lunes, 23 de enero de 2012

En pleno postoperatorio

La operación salió bien, pero los dos días siguientes en casa estuve bastante mal.

Al despertarme al día siguiente, que me estaba meando mortalmente, me levanté lentamente de la cama, porque me dolía el oído y... de repente el suelo empezó a acercarse rápidamente hasta que me senté en la cama. Notaba como algo caliente iba mojando el interior de la oreja, tapada con esparadrapo y algodones hasta el fondo.

Me fui al baño lo más rápido que pude y, en pleno relax por la satisfacción del deshecho de orín de mi interior, noto como caían sobre mi pierna gotas de un líquido caliente. Al mirar mi pierna manchada con gotas de sangre y ver caer otra desde la cabeza, noto como ese líquido caliente está manchando mi cuello y llega al escote. Me limpio rápidamente todo, sangre y demás, y me levanto corriendo como puedo a ver si despierto a mi madre.

No hizo falta, porque al agarrarme a la puerta del baño para no caerme en plena fase "desmayo" mi madre se despertó.

Hablamos de las 6h a.m.




¿Por qué te has mareado? Ayer estabas bien.


Y tras escuchar esa frase de boca de tu madre, a la que aprecias, a la que consideras tu confidente, a la que estuvo contigo el día anterior y sabe perfectamente que no estás bien, que ayer te durmieron y te cosieron media oreja y te extirparon un puto quiste sumando puntos a la operación, te dan ganas de gritarle "PUES NO SÉ, MAMÁ, QUIZÁS SEA LA VISIÓN DE LA SANGRE CAYENDO DESDE MI OREJA POR LO QUE ME HICIERON AYER", y quizás se lo hubiera soltado, si no fuera porque no podía gritar, ni permanecer en pié.

Me tiré en el sofá porque no llegaba a la habitación y me quedé allí, desangrándome una media hora hasta que fui capaz de levantarme e ir a la habitación a fallecer en un mullido colchón tapada por dos edredones.

Me tiré todo el día entre cama y sofá, alimentándome a base de caldos y fruta del tiempo comida a mordisquitos muy pequeñitos, porque no podía abrir la boca ni masticar.

Y así estuve también el sábado y domingo en los que me digné a salir y pasear un poquito, que no podía estar más tiempo en casa. En modo "ralentí", siendo llamada "Misa a cámara lenta" o "con efectos retardados", moviéndome lo más lento posible para que no retumbara el oído, hablando lento, escuchando lento, comiendo lento. Ni cagar podía, oiga. Que había que hacer algo de fuerza y eso era demasiado.

El lunes fui al médico a que me quitaran los algodones sanguinolentos y el esparadrapo que me tenía la cara entumecida. La enfermera me tiró bien fuerte y rápido arrancándome pelos de la cabeza y depilándome los pelos de mi barba femenina y patillas, y entonces paró para avisarme:

- Ahora te voy a sacar todo el algodón... está muy profundo y es incómodo.

Incómodo. ¡¡¡INCÓMODO!!! 

¿¿¿INCÓMODO???

Cómo describir esa sensación de retirada que notaba salir desde la garganta.

Si ya cuando te metes un bastoncillo de la oreja y llegas un poco más allá te da cosquilleo e incluso arcadas si eres sensible (a mí me pasa... o pasaba, porque hace años que no lo hago porque me da ASCO), imagináos algo más gordo, más profundo, hasta el fondo del conducto auditivo, lleno de sangre, caliente, siendo retirado como si fuera un gusano acariciándote todo tu pabellón auditivo.

No dejaba de venírseme la imagen de una tenia siendo sacada por la boca, porque la sensación me llegaba a la garganta, pero por mi oído.

Arcadas.

Al finalizar pensé que me desmayaría, pero lo único que quería hacer era huir de ese lugar y no volver jamás, excepto para venir a buscar de trabajar a mi futuro marido, el enfermero, para ir a recoger juntos los niños cuando salieran del cole dentro de unos años.

Luego vino el médico a contarme lo que tenía que hacer y darme cita para el día 8 de febrero (casi un mes de baja), y que tenía que permanecer en Mallorca todo ese tiempo porque no sabría si podía someterme a la presión de un vuelo hasta que no viera la perforación perfectamente sellada.

Y a partir de ahí mi vida comenzó a ser más rápida. Los algodones no me presionaban el tímpano. Podía hablar y abrir la boca. La sensación era extraña (y lo sigue siendo diez días después de la operación), porque notas algo incómodo, sobretodo al toser, al estornudar y cuando vas en coche. Escuece de vez en cuando.

Llevo unas esponjas donde los puntos que supongo están para que no se infecten con la producción natural de la cera y demás bacterias que se producen en el oído. Y eso también es lo que me va a revisar en febrero. Que desaparecen solas.

Es increíble lo que ha hecho la medicina hasta ahora, que todo lo que te ponen va desapareciendo solo. Ya podrían inventar unos algodones así ¬¬, que desaparecieran sin dejar sensación ni rastro.

Y ahora sigo de baja, haciendo vida medio normal. Sin desfasar. Sin salir. Sin someterme a ruidos fuertes (ayer fui a ver los fuegos artificiales desde el Castillo de Bellver, bastante lejos, y me resentí un poco), y me he dado cuenta que en las subidas y bajadas e incluso cuando va muy rápido o en las curvas (mira qué tontería, una curva) cuando voy en un coche me hace mucha presión y me escuece. Así que bueno, lo de volar, por ahora: queda descartado, no necesito un médico que me lo firme.

Por cierto, me he constipado y cada vez que estornudo siento como unos duendecillos malignos pisotean mi herida y me desgarran uno a uno los puntos.

.

lunes, 16 de enero de 2012

¿Conocéis a alguien de Cracovia?

Porque a mí sí...............



Es curioso cotillear de donde vienen las visitas y cómo te encuentran.

Sólo puedo decir gracias por leerme desde cualquier parte del Mundo.

.

domingo, 15 de enero de 2012

Y el amor me llamó en un quirófano (II)

La verdad es que me siento un poco absurda tras lo que ocurrió en quirófano, debió ser la sedación o algo, pero me afectó mucho conocer a este chico.

Hace meses que evito pensar en los tíos, tengo en mente quitarme al último todavía.

Tengo una obsesión, y os la voy a contar ahora, tiene historia:

Yo nunca me tiro a un tío si no me atrae algo físico Y mental de él, eso es lógico y, sobretodo: básico. Tampoco lo hago la primera noche de conocerle (por ej. a Sergio le conocí ese día y me lo tiré, pero tenía algo de estar hablando un año con él). Es mi única regla básica de comportamiento sexual. Y ha de cumplirse SÍ o SÍ. Lo tengo tan en mente que ni se me ocurriría saltármela, por mucho que me atraiga el tío.

Todos los chicos con los que he estado han habido días o semanas de conocimiento previo. Puedo decir: "qué tío más bueno, me lo follaría ahora mismo", pero no lo haría ni aunque me pagaran miles de lauros, aunque supiera que en una semana sería un folleteo inminente, no lo haría a la primera.

Puedo decir que un grupo de tíos está bueno y me los follaría a todos: pero no lo haría por muy borracha del Mundo, porque es un puto grupo de tíos. Y porque me tienen que atraer y les tengo que conocer un poco-bastante. Sinó me cuesta abrirme mucho de piernas. Además soy tímida. Joder, sí lo soy.

He llevado esta regla básica de comportamiento sexual hasta el límite, hasta que conocí al anterior tío con el que follé.

¿Os habéis sentido tan sexualmente atraídos por alguien que no os hubiera importado que fuera un cabrón, un asesino, un enfermo mental, un enfermo de enfermo tipo sida, o cualquier cosa, y que vuestra mente anulaba vuestro razocinio al 300% y sólo existía vuestro instinto primario, el de violador, el de: tengo que follar ya, el de la necesidad de bajarte las bragas/calzoncillos y dejarte penetrar/metérsela por/a esa persona o moriríais en ese mismo instante?

No puedo pensar en los hombres porque ya he sentido esa atracción sexual primaria, horrible, que me anula los sentidos. No es amor. Es sexo del puro y duro. No hay sentimiento. Sólo sexo. Sólo la necesidad de ser follada.

Le conocí una noche. No follamos la primera noche. Pero me fui con la sensación que me moría si no lo sentía. Me lancé, cosa que no he hecho en la vida y menos de esa manera, a saco la segunda vez, y no se pudo por circunstancias y pensé que me moría. Tenía que follármelo y no sabía cómo. El tercer día y su mensaje de: no aguanto más, fue uno de los momentos más deliciosos que tengo de mi vida. Como el momento que llegué a él, nos vimos y follamos como cerdos. Y así días, semanas y meses. En el que sus llamadas cada vez eran menos numerosas. En el que sus mensajes eran más escuetos y más... ya no me excitaban. Sólo quería follármelo porque me gustaba follar. Él ya no me atraía de esa manera tan obsesiva. Se pierde el interés cuando sólo es sexo. Porque para eso tengo un puto vibrador. No hacíamos nada, no hablábamos, no era interesante. No puedo estar con un tío sólo por su pene. Me salté completamente mi regla básica.
Y aún hoy sigo pensando en esa sensación, la horrible sensación que es necesitar follarse a un hombre más que conocer al hombre para probar si funcionáis como pareja. Y que ese hombre pase de: follarte por pasión, a follarte porque le digas que sí y de paso folla. Así son ese tipo de relaciones. VACÍAS.
Pero el sentirme utilizada como un objeto me obligó a ponerle fin, dolorosamente y sabiendo que no volvería a saber de él. Intenté volver a hablar pero acabó bloqueándome, y yo a él. Una mierda, vamos.

 Esa relación única y exclusivamente SEXUAL fue la detonante que ahora mismo no pueda ver a los tíos más que como objetos, y que anhele obsesivamente el volver a verles algo que me enamore, una mirada, una sonrisa, un carácter que pegue con el mío, pervertido, sincero al 100%, que sea muy expresivo y sobretodo adore viajar y se desviva con lo que más adore.

Pero claro, los tíos se asustan cuando hablan conmigo. Me han dicho en numerosas veces que no han hecho nada porque "imponía". Mi forma de ser, mi sinceridad, mi toque sexual en toda frase anula todo sentimiento de siquiera intentar complacerme al hombre con el que estoy hablando. Creen que no darán la talla porque hablo de tamaños, de poses, de placer, de todo, con toda naturalidad. Pero el que me conoce sabe que soy así con todos los temas. Sin tapujos. Y muy tozuda en mis decisiones. No puedo cambiar. Sé comportarme, pero cuando cojo confianza...
Confunden lo que me gusta con: si no es así abstenerse. Y tienen miedo de fallar.

Y eso es lo que me tiene imbécil en este momento. Ese instinto primario volvió a aparecer al despertarme de la anestesia y hablar un rato y el roce con el enfermero. Todo era bastante confuso y por primera vez en tiempo y tras rendirme con el sexo masculino me empecé a fijar en un hombre.

Y al irme sin ninguna información, ni el nombre, de ese chico de sonrisa sincera, mirada amable y atenta, cuerpo fibrado y algo musculado, atractivo, simpático y agradable... me fastidió bastante.


Llamadme obsesionada, acosadora, lo que sea... pero me quedé con ganas de volver a verle y conocerle.


Y una cosa me ha quedado clara: el amor, la atracción, el hombre o la mujer que nos haga sentir de una manera especial, puede aparecer en el sitio menos indicado, en el momento menos deseado, en el supermercado, en un ascensor, en la cola del banco, en un quirófano, ...

.

viernes, 13 de enero de 2012

Y el amor me llamó en un quirófano

Bien gente, ya me han operado.

He de decir que sigo traumatizada. Sabéis de mi miedo a las agujas, pero este dolor no lo tenía previsto...

Comencemos desde el principio:

Llegamos mi madre y yo al hospital una hora antes de la hora de ingreso, como dijo el doctor, es decir: a las 8h a.m.
Entrego los papeles y la enfermera (o lo que fuera) me dice que mi hora de ingreso es a las 11h a.m. Es decir: a esperar 3 horas porque sí, porque cada uno tiene una hora...

Cuando nos llaman a las 11h me entran enseguida para cambiarme y ponerme la bata y demás accesorios. Y le pregunto al celador si no me llevan a la habitación, ya que me hace dejar las cosas en una taquilla super cutre.

- No, si sólo es sedación.
- No, es anestesia general e ingresada hasta mañana.
- Naaa, no te preocupes, sólo sedación. Un par de horas y a casa.

Ya en la camilla.

- ¿De qué te operan?
- Una timpanoplastia.

Le cambia la cara.

- Eso es anestesia general.....
- Ya, eso le decía yo.

Me llevan a una sala donde hay un montón de gente recuperándose en camillas separadas por cortinas. Me meten ahí y vienen dos enfermeros jóvenes riéndose e intentando animarme, ya que me ven nerviosa.

Me preguntan por mi vida, trabajo, familia, etc... uno me sujeta la mano mientras yo lloro y tiemblo. El del gorro militar (porque los jóvenes llevaban gorros de colores y me tocó el que parecía heavy porque era de colores militares) le tocaba ponerme la vía. Me pongo tensa nada más ver el tubo del suero.

- Si no te he pinchaaaaaaaado.
- ¡¡Pero eso me lo tienes que meter por algún lado!!
- Vamos, habla un poco de tu vida, cuántos años tienes...
- 25
- Pues esta mañana había dos niños de tu edad, unos 4 ó 5 años, que no se han quejado tanto. ¿Y de qué trabajas?
- Os váis a reir... no... no...

No dejo de temblar y me ata la goma en el brazo.

- Relájate.
- Noooooooooooooooo
- No puedo así.

Desaparece y aparece al rato. El otro me ha sonsacado dónde trabajo y me dice que el padre del otro (el del gorro militar) podría ser mi jefe y me empiezan a vacilar, y que si no cerraba el puño que ya se me habría caído el arma 4 veces, que vaya fuerza tenía. Y me hacían reir, la verdad, pero yo seguía nerviosa.

- Esto está muy frío, pero es anestesia.

Está congelado pero noto igual cuando me clava, en la parte superior de la muñeca, la puta aguja de unos dos metros de diámetro apróximadamente.

Un puto dolor increible y me pongo a hiperventilar. Vaya. Todos me piden tranquilizarme ¡¡PERO NO PUEDO!! y entonces noto otro punzamiento de dolor enorme y calor recorriendo todo mi brazo.

- Me estoy desangrando.....
- Naaaa, es la anestesia.

NO SOY IMBÉCIL.

- Cierra el puño fuerte.

Otro pinchazo más doloroso, parece que me está atravesando el hueso y todo.

Lloro y lloro y viene el puto anestesista a tocar la moral:

- ¿QUÉ ES ESTE ESCÁNDALO? Que a ésta la he de anestesiar yo.

Como si fuera un puto objeto sordo del todo o algo. De verdad, qué poca empatía, no soy la única persona que habrá visto con pánico a las agujas y sus despreciables palabras sólo servían para hacerme sentir peor.

Por suerte los jóvenes enfermeros y el del gorro de colores (al que le dije: "me mola tu gorro" entre sollozos) que apareció de la nada me animaron un poco. Todo tíos pa mí. Vale, porque a partir de ahí sólo recuerdo ir secándome las lágrimas con un pañuelo que apareció en mi mano y saludar a mi doctor y decirme que me colocara ahí, un poco más a la izquierda, un poco más a la izquierda, un poco más a la....

Y me despierto.

Estoy en la sala donde me acribillaron a agujetazos me pusieron la vía.
Tengo mucho frío y una chica me tapa.

Estoy off.

Vuelvo a abrir los ojos y oigo ronquidos a mi lado. No soy yo. Genial.
Me pongo a mirar mi monitor, 71 pulsaciones y bajando. Sigo teniendo frío y se lo digo a la chica que pasa de nuevo a mi lado. Me pone una estufita entre las piernas. Bien. Estoy un rato así hasta que me muero de calor.

De repente desaparece para siempre la chica y sólo está el chico del gorro militar que me puso la vía hacía un par de horas.
Viene a preguntarme. Y yo tengo calor y aún tengo el cerebro medio dormido por la sedación.

- Me han metido un tubo grande y gordo entre las piernas y está super caliente...

Es decir eso porque no me salía "quítame el calefactor que tengo calor" y el tío empieza a despollarse todo doblado de la risa.

- Ya te lo quito...

Sigue riéndose.

- Oye lo siento por lo de antes (claro, porque soy consciente que insulto cuando alguien me clava algo que no es un pene)
- Na, tranquila. Como tú se quejan muchos. No eres la única.

Y no recuerdo lo que decíamos pero hablábamos de quejarse y nos reíamos hasta que, por fin, suelto mi perla, pero no sé a santo de qué:

- Pues a mí no se me han quejado mucho.

El tío se mea. Pero no recuerdo el por qué lo digo. En serio, mi cerebro estaba en otra parte.

(INCISO: Me pica el oido ahora mismo y estoy muy incómoda porque el esparadrapo ya empieza a estar manchado de la sangre de los algodones).

- Anda que no se lo iba a pasar bien contigo tu acompañante de cama.
- ¿Quién?
- Tu novio.....
- ¿Novio?
- ¿Y esa cara?
- Argh, no tengo de eso, solo sirven para hacerte daño.

Cambiamos de tema pero seguimos con las risas. No me acuerdo de la mayoría de las conversaciones.

- Te tengo que sacar eso.
- NOOOOOOOOOOO, habías empezado bien.
- Pero es que hay que sacar.
- ¿Pero no tengo que estar con suero hasta mañana ingresada?
- No, por ahí me dicen que te vas a casa ya.
- Ah.......... bueno, hazlo poco a poco, que no duela. Como a una virgen.

Se parte y no deja de preguntar dónde está la cámara oculta.

Y noto un tirón super rápido y un dolor repentino que me sube hasta el cráneo.

- JODEEEEEEER, ¿para todo eres tan rápido?
- No, sólo para algunas cosas.

Bien, joder, me empiezo a fijar, el tío está to buenorro y su sonrisa... diox, qué estoy haciendo... ¡¡Me estoy fijando en un tío!!

- Está chulo el gorro este, ¿eres heavy?
- Seeeeeeee

Le hago los cuernos y nos ponemos a hablar de música. Los pocos grupos que me vienen a la cabeza sedada.

- Apreta aquí con fuerza.
- No tengo fuerza.

Lo intento pero no puedo, me coge el dedo y aprieta conmigo.

- Para hacer esto lo haces tú sólo.

Quito mi dedo y sigue apretando él y me acaricia un poco para calmar mi dolor. Y vaya si calma.... diox, pero que está bueno y me está tocando. Joder, ¿tenía esos brazos cuando me estaba poniendo la vía?

- Es que no quiero que te salga morado que luego me echas la culpa.
- No pasa nada, así tengo un recuerdo tuyo (en tono vacilón, ¿eh?).

Pero vaya pedazo dardo le acabo de lanzar y él no deja de reírse. Le llaman por otro lado y al irse un momento parece que le da pena y todo, y me acaricia el pié y lo aprieta al abandonarme. Oh, qué majo. Qué tío. Encima es que... ¿qué es eso? Qué espalda. ¿Tenía esa espalda cuando me estaba poniendo la vía?

Y yo sedada. Puta mierda. Y me ha visto llorando y pataleando... y le he hecho sufrir para ponerme una puta vía...

Al volver me pone la manga del camisón horrible de espalda abierta. Me roza (o toca, no sé) la clavícula y medio seno y seguro que ver, me ha visto las dos tetas y parte del ombligo.

Esto es muy porno y me está empezando a poner mala.

- A ver, a ver...

Se pone a mirar mis papeles.

- Vives en "AQUI Y AQUI", jajajajaja, ¡¡yo iba a ese instituto!!
- Yo también, ¿cuántos años tienes?
- 29.
- Eres perfecto ¡¡Ah!! Entonces ibas con mi hermano a clase, 8 hermanos, se metían con nosotros jajajaja.
- ¡Aaaah! Al mismo curso, pero estaba en otra clase.
- Sigues siendo perfecto ¡Ya ves!
- Pues ayer estuve por tu barrio... a ver a un amigo (especifica la O de amigO)
- Te quiero Vaya...

Viene el celador.

HIJO DE PUTA, sólo me faltaba preguntarle su nombre y su teléfono.

- Me la llevo.
- Bueno chica, que vaya todo bien, recupérate.
- Dame tu telf, dónde vives, quieres casarte conmigo Muchas gracias! Adiós...

El celador llama a mi madre y entra en la sala donde me cambio. Mi madre se extraña porque mi médico ha salido a hablar con ella para decirle que me habían quitado un quiste también que habían visto en el interior del oído y todo había salido bien, y que tenía que estar ingresada hasta mañana que me subirían a la habitación ahora.

- ¿Pero no la suben a planta?
- ¡Qué va! Ya puede irse, cámbiese y deje ahí el camisón.

Salimos fuera y voy a "admisiones a preguntar".  La chica llama al médico.

- ¿Que la han subido a planta? ¡Pero si está aquí!

Bien, estoy vestida, en otro lugar del planeta mentalmente, sin vía en el brazo, recién despertada de anestesia general, enamorada de mi enfermero al que no volveré a ver en la vida y el celador dice que me ha subido a planta...

¿A QUÉ MISAOSHI HABÉIS SUBIDO, GILIPOLLAS?

Me llaman al quirófano para hablar conmigo y supongo que para ingresarme en planta, esta vez sí.

Nos da la opción, ya que me han quitado la vía, de pasarla en casa, sin moverme y comiendo a partir de las 15h algo ligero y que no haya que masticar y tomarme paracetamol cuando empezara a dolerme el oído, o subir arriba y hacer lo mismo pero en el hospital.

Así que a la media hora estaba en el coche de mi padre camino de casa y así, durmiendo toda la tarde y alimentándome de sopa y algo de fruta.


Y esto ha sido todo. Me han roto una vena y el corazón, la misma persona, la misma mañana. Y tengo un puto esparadrapo lleno de sangre en mi oreja T_T

.

martes, 10 de enero de 2012

PARA LOS QUE LA TIENEN PEQUEÑA

Lo siento, me he tenido que descojonar. Lo siento. De verdad. Lo siento.


LO SIENTOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Muchas dirán que no, pero por experiencia propia reconozco que el tamaño sí importa. Estar con un tío y no sentir NADA. Ni el roce. Llamadme dada de sí  cruel y tal, pero es que hay penes que dan penica verlos.

Eso sí, sin desanimarse, porque hay vaginas para todo tipo de penes. El mío es para macros. Abstenerse chiquitines. Llamadme rebelde exigente...

.

¿Dónde estoy? ¡¡Ah!! Sí...

He estado las navidades entre La Rioja y Mallorca. Ayer llegué a Madrid. Hoy estoy en el trabajo. Mañana no trabajo pero tengo que ir a varios sitios (al médico y al trabajo para tramitar la baja). Por la tarde volveré a Mallorca. Y hasta que me digan...

Porque  he venido a Madrid para un día. Porque no me dejaban librar... con lo poco que me gusta coger aviones, vivo en el aeropuerto.

Sólo añadiré una cosa más a la entrada anterior:

El domingo (en Mallorca) me compré la Xbox360 con el Rabbids, el juego ese de aventuras y el Kun-fu Panda. Y estoy tan contenta. Ayer lunes lo metí a presión en la maleta dentro de su caja entre toda la ropa y he de decir que tras todos los golpes que debió recibir la consola entre aeropuerto-avión-aeropuerto, llegó en perfecto estado y jugué con mi compañera hasta tarde, sudando como cerdas y riéndonos como posesas jugando al Rabbids.


Y bueno, que me operan el jueves día 12 y no sé si la siguiente actualización será después contándoos cómo vive con una aguja en el brazo un ingreso de dos días una persona agujafóbica y hemofóbica, como con la última operación...


Saludos y, hasta más ver... si vuelvo.

.

viernes, 6 de enero de 2012

Vaya fiestas...

Siento no haberos felicitado las fiestas en plan una entrada para todos y todos para una, pero es que no soy muy así y me daba bastante pereza. Lo siento, pero de verdad, espero que para todos (o la mayoría, que sé que hay problemas en toda familia) hayan sido fenomenales.

Os resumiré las días con un par de fotos:

CHOCOLATE CON ENSAIMADA:


NO ACORDARME DE LA MITAD DE LAS COSAS QUE HICE EN NOCHEVIEJA (y dudar sobre mi sexualidad, ¡¡vivan las mujeres!!):



NOCHE DE MUSICALES:



REGALO DE REYES:



Y darme cuenta que los tíos no valen la pena ni para follar (vaaaaale, sólo vale la pena uno de cada cien mil, y todos sois bloggers y leéis mi blog).
Ya aparecerá el que me haga cambiar de opinión, pero hasta la fecha...
Ya os contaré más detalladamente el por qué de mi odio actual...

.