Seguidores de mis paranoias...

lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Qué es esta cálida sensación que tengo?

He estado dos días sin encender la calefacción de casa. Sin salir del salón excepto para comprar y saludar un momento a una amiga y no he pasado nada de frío.

No es sólo que hayan subido las temperaturas. Es que además tenía calor.

No sólo un calor por haber estado limpiando por aquí, cocinando por allá y quitando trastos del otro lado o porque el sábado por la noche cené con vino.

No es que tenga un problema de alcoholismo por apetecerme cenar sola y sin molestias ni conversaciones con el móvil apagado, viendo la peli más mala del ONO con un par de vasos de vino blanco espumoso y queso curado de oveja con frambuesas.

No es que me aburra ni tenga vida social, es que aparte que me dolió la cabeza medio fin de semana, tosía el otro medio, me invitaron a varios eventos y dije que NO a todos... simplemente estoy en una fecha mala con mi psique. No me apetece hacer absolutamente nada. He estado muy desanimada y lo único que quería era estar sola con mis pensamientos. No eran negativos. Eran vacíos. No sentía ninguna atracción por ningún tema. Quería mi sofá. Quería mi vino. Quería a los gatos. Quería ir al cine pero luego me dio pereza y sólo pensaba en pasar un ratito abrazada al maromo. Yo me lo guiso, yo me lo como. Pero si no hubiera venido habría pasado el domingo de la misma manera que el viernes y el sábado: haciendo nada con dos gatos juguetones descansando a mis piés y quizás terminarme el resto de la botella con el resto del queso y el resto de las frambuesas.

Madre mía, con las ganas que tenía de ver El Hobbit hace dos semanas...

¡¡Ah!!... eso. Ese es el motivo por el que he estado tan calentita. Los gatos.

Echaba de menos esa sensación. La de estar sola pero no estar sola. La de tener compañía sin necesidad que venga una amiga a visitarte. No me apetecía hablar con nadie. Me gusta estar sola. Pero no me gusta una casa solitaria. Sola con animales me hace sentir tan bien.

Esa sensación tan cálida.

Desde siempre he pensado en la posibilidad de permanecer soltera toda mi vida, sin hijos, sin pareja, si nada. Deseo todo lo contrario, pero me hago a la idea que podría suceder todo lo contrario a mis deseos.
Y sé que soy un espécimen en potencia de convertirse en la denominada "Loca de los Gatos".

Los gatos te permiten tener un horario de muchas horas de trabajo. Pasar un fin de semana fuera. No sacarles a pasear un frío y lluvioso domingo de invierno a primera hora de la mañana a mear a la calle. Te permiten un horario flexible para tener vida social...

El gato es el animal de compañía perfecto para gente solitaria que no le gusta la soledad.


Válgame la reduncancia.
Espero que entendáis lo que quiero decir.

Juegan, te muerden y arañan, son bordes, son caprichosos... pero te dan esa vida y provocan que cuando llegues a casa cansado y con ganas de nada, tengas una razón por la que volver al día siguiente. Aunque no tengas nada más. Has de dar de comer a ese gato que tanta compañía te da los fines de semana. Y has de jugar con él. Y has de dejar que se suba a ti justo cuando te quieres levantar al baño a mear después de estar llamándole dos horas y ha estado pasando de ti.










Echaba de menos quedarme una hora más en el sofá antes de irme a dormir porque justo cuando me iba a levantar, van y se me acurrucan en mis piernas y me da cosa levantarme porque están tan...

Tan...

Que no me dejan.

 

Lo echaba tanto de menos.

.

3 comentarios:

Maeglin dijo...

La loca de los gatos no es un título tan horrible. Tiene mucho de bueno sentirlos tan cerca de uno. Hay millones de filias mucho menos decorosas y terriblemente deplorables. El loco de los ERE, la loca de las preferentes, el loco de cobrar las muletas o las ambulancias... Parece que este gobierno está lleno de ese tipo de locos mucho menos inofensivos.
PD: LAS FOTOS SON GENIALES. Vaya par de gatazos te escoltan ahora.

Jana la de la niebla dijo...

Nunca lo había pensado, pero es totalmente así: teniendo gatitos, no estamos solas. Mientras escribo esto, mi Puchy está totalmente sopeti, enroscada a mi lado en un cachito de enagüillas, pasando olímpicamente de la mantita que le compramos para ella. El gato es el compañero perfecto cuando tienes ganas de, como tú, no hacer nada y a la vez sentirte viva.
Llevo un par de meses -¡meses ya!- sintiéndome así, Misaoshi, con ganas solo de no hacer nada, de atontarme en el sofá escuchando algo en la tele o en el ordenador, y me duermo escuchándolo, así que siempre es nuevo aunque lo ponga veinte veces.
Todo afecta, al final, ¿verdad?
Un beso grande,muy grande, para ti.

Vicky dijo...

Tengo dos gatitas negras iguales!!