Seguidores de mis paranoias...

lunes, 19 de noviembre de 2012

Y te das cuenta que pensar tanto no sirve de nada.

La semana pasada fue mi semana feliz. Vino mi hermana de Mallorca e hicimos excursiones, dormía siestas, cocinaba postres, buscaba recetas...

Hasta el fin de semana.

No sé por qué me dió un bajón de empezar a pensar en todo lo que tenía en mi vida:
- Grupos de amigos.
- Ningún  familiar a menos de un avión o barco+transporte terrestre de larga distancia.
- Un piso en condición de alquiler compartido que me lleva loca las cuentas bancarias.
- No ahorro absolutamente nada.
- Karate y su peculiar manera de demostrar sus cosas.
- Luchar contra mi falta de sueño entre semana.
- Luchar contra esa pereza.
- Tengo 3 puzzles por hacer.
- Quiero apuntarme al gimnasio.
- Quiero aprender a hacer tartas.
- Tengo que quitarme 3 kilos en diciembre.
- Tengo que hacer cookies y croquetas.
- Tengo que comer menos dulce.
- Tengo que limpiar el horno y la nevera.

Y un sinfín de pensamientos que me obligaron a estar medio domingo de mal humor. Gracias a mi amiga que me sacó por el rastro de Madrid un par de horas y compré un vestido de punto (10€) saciando mis compras del mes en mí misma (este mes ha sido el del gasto en gasolina e ingredientes para cocinar), pude pasar un domingo un poco menos drástico.
Pero desde las 6h a.m. un domingo, tu último día libre antes de un lunes de 11h laborales, pues jode demasiado.

Así que me comí la cabeza sobremanera. Me dieron ganas de mandarlo todo a la mierda. Estuve borde conmigo misma, incluso a la hora de comer me negué a comer porque era una estúpida que no lo merecía y sólo pude darle un bocado a los espaghettis que hice.

Luego puse la tele  y esperé la visita de Karate, cuya relación también me planteé si realmente valía la pena obligar a alguien a joder su vida por estar conmigo. O si teníamos que perder el tiempo ahora pudiendo rehacer nuestras vidas antes de que vaya a más, si ya sé que va a terminar mal, como todas mis relaciones.


Y así desde la hora de comer hasta ya entrada la tarde estuve con el ceño fruncido, pensando que yo no servía más que para engordar y ver la tele. Y entonces tocaron a la puerta.
Nada más verle pasar al salón mi ceño se desfrunció y sólo me importaba qué mierda película ver un domingo por la tarde, si era mejor ver una serie, comer patatillas y chocolate y estar toda la tarde en plan: qué frío hace no te alejes que el sofá es muy grande. Y preguntándole cosas de su vida. No pensar más que en conocer a la persona con la que estás compartiendo tu tiempo e intentar comprender por qué alguien así prefiere "perder" su tiempo contigo a estar visitando a sus abuelos. O si realmente valgo la pena porque... ¿alguien piensa valgo la pena? Qué ciegas son algunas personas. Y como realmente me siento super sola, me apetecía estar con más gente.


En serio, ¿por qué las mujeres pensamos tanto?

Cuando era hombre no le daba tantas vueltas a las cosas y sólo pensaba en meterme cosas -a poder ser de carne- por la vagina.

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6 comentarios:

Maeglin dijo...

Quizás sean efectos secundarios precisamente de esa semana feliz, la bajada de haber tenido a tu hermana tan a mano. Pero cuenta con que tu segunda "familia", la de los amigos la tienes repleta a juzgar por el blog y twitter. Eres una tía con suerte y en mi virtual opinión tras un teclado alguien que merece la pena. Ya se sabe el eslogan "Qué Gente! qué Getafe!" Aunque sea de adopción. ;-)

Misaoshi dijo...

Buen eslogan el de Getafe XDDD vecino!

Not A Number dijo...

Ay, Dios, nena...
Malditos sean la mente y el pensamiento.
Pienso que en el fondo somos todas unas masoquistas de cuidado, en cuanto llevas una rachita buena, venga, ¡a deprimirse toca!
Aunque yo no lo aplique, te animo a que pienses en todas las cosas que tienes pendientes, no te vas a aburrir nada, que tienes un pisito decorado chulísimo en los madriles, con una cocina con horno esperando nuevas creaciones de tu etapa Arguiñano, xD trabajo (¡yuju!), un Karate todo para ti, sólo 3 kg por perder y un vestido nuevo de punto.
Hala, para que luego digas.

En serio, que sé lo que es, como creo que todas las mujeres. Menos mal que luego se acaba pasando.

AH, y que no te oiga (lea) volver a decir que no vales la pena. So negativa. Que si esa persona está ahí contigo será por alguna razón, y no creo que sea porque le guste especialmente tu gran sofá.

Un abrazo tontorrona :)

Jana la de la niebla dijo...

No empieces a decirte esas cosas, te lo digo por experiencia, tienes que empezar a apuntar todo lo súper bueno que tienes y a presumir de ello, que es mucho, muchísimo. Y no digas que Karate "pierde" su tiempo contigo, los hombres no pierden su tiempo con nosotras, si vienen es porque es lo que quieren hacer, si no, saben muy bien buscar excusas inverosímiles para dejar de vernos, así que por ese lado ten la tranquilidad de que si está contigo es porque quiere estar contigo. ¿Y cómo no iba a querer? Eres divertida, atrevida, loca, buena cocinera, buena escritora, tienes un gusto genial para ropa y zapatos, te sobran tres kilos (esos son los que más les suelen gustar) a pesar de todas las cosas engordantes que comes... joder, qué envidia me das, tía.
Y viviendo en Madrid, con las ganas que tengo yo de ir al zoo...
Anda, anda, besitos y no me llores, que entonces empiezo yo y ya no paro.

Misaoshi dijo...

Gracias.

Son días que te levantas con otro humor. Llevaba dos días sin allbran.

Doctora Anchoa dijo...

Todos tenemos días cruzados, en los que te levantas de morros y, si nadie lo impide, así sigues todo el día. Yo tengo un truco infalible: desayuno un chocolate con un buen trozo de bizcocho, veo alguna de mis películas o series "animadoras" y en cuanto me quiero dar cuenta estoy feliz y contenta (¡¡¡hala, rima!!!).