Seguidores de mis paranoias...

martes, 21 de agosto de 2012

Madrid, qué grande eres.

El 7 de septiembre se cumplirán 4 años justos desde que me despedí de Mallorca.

Una despedida de las que jamás se olvidan... pasé mi último fin de semana con una resaca de "por favor, matadme". Mi familia se despidió muy fríamente de mí. Me despedí de mi madre dos días antes de irme porque era más importante estar en la otra punta de Mallorca haciendo de chacha de mi padre, que demostrarme que era verdad que le apenaba que me fuera "una temporadita" a trabajar fuera.
Mis hermanos... un día le dije adiós a uno, otro día a dos... y llegó el día que me tenía que ir y me desperté sola en casa.

Todos se habían pirado de excursiones o estaban en la casa de campo con mis padres. Y yo llamando a mis hermanos con coche a ver si me acompañaba alguien al aeropuerto o me cogía un taxi, ya que con las maletas no podía coger los dos autobuses hasta el aeropuerto y pegarme la caminata hasta ellos.

Y parecía que les molestara y todo, que vaya día les tenía que dar, encima que me iba les tenía que dar el coñazo hasta el último día...

Finalmente mi hermano pequeño me acompañó hasta el aeropuerto posponiendo su excursión a la montaña, acompañados por una amiga suya de Bilbao en el coche.

En los días previos de despedidas por partes no sentí una tristeza profunda. No sentía que me fuera lejos, y mucho menos para siempre. Me sentía con ganas de empezar en Madrid y las despedidas eran un "si nos vamos a ver".

Pero hasta entrar en el coche y poner rumbo al aeropuerto no empecé a darme cuenta de lo que había hecho:

- Me iba para siempre de la isla.

Siempre podía volver, pero dejando el trabajo o pasado muchos años hasta que consiguiera una plaza. Y tenía la esperanza de conocer gente que me atrapara en algún lugar, o luego irme a otra ciudad y seguir conociendo cosas y más gente. Mallorca... no podría volver aunque quisiera (como me ha sido ya demostrado).




Y empecé a llorar. Disimuladamente. Mirando hacia el exterior por la ventanilla. Lloré y lloré en silencio. Sólo salían lágrimas, Intenté no cambiar la cara y sonreir, pero las lágrimas no dejaban de salir. Me daba pena irme. Llevaba viviendo toda mi vida en Mallorca. No conocía otra cosa. Tenía todos mis amigos. Tenía toda mi familia allí. Y de repente me fijo en el retrovisor, la chica de Bilbao desde el asiento de atrás mirándome reflejada en él, triste. Y entonces lloré con más fuerza. No me importaba si mi hermano se daba cuenta que yo estaba llorando.

Mi hermano y su amiga me acompañaron hasta el mostrador (para ver si me dejaban llevar todas esas pesadas maletas, aparte pagué 60€ de sobrepeso) y nos despedimos con un seco abrazo.

Subí por las escaleras mecánicas sin girarme, con la duda si ellos miraban cómo subía con las maletas o estaban volviendo al coche sin mirarme. Prefería no saberlo.

Y luego han pasado todas estas cosas que he contado en este blog. He vivido muchas experiencias. He viajado muchísimo. He conocido muchos lugares de España que de seguir en Mallorca jamás habría pisado. He conocido a muchísima gente. Me he enamorado y desengañado. Me han integrado en sociedad. Me reencontré con Sole en Mallorca (una ex-compañera de instituto) que resulta vive en Madrid (y desde hace poco en Barcelona ¬¬), pero me presentó a sus amigas con las que me llevo muy bien (una de ellas es mi vecina y la otra es mi adorada amante) y a su profesor de karate, con el que tengo una idílica relación no profesional pero sí muy pasional. Tengo amigos frikis con los que quedar, hablar, ir al teatro y viajar, e incluso vivo con uno de ellos. Trabajo en uno de los mejores lugares del Mundo donde me levanto con ganas de llegar a la oficina y cotorrear con mis compañeros.

Y ahora os voy a contar por qué es grande Madrid.

 Porque cuando crees que no tienes nada, pierdes las ganas de seguir, te cansas de lo que te rodea y crees que no hay nadie con quién contar...

Aparece alguien que hace mil no sabes nada de él/ella y te saca de tu ensimismamiento. O te metes en internet y te acoplas en un plan de gente que está exactamente igual que tú. Es flipante la de gente que se siente sola en esta gran ciudad y lo bien que uno se lo pasa cuando todos se reúnen y te das cuenta que todo son etapas.

Quedarse en casa esperando que aparezcan  y se arreglen solas las cosas no sirve de nada.

Y en la siguiente entrada os voy a contar mi fin de semana...porque hoy me da para dos entradas, me he levantado inspirada y con ganas de resucitar el blog.

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3 comentarios:

Maru dijo...

Son muchisimas las cosas que se pueden hacer en MAdrid, ya que es una coudad que ofrece varias opciones. Les recomiendo este blog www.madridtiene.es en donde encontrarán todos los eventos y lugares turísticos de esta ciudad

ARY dijo...

Soy madrileña y te puedo decir que me he emocionado mucho leyendo tu entrada, me ha parecido muy emotiva y sobre todo los sentimientos te los he notado desde el primer párrafo...Madrid es mi ciudad y se que es grande pero creo que hay mucha gente que la hace grande =D Bienvendida a Madrid!
Besitos de una madrileña emocionada!

Kurai dijo...

Debió ser muy duro marcharse u.u. Pero me alegro mucho de que todo haya ido a mejor ^^!