Seguidores de mis paranoias...

jueves, 1 de marzo de 2012

Mi hermana "la rana"

Os he hablado de mi familia en contadas ocasiones. De lo que no os he hablado es de mi hermana nº 5, con la que peor me he llevado. Ahora no tanto porque somos adultas, pero con la que peor me llevo en general.

Somos demasiado diferentes.

Demasiado.

Aunque de físico dicen que nos parecemos. Y creedme, aún hoy me da mucha rabia cuando lo dicen.

Realmente nos parecemos mucho las cuatro hermanas, según cuentan y nos describen, aunque sigo sin verlo.

- ¡¡QUE NO!! - Grito desesperada para que vean que cada una es un mundo y no nos parecemos más que en la nariz, los ojos, la frente, los pómulos, la barbilla, la boca y la fisonomía ósea y carnal de caderas, vientre y piernas.

Realmente no sé por qué nos peleábamos. Nunca hablábamos. Sólo discutíamos. Era vernos y mordernos. No podíamos estar en la misma habitación sin mirarnos mal e insultarnos. Nos odiábamos.

Luego en el patio con los demás hermanos jugábamos a la pelota, o a las cartas, o a McGyver, o al Equipo A, o a Dragon Ball, o a Sailor Moon,... sin problema.

Pero las dos solas... sólo se respiraba tensión, odio y excrementos pueriles.

Por suerte hasta los 6 años o así dormíamos las cuatro hermanas en una habitación (mi hermana mayor en su aparente ignorancia nos controlaba mentalmente), y los cuatro hermanos en otra. Cuando mi padre construyó dos habitaciones, dormíamos las cuatro hermanas en una habitación y los cuatro hermanos de dos en dos. Cuando mi abuelo murió y quedó su habitación libre...

Mi hermana pequeña sólo quería dormir con mi hermana mayor y por lo tanto nos dejaron a mi hermana nº5 y a mí solas. Me abandonaron a merced de los puñetazos, patadas y palizas sin sentido, en una habitación. Sola.

Recuerdo palizas de noches enteras llorando y ella pegándome. Ella era dos años mayor y, por tanto: superior a mí. Me denigraba y pegaba puñetazos por encima de las mantas. ¿Por qué? No sé, porque era yo, supongo.
Una noche no dejaba de insultarme y recuerdo pegar patadas a la litera de arriba donde ella dormía hasta que levanté el somier con tan mala suerte que al retirar las piernas, el somier se había movido de sitio y cayó para abajo, chafándome con todo su peso y el de mi hermana. Ella en vez de levantarse saltó encima en modo "AHORA TE JODES GUARRA" y de repente dejé de sentir su peso y noté una ligereza en el cargado y pesado ambiente, supongo, porque yo no podía gritar de la asfixia y debió acojonarse (además, si no lloraba y gritaba no molaba tanto).

Porque yo era pequeña y tonta y lloraba muy fuerte.

Llorar fuerte.

Tenía un significado en mi familia muy poderoso. Cuánto más fuerte llorabas, más te pegaban. No sé. Mi cuerpo y lloros eran muy atractivos para mi hermana nº5 y mi hermano nº7.

Ellos me pegaban durante un rato hasta que mis gritos de "MAMÁ" y "DÉJAME EN PAZ" (y a veces "hijo de puta", porque mi madre no venía!!!) y lloros desmesurados se veían tapados por unos pasos acercándose, rápidamente, acechantes, hacia el lugar donde transcurría la paliza acompañado de preguntas como: "¿DÓNDE ESTÁAAAIS?". Me pegaban con furia y cara de rabia. Pero era escuchar esos pasos y preguntas tontas, porque el animal que acechaba olía las lágrimas a diez kilómetros a la redonda, aparte de tener un oído muy fino, y mi cara de dolor y rabia pasaba a ser de ojos aterrados y gemiditos ahogados. Y la cara de mis hermanos pasaba a ser de rabia a una sonrisa triunfante y un último puñetazo o patada de regalo. A ver si lloraba otra vez. Mi cara de terror les encantaba, supongo, sinó a qué venían esas sonrisas.

Porque llorar fuerte en mi familia significaba sólo una cosa: el despertar y posterior ataque del Enano Mortífero.

Mi padre.

Entraba en la habitación y preguntaba primero, muy enfadado y con la mano en alto: ¿Por qué lloras?
Y, antes que pudiera responderle (absurdo porque él, de años de experiencia y siendo testigo muchas veces, cabrón inhumano)... ya os imagináis.

Mis hermanos miraban y cuando la cosa se ponía seria salían corriendo de la habitación (o entraban en casa si era en el patio), por si les salpicaba, supongo. Pequeños cabrones. Prefiero no pensar en ello.

Y bueno, sigo con el tema que no quiero hablar de mi padre, prefiero recordarle por cuatro cosas buenas que por diez mil malas.

Cada noche era horrible. Ella me insultaba. A veces no nos pegábamos. A lo mejor había ocurrido que el Sol y las Estrellas se alinearon con la Luna y nos íbamos a dormir riéndonos. Una vez cada dos años, si no recuerdo mal.

Me acuerdo de una que se había pasado tres pueblos (como siempre) con los insultos. Estaba durmiendo tranquilamente cuando unas gotas me despertaron de mi profundo sueño.
No dejaba de caer líquido caliente a mi cara y empecé a insultarla que dejara de tirarme agua.
Hasta que esa agua se me metió en la boca y detecté un ligero y agobiante aroma a meado.
Ese agua corporal que ha absorbido todo lo que tu cuerpo no quiere y lo mezcla todo formando un líquido de inconfundible aroma y sabor acidillo que excreta por la uretra cuyo esfínter marca el ON, el STOP o el PAUSE según a tu mente le venga bien hasta que éste dice BASTA. Su orina.

Pues esa noche su esfínter dijo BASTA mientras dormía y cayó todo sobre mi fea cara. Y también en la boca a la hora de gritarle que dejara de tirarme agua caliente a la cara. Ilusa.

La desperté con furia y me limpié la cara y escupí sobre sus sábanas. La insulté, con motivo, y durante días la vergüenza de haberse meado sobre mí, ella tan mayor y yo tan enana y débil, fue el detonante de las peores peleas que tuvimos de nuestra vida. Ella se mea y lo pago yo por todos lados. Puta mierda.

Por suerte este trance duró un año o así, hasta que mi madre, harta de verme llorar y de despertar a la familia por la noche con mis gritos y lloros (se dió cuenta por fin), puso fin cambiando a mi hermana pequeña por mí en las habitaciones, y quedarme yo con nuestra hermana mayor (ya que la nº5 soportaba a la nº8 a su lado). Creando una batalla campal y una Guerra Fría que duraría años (que relataré más adelante).

Mi hermana y yo tenemos las personalidades más diferentes que os podáis imaginar. Exceptuando la impaciencia y la mordacidad. Saltamos muy rápido.
Lo único que nos une es que compartimos los mismos genes de mierda.

Somos muy diferentes. Ella es muy altiva y algo egocéntrica. Se nota que le encanta ser el centro de atención. Aparate de ser de las personas más celosas que conozco, en modo enfermizo en ocasiones. Y que cuando estamos ante las personas que no soportamos: ella insulta y denigra públicamente a esa persona y a su pareja, y yo simplemente ignoro y giro la cara, para que se entere que su vida me interesa una mierda, y no la pago con su pareja o acompañante en ese momento, que no me ha hecho nada.

Ahora sí podemos hablar y llevarnos más-menos bien. Pero antes...



PD: sólo he pegado una vez, a mi hermana pequeña, en modo grave. Ya relataré un día el por qué... tiene que ver con la Guerra Fría mencionada arriba.
Pero no, no me gusta pegar a no ser que sea en coña, casi flojo, y me tiro dos horas pidiendo perdón. Y no, apenas me daban los brazos y piernas para defenderme, no les devolvía las ostias a mis hermanos, ni a nadie. Era la chica "cucurucho" en el suelo.

.

7 comentarios:

Rdimichelle dijo...

joder me has recordado los años del caos que vivimos mi hermano y yo cuando dormiamos en literas..me sacaba 5 años, pero la edad se conpensaba con que yo de pequeño era la piel del demonio... cuando rompimos las segundas literas que nos compraron, ya se dieron cuenta mis padres que habia que separarnos.
Y en la actualidad somos hermanos y amigos. De niños y adolescentos todos somos un poco gilipollas.

Iris Vivaldi dijo...

Siempre hay diferencias con los hermanos, mi hermano y yo somos diferentes me acuerdo que siempre que se iba a dormir me llamaba porque le daba miedo(es lo malo de tener un padre que te mete miedo en el cuerpo)el problema de mi hermano es que por la noche pegaba cada torzatazo que un dia medio tal pueñtazo que me jodio la nariz sangrando, al final tuve que convencerle de que no le iba a pasar nada, si no alguna noche me levantaria sin cara y sin nariz XDD

Maeglin dijo...

Muy duro. Comparado contigo la agoge era un jardín de infancia.

http://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_espartana

apple dijo...

Yo con mi hermana pequeña me peleaba mucho, pero cuando crecimos gracias diso la cosa ha mejorado, somos muy distintas eso si ,pero hemos llegado a buen entedimiento.

Kurai dijo...

Yo con mi hermano me llevaba fatal hasta que compré la primera consola. Desde entonces nos amamos ^^U


Pero sólo somos dos y en el fondo es fácil llevarse bien. Mi madre son 4 y entre ellos casi no se hablan, y en casa de mi padre que son 12 algunos llevan siglos sin verse. Supongo que cuanta más gente, más diferencias y tiranteces (aunque lo de pegarse ya no es tan normal, pero tal vez por tener un padre que pega los niños acaban haciendo lo que ven)

Jill dijo...

Creía que con mi hermano me llevaba mal pero después de leer esto he llegado a la conclusión de que es un sol.

La pedagogía de tu padre no la entenderé en la vida. En serio. Jamás de los jamases podré entenderla.

Y bueno, es normal parecerte a tus hermanos cuando habéis crecido en el mismo ambiente... pero no sé por qué esas semejanzas con la tuya las veo a un nivel superficial. Tú eres amor puro y una buena persona (créeme, tengo un detector de personas cabronas y contigo jamás se ha encendido). Y bueno, me han entrado ganas de partirle las patitas. xD

Loveu

Royaleconqueso dijo...

Me has encogido un poco con la entrada. Debe ser triste compartir con un hermano solamente el hecho de haber salido por la misma vagina y que encima te haya hecho la vida un poco imposible.