Seguidores de mis paranoias...

lunes, 5 de marzo de 2012

Etapa insomne finalizada

Durante toda la semana pasada debí dormir unas 10 horas en total.

No me concentraba en el trabajo. No me concentraba en clase. No me concentraba con la gente.
Y si sumamos al insomnio el dolor de tetas, de ovarios y de todo que empiezo a sentir los días previos a la visita del Monstruo Rojo...

¿PERO CÓMO PUEDO SER TAN MONO Y ACHUCHABLE?
Salía casi cada día, cansada, somnolienta. Pero era tumbarme en la cama y coger el síndrome Lemur.

Dando vueltas y vueltas. Pensando para cansar la mente y dejarla en un estado de coma perpetuo. Pero nada.
Ahí estaba yo tirando el edredón por un lado, la sábana por otro, la mantita por otro. Abrazada a la almohada. Torturándola y, por qué no, pasando el rato dándome un poco de mimitos. Total, no sabía qué hacer. Y ya estaba harta de insultarme y denigrarme por las gilipolleces que había hecho en la vida. De preguntarme por qué debía cambiar tal o cual cosa de mí, o de arrepentirme de haber dicho cosas que no debería de haber dicho jamás. De haber hecho algo o de no haberlo hecho. Vamos, haciendo la gilipollas.

Y así durante horas. Cuando por fin conseguía cerrar los ojos y volverlos a abrir alegrándome por haber dormido algo, remiraba el reloj y sólo habían pasado 20 minutos. Y otra vez a dar vueltas.

Pues así he estado 5 noches. Y no lo pasé nada bien, con lo que me gusta dormir... no entendía tal dificultad. A mí que en el pabellón me han llamado desde "la que hiberna" hasta "Bella Durmiente pensábamos que el príncipe se había perdido o caído del caballo".

Hasta el viernes que salir de fiesta tuvo un efecto sedante a la vuelta; cuando choqué contra la cama y caí rendida sobre el colchón, desnudándome a la vez que deshacía el sobre y me metí bajo el edredón.

No sé si por el calor de la noche, el cansancio semanal o porque el Monstruo apareció nada más llegar, pero dormí tan profundamente durante horas, y horas, y horas... luego salir de nuevo desde la tarde hasta la madrugada y llegó el domingo...

Ayer fue uno de los días más vagos que he tenido de toda mi vida.

Me levanté tres veces en las 12 ó 13 horas que debí permanecer despierta.
A mear dos, y cuando vino mi compañera me obligó a levantarme para hacerme un vaso de leche y lavarme los dientes, que no se podía ser tan vaga.

Me encontró como mi madre me trajo al Mundo a las 22:30h (sólo que con más pelo), hacía calor y sólo llevaba la sábana hasta la cintura. Una ristra de cojines me mantenían recostada para ver mejor el portátil (a un lado) el móvil (en otro lado), el mando de la tele, la botella de agua, un libro (El temor de un hombre sabio) y una bolsa de cacahuetes por si mis tripas se quejaban del hambre.

Parecía tetrapléjica. No podía ni hablarle, sólo podía hacerle sonidos guturales, casi agonizantes. Estuve a punto de decirle con mi más humilde mirada que por favor trajera una inyección para eutanasiarme ahí mismo. Si hubiera estado más delgada en modo costillar habría sido preocupante. La visión que tuvo de mí nada más entrar a la habitación, el cómo me miró, asustada, preocupada, triste... me miró con tal expresividad, ese cúmulo de sensaciones al ver a una chica desprovista de toda su humanidad, su viveza, su desenvoltura... cuán horrible visión.

Cuando apagué todos los aparatos caí rendida y estoy tan contenta de estar hoy en la oficina tras dormir aunque sean 5 horas seguidas...

Vaya, he mezclado un par de temas. Y los voy cortando.

Pues eso, ya estoy descansada. Ahora sólo me falta abrir el cuaderno de apuntes y pasarlos a limpio en folios...


PD: el sábado buscábamos algún sitio donde beber barato por Chueca y acabamos en Tribunal poniéndonos cerdas a chocolate y tés. De madrugada... ver pasar a los borrachos y nosotras poniéndonos en riesgo de diabetes... bien tibias... la verdad es que sólo con ver esto no necesito sexo en varias semanas ya:



4 comentarios:

apple dijo...

Que buena pinta las tartas, madre mía se me hace la boca agua

Jan Berg dijo...

Joer, Misa, te he imaginado ahí desnuda, catatónica, rodeada de aparatos electrónicos y bolsas de cacahuetes, y la verdad, más que eutanasiarte, yo creo que hubiera llamado ipso facto al 112...

Doctora Anchoa dijo...

Mmmmm.... me acabas de dar antojo de dulce. Me alegro de que hayas recuperado tu ritmo de dormir, es horrible las épocas malas de dormir poco.

Royaleconqueso dijo...

Las noches de insomnio son una jodida tortura. Y más cuando el cerebro no deja de trabajar, imposible desconectar del todo.