De ilusiones y desilusiones
Hace 3 horas
Porque no todo es lo que parece...
Misaoshi siempre fue una niña introvertida, traviesa y bastante rara. Gritaba y lloraba porque siempre le estaban molestando los rancios de sus hermanos pequeños, y los mayores también. ¿Dónde vamos a parar? Tener 7 hermanos para esto, maldita mierda...
Y a medida que fue creciendo se fue haciendo más y más introvertida, exteriorizando únicamente sus dotes para el deporte y el dibujo. También las buenas notas. Si es que era una niña inteligente y deportista a partes iguales. Una fierecilla, pero tonta como ella sola.
Según iban pasando los años, en el instituto tuvo que soportar los peores años de su vida. Empezó a tener traumas sobre su aspecto, la muerte y las agujas y la sangre que aún hoy no ha superado.
En bachillerato tuvo la maravillosa idea que quería dejar los estudios y empezar a trabajar. Y lo hizo. Pero seguía siendo una joven desaliñada e introvertida que seguía sin hablar con la gente (excepto cuando iba a entrenar atletismo con los que consideraba sus únicos amigos) y dibujando para pasar el tiempo que odiaba estar en casa.
Dos días después de cumplir 18 años hizo las pruebas para que la cogieran en el Trabajo donde está ahora y las pasó satisfactoriamente. Cuatro meses horribles en Madrid y la destinaron a Mallorca.
Tras dos años viviendo fuera de casa en un pabellón sola, se decantó por empezar a vivir un alquiler y vivir la vida y... ¡¡Qué bien le salió eso!! Con dos universitarios empezó a saborear el gusto por vivir. El gusto por querer empezar de cero su vida. El placer que le daba saberse válida y querida. Empezó a divertirse, a exteriorizar sus sentimientos. A cuidarse un poco más físicamente (odiaba y odia y odiará su aspecto toda su vida, lo sabía, lo sabe y lo sabrá) y...
....cuando por fin se dio cuenta que ya era capaz de hablar con la gente, su vergüenza no era tan palpable y que no se achantaba drásticamente ante las adversidades, decidió empezar de cero en otra comunidad, puesto la isla siempre le pareció un lugar pequeño, cerrado y... aislado. Y así es como Misaoshi llegó a Madrid un 7 de Septiembre de 2008...
Es 12 de enero. Estoy en Mallorca. Mi padre ha pedido el día libre y me lleva a la clínica para que me ingresen. Son las 8:00h a.m. y enseguida me entran en la habitación donde pasaré el postoperatorio y hacen ponerme la camisa esa horrible que deja el culo al aire y el gorrito.
Llevo más de 15 horas sin comer, entre nervios y la obligatoriedad de entrar a quirófano en ayunas, se me quita el hambre. Mi madre se está comiendo a mi lado, llorando, una bolsa de chucherías intercalando con napolitanas de chocolate y me ofrece (mi madre es diabética y no come NADA de azúcar). Le digo que sí, y me zampo todo lo que le queda. Faltan 10 minutos para que me entren a quirófano.Llega el celador y me dice si he comido algo, que tengo la boca manchada de chocolate y le digo... le digo que no ¬¬.
No tiene nada que ver, pero me recordé a la del segundo 0:19...
Ya dentro de quirófano me pongo a llorar y patalear, llamar "hijo de puta" al médico, al anestesista y a los tres ayudantes que me van a meter cosas en el oído y poner puntos...Sigo con la boca manchada de chocolate y el anestesista justo antes de pincharme me pregunta si he comido, que es muy importante y que me puedo morir. No contesto. Entonces una enfermera me dice que no les engañe que han perdido a más del 50% de los pacientes en ese mismo quirófano sólo porque habían comido antes y tenían que vaciarme.Reconozco que he comido y todo lo que he comido, se miran seriamente y me llevan a otro sitio donde me van a vaciar.
No sé por qué putas hay un espejo en el techo para ver cómo me vacían el estómago, consciente y con un tubo metido por la boca y... en el espejo me veo reflejada como Lisa Simpson (¿por qué? no lo sé). Soy amarilla y tengo cuatro dedos por mano y el pelo pincho. Sí. Soy Lisa. Y me vacían el estómago.
Me llevan a quirófano de nuevo, ya vaciada, y vuelvo a llorar y patalear cuando veo al anestesista acercarse con la vía y la bolsa de suero y lo que sea colgada de un palo con ruedas.Me pincha y, de repente, dice que hay un problema, me ha pinchado mal y cuando miro la bolsa veo que está llena de sangre.Me están vaciando las venas T_TEmpiezo a sentirme mareada y me quitan la aguja y empieza a salpicar sangre por todo por todo por todo por todo por todo por todo por todo por todo y me despierto de golpe y me quiero morir.
Nos encantó Zarkana. Se nos hizo cortísimo. La iluminación, el espectáculo, la música, todo. TODO. Fue genial. Lo pasé mal en algún momento que digo: se van a matar, pero no. Y sí, se cayó uno de los trapecistas pero no pasó nada porque ![]() |
| Excursión 3/12/2011, Valldemossa-Deià |