La Serda ha vuelto de unas cortas Vacaciones en Mallorca
Tras celebrar su 25 aniversario jugando al SingStar y al Buzz toda la noche en casa de una amiga y descubrir que con ciertas cantidades de lambrusco y ron su voz y reflejos funcionan mejor que en estado sobrio, despedirse en un japonés de sus amigos más allegados, cenar con su familia y compañeros de su padre en Inca por el aniversario de bodas de sus padres y visitando Valldemossa por última vez hasta vete tú a saber cuándo, Misaoshi ha vuelto a Madrid.
Sus vacaciones fueron cortas. Muy cortas. El tiempo no la quiso nada. Es más, se fue con la convicción que las nubes y vientos huracanados los enviaban los espíritus de los seres con quienes se portó mal en otra vida. Pobre desgraciada. Sólo pudo ir a la playa dos días. Sigue teniendo las piernas horriblemente blancas y sólo se quemó una parte de la espalda. Misaoshi es especial hasta para quemarse.
Fuentes fidedignas informan que ayer pudo haber actualizado el blog, pero estaba muy ocupada comiendo ensaimadas y de cotilleos pardos con sus compañeras de trabajo toda la mañana, y por la tarde estuvo más ocupada viendo series y quedando al salir del trabajo con un amigo hasta entrada la noche. Pero valió la pena el llegar tarde: descubrió un bar-restaurante en Moncloa barato donde hacían pizzas caseras, con billar, futbolín y dardos, oscuro y con música no mareable donde ponían cosillas para picar con las bebidas. Cerca de su trabajo. Ella es feliz con poco. Se la quiere.
Hoy podría haber actualizado por la mañana el blog, pero estaba muy ocupada hablando con sus compañeros de trabajo y buscando hoteles/hostales/casas rurales para una escapada a Ávila la semana que viene. Porque sí. Porque ella no puede quedarse en Madrid un puto fin de semana quietecita y guardando el dinero para emergencias. Maldita furcia derrochadora.
Les ha informado: su otro yo. Porque ha descubierto que es bipolar.
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