Seguidores de mis paranoias...

martes, 12 de abril de 2011

Mi polla de caramelo

No sé si lo he dicho pero... soy tia abuelastra (pensaréis que no tiene NADA que ver con el título, pero...)

Mi hermano está conviviendo con una mujer que tiene una hija de mi edad que acaba de ser madre. Esa chica se quedó embarazada por mi culpa al no haberle advertido sobre los peligros de ser la dueña de la hurona que tenía yo, puesto tenía que ir a Madrid y no podría llevármela conmigo y aceptó acogerla...


Mi huroncita Kyo se comía todos los globos, "globitos" y dulces que guardaba en los cajones de mi habitación.
Un día, por mi 21 cumpleaños, me regalaron un vibrador (eso no lo tocaba porque supongo que olía donde había estado por mucho que se lavara XD) y una polla de caramelo a tamaño real (con sus venitas y todo) entre otras cosas. Supongo que para darme placer por varios agujeros a la vez, cosa que, si os soy sincera, funcionaba a la perfección.

Al cabo de un tiempo, esa polla de caramelo que de vez en cuando sacaba para relucirla (y reducirla, para qué nos vamos a engañar), y chupaba con tanto ahínco.... DESAPARECIÓ.

Busqué mi polla de caramelo por todo. Limpié varias veces mi habitación. Malpensé de mis compañeros de piso, sobretodo de uno que no salía nunca de su cuarto excepto para hacer desaparecer el papel del cuarto de baño (that's suspicius). Y bueno, qué más puedo contar, dejé de desesperarme.

Por ese entonces tiré también varios preservativos mordisqueados, más alguno que encontré envuelto en sus heces en la jaula de habérselos comido y no haberlos digerido bien, y decidí esconderlos en el armario entre la ropa (cosa que debió funcionar porque no tengo hijos). Durante un tiempo también encontré cacas de colores, producto de comerse los globos de agua que tenía guardados en algún lugar que yo tampoco sabía cuál era pero ella era muy lista...

Descubrí su afición al dulce puesto encontraba caramelos mordisqueados pegados entre las sábanas. Adoraba las cosas de colores chillones ya que un día íba a ordenar el parchís y habían desaparecido todos los cubiletes y fichas y las iba encontrando ORDENADAS por colores debajo de la almohada, entre las mantas, en alguna esquina o cajón, etc.

Era listísima... y una grandísima hija de su putísima hurona madre.

Llegó el día de la mudanza. Me tenía que venir a Madrid y decidí hacer limpieza a saco. Entonces moví el escritorio y noté como que costaba mucho porque había un papel pegado en la madera que tocaba el suelo. Levanté un poco y entonces descubrí algo asombrosamente asqueroso y que me dieron ganas de descuartizar a mi peludo y alargado bichito que estaba mordisqueándome el tobillo, como tanto le gustaba hacer...

Mi polla tamaño real de caramelo, que en ocasiones chupaba, que guardaba y adoraba su sabor, dura, tiesa y detallada aún con todo lo que la lamí durante tantos días seguidos y no seguidos... apareció.

Cuán dolor inexpresable me causó tal descubrimiento. Mi gran polla de caramelo, destruida por los afilados dientes del bicho que ahora estaba recién encerrado en la jaula, puesto intentó proteger su valorada pieza una vez se dió cuenta que yo la descubrí. Cuántos meses, de protección silenciosa, ese bicho tuvo para con mi polla venosa y rosada, dulce y delicada, convertida agora en un pene rugoso, flácido, perdido todo el morbo y pegajoso.

Fue nuestro gran tesoro... y nuestra gran decepción, la causante de nuestra separación no física, puesto ese motivo fue el trabajo que me llevó a abandonar Mallorca por Madrid, sinó la psicológica. Nuestra amistad se terminó el día en que encontré la polla de caramelo. Su mirada de odio al encerrarla en la jaula cuando intentó arañarme mientras intentaba despegar el ya nada atractivo falo.

Entonces comprendí por qué sólo se subía encima mía cuando yo chupaba con gran esmero ese falo de fresa. Recuerdo perfectamente cómo tenía que sujetarla para que no se lanzara a chupetear conmigo (qué asco, pensaréis). Pero al descubrir mi tesoro corrompido bajo el mueble, y observar a mi hurona como con rabia y furia mordía y rascaba los barrotes para salir a proteger su ya polla a punto de ser metida en una bolsa de basura, vino a mi mente una imagen de asco indescriptible al imaginarme a mi hurona en mis horas de trabajo ahondar en el cajón y chuparla a escondidas. E, inocente de mí, llegaba por la noche de entrenar y chupaba mi dulce recompensa y ella me miraba desde la jaula con ojos vidriosos, llenos de lástima, celos y furia, por no poder poseerla ella sola y disfrutar inconmensurablemente de su glamuroso, dulce y amoroso sabor.

Desconocía yo su deseo, y mi polla robó, guardó y chupó, hasta el día que la encontré y a la basura tiré.

Me despedí de Kyo con gran lástima y algo de resquemor, y ella también, aunque ella no sabía que no volvería a verme jamás. Fui a verla una vez y guardome rencor, hasta que la besé tiernamente en la frente y ella se revolvió entre mi pecho y brazos hasta que fuertemente la abracé y ella besos húmedos y lengüetazos en el cuello me dio.

La echo de menos, pero siempre guardaré dentro de mí el odio y rabia que sentí por haberme robado mi polla de caramelo. Mi tesoro. Mi grande, dulce, delicioso, detallado y duro tesoro.


Y eso, que soy tía abuelastra porque debió morder algún globo que no debía...

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7 comentarios:

Condesa Bathory dijo...

Joder, no sabes como me recuerda a la zorra de mi coneja enana. Tengo que hablar de ella porque, al final, la he tenido que regalar.
Los animales son la leche, yo flipo con ellos.
Un saludo!
P.D: Yo necesitada de sexo y tú hablando de pollas de caramelo... ¡ay joder!

Kurai dijo...

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Son lo peor los putos bichos. Prr ha excavado un túnel dentro de un sofá (entra por debajo y sale por un cacharro de esos para apoyar los brazos) y mi madre quiere matarme por ello.

Damajessica dijo...

aqui me tienes el aeropuerto de copenague muerta de la risa, viva las huronas XD

Nuku-Nuku dijo...

Que pequeña gran hija de putin... XDDD

Jill dijo...

Si es que las pollas no hay que compartirlas, son personales e intrasferibles. xD

Pecosa dijo...

Dicen que los perros se parecen a los dueños. Por lo visto las huronas también ;)

Misaoshi dijo...

cuánta razón, Pecosa xDDDDDDd

Y yo nunca compartiría mi polla!!!