Seguidores de mis paranoias...

domingo, 3 de abril de 2011

Las crónicas de Roma (I)

Ya estoy en Madrid, capital de España, tras estar 4 días (diría 5 días, pero hoy lo hemos pasado entre los aeropuertos de Roma Fiumicino y Madrid Barajas) caminando sin parar y 4 noches, bien descansadas pero pasando un calor del copón.

Estoy más quemada que la mala de Espartacus. Me ha dado más el sol que no comprendo cómo no estoy en cama con fiebre. Estoy más roja que las naranjas italianas (sí, porque allí las naranjas son rojas... sigo sin entender por qué les llaman "naranjas", para ellos fue primero el nombre y luego el color). Me duele la vida.

La entrada promete ser larga así que la contaré por partes...

Día 30, miércoles:

Llego al aeropuerto de Madrid a por Ana, que llegaba a las 8h desde Mallorca, para desayunar juntas unas horas hasta que salga el avión que nos llevará a Roma. Ana me dice que se ha olvidado la guía de sus padres de cuando fueron a Roma en casa... no pasa nada, porque dicen que es pequeña y un plano podemos encontrarlo donde sea, aunque tenga que pagarse (pero por una vez que no miro nada contando con esa guía U_U).

En Iberia nos dicen que tenemos que hacer el chek-in en la máquina y con el número de reseva lo intentamos pero se queda bloqueada con nuestros billetes dentro. Es entonces cuando se lo decimos a un operario de Iberia y nos pregunta dónde vamos...
Ana y yo calladas.
Casi tartamudeando le digo "a Roma". Pensándolo mucho.

Ana y yo llevábamos un rato cantando la canción de Lady Gaga "ro ro ro ma ma, roma ro ma ma" y estuvimos a punto de cantársela. Al final nos mandó a un mostrador a hacer el chek-in ya que nos cargamos una máquina ¬¬.

Una vez en el aeropuerto de Roma seguimos a la gente hasta la "estazione" de ferrocarril. Le dije al tío de la "biggleteria" que quería ir en el tren de 8€ con paradas y me dijo que no existía ¬¬, que sólo existía uno de 14€ directo : PRUEBAS

Tras el gran timo nos metieron en un tren que no tiene derecho a llamarse tren, ni talgo, ni regional express ni cercanías ni ostias, eso no tenía nombre. Chirriaba como los Nazgul. Como los cerdos al desangrarlos. Qué mal rollo, además lento como él solo y... y... CARO. No nos quedó más remedio que ponernos a charlar...

-¿Dónde está el hotel? - Ana -
- No sé, saca los papeles. - Misaoshi -
- Sácalos tú.
- Tía, ¿cómo los voy a sacar si sólo llevo la riñonera y la cámara? No tengo donde guardarlos.
- Pues en el aeropuerto te los he dado a ti.
- Pero si los tenías tú.
- PERO YO TE LOS HE DADO A TI EN EL AEROPUERTO.
- PERO SI YO NO PUEDO GUARDARLOS QUE NO TENGO SITIO.
- PUES LOS TIENES TÚ.
- NO TÚ.


- Las reservas, horarios y direcciones se quedaron en el mostrador de Iberia -

Y, sin guía de viajes ni resguardos, reservas ni horarios, nada más llegar a la estación de tren de Termini (centro de Roma) un tío entró corriendo y se puso a pedir a la gente sus billetes de tren. Vi como Ana buscaba la cartera para darle nuestros resguardos y le grité: "ANA, NO SE LOS DES".... ¿y no va el tío y me grita "¿Y PER QUÉ NO? IO TREVALLO EN EL FERROCARRILE?" (como se escriba)

Me lo dice un tío con su más horrible cara de asesino, ladrón y violador de muchachitas jóvenes en vaqueros y chaqueta adidas...
Bajamos del tren (Ana con los billetes todavía en la cartera) y cuando voy a decirle a Ana que ese tío sólo quería robarle la cartera, me giro y lo veo en mi espalda...




No hemos llegado a Roma como quien dice y ya nos han timado una vez, nos damos cuenta que no tenemos horarios ni reservas y ahora me van a matar.

Por suerte nada más localizar a Ana el hombre-cara-de-asesino desapareció de nuestra vista y salimos de la estación.

Empezamos a caminar hacia la dirección del plano que mi memoria fotográfica guardó en una zona del cerebro que no sé donde está y, esquivando a los moritos que nos vendían recuerdos de una Roma que no conocemos y paraguas (llovía un poco) entramos en un ciber y pagamos 15 minutos de internet para mirar direcciones y números de reservas y los horarios del avión. Descubrí que mi mente guarda bien los planos porque estábamos a dos manzanas en línea recta del hotel. Por suerte no necesitamos la reserva impresa y bastó con los DNI,s.

Una vez dejamos las maletas y respiramos con libertad y tranquilidad, bajamos a dar una vuelta para comer, ver el Coliseo y mirar horarios para visitarlo al día siguiente: Coliseo y Foro Romano. Qué ganitas...

En línea recta desde la calle principal de al lado del hotel llegábamos al Coliseo todo recto, y de camino paramos en un restaurante que olia super bien desde fuera pero... pero.... ¿qué...?

¿Véis esto cargado? No sé si podéis apreciar la comida al aire, los ajos y pimientos secos colgando de adornos de navidad, los pósters de comida, las sillas, focos y sartenes, las calabazas, jamones podridos y trozos de carne en salazón y detrás mía había un pellejo de hurón, un cochinillo disecado y gorros de bruja por doquier. Daba puto miedo.

Y no sólo eso, estuvimos minutos y minutos sentadas viendo cómo atendía a los 4 comensales únicos que podéis apreciar en la foto. Ana me dijo que en la guía, que se la había leido, ponía que atendían muy mal y lento. Vale, gracias. Tras ver cómo el tío nos miraba y sonreía y nos esquivaba aún mirándole con mi más grande cara de indignación, atendía delicadamente a esos comensales, llegué a la conclusión que en Roma sirven de mesa en mesa desde los entrantes hasta el vino, por eso trabajan tan poco y tardan tanto en comer, porque qué haces si llegas el último de la última mesa, ¡¡llegas justo para la hora de cenar!!

Tras ignorarnos más de 20 minutos y servirles el vino mirando y preguntándoles, conversando, etc a los de la otra mesa, nos preguntó si queríamos algo de comer y le dijimos pizza:

- Lia cozzina está cerrata. - escribo como habla, no sé cómo se escribe.

¿Y no podría haber venido a preguntarnos si queríamos algo de ahí o de la cocina que estaba cerrada?

Nos levantamos y marchamos a la primera pizzería que encontráramos y conseguimos nuestro propósito.
Tras quedarnos bien llenas y con 15 y 20€ menos en la cartera y recordando una conversación de besugos:

- Perdone... ¿qué es aglio?
- Garlic.
- ¿Y garlic?
- Aglio.
- ... ¿pero es vegetal, carne,...? ¿Qué es?
- Garlic.
- ... ¿Y GARLIC?
- Aglio... ¿agggggio?
- Aaaah, ¡¡¡AJO!!! ¡¡¡AJOOOO!!!

... llegamos al Coliseo y... AMOR PURO DEL DURO.

Sí que impresiona, sí. Es precioso. Y sólo lo estábamos mirando desde fuera:

 

Lástima estropee la foto la tía de negro.


Y bueno, tras acordar levantarse muy temprano por la mañana y llegar al Coliseo a hacer cola a partir de las 8h a.m. para no comerse colas, volvimos hacia el hotel a descansar, que entre aeropuertos y la comida sólo queríamos descansar.



CONTINUARÁ...

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5 comentarios:

Damajessica dijo...

ajo tia eso a lo que huele españa segun la estupida de la space pija :D

Condesa Bathory dijo...

joder pero te lo has pasado bien y tienes mil anécdotas. Un saludo

Jill dijo...

Por el post intuyo que reír os habéis reído un rato. xD

Doctora Anchoa dijo...

¡¡¡Ataque total y fulminante de envidia!!! Yo quiero ir, yo quiero ir, yo quieroooooooo... Me voy a hablar con mi jefe, ahora vuelvo (o no) XD.

Kurai dijo...

Me encanta tu forma de contar las cosas xDD

Voy a la segunda parte =D!