Seguidores de mis paranoias...

lunes, 31 de enero de 2011

Como mantequilla untada sobre demasiado pan

Así me siento.

Como si no llegara a hacer nada del todo. Como que no llego al final. Se me queda grande. Lo paso mal, ¿sabéis? No puedo con mi alma. Lo intento. Me esfuerzo mucho: 4 y hasta 5 veces al día. No lo niego. Pienso mucho en ello y aún así me sigue doliendo. Lo siento tanto que escuece del roce. El ruido que genera. La angustia. Los nervios. La pena y la tragedia se ciernen sobre mí. La rabia. Pierdo la razón de mi existencia.


Hablo, cómo no, de mi estómago y la comida que en él deposito para digerir. Del hambre que siento contínuamente.

No paro de comer y ... y... sigo teniendo hambre. No estoy embarazada y no debería comer por dos. Pero lo sigo haciendo. Creo que sólo sucede este fenómeno cuando te propones comer bien y sano y haces ejercicio no-contínuo (me cuesta al princpio). Cuando necesitas quitarte 10kg para bajar del sobrepeso al "límite de lo normal" haciendo sólo cosas sanas y volver a ser una atleta como antes.

La vida no está hecha para volver al pasado. Los años pasan factura. Y lo dice una vieja de 24 años ¬¬.

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8 comentarios:

maroche dijo...

El azúcar es una droga muy cabrona: da satisfacción instantánea y pasas un monazo malísimo y durante mucho tiempo. Y por lo que cuentas es una de tus drogas preferidas: chocolates, galletas, chuches, comida prefabricada y preparada, están llenos de hidratos de carbono (hidrocarburos, decía mi hermana) y azúcares que hacen que te sientas bien instantáneamente y al poco rato tu cuerpo pida más.
Por otro lado, bienvenida al club de las mujeres con metabolismo super-eficiente y ahorrativo, "abuela" de 24
;-)

Misaoshi dijo...

Pues lo más seguro sea mono de eso, porque ayer me tuve que comer en el autobús una bolsa de regalices para saciar esa gula que no terminaba. Y estoy fatal. ¡¡¡¡Lo necesito!!!! Le doy pocas veces, pero cuando le doy: lo lleno del todo.
Es que ayer lo estaba pasando mal en el autobús, y cuando hizo la parada NECESITABA comprar chucherías y ya ves... como una cerda (aunque sólo fuera 1€, eran regalices a 0.05€). Y ahora en la oficina igual U_U

Mal, Misaoshi. Mal.

Doctora Anchoa dijo...

Dejar de comer dulce es durísimo. Yo estuve siguiendo una súper-dieta durante cinco meses en los que sólo tomaba el azúcar que me echaba al café, y lo pasé fatal; lo echaba mucho más de menos que a las grasas. Ays, por qué lo rico tiene que ser tan poco sano...

dijo...

También las pastillas provocan ansiedad de comer, a mí me pasa , en parte por eso engordé tanto, pero te aseguro, que si sigues con la dieta, tu estómago se acostumbrará a comer menos, es sólo un pequeño esfuerzo que tienes que hacer al principio. Es muy chungo pero se consigue :P
Y aunque no lo parezca, las mandarinas son una fruta que llena mucho, es lo que como yo cuando me da la gula. Son dulces, y no engordan.

Aunque ya sabemos que lo que más rico está, es lo que tiene más grasa, cosas de la vida...
T__T
Ánimos Serda, que tú puedes!

Malkev Malkavian dijo...

No es por nada, pero el primer párrafo esta lleno de sexualidad. xD

De todas formas, no te rindas, piensa en lo que te espera al final, eso por lo que luchas. Si no hay acción no hay reacción.

Te apoyamos guarri!

maroche dijo...

En realidad todos los apetitos, incluso el sexual y el alimenticio, se originan en la misma zona del cerebro. ;-)
Cambia los dulces por fruta, aunque sea fruta desecada: orejones, ciruelas, pasas... son igual que golosinas, pero su fructosa en mucho más fácil de digerir y tienen mucha más fibra. Yo solía tener manzanas en el cajón del despacho. Te la vas comiendo a gajos, con piel y todo, y son de lo más entretenidas: sacian, cuestan de masticar y no engordan nada. Por no hablar de las uvas sin pepitas: igualito que gominolas.
Y recuerda: si haces ejercicio, puedes comer de todo.
Esto último es para que te animes, jeje

Jill dijo...

Oye so mala persona, que yo tengo 25 añazos. ¬¬
Tú al menos en las encuestas sigues estando en la franja previa a los 25 años, yo hoy he tenido que rellenar una y estaba en la franja de los 25 a los 34 años... Eso sí que duele.

Mmm, lo que puedes hacer en vez de matarte de hambre es comer de primero sopas y purés. Las sopas son bajísimas en calorías y llenan mucho, así que el segundo plato podrás comer lo que quieras pero, al estar más llena, comerás menos de ello.

Creo que haré un post sobre mis hábitos alimenticios. xD

Misaoshi dijo...

Gracias por el consejo :)