Seguidores de mis paranoias...

domingo, 5 de diciembre de 2010

"Yo soy su hermana: tu tía. María"

Esta historia comienza hace 9 años, en Nochevieja.

Toda la calle salió fuera para ver los fuegos artificiales y los petardos que los vecinos tiraban. Charlamos, reímos y jugamos. Incluso conocimos a la novia de mi vecino y hubo muy buen rollito. Demasiado buen rollito, digamos... entre uno de mis hermanos y ella...

Un mes más tarde mi hermano y ella estaban juntos. Mi vecino y su familia ya no dirigían ni la palabra ni la mirada a nadie de mi familia.

Hasta ahí lo sencillo, lo normal, incluso lo bonito, diría yo. No hay mal que por bien no venga a no ser... que mi hermano y su novia nos dijeran que ella estaba embarazada y se iban a ir a Ourense a vivir.

Todo era una historia de príncipes y princesas, hubo despedida en una pizzería y todo, nuestra familia y amigos, para darles la enhorabuena y suerte a la pareja, que se aventuraban a vivir como padres con la familia de ella, entre Ourense y Portugal.

Fue genial hasta que, unos poquitos meses más tarde, mi hermano apareció en casa con sus maletas. La había dejado, embarazada y con su madre, en su pueblo.
Se desentendió de su ex-novia y de su hijo, al que tachaba de no suyo, porque era muy raro que en menos de dos semanas ella le dijera que estaba embarazada cuando hubo una relación doble por parte de ella los primeros días de relación con mi vecino. Se rumoreaba incluso que era imposible que fuera de mi vecino porque era estéril y demás cosas del destino y tal que no vienen al caso pero que así entenderíais por qué mi hermano actuó de tal manera y de las cosas que así acaecieron.

Pasaron meses y recibíamos las primeras llamadas del nacimiento. Cartas con fotos. Llamadas que él colgaba enfadado o decía "no estoy" y cartas que no fueron respondidas... exceptuando una que mis hermanas y yo le mandamos (la cogimos a escondidas, él las guardaba pero descubrieron dónde y las leímos xD) diciéndole que para cualquier cosa que necesitara estábamos ahí.

Me mudé a Madrid y le envié a la madre un mensaje que me encontraba en la Península y que me llamara si necesitaba algo.

Dos años más tarde: éste año, gracias al facebook y que la gente pone sus apellidos reales y deja el perfil abierto a búsquedas, la madre dio con mi hermana pequeña. Así empezó a sacar información y consiguió localizar a mi hermano, pasarse mails y... ver la imagen del hijo que renegó durante 9 años idéntico a él de pequeño: ya no había duda de quién era el padre.

Le envió una nintendo XL, besos y la promesa que en breve iría a visitarle.

Y ahí entro yo. La que coincidía el puente de la Inmaculada en Ponferrada y Sergio, se aventuraron a conocerles al mismo tiempo, y también intentar que la incomodez de las parejas (la madre y su novio, mi hermano y su novia) fuera menos palpable.

Nos encontramos en el pueblo de la madre en Ourense tras una hora y media de camino en coche (rodeados de paisajes bucólicos y pastoriles, montañas nevadas y, desgraciadamente, miradores en los que no se podía aparcar por la nieve y me quedé sin esas fotos de postales nevadas), donde mi hermano y su novia se alojaban y enseguida nos dirigimos a su casa.

Nos dió la bienvenida la abuela del niño, nerviosa, sorprendida y supongo que triste también.Al entrar al salón el niño se abalanzó contra su padre, ahogándole con un fuerte abrazo, sonrojado, nervioso y al borde del llanto. No llegué a ver a la madre y su novio hasta que el niño se soltó. Realmente nadie vio nada más que esa tierna escena de un niño abrazando a su verdadero padre después de 9 años.

Empezaron las presentaciones.

"Soy la mujer de tu padre"
"Yo soy Sergio" (la verdad es que me hace gracia que siempre sea "él" XD)
Saludé primero a la madre e intercambié un par de expresiones de sorpresa por el cambio físico estos años (era una niña de 15 años). Y llegó el turno de... ¡¡mi sobrino!!: "Yo soy su hermana: tu tía. María".

Esa frase de presentación me salió sola, del tirón. No sabía si el niño me miraría raro o me daría un abracito o se sentiría incómodo o se abalanzaría como con mi hermano.

Al terminar mi frase me sonrió y se me colgó del cuello propinándome un abrazo que me hizo sentir extraña. De repente, un niño que no conozco, es mi sobrino. Mi hermano es padre y todos los que hay en esa casa somos familia.

No me molestó en absoluto, me sorprendí. El niño es muy cariñoso. Está todo el rato sonriendo y es muy nervioso también.

No hablaré de la madre, porque sólo sé que lo pasó muy mal el día de ayer. Sobretodo el tener que decir "este es tu padre, tu padre tal, tu padre cual" 9 años más tarde, disimulando todo ese tiempo que él nunca quiso saber nada de ellos...

Entendí cómo se sentían todos los demás también:

- Mi hermano estaba feliz porque tenía un hijo (con su novia no puede).
- La novia de mi hermano estaba nerviosa e incómoda por las circunstancias que la llevaron allí que no detallaré.
- El novio de la madre estaba como en otro mundo, deseando participar en las conversaciones y mirando de fortalecer a su novia en un momento tan duro como ese reencuentro. Nos cayó fenomenalmente, no me equivocaré, a todos.
Desde el principio Sergio y yo estuvimos conversando y riendo con la madre y su novio, mientras mi hermano y la suya hablaban y veían fotos con el niño de la infancia que se perdió.

Me pregunto cómo de incómodo hubiera sido el no haber ido Sergio y yo, y estar ellos cuatro solos, que en ningún momento, el tiempo que estuvimos nosotros dos, cruzaron más palabras que formalismos y miradas de "tierra trágame".

Después de comer y el postre (¡ensaimada de chocolate!), nos fuimos a Portugal a dar un paseo. Sergio y yo fuimos un rato y nos volvimos pronto (¡¡he estado en Portugal!!), dejando a las dos parejas, al niño y a la abuela, y estoy deseando llamar a la novia de mi hermano para saber cómo se encuentra y si ocurrió algo fuera de "lo normal" (ayer nada fue normal, ya digo).

Me despedí de la madre con un "hasta pronto", prometiéndole que iría en Navidad. Me gustaría hablar con ella porque ayer, por las circunstancias, no pudimos. Se la veía muy mal y tenía ganas de saber no sólo lo mal que lo ha pasado estos años. No todo lo que sucede en la vida es malo, y más con un hijo tan sonriente y cariñoso, una madre tan protectora y un novio tan sensible (según cómo lo describían) al lado.

Ahora... necesito ideas para regalarle algo a mi sobrino de 9 años (¡¡tengo un sobrino!!) en Navidad.

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5 comentarios:

Janton dijo...

Puff... Hay partes de esa historia que me han recordado tanto a la mía propia... Que se me ha puesto hasta mal cuerpo y todo.

Respecto al regalo, sinceramente, pregúntale, al chaval o a su madre, qué es lo que quiere, es el único modo de no equivocarse. Mi hijo acaba de cumplir diez años, y no sería capaz de acertar nunca si su tía, hermana de mi ex, no me pasara la información confidencial...

Malkev Malkavian dijo...

Deu meu! Eso es una peli dramon! Increíble, y la verdad, perece que muy bien afrontado, no todo el tiempo, aunque parece que si finalmente.

Respecto al regalo, 9 años... depende del niño, le puede gustar cualquier cosa, a esa edad empiezan a tener los gustos mas definidos, y puede ser desde algún tipo de deporte a la frikada mas gorda. Como bien han dicho, pregunta y acertaras.

Kurai dijo...

A la mayoría de los niños les gustan los videojuegos =)

Qué historia tan bonita y triste... T-T

Pecosa dijo...

¡Oh! ¡Qué momentazo! Desde luego, podrías escribir un libro de vivencias familiares. Te harías de oro.

Respecto al regalo, yo lo consultaría con la madre. Que te diga qué le gusta, qué le puede hacer ilusión. Así lo aciertas seguro y a ojos de tu sobri eres la nueva tía guay y enrollada.

Damajessica dijo...

mi amadisima go mi nam es tia¡¡ felicidades, bienvenida a mi mundo, cuando quieras quedamos para comprarle algo a tu sobrino por navidad :)