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jueves, 5 de agosto de 2010

De cómo una ecografía mamaria despertó mi placer sexual

Antes de todo, lo siento mucho, bloggeros, porque estos días he leido doscientos blogs y no he podido comentar en casi ninguno puesto la cuenta blogger la tengo censurada en el único sitio donde puedo meterme en internet. Tampoco he podido actualizar, como habéis podido comprobar. No sé cuánto durará esto.



Ayer fui al médico. Bueno. Al médico no. A hacerme una ecografía mamaria.

No estaba nerviosa. Enseñar mis tetas a médicos o gente desconocida en la playa no me importa lo más mínimo. Así que me quité la parte de arriba y bueno, me tapé un poco porque la auxiliar abría la puerta cada 2x3 de par en par mostrándome el pasillo central (intimidad ante todo) y pasaban no sólo enfermeros, sinó también pacientes y viejos verdes que, pienso, venían cada semana a hacerse radiografías a otras salas de rayos o ecografías o yo que sé, y sabían lo que había porque los dos que coincidieron mientras yo reposaba en tetas en la camilla no dejaban de mirar fijamente con cara de curiosidad hacia la puerta que se abría y la/el que esperaba dentro mostrando alguna parte de su cuerpo.

Al rato vino el ¿enfermero? a explorarme el pecho y bueno, lo típico:

- ¿Te han hecho esto alguna vez?
- No.
- ¿Es sólo la primera revisión?
- Sí.
- Bien, pues este será completito.

Primero me embadurnó de gel. Y luego empezó lo verdaderamente incómodo.

Me apretaba y repetía los movimientos rítmicos y rápidos rectos y en círculos, en todos los lugares donde, en mis momentos de calentón con los pocos chicos con los que he estado, siempre he sido muy estricta en cómo debían hacerlo puesto es la parte más sensible de mi cuerpo. He estado años instruyendo a los hombres a tratar mis pechos con cuidado, puesto el más mínimo roce me hace estremecer, para que venga un ¿enfermero? con una pluma digna del más reconocedor de su homosexualidad, pasando ese trozo de plástico o metal o lo que fuere de una manera sin el menor atisbo de cuidado y haciéndome estremecer en cada milímetro del recorrido.

Como era muy incómodo y el estremecimiento muy intenso, intentaba cambiar la cara cada vez que ese cacharro rozaba mis pezoneras. En vez de mirar el cacharro recorriendo mi pecho, empecé a mirar la pantalla, mal hecho, porque la sorpresa estaba servida. El mínimo roce me obligaba a mirar con una cara de ASCO al ¿enfermero? que haría vomitar al más mortal de los homosexuales, heterosexuales y bisexuales del mundo entero. Todo por intentar disimular mi estremecimiento físico que me hacía mover las piernas de lado a lado de la camilla esperando con impaciencia a mi binomio que viniera de Ponferrada a terminar lo que ese joven y antimórbico ¿enfermero? había comenzado.

Y bueno, hasta ahí mi primera experiencia con las ecografías mamarias.

Espero que no me hagan hacer más hasta el año que viene y, por supuesto, cambiaré de hospital, no por el ¿enfermero? ni la poca intimidad ni nada de eso, fueron muy amables los que atendían, pero es que me pilla lejos el puto hospital teniendo uno a dos calles del curro.



Y bueno, en otro orden de cosas, este fin de semana pasado estuve en Valencia con H@n, este fin de semana (hoy) iré a Ponferrada y el fin de semana que viene volveré a Valencia a compartir días con H@n de nuevo, Jill y su novio que vienen de Mallorca. No dudo que será divertido (y cansado, ¡¡o eso espero!!).


Para finalizar... os diré que ya he leido 3 de los libros que había comprado para todo el mes. Y estamos a día 5...
Ya estoy buscando nuevos títulos para leer a partir del día 15 ¬¬

.

10 comentarios:

Lauri dijo...

dios! me acabas de meter miedo para cuando tenga que hacerme una ecografia de esas! mi madre siempre me ha dicho que es porque te las espachurran, pero nunca me he hecho ninguna...

Arald dijo...

Jajaja muy bueno xD

En estos momentos pienso en que soy un tío y en los tactos rectales...

Quiero morir antes de que eso ocurra...

Misaoshi dijo...

Eso es una mamografía, que te las espachurran en una máquina y tal.

Una ecografía es pasarte un cacharro por las tetas o la barriga y hacerte "fotos". Vamos, lo que utilizan con las embarazadas o la ginecóloga para comprobar el útero en las revisiones. No duele, pero a mí me parece muy incómodo.

El Zorrocloco dijo...

Te ha puesto un gaaaayer, te ha puesto un gaaaaayer (8)

XDDD

Kurai dijo...

A mí me hicieron un montón de ecografías en la zona del pecho cuando era pequeña, pero no tenía tetillas =P


Jajaja, qué ganas de acompañar a Arald al médico el día de la revisión de la próstata (o lo que sea) que te tienen que palpar el ojete =D

Damajessica dijo...

jajaj me encanta este tipo de entradas, mis revisiones medicas son mas bien del tipo tu cubito es mas corto etc(totalmente es cierto),pues podrias leer por ejemplo el juego de ender o dune creo que te gustarian :)

Carcayú dijo...

"Enseñar mis tetas a médicos o gente desconocida en la playa no me importa lo más mínimo."
¡Mierda! ¡Me equivoqué de carrera! ¿Si te veo en la playa puedo fingir que no te conozco?

maroche dijo...

jo, si es que algunos se piensan que las tetas van a rosca... Mi Juli el otro día cuando le dije que me iba a operar, me preguntó "¿te vas a poner más tetas?" y yo "No, ya tengo dos" y me contesta "Pues ponte dos más, detrás, pa cuando me des la espalda en la cama!!".
Tengo una historia un poco larga sobre hospitales... te mando mensaje, jejeje.
:-)))

Pecosa dijo...

Las ecografías en las tetas son un coñazo. Ahora, el momento cúspide es cuando te dicen: "ya está, ya te puedes limpiar", y coges papel y te lo restriegas para sacarte todo el gel ése... Es todo muy porno.

Damajessica dijo...

gracias por la doble felicitación,actualizaaaaaa¡¡ :P bss