Oh, Madrid. Tiene edificios hermosos. Parques enormes y llenos de césped en el que poder descansar. Tiene gente de todas partes del Mundo y... huele a humo. La gente va a su bola. Es una ciudad, saludar a alguien conocido por la calle puede llegar a ser misión imposible. Hay demasiada gente y es inhumano. Caerte no provoca risas, sinó ignorancia. Que te roben no provoca rechazo, lástima y apiadamiento, sinó huida y placer por no ser a uno mismo al que le ha sucedido.
Alejarse de los demás, porque hay demasiados.
Eso, a mi parecer, es un problema.
¿Cuántas veces te quedas con las ganas de comentar lo asqueroso que es algo con la mujer que tienes sentada al lado del metro-autobús? ¿O lo bonito que ha quedado algo tras meses de obras? ¿O lo que jode que hayan quitado los bancos en Plaza Callao mientras buscas una sombra inexistente donde sentarte para descansar tras una caminata bajo ese sol ardiente y calor seco -en el suelo-? ¿O que no haya fuentes en todo el centro de Madrid, obligándote a entrar a un bar a pedir un refresco porque no te ofrecen un vaso de agua?
En Madrid, en dos años, habré hablado con una anciana en la parada del autobús para decirle que la línea 39 acaba de pasar, tras verla impaciente. Y la única respuesta que recibí fue un: oh, vaya, gracias joven.
Si no preguntas, no se habla.
En el autobús camino de Ponferrada me quejé una vez que un hombre no parara de hablarme durante todo el camino (era muy rarito y preguntaba cosas muy extrañas). Pero creo que fue la primera vez que alguien me habló sin que yo le preguntara la hora o si pasa por ahí tal línea de bus o dónde está el supermercado más cercano. Ahora lo pienso y me arrepiento de haber rechazado cada punto de su conversación para... mirar el paisaje e ir a mi bola (antes no tenía mp3 y siempre se me olvidaban los libros). ¿Qué diferencia había entre esa gente y yo?. Es más, aprovecho la oportunidad cuando alguien me dirije la palabra.
Ayer.
Ayer salí corriendo del metro. Venía del trabajo (iba vestida con la ropa de deporte y deportivas porque había ido al gimnasio también), y de repente noto que alguien me toca el brazo mientras subo las escaleras bastante rápido.
- ¿Qué? ¿A correr?
- ¿..........? Nooo... bueno, vengo de allí, no más por hoy.... ¿?
- Aaaah, ¿haces carreras populares?
- ..... No... bueno en Mallorca sí pero aquí no (no sabía qué contestar, todo era muy... raro).
- Ah, bueno, es que la mochila que llevas la regalaron hace un par de semanas en una carrera popular.
- Jajajajaja no, es de la maratón de Palma, soy juez de atletismo allí.
- ¿Aquí no?
- No, y tampoco tengo tiempo.
- Yo ahora estoy lesionado, me hice daño entrenando, me doy mucha caña.
- Hay que cuidarse hombre.
- Jajajajaja bueno, que vaya todo bien, hasta luego.
- Hasta luego gracias :D
Cuando se despidió de mí, dejé de correr.
Llevábamos corriendo todos los pasillos y escaleras hasta que salimos a la calle.
Me pareció un momento bastante cómico y a la vez humano. Alguien me había hablado sin haberle preguntado y hablamos de algo que me gusta: correr, atletismo, carreras... fue breve pero intenso, agradable y también de agradecer.Me hizo recordar el paseo que dimos Sergio y yo el último domingo que nos vimos. Unos 8km paseando a Aika (la perrita de la Sergio) por Camponaraya y Fuentesnuevas recorriendo parte del Camino de Santiago.
La gente te miraba y te saludaba. Sonreía. Miraba a Aika y decía: "Qué perro más guapo". Te saludaban hasta con la mano. En español. "Hola", extranjeros con acento que sólo debían saber lo básico para moverse por España.
Todavía hay gente que saluda. También saludan los ancianos que te cruzas en los pueblos. Parece que los saludos se reservan exclusivamente a los pueblos, a los ancianos y a los niños estúpidos graciosillos que te hacen calvos desde el autobús escolar (y esos también escasean).
No hay más saludos que los "interesados" o los que haces a tus compañeros al llegar y despedirte del trabajo por educación. No existen apenas ya los saludos por saludar. Por ver a alguien desconocido y decir: "estás ahí, te he visto, no eres invisible".
No hay nada que odie más que lo que hace una compañera de pabellón, de mi mismo pasillo... de la puerta de al lado; que me la cruce cada 2x3 y no me haya saludado más que una vez y porque dije: "HOLA" bien alto para que se diera cuenta que era la cuarta vez que intentaba que me devolviera el saludo.
Me parece de tan mal gusto saludar a alguien y que te ignore. Somos compañeras. Vivimos puerta con puerta, bajo el mismo techo. Ni en el pabellón ni en el trabajo. Odio a la gente que te trata como si no existieras.
¿Qué pierdes por saludar a alguien? En Madrid también me siento sola por eso. No tengo conocidos a los que cruzarme por la calle y saludar, cosa que en Palma me sucedía casi cada vez que pisaba la acera o pasaba por Plaza España. Aquí, no soy nadie. Doy gracias que existe gente que te recuerda, muy de vez en cuando, que todavía sigues ahí.
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9 Coments a la Serda!:
Yo no me doy cuenta y acabo saludando a la gente por los pasillos del edificio donde estudio. Es una manía. A veces saludo o sonrío a gente que me odia sin querer... es como un acto reflejo, "cara conocida, pues saludo o sonrío". Eso si, por la calle aún no lo hago ^^U.
Lo poco que estuve con Arald en Madrid la otra mañana, nos gustó bastante el trato con el público que te dan en los comercios, la gente es mucho más amable que aquí, por lo menos los sitios en los que estuvimos. Pero claro, es su trabajo...
Me estoy yendo por las ramas, es que acabo de salir del examen de programación y aún estoy en shock, aún no sé si me ha ido bien o mal.
Saludos ^^
Tia! He estado apunto de ir oy a Madrid, a pasar el dia!
Ten claro que si hubiera ido hoy ni hubieras ido al gimnasio ni nada! =P
Un besote!
POr cierto, parte del camino de santiago?¿?¿' arg! la envidia me corroe =P
Creo que le voy a decir a Julián que te llame y quede contigo para dar una vuelta. Conocerás la sensación contraria: ir como el Papa o la familia-real, saludando con la manita de forma oscilante y continua, porque no te puedes parar a hablar con todos los que le saludan, y , de vez en cuando, bajar del vehículo oficial y saludar a unos cuantos, jajaja.
En cuanto vaya a Madrid, te aviso y lo podrás comprobar. Ya verás. ;-)
Pues en el pueblo donde yo estoy ahora son unos cansinos, todo el mundo te saluda y a veces te paran y te dan dos besos... yo que me he criado toda la vida en la capital se me hace super raro, yo era como lo que tu describes de madrid, yo iba a mi bola todo el dia, pero aqui, ya me estoy acostumbrando a saludar o ha hacer el gestito con la cabeza, que espero que sea un gesto internacional y que no me tomen por tonta...
Aquí en Barcelona es algo parecido, aunque sí que hay zonas que son más de barrio y la gente se saluda y tal.
Donde yo vivo por ejemplo es bastante barrio, pero los vecinos no me saludan. No por nada, es que son así de rancios. Si te los cruzas por la calle y no saludas tú, ellos ni mú.
Te entiendo! Lo peor es cuando ni te devuelven el saludo.
Besos.
Es lo malo de las grandes ciudades, que todo es más inhumano. Pero bueno, ten por seguro que la gente te recuerda ;) así que no te sientas sola ^^
Besos!
Como dice Pecosa depende mucho de la zona, mi barrio es muy residencial así que mucha gente se conoce y se saluda. Yo si me cruzo con gente en el portal saludo, aunque no sepa quiénes son. Y si reconozco un vecino por la calle también. Lo peor es eso, cuando no te responden a ti (como la mujer del portero, joder qué mujer más seca).
En el Camino de Santiago todo el mundo se saludaba con un "Buen Camino", daba mucho buen rollo. Y de vez en cuando al coincidir en algún sitio te ponías a hablar con desconocidos sobre de dónde habían salido, qué tal les iba y esas cosas. Pero también había gente que no te contestaba, así que y ano sabías muchas veces si saludar o no...
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