Seguidores de mis paranoias...

jueves 25 de marzo de 2010

El Facebook nos matará a todos

Sí, esa es la conclusión que hace tiempo saqué y ayer quedó confirmada por Ángel Martín.

Un monólogo entretenido, irónico y desestresante. Gracias, Ángel.


Pero no sólo el facebook... también la juventud ignorante y gilipollas:

Lástima cuando fuimos a cenar al Burgrer Queens, hubieran tres subnormales en un intento de cantar y sólo salían berridos, en la planta superior, dónde sólo habían tres mesas ocupadas: esos subnormales, una pareja, y nosotras (La vecina de al lado y yo).

Nos dieron la cena. No pudimos terminarla porque nos daba puto asco. La tía no dejaba de gritar: "porque yo si quiero chupar una polla..." "porque yo veo niños chupando chupetes, viejas chupando la dentadura, en verano los helados, yo quiero chupar pollas", "porque me da igual que coman pollo al lado, yo chupo pollas". GRITANDO. E intentando cantar. Haciendo berridos operísticos. Provocando arcadas a los de alrededor. Los chabales riéndole las gracias. La tía gritando y mirando alrededor a ver quién le miraba (¿intento de llamar la atención?) Yo sólo miré una vez, para quedarme con su puta cara, y ella estaba buscando ojos que la observaran para volver con sus odas a la aberración. Era todo gritos. Hacía vibrar la sala y los estómagos de alrededor.

No sé cómo describir esos estridentes gritos para que, alguien como yo, que habla alto porque es mediosorda y la lía cuando puede (en plan frikadas, sin molestar ni meterme con nadie), me asqueara. Era espeluznante, denigrante y asquerosamente vomitivo. La típica tía que le darán un día una paliza y se preguntará por qué, si ella no ha hecho nunca nada malo. Además, gritaba que los tíos le decían que era "Casi Perfecta" y ella no, que ella era perfecta. La perfecta gilipollas subnormal. Claro. Y los tíos dándole la razón. Riéndole absolutamente todo y haciéndole la ola.

Qué puto asco. Y justo cuando nos levantamos, con la cena a medio camino entre la tráquea y la garganta en dirección contraria del asco, se levantan y se preparan para marchar.

Lo peor es que no tenían nada en la mesa. Sólo habían ido allí a refugiarse de la lluvia.

Qué fácil es que un buen día cambie a una puta mierda por culpa de unos subnormales que, seguro, de haberles dicho algo, encima te hubieran pegado una paliza.
Da mucho asco.


PD: que yo soy la primera que habla de sexo, pero lo pongo en el blog o lo hablo más bajo, no voy gritando ni metiéndome y vacilando a la gente gritándolo a los 4 vientos. Ni amenazo en voz alta el "a mí qué me importa que me oigan, que se metan en sus cosas, y que me digan algo ya verás". Y las guarradas súbitas las guardo para el blog de Las Cosas Gordas, no para una cena en el Brurgrer.

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1 Coments a la Serda!:

Pecosa dijo...

Dime animal, pero eso pasa porque no les han dado un par de hostias a tiempo. Porque eso no es hablar de sexo, eso es ser una choni verdulera. Y luego seguro que come menos pollas que la Hermana Camino (mi profe de castellano de la EGB).