
Envidio a las mujeres que lo máximo que han soportado es aprender a convivir con las mujeres de su propia familia. Envidio a las mujeres que les ha tocado vivir en un pabellón con doce maniáticas de la limpieza.
Cuando empecé a vivir en Madrid, mi compañera de habitación me advirtió que recogiera los pelos en la ducha, que usara la escobilla después de hacer mis necesidades, que si caía agua al suelo que la fregara, no dejara nada sucio en la cocina, recoger los pelos del suelo al peinarme... Por respeto, porque convivimos con más chicas. Eso se entiende.
Me duchaba, me depilaba y demás cosas de chicas en el baño. Recogía y limpiaba todo lo que ensuciaba. Por respeto.
En la habitación recogía, barría, en mi vida he sido más limpia y, exceptuando el interior del armario (mi ropa arrugada me mola), no he sido jamás tan ordenada durante tanto tiempo seguido.
Friego el suelo cuando caen las gotas de la ropa que dejo a secar. Igual en la cocina con los cacharros o si tiro agua al fregar o aceite al cocinar.
Luego me sorprendía los primeros días de ver carteles de: "recoged vuestros malditos pelos" o "estoy harta de limpiar vuestra mierda", que había colgados por el baño. "Cerrad la puerta por las noches","Sacad la basura que la cocina apesta", "Tirad las compresas a la basura que para eso está", y un largo etcétera de órdenes que me hacía gracia leerlas y me tentaba la idea de hacerles fotografías y colgarlas para vuestro deleite.
Pero no... luego son los chicos que no tiran de la cadena ni utilizan escobilla, ni cierran la tapa (todavía no la he visto bajada en nuestro baño), ni friegan los platos ni el suelo ni leches.
En mi vida he limpiado más mierda ajena, por vergüenza que la siguiente que entre me vea salir y piense que he sido yo. ¿Por qué coño tengo que avergonzarme de algo que no he hecho? Es que ya está bien.
A las dos semanas me ví envuelta en mierda en la ducha. El agua no salía por el desagüe y tuve que meter la mano entre toda esa masa peluda para sacar un matojo de cabellos unidos a la capucha de una maquinilla de afeitar que se había quedado atrapada entre los hierros.
Por no hablar de los fines de semana y las consecuencias de algunas malas borracheras y sus consiguientes resacas... restos de mierda y vómito por los rincones.
La cocina a veces no hay quién camine de lo pegajoso que está el suelo. Ni cocine ni pose los platos del aceite que tienen las mesas. Ni quien friegue de los cacharros que alguna deja.
¿Por qué nunca encontramos a la culpable? ¿Por qué sólo encontramos a la que limpia y acto seguido pensamos: es ella? No se limpia por miedo que piensen que la guarra asquerosa es una misma, y la culpable se ríe a escondidas de nosotras por sumergirnos en su mierda.
¿Dónde está? ¿A qué hora se ducha? ¿Cuándo cocina? ¿Seguro que es de nuestro pasillo?
Dudas sin responder.
Pero... ¿sabéis lo peor?
Que no sólo tengo que convivir con una guarra con el síndrome de
Wally, sinó que en el trabajo me pasa lo mismo.
Una vez ví restos de vello púbico en la taza del váter y no le quise dar importancia por muy asqueroso que fuera, pensé inocentemente que alguna tendría pérdidas capilares en esa zona, o se había arrascado arrancándose medio coño ahí.
No suelo ir al baño por las tardes porque la meera me entra justo antes de ir a comer, así que sólo entro a las 13.00h y no lo suelo pisar más.
Una tarde, la limpiadora de nuestro pasillo entró en mi oficina y me empezó a contar que esa tarde se iba a un centro de belleza a depilarse. Me importaba una mierda, sinceramente, y tampoco sabía a cuento de qué demonios me lo estaba contando. Pero la mirada de asco que me lanzaba debía decirme algo que yo no comprendía.
Ayer en el médico "intento frustrado de House", me dijo que tenía que beberme dos litros o más de agua al día, y obediente de mí, a ver si eso también me cura los mocos, le hago caso. Así que en mi vida había pisado tanto el baño. Ayer me bebí un litro a lo largo de la tarde y antes de dormir y esta mañana lo menos llevo litro y medio entre zumo y agua.
Y entonces lo he descubierto:
Hay una puerca que no tiene otra cosa que hacer que venir sobre las 15.00h a afeitarse su maldito pubis en el baño que a esa hora sólo yo puedo utilizar.
Sé que ha sido a esa hora porque después de comer he ido, debían ser las dos y media, repitiendo la acción a las cuatro.
Era tan asqueroso que me he tenido que ir casi a vomitar al baño de los hombres. He terminado por orinar allí, esa mierda si que no pienso limpiarla. Que piensen las limpiadoras lo que quieran. Soy vergonzosa, pero no imbécil ni masoca.
La próxima vez colgaré un cartel. Necesito ideas.
.