Seguidores de mis paranoias...

jueves, 17 de enero de 2019

Cómo destetar a los dos años y no sentirte una mierda de madre

Cuando el bebé cumple dos años se transforma en algo extraño: hace mil cosas y a la vez te necesita como el respirar. Y si a eso le sumamos que lo que  más le calma en la vida es TOMAR TETA, pues tenemos a un bebé ultra demandante de teta, cual recién nacido, que se enfada y muestra su rabia, ira y frustración con todo y todos y no tiene ni idea de lo que quiere, o sí, o no, quién sabe, porque no sabe expresarse y tú no puedes entenderle y solo llora y llora y llora y llora y grita y grita y llora y grita y patalea y descubres que nunca le has pegado pero tu bebé sí sabe pegarte en la cara, a las gatas, a las cosas, rompe y gruñe y grita y llora y patalea y toma mucha teta.

¿Y qué hago yo? Decirle una y otra vez que estoy con ella, no moverme de su lado, arrodillarme para que vea que estoy a su nivel pero en versión calmada mirándole y diciéndole que es normal que esté enfadada y frustrada porque no le salen las palabras, decirle que nos entenderemos si lo dice despacito y sin gritar, decirle que no se pega a mamá... y luego decirle que tampoco se pega a la gata, no decirle nada solo esperar que se calme a su lado, ofrecerle cosas (un plátano, una canción, un cuento, ir a casa de la abuela...), cambiar el foco de atención ("Mira qué tonta la gata se ha caído", "¿qué ha dicho el dinosaurio? Escucha, escucha, ¿no le oyes?", "Ostras se me ha olvidado comprar tomates, papá no podrá hacer la cena") y, sobre todo, sacar paciencia de donde no sabía que existía en mi persona. Siempre he dicho que la paciencia no es mi fuerte... pero juro que jamás me he visto tan serena en una situación tan estresante; no pensé que pudiera aguantar tanto, porque muchas veces es desesperante y frustrante... pero pasa. La situación pasa. 10 minutos. 40 minutos. 1:30 horas. Pero pasa y de repente te sorprende con un "mira mamá, Bronto quiere chocolate" y corre al pasillo a darle chocolate imaginario al brontosaurio y luego corre a pedirte teta sonriendo y mirándote con esos ojitos brillantes y claro, teta y lo que quieras.


Lo describe muy bien en un texto citado textualmente Diana Oliver en una entrada en su página Marujismo:


“A los dos años viven su primera “adolescencia”. Son muy independientes y hacen muchas cosas solitos pero a la vez todo les da miedo. El mundo es enorme y la teta es su refugio, algo así como su salvavidas, el lugar donde encontrar paz. Y todo el día están de aventuras por lo que todo el día, o gran parte de él, están pidiendo teta”, me explica Alba Padró, consultora IBCLC y asesora de lactancia materna.


Ya expliqué que Sakura entró en plena aDOSlescencia (tal como lo llama Un papá en prácticas) al día siguiente de su segundo cumpleaños, de tal manera que pensé que no podía ser tan drástico. He vivido TODAS sus crisis de lactancia o crecimiento preparada porque las sentía como un proceso natural, las normalizaba, sacaba mucha paciencia y fuerza de donde no la tenía y no se me hacía tan complicado porque el bebé que lo realizaba era un bebé pequeño, demandante y muy limitado (su vida diaria era suelo, cama, brazos y mochila), pero esta pasó a ser la peor de todas, por una parte porque nos pilló en navidad de viaje y queriendo disfrutar las vacaciones y por otro lado porque habíamos intentado dos meses antes el comienzo del destete (quitar tomas hasta conseguir el destete tranquilamente, sin prisa, lo más respetado posible) y ver que todo lo conseguido tras noches sin dormir y rabietas descontroladas se fue al traste... me refiero a tenerla horas llorando por la madrugada y recurriendo incluso a películas Disney a las 3h a.m. para relajarla por miedo a posibles llamadas de los vecinos.

Pues todo ha cambiado y MUY DRÁSTICAMENTE desde hace una semanita, el día 9 de enero.

El miércoles día 9 de enero fue la última vez que tomó teta.

Estábamos con unos amigos cenando y se tiró media cena en la teta. También media tarde en la teta. Y por la noche nos fuimos a la cama y se durmió con la teta en la boca.

Hasta ahí un resumen de nuestra vida normal y corriente.

Pero esa noche ocurrió algo que, a veces lo había hecho pero no de manera tan grave... Me quedé dormida dándole teta y ella mamando, como casi todas las noches (otras no puedo dormirme hasta que no me suelta la teta). A veces mientras duerme aprieta la mandíbula de tal manera que sentía que me fuese a arrancar el pezón. Y esa noche me desperté con un dolor tan horrible que tuve que correr al baño a ver si el pezón seguía allí.

Sí, el pezón seguía allí, con sangre y un dolor infernal. Volví a la cama medio llorando y la niña adormilada pidiendo teta para volver a dormir. Le di la otra mientras agonizaba por la teta herida y me quejaba del dolor al padre. La niña no conseguía dormirse si no era la otra teta, así que me negué a dársela pero estaba tan adormilada que se quedó quieta y ya. Estaba casi dormida cuando noté un dolor desgarrador en la herida abierta, intentaba mamar, y yo quitándomela como podía pero se estaba aferrando como un mono mientras su mamá escala ramas y salta de un árbol a otro. Así estábamos. El padre me la quitó de encima y se la llevó llorando a su habitación, con él, y me dijo que si había que destetarla tenía que ser de golpe porque lo habíamos intentado de todas las maneras y no funcionaba nada, que me lo pensara.

Por la mañana me vi el pezón con la herida oscuro y dolorido, y la otra teta normal, y me negaba a darle solo con una teta. Así que indiqué mi deseo de terminar con todo de manera fulminante. Nada de "probamos un día o dos". No. Fue AQUÍ Y AHORA. YA.

Y me sentí una mierda de madre.

Porque sabía, y sé, lo duro que es para el bebé afrontar esta nueva etapa de los dos años, y encima quitarle la teta de golpe. Quiero ponerme siempre en su lugar pero llevaba semanas sin disfrutar de la lactancia. A veces me dolían los pezones pero me aguantaba porque sabía que era lo que ella necesitaba. A veces huía de ella porque no quería darle teta pero no podía hacer nada porque me necesitaba. Y cedía siempre aun sin querer.

Pero desde el día 10 de enero, no he sentido ganas de darle. He sentido ganas de llorar. He llorado, de hecho. Me sentía por fin con fuerza para afrontar la nueva etapa y para escucharla llorar y gritar todas las veces. Ha sido y está siendo duro pero...al tercer día ya no me pedía teta. Al cuarto día me miró las tetas mucho y las tocaba, pero le decía que no. Y aguantaba. Para dormir... me llamó las 4 primeras noches "A LA CAMA CON MAMÁAAAAAAA" gritando desconsoladamente y el padre aguantando el tipo y durmiendo en su habitación con ella, cama minúscula y suelo; y llevo dos noches durmiendo del tirón en mi cama. Ayer incluso intentamos dormirla con nosotros en la cama y no me pidió teta, aunque se acomodaba abrazándolas y cuando veía que no las sacaba me daba la espalda, pero no me las pedía ni intentaba desnudarme como hacía antes; finalmente como no conseguía coger sueño el padre se la llevó a su cama a dormirla con él. Necesita unos días o semanas más.

Una semana y ha dejado de pedir. Es como... un sueño. Sigue con rabietas, pero no corre a la teta.

Solo hay una cosa que me hace sentir una horrible madre y es que ella lo nota. Nota que la teta no está ahí y como que le he fallado o algo. No sé cómo describirlo.

Ella se acerca a mí en busca de atención y consuelo, y me abraza y me mira las tetas, luego a la cara y veo un deje de solicitud y me dice con ojitos "mmmmammmmá" (remarcaba mucho la M cuando quiere teta, y lo sigue haciendo una semana después), y le digo que le quiero mucho y le doy un abrazo... y ella grita NO y se aleja y sigue jugando sola mirándome de vez en cuando de reojo y con cara de "no era eso lo que te pedía", achina los ojos y todo, como si sospechara mientras me mira. Y pone cara triste y deja de sonreírme y buscarme.

Es lo único que me hace sentir mal. El resto del día tiene sus rabietas de señalar algo y decir que quiere algo pero no pero sí pero no pero sí pero no, y tanto el padre como yo nos mantenemos firmes y pacientes, pero cuando requiere relax o consuelo, tiene que pelear consigo misma para no pedir lo que tanto anhela y entiende que eso ya no está y que aunque no le digo expresamente que no tiene teta, rehúye de los abrazos y besos como le contábamos tanto con el cuento de la FiesTeta, que cuando no tenga teta tendrá mucho cariño de su mamá... el segundo día cuando lloraba le decía que yo, mamá, estaba con ella y le iba a dar todos los abrazos y besos que necesitara y empezaba a gritar ESE CUENTO NO, ESE CUENTO NO... y le decía: no es un cuento, es lo que hay, no hay teta pero hay caricias, abrazos... mamá está contigo. Y nada, ESE CUENTO NO.

Ahora eso ha dejado paso al: ya sé que no, pero necesito algo más y tú no puedes dármelo.

Así que como en el cuento de la FiesTeta, en un par de semanas le haremos una súper fiesta de destete y haremos un pastel, porque nos pide el cuento para decir que ¡¡¡¡¡¡quiere un pastel de chocolate con velas!!!!!!!! Eso sí que lo quiere.

Así que si alguna tiene dudas sobre cómo destetar a los dos años y no sentirse una mierda de madre... les digo que en mi caso me siento mal por no poder darle lo que necesita y está en mi mano dárselo, pero que ese algo ya no me hacía feliz. Y no me siento feliz tampoco destetando así. Pero una semana después empieza a mejorar. Espero que continúe avanzando y, por lo menos, deje de mirarme así cuando lo busca y no lo encuentra, que comprenda que mamá sí está ahí, para siempre y para lo que necesite.

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viernes, 4 de enero de 2019

¡¡Ya ha cumplido 2 añitos!!

- En gestación: una entrada con fotos y cosillas de Noruega y la nevada que nos pilló, mucho curro y estudios y poco tiempo en el ordenador -


Con casi dos años ya era muy consciente de todo lo que pasaba a su alrededor, está adquiriendo vocabulario a una velocidad increíble, repite cuentos y canciones a todas horas, crea historias con sus personajes favoritos y se va por toda la casa contándolos, bailándolo todo y teatralizándolo (muecas, aspavientos, gritos, carreras, gesticula expresiones de alegría-enfado-asco-sorpresa en medio segundo mientras cuenta su historia), de repente dice cosas que nos quedamos: "¿dónde ha aprendido esto?", para lo bueno... y para lo malo. Pues desde que ha cumplido dos años hace apenas una semana, esto se ha multiplicado por cuatro. Por ejemplo:


Ayer amenazó a la abuela paterna con dispararle con una pistola. Sí que ha visto a niños jugar en el parque utilizando palos como si fuesen espadas y también con pistolas de juguete o con las mismas manos, pero en casa no jugamos a videojuegos, la tele apenas se enchufa (yo sí he visto Juego de Tronos y Vikings en su presencia desde que nació -muchos meses de post-parto y lactancia exclusiva-), y lo poco que vemos es Peppa Pig y películas Disney que repetimos una y otra vez (Vaiana y El Rey León, que son las que pide). El único sitio donde han estado viendo la televisión durante el día entero, y CSI era lo mínimo... en casa de mi madre en Mallorca, este último viaje de Navidad donde la tele no se apagaba, y no me extrañaría que mientras jugase a un lado con la cocinita y los peluches se quedara mirando de vez en cuando la tele. Hay que tener un cuidado...

El lunes nos dijo mientras estábamos paseando papá, mamá e hija, que se negaba a seguir caminando, se tiró al suelo y gritó, con un vocabulario perfecto que nos hizo flipar bastante:
- ¡Ay! Me he roto una pierna.
- ... No te has roto nada, vamos.
Se levanta y se vuelve a tirar al suelo.
- ¡Ay! Ahora la otra pierna.
¿Se puede saber dónde aprenden este tipo de cosas?

Ayer volviendo de comprar, en el coche, se puso a cantar todas las canciones del coche. Normalmente tararea los ritmos o simplemente escucha, pero ayer se puso a cantar LAS LETRAS, se sabía frases enteras y las que no, imitaba el sonido a la perfección. Yo canto las mismas canciones y me callo en la última o últimas palabras cuando paseamos o estamos comprando o quiero calmarla y distraerla, para que ella cante la palabra que falta, pero ayer las cantaba enteras y nosotros callados. Eran canciones en castellano, en inglés y en polinesio o el idioma que sea de la película Vaiana xD. Estuvo así todo el trayecto hasta casa.

También se ha juntado todo esto con una etapa que yo pensaba que ya estaba sumergida en ella, puesto que volvió a la lactancia durante nuestro viaje a Noruega (puente de diciembre) como un bebé recién nacido, pero no. Las rabietas también se han multiplicado, llora porque no le gusta algo pero si se lo quitas quiere ese algo, se va corriendo con papá pero si la coge llora, pero si no la coge llora porque quiere que la coja (¿lo entiende alguien?), llora por absolutamente todo. Y esto fue desde, literalmente, el día siguiente de su fiesta de cumpleaños.
Entendemos que tiene que ver con esa rapidez con la que está adquiriendo el lenguaje, el problema de saberlo pero no poder decirlo, de entender algo pero sobrepasarle, con la necesidad de estar con sus padres por miedo a que no vuelvan, con la necesidad de seguir apegada a lo que más necesitaba antes y puede que no tenga pronto: la teta; entiendo sus necesidades e inseguridades, pero me cuesta muchísimo que todo se haya juntado en 5-6 días, haya empeorado y no podamos descansar. Mis pezones están irritados de lo mucho que mama y me duelen muchas veces. Por la noche no las suelta y no podemos hacer nada, porque intentamos destetarla hace apenas un mes y ha sido lo peor que le ha pasado, es como si el pánico se apoderara de ella cuando la separo del pecho, y no podemos calmarla, es horrible, así que esperaremos un poco a que pase esta etapa o podamos re-comenzar a leerle el cuento de la FiesTeta (de Miriam Tirado) sin que llore.
Mi paciencia durante un par de días (el 31 de diciembre y el 1 de enero especialmente) se vio desbordada y tuve ganas hasta de lanzarla al fuego, se la tenía que endosar al padre o a mi hermana porque si la veía y se ponía a llorar (como llevaba todo el día) me enfadaba, encima me bajó la regla y me dolía vivir, así que ya teníamos un choque de hormonas y malestar. Yo solo quería estar tranquila frente la chimenea o aprovechando el poco tiempo que me quedaba con mis hermanos, sobrina y la tranquilidad del campo, no con un bebé llorando y demandándome todo el día y haciéndome trizas las tetas.

Pero bueno, al menos tiene buenos momentos... y su fiesta de cumpleaños el 29 de diciembre de 2018 fue... bueno... FUE BRUTAL.

Fue difícil encontrar cosas hawaianas para decorar la fiesta, pero encontramos unas pocas más las que nos facilitó nuestra hermana. Amazon fue imprescindible para encontrar mantel, banderillas y platos, servilletas y vasos de la película Vaiana. Nuestra amiga le regaló a Tamatoa (el cangrejo), nosotros llevábamos los muñecos de Vaiana... sin Vaiana (la perdimos en Noruega...un trauma). Y todo ello resultó así:
Un poco de flores por allí, otro por allá, cosillas de colores y tal, et voilà.
La tarta fue un regalo de mi hermano y cuñada, papás de la primita de Sakura. También pusieron la casa.


Ese 2 gigante que destaca en la mesa, el de colores... lo encontramos en la basura una semana antes. Alguien acababa de tirarlo y lo quisimos aprovechar. Lo acababan de tirar porque cuando fuimos al parque no estaba y nos vino fenomenal verlo de vuelta a casa, seco, limpio, estrenado seguramente la noche anterior y trabajado gratis por desconocidos, ¡porque pegaba perfectamente con la ambientación de nuestra fiesta hawaiana programada! Nada mejor que reciclar de otros cumpleañeros ajenos. El año que viene una semana antes pasearemos para ver qué 3 nos depara las cercanías de ese contenedor de papel xD.



Tarta inicial, con Maui y HeiHei encima, pero Maui se caía todo el rato, así que optamos por darle protagonismo a otro...
¡¡¡TAMATOA!!! Un acierto.
Antes de soplar las velas y cantar cumpleaños feliz (pidió repetirlo otra vez, y se lo cantamos dos veces), disfrutó como nunca.

Para los 3 bebés había parque infantil y ¡¡hasta un columpio!!
Ella también comió un poco de tarta... devoraba el azúcar azul que adornaba la tarta,
no sé cómo no se le fundió la boca de lo que empalagaba,
y pedía más (pero para el azúcar le ponemos un límite).
Así terminó la mesa... sobró muchísima comida, pero desayunamos y comimos bien dulce al día siguiente.

Del 30 al 2 de enero este fue nuestro desayuno/postre...
tarta red velvet con gordas y abundantes y deliciosas capas de chocolate blanco.
Qué bien nos lo pasamos todos. Estuvo cantando "AQUÍ ESTÁ LA TARTA" dando vueltas por el salón esquivando a los adultos durante media tarde, cantó, bailó, le regalaron pocas cositas por suerte (pedí expresamente "sin regalos" al no pagar equipaje en el avión, y no podríamos llevárnoslos... y porque tiene mil cosas en casa). No tomó teta en toda la tarde (un alivio) y estuvo súper entretenida y comió un montón, así que todos emocionadísimos; parece una chorrada, pero que coma "algo" es algo que nos obsesiona últimamente porque puede pasar el día comiendo, literalmente, un gajo de mandarina y no comer nada más que teta y agua. No la obligamos a comer, hay días que ofrecemos alimento con insistencia y no quiere cogerlos, así que no come, y paso de meterle comida "con embudo" -no con esas palabras, pero sí utilizó las palabras "tenéis que darle como sea"- como nos sugirió hace un año una pediatra a la que quiero muy lejos de mi hija.

Y estos últimos días en el campo de mi madre también han estado bien rodeadas de perros en medio de la nada (pero lo suficiente cerca de la ciudad como para escaparse andando -5km-). Respirando aire limpio, saliendo sin coches a pasear y viendo las estrellas por las noches (súper nítidas, grandes y brillantes). Exceptuando rabietas y malestares físicos, ha sido fantástico disfrutar un poco más de ver a las dos primitas juntas, comiendo en familia y pasando calor en tirantes al sol un 1 de enero más. Qué calor hace en Mallorca cuando pega el sol.


Y esta foto última podría ser el resumen de nuestros 11 días en Mallorca. Porque apenas salimos del campo más que para comprar e ir al cine+cena (¡Aquaman!) y a casa de mi hermano a comer y/o cenar. ¡¡Ni si quiera vimos las luces ni puestos de Palma!! Eso fue lo que más nos dolió un poco, porque teníamos ganas de verlas.


¡¡PRÓSPERO AÑO NUEVO 2019!!

viernes, 30 de noviembre de 2018

El otoño, la chaqueta, los dinosaurios y Vaiana

Este otoño está siendo muy especial.


Nuestro bebé de 23 meses (casi dos años ya, cómo pasa el tiempo), ya corre, juega, salta, canta, habla, tiene una curiosidad y una inocencia que te obliga a hacer cosas aunque no quieras... y se ve todo de otra manera.


Además no recordaba un otoño tan lluvioso, lo que nos ha obligado a estar muchas tardes en casa, o ir a los sitios con todo el suelo mojado y lleno de charcos o movernos más en coches a sitios lejos de casa como Ikea, Costco y centros comerciales cerrados (me he gastado mucho dinero con la tontería del "ya que estamos aquí") e incluso quedar a pasear con otros bebés.


Es diferente. Porque cuando eres madre se ve todo diferente. Todo se convierte en una oportunidad para mostrarle algo nuevo cada día, y repetirlo en casa, con cuentos, con canciones, con juegos... para que lo recuerde en el tiempo. La importancia del andamiaje. De ir construyendo el mundo poco a poco, con la ayuda de un adulto al principio y pasito a pasito realizándolo el bebé por si mismo, afianzando los conocimientos a través de la repetición y de buscar él mismo otras maneras de realizarlo. Es sorprendente cómo se quedan con las cosas cuando les dejamos hacer, simplemente mostrándoles la entrada al camino (a veces ni eso, porque puede ser otra distinta a como lo ve él) y explicarle lo que puede ocurrir al final (y/o dejar que se sorprenda), pero dejar que sea el bebé/niño quien lo realice...

El otoño es una estación perfecta para explicarle los días, las noches, las estaciones, la caída de las hojas (nos pasamos tardes yendo al parque solo a recoger hojas dentro de un cubo), el viento, la lluvia, el sol, la luna, el espacio, las estrellas, comenzar a ver películas, pasar más tiempo pintando, contando cuentos, bailando y cantando, haciendo figuras de plastilina y lo más divertido, inventar nuestras propias historias con muñecos de sus películas favoritas, le ha dado por Vaiana, qué le vamos a hacer, aguantaba como mucho unos cuántos capítulos de Peppa Pig (duran 5 minutos), y de un día para otro nos sorprendió viendo una película entera, y no la saques de ahí, aunque hemos probado El Rey León y Sing y son las 3 que funcionan, pero Vaiana es mucho Vaiana.
Paseando por Pedraza (Segovia)

Para que no tuviera tanta obsesión por ver la película 10 veces al día, que nos fuimos a Aranda de Duero/Pedraza este fin de semana y se lo pasó llorando porque quería estar en el hotel viendo la película y nos gritaba que le diésemos el móvil para verla, fue horrible, hasta en los restaurantes, con los pollos que nos montaba, se lo tuvimos que poner porque todo el mundo nos miraba y nos sentimos los peores padres del planeta (con lo anti-móvil que soy)...¡¡no funcionaba nada!! Así que nada más llegar a Madrid, paseo por el Carrefour e hice la mejor compra en meses: los muñecos de la película. Lleva a Maui a todas partes, HeiHei es su pollo y le hace gracia llamarle "EiEi" y Vaiana siempre en barco. Así en vez de sumergirse en la pantalla viendo la película una y otra vez o llorar, puede crear sus propias historias con el papá y la mamá de Vaiana, Vaiana, HeiHei y Puar y Maui. Los lleva en avión, en camión, les hace la comida y saltan por sofás, sillas y demás mobiliario urbano cuando vamos a cualquier sitio y hogareño. Es más, ayer se me olvidó coger a Maui antes de salir y se tiró toda la tarde en el centro comercial preguntando por él, menos mal que también le gusta lo de "listos, YA" y correr por todo como un cangrejo (ah, sí, su favorito, después de Maui, es el cangrejo de la película, el malo, Tamatoa... sí. Y del Rey León sus favoritos son Scar y las hienas).


De compras en Costco, dándole una patata a Maui.
Pintando el Corazón de TeFiti.

Pues hace tiempo le dio fuerte por los dinosaurios y otros animales extintos, culpa casi toda por el abuelo. Desde antes del año le compraba colecciones de libros+figuras de dinosaurios del quiosco, sigue teniendo un diplodocus, tricerátop y mamut a mano cuando vamos a casa de los abuelos (que ahora luchan contra Maui e incluso el Semidios se transforma en ellos), y la llevamos al museo de Ciencias Naturales para que viera esqueletos, y se tiró unos días obsesionada con el cuento del T-Rex que le compramos allí y gritando "equeleto" por todo. La pena es que hayan puesto tan tarde la exposición de Jurassic World (ahora que le ha dado por Vaiana) y vamos a volver atrás con los dinosaurios. Será una manera de recordar todo lo que aprendió de los dinosaurios.

Compré entradas para ir este domingo, como no es lo mismo ver juguetes de plástico o los dibujos que ha podido ver en cuentos o televisión, que unos dinosaurios de hasta 7 metros de alto gritando y en movimiento, le he impreso para colorear unos cuántos dibujos realistas de dinosaurios, y volvemos al cuento del T-Rex del museo, y le puse un trozo de documental de un T-Rex que peleaba con otros dinosaurios y solo al final dijo que le daba "susto" cuando se empezó a comer a la víctima. Lo quité rápido y le puse canciones de Vaiana al ver su cara de "no entiendo qué está pasando", le explicaba mientras y no le gustaba mucho lo que veía.
Ayer en el coche la sacaba y le dije que faltaba poco para ir a lo de los dinosaurios y empezó a decir "son gaaaandes y tenen dienteeeeeees". Perfecto.

A ver qué tal el domingo si no nos llora del miedo al sentirse tan pequeñita.


Luego nos vamos a Noruega a los Mercados de Navidad en unos días, y detesta ponerse la chaqueta, coge unos berrinches... tanto, que subimos el tono, serios, para que se ponga la chaqueta, que hace frío y viento, o llueve, que no puede salir sin, la he llegado a sacar sin chaqueta y ponérsela en la calle explicándole "¿ves?, hace mucho frío por eso mamá también se ha puesto la chaqueta" pero el berrinche lo monta igual y no es negociable ir con o sin chaqueta. Así que ahora le grita a Peppa y a Vaiana "A PONESE LA CHAQUETA, NO NO NO, A PONESE LA CHAQUETA, HASE VIENTO, FIO, HASE VIENTO, A PONESE LA CHAQUETA", resume la peor parte de las conversaciones que tenemos con ella en esos momentos antes de salir. Hay que tener un cuidado en cómo se le dicen las cosas...no recuerdo gritarle de esa manera y mucho menos los abuelos o el padre, pero ella nos imita como si la estuviésemos matando. Así es como lo vive ella, qué horror, pobrecita, pero con el frío que hace no puede ir sin chaqueta.
Pisando un charco de hielo fundido.
A ver cómo reacciona en ese frío lugar con la obligación de ponérsela siempre antes de salir. ¡Y ponerse guantes! Porque hasta días que no hace apenas frío tiene las manos rojas y congeladas y le he de dejar su jersey o chaqueta por encima de las manos (los guantes se los quita). Pero es que está a dos grados de salirle sabañones y me aterra la idea que lo pase mal todo el viaje a Fríolandia por ese motivo.
Y el gorro... solo se deja poner el gorro si hace mucho viento y empieza "el goro mama" y busca la capucha. Si no, otra pérdida de tiempo y cargar algo inútilmente. Bufanda no le pondremos, hemos comprado una braga para el cuello de esas térmicas de nieve y espero que no le moleste (esperamos mucho, quizás).

A ver qué tal este invierno, si la chaqueta, el gorro y los guantes dejan de ser su peor enemigo.

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viernes, 16 de noviembre de 2018

¿Sabéis eso de "tengo que ahorrar" pero te gusta mucho viajar?

Gente, no sé lo que nos pasa, pero de verdad que es un despropósito esto.

Como me voy a Nueva York en mayo con mis amigas, dijimos que no haríamos ningún viaje grande hasta haber ahorrado. Teniendo en cuenta que Sakura ya pagará con la tarifa de niño y hay que tener más dinero en cuenta.

Pero es que el 29 de diciembre cumple 2 años y... ¿por qué no aprovechar que hasta la fecha tendrá todavía 23 meses y paga solo una tarifa mínima?

Ayer me tiré todo el día buscando escapaditas en plan vuelos baratos con Norwegian, que me encanta esa compañía, quizás porque es low cost pero tiene wifi a bordo y nos han tratado súper bien cuando hemos viajado con ellos a Estocolmo y Reikiavic, a parte de tener embarque preferente a familias con bebés/niños y los asientos son más cómodos que otras compañías, hay que tener muchas cosas en cuenta.

Karate y yo tenemos un sueño: ver una aurora boreal. Así que me empeciné en Tromso y Bodo de Noruega, en todo el ártico, pero no bajaba de 1400€ avión + hotel (y no queríamos ni pensar lo que costarían las excursiones para avistar ballenas, ir a las islas Lofoten o por los fiordos cercanos). Y nos dolía mucho la cartera. Así que me puse a mirar Dinamarca. Luego Helsinki. Luego Los Ángeles. Después Nueva York. Luego miré Asturias. Después Granada. En modo desesperado busqué por Andorra. Más tarde rutas por el Danubio de mercados navideños. Praga no estaba mal de precio para ser puente, pero me seguía pareciendo mucho comparado con los precios a los que he ido en pleno julio y lo bien que sientan las cervezas con el calor. Luego ida desde un aeropuerto, ferry o tren desde una ciudad y vuelta desde otro aeropuerto, como ir por Dinamarca y volver por Suecia. Y así hasta las 22h que llegó Karate de trabajar y le dije que me quería morir del cansancio pero que había encontrado algo ajustado de presupuesto y que nos quedamos con ganas de hacer en uno de nuestros viajes de Nochevieja... el viaje que más me ha impactado (junto con Japón e Islandia) y que volvería a hacer una y otra vez... Nuestro viaje a Bergen (Noruega).

Bergen nevado un 30 de diciembre de 2014. Vistas desde el monte Floyen.
Queremos hacer la ruta de tren Oslo - Bergen. Ambos teníamos muchas ganas de hacer este trayecto en tren después de leer y escuchar opiniones de gente que lo ha hecho y comentan que es una de las mejores experiencias paisajísticas que han tenido en la vida. Podríamos ahorrar una noche de hotel realizando el trayecto nocturno... PERO NECESITAMOS VER LOS PAISAJES. Quiero que sea de día, deleitarme con cada montaña que nos crucemos en el camino. El viaje en Flamsbana de Flam hasta Myrdal fue increíble e inolvidable, y quiero vivir lo mismo si tan buena opinión tiene y decir: pues es verdad, o no.

Así que nos vamos a Oslo, iremos en tren a Bergen y volveremos desde Bergen a Madrid.
Y flipaba al ver los precios de hoteles, porque las dos veces que hemos ido a los países nórdicos no bajaban de 130€ la noche (es más, a Estocolmo pedimos a la abuela que se apuntara para hacer más barato el viaje al dividirlo entre 3), pues he encontrado en sendos centros y pegados a las estaciones de tren centrales de Oslo y Bergen, un apartamento y un hotel con buenísimas opiniones a menos de 100€ la noche.

Funicular directo al monte Floyen, Bergen.

Ya tenemos todo: vuelos + alojamiento + tren Oslo-Bergen bastante barato (en comparación con otros destinos, más barato que vuelo+hotel a Praga, por ejemplo) en pleno puente de diciembre pillados de última hora en "modo desesperación" por menos de 1000€ los tres. Claro que me dejé los ojos y la vida entre el ordenador, la tablet y el móvil y prestando atención al bebé como podía. Parece una chorrada, pero una vez fijado destino miro en todas las compañías habidas y por haber desde las páginas oficiales y los mismos hoteles desde otras webs...y los billetes de tren, que eso sí me costó para ver cuál tenía más descuento. Entiendo a la gente que lo hace desde una agencia, pero por un día de "sufrimiento" te ahorras muchísimo dinero. ¡¡Y lo que descubres organizando tú tus viajes!! Opiniones y curiosidades de otra gente que ya ha estado. Haces criba de lo que crees que vale o no la pena visitar.

¡¡Qué ganas tengo!!

No veremos una aurora boreal, pero eso lo dejamos para más adelante. Tendremos excusas para volver a Noruega y a Islandia o conocer Canadá.

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miércoles, 14 de noviembre de 2018

La cruel realidad del destete

Quizás es porque llevamos con la lactancia exitosamente 22 meses... pero me está costando horrores destetar.

Hemos decidido destetarla por la noche al menos. Y si se tercia, también de día. He leído mucho sobre el tema. Me han pasado relatos. Sé la carga psicológica que conlleva. Sé que lo peor es el destete nocturno. Pero es que necesitamos destetarla por las noches, porque por el día puede aguantar sin teta desde que se levanta hasta que se acuesta.

Cuando remarco la palabra "necesitamos" es porque me ha ocurrido algo laboralmente: me quedo sola en Navidad con el Jefe, y él se coge todo, no tengo compañeros con quién turnarme. Fin. Tenemos billetes comprados para pasar la Navidad y Nochevieja en Mallorca y lo más seguro (al 95%) es que me tenga que quedar en Madrid. Y toda mi familia mallorquina está emocionada porque la niña va a pasar por primera vez su cumpleaños allí y es algo que no creo que se tercie mucho: pasar en Mallorca la Navidad. Porque cuando sea un poco más mayor aprovecharemos para pasar las navidades en el extranjero, como hacíamos el padre y yo, ya que junto con agosto son las únicas épocas en que podemos coincidir...menos este año lo más seguro. Lo que ahora siendo tan pequeña a la familia le hace mucha más ilusión y eso también nos contagia un poco ese entusiasmo porque pase más tiempo con ambas familias. Es que ver crecer a un bebé es mágico.

Y esa separación conlleva dos puntos críticos:

1) Su padre será su máximo y único referente durante 11 días (excepto los festivos que pueda escaparme pagando un cuantioso suplemento para poder ir 3-4 días).
2) Su madre es su mayor consuelo y todavía su alimento.

La primera no se puede cambiar, y la segunda necesitamos cambiarla. Y tenemos un mes y medio para dar un vuelco a la situación. No es como hace un mes que el límite era abril porque en mayo me iba a Nueva York, ahora hay que destetarla en la peor época: la crisis de los dos años. Cuando más necesita a su madre y la teta si sigue lactando. Con 3 colmillos fuera y uno asomando y matándola de incomodez.



Y bueno, puedo contar lo horrible que está siendo desde el sábado día 3 de noviembre de 2018 que comenzamos la ODN "OPERACIÓN DESTETE NOCTURNO".

Las primeras noches se despertaba entre la 1 y 3 de la mañana y ya no se dormía, porque al coger rabieta llamándome y verme y no darle teta se desvelaba por completo y no había quien la calmara. Nos pasábamos horas y antes de irme a trabajar, sobre las 5:30am, le daba la teta para calmarla y dormirla. Lo que me hacía sentir peor: la tengo 2-4 horas llorando, leyéndole cuentos, cantándola, meciéndola, acariciándola, poniéndole canciones e incluso la película Vaiana, para en su última rabieta coger y darle teta, en vez de dársela cuando la pide. Pero es que nos íbamos a trabajar y ella (y nosotros) no había dormido, así que si solo se dormía con teta cedía para que descansase. Eso lo hice dos noches, la siguiente la tuve yo dos horas y el padre la durmió en las otras dos en la mochila a base de cuentos y canciones y mucho paseo hogareño.


Así que el padre optó la 4ª noche por hacer algo drástico:


La niña en su cama, y él con ella en su habitación.


Solo la he escuchado llorar un par de veces desde ese día. Llora 5 minutos llamándome y se duerme en seguida. No se desvela.


Y así es como me siento fatal. Cuando la primera noche que el padre no me dejó ceder, me echó de casa a las 6 de la mañana porque la niña, al verme, lloraba más fuerte y a él le costaba más calmarla, me fui llorando al trabajo. Tardé en arrancar porque no veía con las lágrimas. Al llegar al trabajo cogí el móvil y me había mandado una foto de la niña dormida en la mochila 8 minutos después de que cerrase la puerta de casa tras de mí.


Fue el momento en que me di cuenta que la que sufría el destete también era yo. No solo la niña lo pasa mal. Soy yo la que tiene que quitárselo y alejarse un poco porque si la veo quiero darle también. Me supera el estar ahí y no darle algo que ambas queremos hacer, pero que si no quiero que sufra durante 11 días sin mí dentro de un mes, tengo que hacerlo. Pero es que me apena no llegar a los 24 meses y hacerlo en plena crisis. Cuando tanto me necesita, a mí y a la teta.


Y sigue llamándome cuando se despierta, y hago de tripas corazón para no correr hacia ella, para no darle lo que quiero darle.



https://www.miriamtirado.com/es/la-fiesteta/
Por las tardes, y tirando del cuento FiesTETA de Miriam Tirado, y otro para ir a la cama (una nena que duerme en su cama y papá le baña y le lee un cuento antes de dormir), que funcionan muy bien y ella misma me los trae para que se los cuente, le voy explicando lo que estamos haciendo papá y mamá, le detallo cómo es y qué pretendemos conseguir, mostrándole que comprendemos su malestar por quitar la teta que tanto nos gusta a las dos, y que nosotros vamos a estar ahí, igual que la nube del bienestar del cuento, y vamos despertando o dando las buenas noches a las tetas. Eso también hace que cuando quiere mamar se ponga a darle besos en cualquier sitio a mis tetas, mirándome y acariciándome la cara mientras me dice con ojos brillantes "mami"...


Me derrito pero no cedo. Porque cuando le doy teta en los momentos que siento que toca para no hacer el golpe del destete más duro, veo que apenas mama, solo la tiene en la boca y la acaricia y juega con ella, pero apenas succiona ya. Y esa necesidad de consuelo es la que intentamos cambiar, que en vez de la teta sean los brazos de mamá y papá.


Nos viene muy bien El Monstruo de los Colores para mostrarle todas las fases por las que pasa con la teta. Cuando la teta está despierta está alegre. Cuando no puede tener la teta se pone triste y le hace rabiar no poder tenerla. Tiene miedo de perder la protección y el calor de mamá... pero tiene que saber que mamá y papá están ahí y puede estar tranquila (resumido).


En general todos los cuentos que le contamos le metemos el que ya empieza a ser más grande, ya habla cada día más, cada día aguanta más en su camita (le digo lo contenta que me hace ver que puede dormir en su cama y se pone súper feliz) y la teta y mamá estamos cada vez más cansadas porque no es lo mismo darle teta a un bebé pequeñito que a uno grande y eso cansa mucho y hay que dormir más.
Hemos comprobado que cuando la dejamos dormida en la siesta en su cama, cuando se despierta no llora, viene por el pasillo felizmente hasta donde estemos y se pone con nosotros como si nada hubiera pasado. Hace dos semanas habría llorado gritando que fuésemos por despertarse sola en una cama y desubicada.


En una semana hemos notado un cambio brutal. También ha sido y sigue siendo drástico. He llegado a darle teta 1 vez en 24h, cuando estaba manteniendo de día darle 2-3 veces antes de la siesta y/o después y antes de prepararla para la cama.


Así que nada, a ver si en dos-tres semanitas dejamos la teta por completo. Está siendo duro, pero nada que no tenga solución. Para eso estamos mamá y papá, para explicárselo y acompañarle y darle todo nuestro apoyo.


Echo de menos dormir con ella por las noches. Yo creo que es lo que más me duele. Dormir sola. Y el padre durmiendo en el suelo sobre la alfombra y una manta porque en la cama de Sakura apenas cabe... Porque antes, excepto durante mi horario laboral, estaba con ella el resto del día y la noche. Ahora solo la veo por las tardes y lo pasamos mal porque no hay teta a demanda, como hace apenas semana y media. Es mucho cambio en tan poco tiempo.
Y bueno, que la estoy volviendo un poco teleadicta. Como pide teta todo el rato, le pongo videos en la tele de canciones Disney, Vaiana la ve a veces 2 veces al día, El Rey León... además va con los malos (el Cangrejo y Scar) y eso es lo poco que me hace feliz de ver tanta película, que tiene ese puntillo sádico que tanto me gusta en las personas.
Cuando deje la teta es un punto a tratar: volver al mínimo de pantallas.


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lunes, 29 de octubre de 2018

El ataque del colesteatoma (3ª parte)

Le he puesto título de película a mis pasos por taller, por aquello que dicen que terceras partes nunca fueron buenas. Y es que pasar por quirófano por tercera vez no es lo mejor, y menos si es por el mismo motivo (en mayor o menor gravedad). Tampoco es que sea precisamente divertido.

Al final fue con anestesia general. Me lo dijo el anestesista en el preoperatorio y me lo confirmó en consulta el otorrino, que mejor ya abría y limpiaba todo. Y me dio cita para operar el lunes 22.


El día de la operación, el momento de la vía fue lo peor. Llamé a la enfermera hija de puta, con eso lo digo todo. Luego me disculpé, pero me salió tan de dentro...al menos no me puse a llorar (bueno, me desahogué en cuanto salió por la puerta) ni patalear, ni me tuvieron que pinchar 3 veces porque no encontraron la vena o me movía. La enfermera al verme me dijo que se acordaba de mí, y efectivamente se acordó cuando me puse como una loca que tiene pánico a las agujas.

A las 12 entró la celadora para llevarme a quirófano donde todo fue súper "hola qué tal, muy bien, aquí otra vez, cómo estamos" y me dijeron las dos enfermeras que hablase con el anestesista sobre la lactancia para que me pusieran medicamentos compatibles con la lactancia. Nada más ver al responsable le dije que daba el pecho y me dijo:

- Pues hasta mañana no podrás darle el pecho. Se te va a dormir la niña si le das antes.
- Era por avisar para las medicaciones, el año pasado pasé exactamente por lo mismo y el otorrino me dijo que no había problema en darle nada más despertarme y eso hice... (y además sé por e-lactancia que el riesgo es mínimo tras la anestesia).
- Pues yo creo que no, y se te puede dormir el bebé, tú verás.

Y así hice otra vez, aunque como Sakura aguanta más, no le di el pecho hasta que me dieron el alta esa misma tarde-noche.

Me dio bastante vergüenza y me dio pena por las mujeres que lo desconocen, porque indicaba mejor sobre lactancia el otorrino que un anestesista que pone epidurales en partos y anestesia en caso de cesárea.

De nuevo tuve un viaje de los malos al anestesiarme hasta perder la conciencia, mientras me preguntaban si iba a tener más hijos y no poder responder a esa horrible pregunta...

Pero lo peor, lo peor, fue despertar. Esta vez no esperaron a despertarme en la UCI, esta vez no soñé con una lluvia de estrellas. Lo que recuerdo es MORIR, morir de agobio, de no poder respirar, me despertaron antes de quitarme el tubo de respiración y me ahogaba al notar cómo me los sacaban y no paraba nunca de salir. Luego solo escuchaba como me gritaban "RESPIRA, RESPIRA!!" y juro que lo intentaba pero no podía, me pusieron una mascarilla y me empecé a asfixiar y recuerdo hacer aspavientos para quitarme la máscara y la mano que la sujetaba, empecé a respirar con dificultad al quitar la mascarilla (le estaba pegando, es que recuerdo pegar al brazo que sujetaba la mascarilla), y mientras me tumbaban en la camilla que me llevaría a la habitación, pasando por la UCI. Ya en la UCI mareadísima y con carraspilla en la garganta fue lo de siempre, pero sin dolor en la cabeza como si me hubiese caído de un coche en marcha, que el año pasado me quería morir.

Ya en la habitación estaba Karate y me estaba meando. El año pasado me tuvieron que poner la cuña porque no podía ni moverme. Esta vez llegué tan entera que me dijo: "si quieres en 10 minutos intenta levantarte al baño o llamadme y te pongo la cuña". Tal como salió por la puerta me levanté directa a mear, ni me mareé ni nada. Es más me sentía con ganas de irme de ahí corriendo a casa.

La operación fue más leve que la anterior aunque le dijo el médico a Karate que el alta sería a las 19h y que el colesteatoma estaba en un mal sitio (salía desde el nervio facial, zona muy delicada y no podían rascar más). Así que bueno, dentro de lo malo al menos estaba bien localizado y yo me encontraba mucho mejor.

Al final me fui a casa después del café y medicamento. Estaba tan bien comparada con el año pasado, que estuve 3 días sin moverme llorando del dolor, y fuimos al Mercadona de al lado del hospital a pillar para comer blando esos días. Me comí un plátano que me sentó a gloria. Ya en casa súper bien con Sakura (aunque no podía agacharme ni cogerla en brazos). Pero no me moría, y eso ya era un paso. Esta semana me he alimentado de sándwiches de hummus con queso y café.

Estos días solo me ha dolido la cabeza un par de veces, el oído un poco y me he tomado en total 3 paracetamoles + augmentine. Recuerdo gastar dos cajas de paracetamol el año pasado en la anterior operación. Es que os juro que la comparación es horrible, pero si las siguientes operaciones son como esta lo prefiero. Porque seguramente haya más, por el sitio donde sale (el nervio facial), al no poder rascar más pueden dejarse algo microscópico y que vuelva a salir. Es muy probable, y al detectarlo hay que operar corriendo para que no destruya el nervio y se me caiga la cara como si me hubiese caído aceite hirviendo.

Y hasta aquí mi tercera operación de colesteatoma+timpanoplastia. El martes que viene revisión a que me quiten esponjitas absorbentes que, como dijo el médico: "tienes esponjitas metidas hasta el otro oído". Gracias.

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lunes, 8 de octubre de 2018

Sobre visibilizar la lactancia materna y la crianza en brazos

En esta época que nos ha tocado vivir donde la mitad de lo que comemos es transgénico y está cargado de hormonas, químicos y demás parafernalia poco beneficiosa para nuestro organismo, parece que molesta lo natural. Lo de toda la vida. Ahora lo llaman moda.

Hay muchos artículos interesantes (y hasta crueles) que nos abren los ojos sobre la importancia del afecto, el contacto humano y la necesidad de la madre para el recién nacido (y sobre lo cruel que es el abandono o el separar a una madre de su bebé recién nacido y negarle el contacto solo porque unos señores lo han comprado). Una de mis frases favoritas a las que recurro cuando alguien dice que durante muchos años los niños se han criado con biberón y no ha pasado nada, es a la de Frank Oski: "La lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo control ni consentimiento informado en la historia de la medicina".

En nuestro caso la lactancia materna, a parte considerarla la cosa más dura y sacrificada que he hecho por alguien, ha sido lo mejor y más beneficioso para toda nuestra familia. También porque es derecho del bebé recibir lo que espera de su madre, para lo que está genéticamente programado y miles de años nos han dado la razón, y no iba a ser yo, su propia madre, la que se lo negara. Porque si todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, no es ir a la farmacia a preguntar cuál es la mejor leche del mercado, porque siempre será la leche materna Y ENCIMA ES GRATIS, y buena para el medio ambiente! No genera residuos.

Y aunque digo que quiero destetarla sobre los dos años y esté preocupada porque con 21 meses prefiere la teta a comer sólidos y esté delgadita y apenas sienta atracción por la comida y haya días de casi lactancia materna exclusiva (vacaciones, fines de semana...que tengo que dejarla en casa de los abuelos para que coma), me encanta tenerla en la teta. Me encanta jugar con ella, que se descojone porque le estoy acariciando detrás de la rodilla, o las axilas, o la note hacer fuerza y se tire un pedo y casi se mee de la risa con la teta en la boca (que no la suelta ni para eso).

Puedo hacerme diez mil fotos con ella en la teta. Porque me encanta verla así. La veo relajada, feliz y es tan cariñosa en esos momentos, la siento tan vulnerable, necesitada y pequeña... que no puedo más que quedarme mirándola e inmortalizar un momento que sé que en poco tiempo se va a terminar. Es una etapa con fecha final. Y querré recordar siempre que un día tuvimos esa conexión. Que hubo un día en que necesitaba a su madre como el respirar..


En la cama.
En el sofá.
Descansando en unas escaleras.
En el bar.
En invierno paseando por Estocolmo.
Paseando en pleno calor de agosto por León.
Esperando a papá para que haga la comida.

La semana pasada fue la semana de la crianza en brazos. El porteo (ergonómico) ha sido nuestro mejor recurso junto con la lactancia. Tanto el padre como yo nos sentíamos bloqueados cuando veíamos escaleras, coches, aceras que se terminan, pasillos estrechos, demasiada gente que esquivar, en los viajes se quedaba en el coche ocupando el maletero o en el hotel...por no hablar de cómo lloraba la niña dentro de él. Ir con el carrito se nos terminó al mes de su vida, que aprendimos a utilizar el fular, y cogíamos el carrito solo cuando coincidía con hora de siesta, y no siempre, porque dependía a dónde fuésemos. Desde que camina no lo hemos vuelto a utilizar y está en casa de los abuelos, y el único que lo utiliza es el abuelo, y casi tampoco porque detesta esa silla infernal. Así que cuando el abuelo nos diga que le molesta el carro en su salón, le buscaremos hueco en el pueblo o el trastero.

Ahora solo va en brazos, mochila (Fidella) y cuando le apetece: suelo.

¡Escaleras! Las peores enemigas de las sillas de paseo.
Porteo a la espalda. Imposible con una mochila mala -Chicco, Jane, ...-
Puerto que separa León y Asturias, me encanta esta foto.
Y qué feliz la vemos. Porque sabemos que nos tiene siempre cerca. En contacto. Porque confía en nosotros. Y es súper agradecido al final.


PD: para las que se ofendan, porque cualquier comentario que se haga diciendo que la lactancia materna es lo mejor, atrae diez comentarios diciendo que sus bebés están sanos con biberón y eso no significa que les quieran menos, en ningún momento he hablado, y mucho menos mal, ni del biberón, ni de cómo ven el carrito otras familias, etc. Solo hablo mal de las mochilas Chicco, Jane, y las que venden en el Corte Inglés y tiendas de bebés especiales para portear mirando al mundo, por venderlas falsamente como mochilas ergonómicas y ser perjudiciales para la fisionomía del bebé y de los padres que han de mal-cargar con ellos.

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viernes, 5 de octubre de 2018

Blogger está muerto.

Me he metido en el listado de "blogs que sigo" y desgraciadamente, tras mucho tiempo actualizando esporádicamente (desde que empecé a estudiar a parte de trabajar) por dejar de tener vida, exceptuando dos blogs, están todos cerrados o abandonados desde el 2013-2016. Por suerte JuanRa Diablo sigue vivo.

Las redes sociales han matado a Blogger. Yo misma reconozco que actualizo diariamente Instagram y Facebook, y hasta Twitter a veces, pero el blog lo dejo para paranoias, cosas que me han llamado la atención o desahogos que no creo que le interesen a mi familia (y creo que a nadie, de verdad que estoy está muerto, parece mi diario personal que solo yo leo, no me importa). Y aquí es donde me gusta explayarme sobre mis viajes, porque a mi familia solo le interesa ver fotos de la niña.

Una salva por esos blogs que antaño me alegraban el día.

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martes, 2 de octubre de 2018

MOTIVOS POR LOS QUE NO ORGANIZAR UN VIAJE A NUEVA YORK CON LA FAMILIA.

En agosto se comenzó a gestar la idea de ir a Nueva York.

Iba a ir con mi tía (su viaje de ensueño) y mi hermana inicialmente, pero mi hermana dijo que no podía ir porque eran demasiados días, así que miré para ir solo 8 días/noches, encontré un súper ofertón en un hostal al lado de Central Park (a 15 minutos andando de Time's Square) tras un mes de mirar y que nada bajase de 400-500€ por persona, una habitación doble con baño privado por 200€ 8 noches!!!!!, que no volví a encontrar y descubrí que fue un error de Ryanair Rooms, porque en la web principal salía a 1200€, pero yo tenía ya mi reserva hecha. Así que por 100€ por persona y los 400€ del avión (Iberia) podíamos conocer Nueva York a un precio casi regalado... Mi tía y yo íbamos a ahorrar mucho dinero y gastarlo en otras cosas, como comida.

Entonces mi hermana al ver que era tan barato dijo que se apuntaba. Y entonces la oferta ya no valía. Le dije que me sacrificaría ya que no me importaba dormir en ese mismo hostal en una habitación femenina con otras mujeres por 160€ las mismas noches (pagando la diferencia entre todas), y ella la habitación doble con mi tía. Todo perfecto. Solo faltaba mirar vuelos.

Al ver lo barato del viaje, mi cuñado dijo que se apuntaba. Así que era cuestión de buscar un apartamento o dos habitaciones de hotel dobles. Pero como mi cuñado se apuntaba, el marido de mi tía dijo que si venía mi cuñado, él también venía, que con otro hombre la cosa cambiaba... ASÍ QUE YA NO VALÍA NINGUNA OFERTA MIRADA. Que mi tío tiene cojones la cosa (nunca mejor dicho), que si no había otro pene no quería viajar con solo úteros.

Mi cuñado, como no quiere compartir nada porque no está acostumbrado a vivir con más gente y no deseaba prisas de otros ni nada, reservó una habitación doble con mi hermana en un hotel a parte, mientras yo buscaba como una loca apartamentos para 5. Cuál fue mi sorpresa cuando me lo comunicó mi hermana y dijo que ellos no querían ir a un apartamento porque eso significaba hacer la cama y la comida y ellos querían ir a "todo hecho". Daba igual que le dijese que hacer la comida no era obligatorio solo por tener una cocina. Su hotel se pasaba de presupuesto para mis tíos y yo, y dijeron de buscar una habitación triple. Cuando la encontramos cerca del hotel de mi hermana y mi cuñado, mi tía decidió que prefería estar con su marido a solas, que era un poco raro compartir con su sobrina (porque la idea de un apartamento de 3 habitaciones no les valía a nadie), así que a mi hermana se le ocurrió la brillante idea de seguir con su habitación de hotel, pillarles una habitación doble con baño privado de 1200€ en un hostal a mis tíos y ofrecerme la única solución de irme a 200 metros a un albergue a compartir habitación con 4 u 8 personas...

Así que nada más colgar, me metí en el grupo de WhatsApp que había creado yo dos semanas antes, les deseé buen viaje y salí del grupo.

Peeeeero... nada más salir del grupo pregunté en el grupo de mis amigas si alguna quería ir a Nueva York, que tenía una reserva para mayo de 8 noches por 200€ y ambas me dijeron que se apuntaban. Les iba mejor un día menos por temas de vacaciones y una semana antes. Se apuntaba el marido de mi amiga. Al día siguiente reservé una habitación cuádruple tras confirmar que a la pareja se la sudaba compartir habitación (cuando viajan van a lo barato y suelen compartir con amigos). Me pasaban links de dónde podíamos ir, miraron más apartamentos, a los tres días pagué media reserva (no reembolsable) en Airbnb para dormir en un apartamento a 15 minutos andando de Time's Square y anulé definitivamente las dos que ya tenía, de cancelación gratuita. A la semana teníamos los billetes de avión (con su seguro de anulación, que ahora que soy madre no puedo arriesgarme a que pase algo en casa y yo estar fuera y no poder hacer nada), yo con dinero en cuenta que me habían hecho transferencia para poder adelantar gastos. Y ya tenemos una bonita guía de viaje e incluso me he hecho rutas para correr a primera hora algún día por Central Park!!

Así que definitivamente, lo mejor es viajar con amigos que tengan las cosas claras y se apunten a un bombardeo. O ser tú misma la que organices los viajes para tu familia nuclear (pareja, bebé y fin).

PD: Sí, dejaré a la niña con el padre. No, no ha dormido nunca sin su madre. Sí, sigo dándole el pecho. No, no sé cuándo la voy a destetar. Sí, no me importa irme y dejarles en casa y sí, necesito un viaje con amigos porque sí, para mí es muy importante seguir haciendo mi vida y no, no considero que esté abandonando a nada ni a nadie.

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viernes, 28 de septiembre de 2018

La Escuela del Parque de Arena.

Como madre creyente ferviente que una educación en casa no solo es posible, si no también beneficiosa para nuestros hijos, cuando voy al parque o escucho comentarios de otras madres/padres reconfirmo mi postura.

Un compañero de trabajo, el mismo que me decía que no era natural darle pecho con dos años a un bebé aunque estaba de acuerdo que en los primeros meses era lo mejor para el bebé (seguramente ha leído mucha publicidad de Nestlé y Belvit), defensor constante de la escuela infantil (guardería, en sus palabras, y ojo, la escuela si tiene un buen proyecto y el/la profesor/a lo respeta yo también la apoyo), me dice que estoy equivocada, que lo mejor que podría hacer por mi hija es llevarla a socializar, a que allí aprenda inglés y los números y los colores, a compartir con otros niños, a hablar más rápido, que él ha visto la evolución de sus hijos desde que les metió con 4 meses y que se han inmunizado de todo (ha faltado mucho, la madre, a trabajar por cuidar de sus hijos enfermos, porque se debe notar la inmunización a partir del 2º nivel, cuando entran en el cole a partir de los 3 años, pero no porque el sistema inmune esté más maduro).

Nunca ha vivido una "asamblea" de la escuela, ni en el parque, ni en ningún sitio.
Y aún así coloca a sus muñecos en círculo, de frente, y les cuenta cuentos.
¿Realmente es algo típico de las escuelas o es algo innato en los niños por la necesidad
de escuchar y ser escuchados el preferir colocarse así?
No soy detractora de la Escuela Infantil, pienso que es una necesidad en esta sociedad donde la conciliación está en un tercer plano, donde los horarios de los padres no coinciden con los de los hijos, donde la lactancia materna está penalizada, donde muchas madres son penalizadas también por quedarse embarazadas, donde el permiso de maternidad y lactancia no se corresponde con los mensajes concienciadores de la OMS, donde niños que viven en familias de nivel socioeconómico bajo reciben una educación, materiales y alimentación que no pueden tener en el hogar, así como los de familias de bajo nivel sociocultural ven que a sus hijos les gusta más un libro que pasar horas frente al televisor y ven otros modelos de conducta, adquieren más vocabulario y ciertos valores que contrastan con los de su hogar. En definitiva, la escuela es beneficiosa, pero no porque aprendan más o menos inglés, los números o los colores que también los aprenderán en casa, jugando a las construcciones, a las cocinitas o leyéndoles un cuento y describiéndoles las cosas que ven, si no porque suple carencias que puedan encontrarse en su círculo social cercano. Y cuando hablan de rutinas, me pongo un poco mala. Qué rutina ha de tener un bebé de 4 meses, si no es dormir cuando lo necesita, comer y que se le cambie cuando precise. Uno de un año... fija sus horarios de comida sin necesidad que haya un adulto... las rutinas solo sirven para que los adultos estemos más cómodos, adaptar sus horarios a los nuestros, que poco a poco el mismo bebé va cogiendo esa rutina a raíz de la convivencia. Mi hija nunca ha tenido horarios estipulados para comer, dormir o bañarse y es ella misma la que lo pide más o menos a la misma hora, ajustándose más o menos con el adulto y los de la escuela que tanto "aprenden" los niños dentro de ella. No hace falta obligarles desde bebés, ellos mismos lo harán por sí solos. Y bueno, que una buena Escuela Infantil es buena para cualquier niño y padre/madre que lleve a sus hijos allí, porque lo más importante: se sentirán respetados.

Pues el parque, al no llevarla ni a ludotecas, ni escuela infantil, ni a actividades "extra-hogares", se ha convertido en su salón de juegos social. Y sin ir a la escuela nos encontramos ante un severo caso de "NIÑA ESPABILADA". O lo que es lo mismo: una niña normal para su edad, independientemente de si va al cole o no.  Gracias a pasar horas y horas en el parque puedo comparar su desarrollo con el de otros niños de su edad. Podemos tirarnos por las tardes entre 1 y 3 horas. Y se aprende mucho, tanto ella como yo. Mas luego el tiempo que pasa con la abuela y/o el padre en el parque, que es otro buen rato, pudiendo llegar a dos horas si la comida lleva hecha a fuego lento desde la noche anterior (en mi casa es el padre el que se encarga de la cocina).

Con menos de 2 años, sin ir al cole:

- Comparte y hace trueques.

Sin haberlo aprendido en la escuela ni interactuado diariamente con otros bebés/niños, le da el coche o le quita el cubo a un niño y al rato lo deja o lo cambia por otra cosa.

- Habla y canta.

Niños de principios de año (ella es del 29 de diciembre) no hablan tanto. Y lo que es más preocupante, un padre, al descubrir que tenía casi un año menos que su hijo, me preguntó a qué colegio le llevo (porque los niños aprenden a hablar en el cole, parece). Si su hijo fuese a un buen cole, la profesora le diría que es totalmente normal que un niño de dos años y medio no quiera hablar o tenga poco vocabulario, se dice que hay un problema cuando a los 5 años sigue siendo muy limitado y/o arrastra ciertos problemas de pronunciación. Así que mi hija habla porque le gusta oír su voz, le gusta cantar, le gusta describir todo lo que ve, le gusta hablar con las gatas y peluches y contarles historias. Le gusta gritar, le encanta que le cantemos y le contemos todo, le pirran los cuentos, disfruta escuchando la voz de otras personas.

- Cuenta hasta el 5, y a veces hasta el 7. Y si no, dice "todos" o "muchos".

Aquí algo que me llama sumamente la atención, los padres creen que en el cole les enseñan a contar... Nosotros cuando jugamos con ella a las construcciones o describimos el paisaje, contamos árboles, bancos, coches, motos... en seguida ella imita nuestro tono al contar, señalar, y lo que decimos y cómo lo decimos, uno-dos-tres-cuatro-cinco (aunque si la dejas a ella sola siempre se salta el uno). A esta edad lo único que hacen es imitar el adulto, no comprenden el concepto de NÚMERO, ni el UNO, ni el DOS, por mucho que le señales el número y su dibujo en un papel, no comprende que eso significa que hay dos manos o dos pies. Pero los padres están contentos porque sabe contar hasta 5. Yo respondo que "sabe imitar el sonido hasta el 5" cuando me dicen que es muy lista y ya sabe contar. Y sé que poco a poco, irá comprendiendo el significado y el valor de los números. Todavía es muy difícil el concepto de número, y no se puede forzar a los niños a aprenderlos. Es más, si me dicen que no le enseñarán a leer hasta primaria, lloraría de felicidad. Pero sé que en cuanto la meta a los 3 años en la Escuela (dos años y 9 meses, porque es de final de año y será la pequeña de la clase), van a insistirle con fichas y libros a que aprenda a escribir su nombre, sin comprender el concepto de las cosas... y solo espero que lo hagan de una manera respetuosa y no le griten MAL,MUY MAL, FATAL cada vez o la castiguen por no hacer lo que la profesora le pide. Lo que enlaza con:

- Nunca le he dicho "mal, muy mal, fatal".

El concepto de mal solo lo ha escuchado cuando describimos cosas ajenas, está mal que no recojan la caca de los perros, está mal que pinten grafitis en la pared del edificio o las barreras de los parques... pero no está mal que golpee un cristal, o grite jugando, o no quiera recoger en ese momento o tire la comida al suelo. Está aprendiendo probando, aprender no está mal, probar cosas no está mal, practicar no está mal, correr por el pasillo no está mal. No está mal que coja un cuchillo. Nuestro concepto de MAL es diferente a su concepto, no formado, sobre esa palabra. Coger un cuchillo está bien, en el futuro cogerá muchos cuchillos. Sus padres cogen cuchillos. Simplemente derivamos su acción peligrosa a algo más divertido (pártelo con el tenedor, así así!) lejos del peligro y advirtiéndole del mismo. Y ya no digamos decir que está MAL pintar un sol rojo o salirse del folio, o tirarse arena dentro de los zapatos.

Pues eso sí lo he visto en el parque, y niños repetir las mismas palabras del cole o decirles a los padres que hacen algo mal (columpiarles flojo, por ejemplo). Compañeras del trabajo comentando que sus hijos lo decían por cualquier cosa... ¿por qué todo está mal? Se dice mal gratuitamente y no dejamos que vean las cosas de otra manera. Está mal y ya está, se acabó el problema, se deja de hacer... pero no hay otra forma de actuar. No hay otro modelo. No existe respuesta a su necesidad, que es la de seguir explorando cómo suena algo al ser golpeado, cómo se siente la arena cayendo por su pierna, brazo o pecho. Se les corta la libertad de aprender por propia experiencia. Molesta el niño sucio, tememos un posible golpe. En mi opinión ponemos pocas lavadoras y se caen poco (el otro día se cayó de tal manera, de boca, que todos nos quedamos petrificados y esperando su llanto, se levantó y siguió descojonada para que continuásemos persiguiéndola, en la puerta del polideportivo, con desconocidos y alumnos del padre observando y flipando por tener un bebé de goma, hay otros días que llora porque se ha tropezado con su propio pie).

Y me he visto a niños, más mayores, que nunca habían estado descalzos en el parque, querer imitar saltando descalza en la arena (y lo incómodo que es tener arena dentro de los zapatos/sandalias) a una bebé más pequeña, y a padres gritarles que NO y describiéndoles lo mal que estaba hacerlo, y amenazarles con irse del parque, cuando los niños veían que podía ser súper divertido, pero no podían, porque estaba mal. Y eso, señoras y señores, es el futuro, seguirán estando mal muchas cosas.

- Creamos una banda de música.

Justo ayer, frente al parque, hay un cole y se nota que son los primeros días de extraescolares, porque tocaban la flauta y otros instrumentos de viento de una manera tan horrorosa que me estaba despertando una migraña. Sakura y otro niño de 2 años y medio paraban a escuchar cada vez que sonaba la tuba o trombón, era muy grave, rompiendo el sonido natural de los pájaros y los niños gritando de fondo.

Ella quería tocar un instrumento tras explicarle qué estaba escuchando, y le pregunté si quería tocar una tuba o un tambor. Conoce la palabra tambor, así que gritó tambor y se puso a dar palmas, cogí los cubos de arena y palas, cucharas y tenedores (llevamos de todo) y allí que nos pusimos a tocar en la arena el otro bebé, Sakura y yo. Siguiendo el ruido de las flautas de fondo y  poniendo más énfasis cuando sonaba el que parecía un tombón, mi oído no es tan fino para distinguirlo.
La abuela del otro niño encantada observando, hasta que a él se le ocurrió la terrible idea de coger la cuchara y tirar arena al aire (estábamos haciendo sonidos también con arena dentro de los cubos), algo que para él era súper divertido y a mí no me molestaba (la tiraba donde no había nadie, fliparíais de lo emocionadísimo que estaba), y le quitó la cuchara y lo alejó de ahí diciéndole que eso no se hacía, que "con la arena no se juega" (WHAT???). No se acierta con las palabras y en toda nuestra buena intención no estamos siendo ni justos, ni reales, en las situaciones a las que enfrentamos a los niños sin ninguna necesidad.

Ese niño, escolarizado además, siendo 10 meses mayor que ella, le imitaba en todo, subiéndose al tobogán, saltando, colgándose de la barra, acostándose en el tubo, le perseguía por todo y cuando ella decía una palabra él a repetía. Y la abuela no dejaba de repetir lo espabilada que era esta niña para no haber ido nunca al cole.

Por eso digo que tengo un raro caso de niña espabilada, porque si fuese al cole dirían "es normal".

- Sabe karate.

El padre se ha lucido enseñándole a dar patadas, puñetazos y el sikodachi (posición de sentado), y no para de repetir "kodachi, kodachi" mientras hace la técnica y pide "kodachi mama", "kodachi abiela", "kodachi tio Maike"... y si no lo haces se molesta mucho. Así que nos pasamos el día haciendo sikodachis en medio de la calle, en el súper o el parque mientras se columpia y te grita kodachi mama mientras te señala las piernas.
También la llevo a buscar a su padre cuando sale de dar la clase de karate y se encuentra a todos haciendo flexiones, lumbares y a veces repasan algún kata al finalizar la clase y ella se queda mirando como si entendiera del tema. Corre por la colchoneta, se arrastra, se tira... imita hacer lumbares o abdominales...


Hace poco la llevamos a clase del abuelo a darle una sorpresa, y le pusimos un kimono para hacer la sorpresa más grande todavía, y nos sorprendió a todos metiéndose en la clase e imitando lo que veía, sin miedo a los demás desconocidos ni a las patadas que pudiesen proferirle:

- Peppa y Masha.

Algo que pide continuamente, y ya no sé cómo quitarle la obsesión y cada día lo hago menos, pero en Mallorca cogió la fea costumbre porque era el recurso de los niñeros que se quedaban con ella, llora y berrea cuando no tiene a su Peppa cuando quiere. A veces, cuando he de poner la lavadora o cocinar, aunque si está colaborativa prefiero que me acompañe (otras veces su cansancio me obliga a tenerla en brazos y no puedo), lo dejo de fondo para que no venga a la cocina con el aceite saltando o simplemente ir más rápido o no juegue con los productos de limpieza que estoy usando en ese momento. 10-20 minutos, sabiendo que me costará horrores quitárselo para cenar o llevarla a la cama (lo que hago es apagar y llevarla a su habitación y distraerla con cuentos y construcciones o pintando en la pizarra). Pero es que encima vio hace poco a Masha y el Oso y está gritando MASHA MASHA y al principio no sabía ni qué era, ahora ya lo sé, desde este fin de semana (nunca lo había visto), y de verdad que alucino con lo que aprende mirando un par de capítulos al día o cada 2-3 días de estas series. De repente ve un avión y dice "paseo en globo" (Peppa), o estamos pintando y dice algo del oso.

- Su destreza motriz está muy desarrollada.

No, no es orgullo de madre. No lo digo porque sepa correr, saltar, colgarse de una barra y balancearse, coger cositas pequeñas... Eso lo pueden hacer casi todos los niños de su edad.

Digo que su motricidad está muy desarrollada porque realmente llama la atención de otros padres e incluso profesionales de la salud me lo han llegado a decir. A veces decimos que es "muy digna" por la pose que tiene al moverse o coger cosas, porque apenas se tropieza, sus movimientos son muy seguros, coge cosas muy pequeñas con una facilidad increíble, su manera de levantarse, girarse o intentar hacer la voltereta. Todos los padres destacan algo de sus hijos orgullosamente, la necesidad de saber que sus hijos son más inteligentes o ya dicen esto o lo otro. A ver, yo también digo que hace esto o esto o yo prefiero esto o lo otro. No digo que sea mejor o peor, digo lo que hago o veo. FIN. Pero estoy hablando de algo que me ha parado un médico y me ha dicho que no es normal a esa edad. Algo que yo he estado en un aula de 2-3 y todavía no hacían niños de casi 4 años.
La manera de coger el lápiz, casi como la de un adulto (incluso mejor que otros adultos), la delicadeza en los trazos desde hace tiempo. No hablo de ahora, si no de hace meses, cómo coge la cuchara a veces, no con el puño cerrado. Cómo pasa las páginas de un libro, los folios. Ese tipo de cosas, muy pequeñas y que te tienes que fijar. Incluso en cómo juega o inserta un muñeco en los coches de juguete... el agarre no es de un niño de dos años (y mucho menos de año y medio).
Con 4 meses hacía la pinza, con 6 cogía un grano de arena a la primera con el índice y pulgar e incluso cogía objetos con las dos manos y los pasaba de mano. Parecen chorradas, y quizás lo sean cuando vaya al cole cuando todos sus compañeros ya lo hayan conseguido, pero que lo ha desarrollado rápido, eso es un hecho. Y no, esto no lo ha aprendido en el cole.

- Le encanta tocarse la vagina.

Y se enfada si le ponemos el pañal rápido entre cambio y cambio o tras el baño. Necesita su rato para reírse tocándose la vulva. Y le encanta. Así que quiénes somos nosotros para decirle que está mal, solo porque tengamos tan sexualizada esa zona que no podamos entender que un bebé ha de tocarse y explorar su propio cuerpo de una manera natural, sin tabús ni tapujos de ningún tipo. Y ahí está la abuela, haciendo una fiesta y animándola cuando se toca el chichi y descojonándose, yo simplemente la dejo hacer mientras recojo un poco la zona de disfraces o construcciones y la escucho de fondo reírse confirmándole que sí, que es divertido y normal disfrutar del propio cuerpo y le digo que cuando quiera le pongo el pañal (es decir, cuando veo que se levanta y quiere ir a pintar o a los cuentos, por ejemplo).



A ver cuándo saco un tiempo y pongo cosas que ya empieza a decir, ocurrencias, como que las cosas se escapan (no se caen ni las escondemos) o el vocabulario que tiene ya, lo que cuesta a veces entenderla y otras veces nos confundimos o preguntamos cómo sabe palabras como "folles" (flores) o "tonto" (trotón del caballo trotón) o sus NO para todo. Estamos en esta maravillosa etapa del NO, donde todo es NO. Menos Peppa, Masha y la teta.

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