Seguidores de mis paranoias...

martes, 26 de julio de 2016

De cómo una hipoteca te estresa, un embarazo te condiciona y dos funerales te matan

Cuando te quedas embarazada te cambia el chip.
Cualquier persona que me conozca sabrá que lo de hipotecarme no estaba entre mis planes. Me gusta mi libertad. Cuando pensaba en maternidad pensaba en mi bebé y yo. Y de repente me encuentro con que he de hacer una vida no solo con su padre, si no también con una casa.


Alquilar no es barato. No es una inversión para el futuro. Ojo: NO es tirar el dinero. Pero significa vivir al día. Sabes que habrás de pagar el resto de tu vida, con mudanzas y esas mierdas agotadoras, dependiendo de otras personas (porque en mi caso, con mi sueldo, no puedo vivir sola; y encima que te toque un casero bueno). En cambio, una hipoteca es más barato (incluso con mi sueldo podría permitirme pagarlo). Más caro, anualmente, si sumamos la comunidad, impuestos, seguros y esas cosas. Pero mes a mes es un desahogo, saber que en 30 años (a plazo fijo y con una buena oferta por mi trabajo) sólo te quedarán los impuestos.


Y cuando te quedas embarazada, piensas en ese futuro y comienzas a buscar pisos en todas las webs de pisos que existen en internet.


A mediados de mayo comenzamos a mirar pisitos por la zona donde vivimos ahora; confirmando previamente que nuestro casero no quería vender el maravilloso piso -ubicación, características- donde estamos de alquiler. Y a finales de mayo decidimos llamar para ver algunos pisos que, para nuestra desgracia: YA ESTABAN VENDIDOS. Alguno llevaba solo una semana publicado y nos dijeron que la zona que queríamos estaba muy solicitada y, exceptuando pisos que necesitasen una gran reforma o pidiesen demasiado, volaban.


Así que en plena semana de exámenes fuimos a ver 5 pisos. Y...efectivamente. Piso que veíamos, necesitaba una buena reforma o era pequeño y caro. Hasta ver el 5º piso: ¿reformado, con calefacción central y por ese precio? Llevaba puesto 4 días el anuncio y fuimos los segundos en reservar visita. Los primeros estaban interesados pero no podían conseguir la hipoteca y, al ir por orden de visita, estábamos los primeros por si dábamos el sí. ¡¡Dos horas más tarde llamaba para reservarlo!!


¿BUSCAR PISO Y ENCONTRARLO EN UNA SEMANA? Un riesgo, sí, pero...reformado, con calefacción central (al ser 8 edificios la comunidad-agua-calefacción salía bastante barato, de todos los que habíamos visto) y sin necesidad de tocar nada, con la cocina amueblada y toda la casa si queríamos, 3 habitaciones por el precio de uno sin reformar... no tenía trampa, es que la dueña estaba en una residencia y necesitaban el dinero cuanto antes para poder pagarla, bajando el precio a sabiendas que valía más.


Así que una semana más tarde firmamos el contrato de arras y comenzó la odisea de visitas al banco solicitando el 100% de la hipoteca que nos denegaron el último día por el 80% (por tener varios créditos de coches) y tuvimos que pedir prestado al hermano de Karate porque a nosotros no nos bastaba. Fue horrible. Pero el día 6 de julio firmamos y fue un desahogo. Hasta que vimos el piso. Estaba lleno de cosas, sí, PERO TODAS INÚTILES, ropa y cosas por doquier.


Todo esto sucedió en un mes. Fue un mes estresante. Pero al fin y al cabo con final feliz. Ya hablaré de cómo ha sido y está siendo todavía la mudanza a finales de julio...


Paralelamente a nuestra odisea de búsqueda de bebé, embarazo, aborto y embarazo de nuevo, me informaron que le habían detectado cáncer a mi tío, mi padrino. De hígado y colon. Durante el tiempo que yo pensaba en clases y bebés, él luchaba contra ese cáncer. Le operaron varias veces y la quimio le funcionaba. Le vi en diciembre en Mallorca y le seguía en Facebook y cada vez estaba mejor. Ponía fotos de comida chachis y con su familia y todo iba bien.


La verdad, en junio sólo le faltaba una operación para terminar y, mientras yo le informaba qué tal iba mi embarazo, él estaba finalizando su lucha contra el cáncer. El lunes 13 de junio él entraba en quirófano y esa última operación salió perfecta. El martes 14 de junio me hicieron la ecografía donde me dijeron que iba a ser niña y que iba todo bien. Informé a la familia en cuanto salimos de la consulta y esa misma tarde-noche estaba la familia en la habitación de mi padrino hablando de la nueva noticia. Yo quería esperar a hablar con él cuando saliera del hospital.


El miércoles 15 de junio me llamó mi padre. Pero no era mi padre el que estaba al teléfono. Era mi tía. Mi Tocaya. Mi tía favorita. Por la que llevo mi nombre. La que me informaba de qué tal estaba toda la familia y a la que llamaba más que a mi madre. Empezó a llorar diciéndome que mi padrino, su hermano, había fallecido hacía unas horas. Y que no quería decírmelo por "mi estado" pero que mi padre le obligó a decírmelo. Le dije que tenían que decírmelo, que estaba embarazada, no enferma, y al colgar me empecé a maldecir por no haber llamado el día anterior a mi tío por esperar a que saliera del hospital. Era su última operación contra el cáncer. No murió de cáncer, si no de las consecuencias de la quimio con otras partes de su cuerpo, causándole una infección (riñones, etc...) que le terminó llegando al cerebro y el miércoles ya no pudieron despertarle.
Y, llorando, mi Tocaya me dijo algo que me dolió, muchísimo...me habían escondido, TODA LA FAMILIA, que mi otra tía (mi madre eran 9 hermanos, y acababa de perder a su segundo hermano, quedando 7), estaba enferma de cáncer y le quedaban dos o tres meses de vida. Llevaban un mes sabiendo la noticia y me la habían escondido "por mi estado".


No pude ir a Mallorca. Primero porque no tenía dinero y salía a más de 200€ ir (teníamos que pedir prestado para la hipoteca, no podía gastar ni un céntimo hasta habernos concedido ese 100% que finalmente nos denegaron). Y segundo, porque todos me decían que ni se me ocurriera coger un avión "en mi estado". También es cierto que yo soy muy práctica con esto, y me daba cosa ir para estar viendo llorar a todo el mundo y no poder hacer nada, así que me quedé en Madrid y pasé sola esa transición.


Cada semana llamaba a mi madre y a mi tía Tocaya para preguntarles qué tal estaban y también para que me contara cómo iba pasando los días mi tía Fina. Mi tía Fina es especial, puesto que perdió a su hermana gemela de cáncer en el 1999, discapacitadas ambas, y a ambas habían de engañarles porque no asumen cierta información, debiendo omitirles ciertas cosas.
Me contaba que Fina pensaba que estaba enferma por hacer dieta, ya que había adelgazado mucho y tenía que seguir una dieta súper estricta, aunque le habían dicho que estaba enferma por otras cosas (sin especificar) y que tenía que cuidarse mucho, tomar ciertas pastillas y cuidarse mucho.


Hablaba mucho con mi madre y mi Tocaya. Y el día 6 de julio firmamos el piso y mandé fotos de cómo estaba todo y me contestaban desde el grupo que abrí del bebé. Mi madre y mi tía.


El miércoles 7 de julio fue uno de los peores días de mi vida. Porque me llamó mi padre y, por primera vez en mi vida le escuché llorar y era incapaz de decirme qué pasaba.


- Tu tía...
- ¿Ha pasado algo a Fina?
- No. A Magdalena - mi Tocaya-.
- ¿Magdalena qué?
- Un ictus...-llora-. Te paso a tu madre.


Y así fue como me dieron un mazazo en toda la cara. La noticia que nadie quiere oír, como si me hubieran dicho que mi madre había fallecido. Me dolió igual. Dejé de escuchar y, al colgar, miré billetes a Mallorca. Caros, por supuesto. Pero ya sabíamos el presupuesto de todo y Karate me dijo que podía ayudarme con otra cuenta que tenía algo ahorrado. Llamé a mi hermana mayor y estuvimos hablando de lo increíble que nos parecía todo. Y luego me llamó mi hermana pequeña que tenía que ir sí o sí, que me lo pagaba ella aunque fuera.


Y fui al día siguiente, pero porque Karate me ayudó económicamente. Y fue el peor viaje de vuelta a casa de mi vida. Odiaba ir. Odiaba tener que ir por ese motivo. No podía creérmelo.


Estuve con Fina, a la que ahora se turnan entre los hermanos que quedan para cuidar de ella. Y me contaba cómo estaba llevando la "no" pérdida de Magdalena (con la que llevaba toda la vida viviendo, las dos hermanas) y decía que le había pasado porque debió comer algo en mal estado. Sabía que no estaba pero la llamaba por las noches y, cuando escuchaba a alguien subir por la escalera, pensaba que era ella.
También me dijeron que lo que creían que era un ictus inicialmente, fue un ataque al corazón. Llevaba días mal pero no decía nada porque pensaba que era de la tensión. Y se paró. Delante de sus hermanos cuando fueron a verla porque decía que se encontraba mal. Llegaron para verla caer y llamar a la ambulancia.


El mazazo fue para todos. Porque era una mujer... que ya hablaré de ella. Hizo por la comunidad lo que nadie. Porque para mí (y para muchos) era un ejemplo. El mayor de los ejemplos. Y el único consuelo que me queda es que pudimos disfrutar de su ciudad favorita sus últimas navidades, que traje a Fina y a Magdalena a Madrid para pasarlas juntas. Porque yo admiraba lo que ella tenía, y ella me decía que si volviera a nacer haría lo que yo hago y viviría donde yo vivo.


No creo en segundas vidas ni estas cosas, pero ella sí, y espero que lo cumpla si es cierto.
Y en dos semanas vuelvo a Mallorca, y solo espero que esté mi tía Fina todavía, quien empeora día a día.


Estar embarazada no es estar enferma. En mi estado puedo viajar y llorar. Estar triste y despedirme de quien quiera. Tengo derecho a sentir. Más que nunca.


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miércoles, 20 de julio de 2016

Meses de incertidumbre, alegrías y...

- Me he gastado 11€ en esto para nada.


Misaoshi va a la papelera del baño y recupera el test de embarazo para enseñárselo a Karate. Lo mira de nuevo. Está diferente.


Hay dos rayas rojas.


Pero había estado diez minutos en el lavabo y solo había una rayita hasta que lo tiraste. No puede ser. O sea, sí puede ser, porque tú sabes que lo estás, o al menos tienes los mismos síntomas que la otra vez. Pero el test no miente (es de estos de alta precisión, de hasta unos días antes de la regla y a cualquier hora del día...).


Pero resulta que pasó de negativo a positivo. Y ahora lo has confirmado con Karate al lado. Os habéis enterado a la vez. Como en las películas esas románticas aburridas que todas terminan igual, pero en un pisito sucio, pequeño y desordenado, en un barrio tranquilo lleno de supermercados, bares, parques y colegios.


Porque sí, porque ya has empezado a preocuparte por esas cosas. La zona en la que vives. La dieta que llevas para darle nutrientes a la vida que portas dentro (comer de todo con moderación, mejor lavado y cocinado y sin privaciones de ningún tipo). Porque quieres que esta vez sí salga todo adelante. Encima la ginecóloga que te recomendó tu compañera es ultra cariñosa. Estás más tranquila que nunca tras la ecografía de las 7 semanas, comparando con la eco del embarazo anterior, donde nunca llegó a ese punto de desarrollo (menuda diferencia). Tranquila, sí, excepto porque en breves sabrías lo que es estar preñada...
Primer embarazo. 7 semanas, no crecía. Terminó en aborto.
Segundo embarazo. 7 semanas. Creciendo.
Fue el peor mes de estudiante y currante que he podido vivir: con náuseas, mareos, sueño y enfados por absolutamente cualquier cosa. ¡¡Y DE EXÁMENES FINALES!! Estaba agotada y solo quería vomitar en la cara de la gente y dormir. En el trabajo me quedaba dormida con los ojos abiertos y, nada más salir a las 15h, iba a la facultad a pasarlo mal y salir entre clases (y en medio de alguna) para que me diera el aire evitando el vómito. Descubrí que lo mejor para las náuseas era comer fruta todo el rato. Jamás he comido tanta fruta. Melocotones, manzanas, plátanos, fresas y nectarinas salían de todos los bolsillos de la mochila, bolso o bolsa que llevase encima. Comía en clase, en la oficina, en casa y no comía en la cama porque aprovechaba para dormir.
Aunque te digan que eso es bueno, tienes una incertidumbre por no saber si va bien o mal. Fueron las semanas más largas... no solo por el malestar en general, sino porque tenía miedo de que terminara mal, aunque estuviera tranquila por una parte, estaba impaciente porque me dieran buenas noticias sobre lo que se estaba gestando dentro.


Tras los exámenes (no me presenté al más difícil porque se me iba de las manos), se me quitaron las náuseas. Me hicieron los análisis para el cribado y fui a hacerme la ecografía a las 13 semanas, donde todo fue tan bien que me animé a ponerme el uniforme de premamá que tenemos en el trabajo (llevaba dos semanas sin poder abrocharme los pantalones y sin vestirme de uniforme ni salir apenas de la oficina).

Ecografía de las 12-13 semanas. Primer cribado perfecto. S.Down 1/10.000. ¡¡¡95% posibilidad de niña!!!


Entonces ocurre lo que más temías: que todo el mundo se entere de que estás preñada. Y empiezan a hacerte unas preguntas tan OBVIAS que te da vergüenza responder. A algunas personas ni les respondes, o les respondes con ironía: noooooooooooooooooooooooooooooooooo, me lo pongo solo porque es más cómodo...(que alguno no capta y he llegado a recibir por respuesta: ¿y eso se puede hacer?).


Si llevas un uniforme laboral de "premamá" (se ve la diferencia a kilómetros del uniforme normal) que sabes que única y exclusivamente lo pueden llevar las mujeres gestantes...¿no será porque estoy preñada?


Y gente que no conoces, después de preguntar la obviedad del día, me soltaban un: "¡¡no sabía nada!!" ¿Reprochándome? que no fuera puerta a puerta de todo el edificio para contar mi nuevo estado. No sabía que era una obligación avisar a toda la gente del edificio (unas 4000 personas) conocidos, desconocidos y limpiadoras por igual. No sabía que me conocían todos, porque una que no había visto la cara en la vida, me achacó que no se había enterado de que estaba preñada. Y le respondí: es que no es algo que vaya contando... Se lo dije con un tono de molestia, a ver si se daba por aludida, pero como si oyera llover.


¿TAN COTILLAS SON? Me los imagino en su oficina, en plan hablando de la noticia del día:


- ¿Sabes la que a veces coge el ascensor que no sé ni dónde está destinada, es una mujer, con gafas y pelo largo?
- Sí, creo que dices la morena que desayuna con dos mujeres más en la cafetería, la he visto, sí.
- Pues esa chica, ¡¡está embarazada!!
- ¡¡Ala!! ¿Sabes cómo se llama?
- No, pero está embarazada. ¿NO LO ENTIENDES? ¡¡ES SÚPER IMPORTANTE SABERLO!!
- Es que no sé quién es...
- ME DA IGUAL, ESTÁ EMBARAZADA Y TE CALLAS. YA LO SABES. ¡¡PÁSALO!!


Y bueno, un mes y poco después, la incertidumbre tras ver la ecografía del primer cribado se ha transformado en alegría tras la ecografía de las 18 semanas...que costó hacerla porque no paraba de moverse.
Ecografía de 18 semanas. Desarrollo perfecto de una niña que no para de moverse.


He de decir que no teníamos ni idea de cómo íbamos a verla. En internet buscas imágenes de un bebé a las 18 semanas y todas son, pues eso: imágenes. Pero estar viendo cómo la niña que hay dentro no para de patalear, dar vueltas y ¡¡aplaudir!!, seguido de los comentarios de la ginecóloga, era súper gracioso y no lo negaré: emocionante. Karate estaba también contento y nos hacía mucha ilusión verla. Que os digan que sus extremidades (tiene todos sus dedos), vísceras y corazón se están desarrollando estupendamente pues... siempre anima...


En especial cuando acabas de volver de Mallorca, de despedirte para siempre de la persona que te inspiraba y que parecía más feliz que tu madre con la noticia del bebé...


Porque no todo es perfecto ni feliz. Y aunque la búsqueda de piso que comenzó a finales de mayo, terminase el día 6 de julio con la firma la hipoteca, aunque el desarrollo del bebé que estás gestando vaya estupendamente bien... hay cosas que me amargan. Es un sabor tan amargo que todavía lloro. Y estoy triste y mal. Y es demasiado reciente. Y me va a costar mucho decirle adiós definitivamente. Cada buena noticia que me ocurría, ella era la primera en saberlo. Antes que mi madre, la mayoría de las veces... y ya no está. Y ya no puede verla. Ni la va a conocer. Nada. Ya no está. Y me cuesta aceptarlo.


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martes, 5 de julio de 2016

¿Sabéis el dicho ese de "mujer legrada, mujer embarazada"?

Cuando me dieron de alta en el hospital, vino a traerme los papeles una enfermera. Dudaba si darme las ecografías con mi útero limpito, pero le dije que no pasaba nada, que las quería para mostrárselas a mi ginecóloga (todo esto, mi ginecóloga no sabía nada, la llamé al día siguiente para darle la noticia y coger cita para la revisión post-legrado).


La peor parte de la operación fue soportar la vía durante todo el día en mi antebrazo izquierdo. El resto fue una nube. No por las drogas, puesto que lo máximo fue la sedación y el suero con antibiótico que debían estar metiéndome en vena. Sino que era como que no me lo creía.


Acababan de limpiarme algo muy buscado. Algo deseado. Era... extraño. Pero no me sentía mal. Estaba aliviada. No era auto-convencimiento. Era puro, puro alivio.


De repente, cuando sales del hospital, todos los que sabían de mi embarazo conocían a mujeres (ellas mismas, hermanas, amigas, parejas, madres, tías...) que habían tenido abortos. Montones y montones de abortos. Todas las mujeres de mi alrededor habían tenido uno o dos abortos propios o cercanos. Todas las personas que me habían felicitado y me decían que eso iba a salir bien, que no me preocupara, de repente todas tenían experiencias en abortos espontáneos y que eso no pintaba bien desde el principio, que ya lo veían venir.


¿Por qué la gente engaña? ¿Por qué todos van de positivos cuando tú les dices que hay un riesgo real y esconden sus drásticas verdades? ¿No era mejor decir: "si abortas no pasa nada, mi mujer tuvo un aborto y legrado y luego todo fue bien, si lo pierdes no es el fin", que engañar diciendo que eso no era nada y que todo iba a salir bien?


¿Es que abortar sigue siendo un tema tabú? ¿Por qué no puedes hablar de abortos delante de una mujer con embarazo de riesgo?


No me hacían sentir mejor, me hacían sentir engañada y cruel. Cruel porque todos me decían que iba a salir bien y yo estaba deseando que eso terminara porque lo veía mal. Cruel porque prefería abortar. Me hacían sentir mal porque si eso iba a salir bien, ¿por qué tenía tantos pensamientos negativos?


Y luego otra frase que escuché hasta semanas después del aborto:


- Mujer legrada, mujer embarazada.
- ¿Sabes ese dicho de "mujer legrada, mujer embarazada"? ¡¡No te preocupes que ya verás que pronto te quedas embarazada!!
- Hay un dicho que dice: mujer legrada, mujer embarazada. Ya verás.
- Tranquila, mujer legrada, mujer embarazada.
- Ay, pero no te preocupes que ya verás que no tardas nada en volverte a quedar preñada.


Empecé a odiar la frasecita de los huevos.
Yo seguía estresada de la mierda universidad. No por su dificultad, sino por la avalancha de trabajos que nos estaban mandando realizar. No era el mejor momento para ponerse a buscar ni arriesgarse a quedarse preñada. En el trabajo me estaba afectando el estrés. Incluso hablaba mal a mis compañeros/as, tanto del trabajo como de clase. No quería saber nada de nadie y el estrés estaba pudiendo conmigo.


Y tuve la primera regla tras el legrado, que me dolió como si me fuera a morir. Os juro que me duró 5 días (me vino a los 20 días de la operación), pero fueron los 5 días de dolor y sangrado menstrual más fuertes de mi vida, coincidiendo la semana santa en Asturias, con paradas en Cantabria y Burgos, con mis compañeras de clase.


Pero bueno, tras eso, pensando que el dicho era mentira, pues volvimos a ponernos a ello. Con suerte para el verano después de exámenes pues dábamos la nueva noticia.


Cuando me tenía que venir la siguiente regla no tenía dolor de barriga (como siempre, que me duele desde unos días antes), en cambio: las tetas sí me dolían. Y me empecé a emparanoiar.
Como tenía cita con una ginecóloga naturalista en 4 días y no quería perder la cita (la había solicitado en el anterior embarazo y me dieron para 4 meses después y no quería anularla por miedo a quedarme embarazada y que no pudiera llevar mi embarazo ella), me hice un test de embarazo, que, por supuesto, dio negativo. Tanto repetir el maldito dicho, me lo había creído y todo. Y ya me estaba comportando como si lo estuviera. Hasta mi cuerpo sentía cosas...


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jueves, 16 de junio de 2016

Parece que el 2016 está siendo mi año (Parte 2)

Recuerdo que el lunes 25 de enero teníamos un examen, el primero del cuatrimestre. Llevaba una semana con dolor de regla, de cabeza, de retraso y de puto estrés porque no quería estudiar, esas dos semanas de exámenes las cogí de vacaciones (me sobraron 11 días de vacaciones del año anterior) supuestamente para estudiar... ¡¡y no hice nada!!


Esa mañana me sentía fatal. Así que fui a la farmacia y compré un test de embarazo. Porque una semana con síntomas, unas tetas ultra inflamadas y una vena súper verde atravesándome el pezón, eso era raro.


Y bueno...
¿Eso se come? Huele a pis.


Pareció que sí. ¡¡De 2-3 semanas!! Y yo estresada. ¡Y de exámenes! Esa tarde tenía uno que sólo había leído los apuntes el día anterior y esa mañana en vez de repasarlos, estaba haciendo fotos a un test de embarazo y me dio un micro-ataque de pánico.


Si era lo que quería... ¿Qué hacíamos ahora?


Cuando se lo dije a Karate lo primero que me soltó al ver mi cara es: "ahora no te eches para atrás... si era lo que querías".


Esas dos semanas de exámenes no estudié una mierda, y la media de notas de esos exámenes fueron entre el 8,7 y el 9,5. Así que la Universidad NO ES DIFÍCIL. Estresada, preñada y sin estudiar, solo con la asistencia a clases y lectura el día anterior.


Esa fue la parte buena del embarazo.


Entre el 27 de enero y el 14 de febrero fui a la ginecóloga 3 veces. El 27 para confirmar el positivo. Que me lo confirmó. Me dijo que fuese a la semana siguiente para ver su crecimiento, que ya debía de haber pasado las 4 semanas. Tras comprobar que el embrión estaba bien implantado la semana siguiente, me dijo de volver a la siguiente, poniéndome en sobreaviso de que si sangraba, fuese a urgencias.
El 11 de febrero me dijo que tenía latido, pero que no se correspondía el tamaño del embrión con la fecha de embarazo. Y me volvió a decir que si sangraba, fuese a urgencias.


Por la tarde del día siguiente (viernes), en un descanso entre clases, fui al baño y encontré un poco de sangre marrón en las bragas. Nada preocupante si no fuese porque estaba preñada. Al día siguiente por la mañana apenas salió nada. Y por la tarde volvió a sangrar marrón, como de final de regla. Así que fuimos a urgencias ese sábado por la noche.


Por el color y cantidad, era posible que simplemente fuese el sangrado de implantación.
Así que tranquilos y para casa. Tenía latido. Estaba de 6 semanas. No problema. Dejaría de sangrar en uno, dos días. Y que solamente teníamos que preocuparnos si en vez de la sangre de color marrón oscuro, pasaba a rojo.


Así que por la mañana del domingo, cuando salía marrón oscuro, me sentía tranquila. Lo malo fue por la tarde, mientras estaba hasta el culo de leer mierdas "te quieros" de la gente por Facebook todo el día con el mierda de día de San Valentín, fui al baño a mearme en todos ellos y salió la sangre tan roja que volvimos esa noche a urgencias.


Ahí el sangrado pasó de implantación a riesgo de aborto. Una semana de baja. Ya tuve que avisar a los del curro, que desconocían mi estado, y fliparon un rato.


Estuve toda la semana en casa cuidada por Karate y su madre, que venían a traerme comida y cuidar de las gatas por mí mientras yo me sentía una enferma de mierda, inválida y con ganas de salir a la puta calle. Estaba odiando estar embarazada tras tres días postrada. Llegué a pensar que eso era mejor que no saliera adelante. Llevaba tres semanas escuchando a los ginecólogos que me veían que el embrión no estaba creciendo, y aun así me sentía obligada a seguir adelante con ello tomándome pastillas (progesterona) y mierdas para que eso no se cayera. Cuando la naturaleza parecía pedir lo contrario.


Finalmente, una semana y media después, de 7 semanas, fuimos a urgencias de madrugada porque estuve 4 horas dando vueltas en la cama sin poder dormir del dolor. No era un dolor fuerte. Era un dolor constante y por ráfagas. Era aguantable, pero incómodo, porque cada vez que paraba y parecía que podía dormir, volvía y no me permitía conciliar el sueño otra vez. Y otra vez. Y otra vez.


- Vamos a urgencias - le desperté.


Al llegar a la consulta, el ginecólogo me preguntó si me dolía mucho, puesto que estaba con contracciones. El saco estaba vacío. Y miré a Karate y nos dijimos: "menos mal, por fin". Lo peor fue cuando nos dijo que eso no iba a caer por su propio peso, así que había que hacer un legrado.


Tres horas después, el 23-F (una fecha para recordar, ¡quieto todo el mundo!), me ingresaron y me practicaron un legrado, del que salí bastante despejada y animada. Se terminó la pesadilla, del no poder decidir que todo surja de manera natural, de sentirme obligada a seguir adelante con algo que me decían que no iba bien y estaba haciendo que odiase estar embarazada, cuando era mi mayor deseo en esos momentos, y... podía volver al trabajo y a las clases al día siguiente.




Continuará...

jueves, 2 de junio de 2016

Parece que el 2016 está siendo mi año (Parte 1)

Primero de todo, quería saludar de nuevo. Llevo mucho tiempo sin pasarme y tengo esto abandonadísimo.


Hay tantas cosas que me han pasado desde que nos tomamos las uvas unas salchichas en Colonia (Alemania) celebrando la entrada de año 2016, con fuegos artificiales incluidos, y dándonos nuestro primer baño caliente al aire libre el día 1 de enero en Aachen (o Aquisgrán) en el balneario de Carolus, que se me había olvidado que no sabéis nada de mí desde que volví de Japón el verano pasado, excepto que me matriculé en la Universidad, que me cambié de destino laboral y que mi gatita sin sangre falleció.


Para que entendáis qué es lo que ha provocado que 2016 sea mi año, hay que remontarse primero a junio de 2015...


Tras terminar el Grado Superior, yo quería dejar de estudiar una temporada.
Iba a cumplir 29 años (que celebré en lo alto del Fuji) y empezaba a tener otras preferencias en la vida, a parte de seguir labrándome un futuro y de viajar siempre que quisiera.


Nunca he escondido que uno de mis deseos ha sido desde hace mucho, mucho tiempo, el de ser madre joven.
Sí, para mí ser madre joven era con 26 años. 28 como mucho. Y me veía con 29 años. Y con 30. Y con 31. Y con 32... y no llegaba el momento. No, porque no encuentras a la persona, o esa persona que encuentras perfecta no quiere porque...porque no es su momento. Y entonces pones el límite de 35 años, con pareja o sin pareja. Porque el cuerpo no recupera igual a los 26 que a los 36. Y no quieres ser madre de un niño de 10 años con 50. No tienes nada en contra de los que atrasan el momento (porque no han podido o no han querido), pero no te ves en esa tesitura.


Así que como él no quiere, decides matricularte en la Universidad. Tampoco vas a perder el tiempo esperando a que él diga que es su momento. Hasta los 35 tenía 5 años para sacarme la carrera con mucha tranquilidad.


A todo esto, yo estaba en ese momento con asma alérgica. No sabemos por qué desarrollé asma, porque tras 2 pruebas de la alergia no descubrieron a qué tenía alergia... Estuve todo julio y agosto medicándome con antialérgicos y también con ventolín de esos de polvos y hasta con corticoides. Llevaba enferma desde marzo, que cogí en la Escuela Infantil de prácticas algún virus de los niños de esos mortales, que derivó en bronquitis y neumonía, y de ahí a la alergia y al asma...Fui a Japón medicándome y así hasta casi empezar en octubre en la facultad. Desde marzo hasta fin de septiembre con tos de fumadora y medicación.


Por fin, Karate y yo tuvimos una conversación reveladora y me cagué mucho en él durante un microsegundo (tras muchos microsegundos). Estábamos en septiembre, terminando mi último tratamiento y mucho mejor de todo lo que había arrastrado desde marzo y a una semana de empezar la Universidad...Me dijo que él no quería empezar a buscarlo estando yo enferma, tosiendo y tomando más medicinas que una diabética con problemas de corazón (mamá, lo siento, por tus mil pastillas diarias :( ).


Así que de repente, me encontré en octubre, universitaria y sin medicación, estresada porque me encontraba con un mundo nuevo lleno de putos trabajos de mierda y exámenes, que no me daba tiempo a hacer ni estudiar porque NO ENTIENDEN QUE HAY GENTE QUE TRABAJA y como que sentía que no solo el 2015 (con rima) me estaba castigando con medio año enferma y medicada, si no que encima tenía que comerme unos estudios que quería estudiar tranquilamente unos años más adelante porque en esos momentos yo podría haber estado preñada.


El estrés y el enfado por la situación me acabaron venciendo. El 2015 no fue un mal año per se. Conseguí obtener mi título de Grado Superior en Educación Infantil y descubrir que en un futuro quería ser profesora de infantil. Volví a Japón y cumplí mi sueño de subir al Fuji. Pero la enfermedad y la Universidad habían acabado con mi positivismo. Estaba enfadada con el Mundo. Y el Mundo tampoco estaba siendo agradecido conmigo. Y por eso me cagué más en él.






Continuará...


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viernes, 8 de enero de 2016

"I'll see you on the dark side of the Moon"

Se ha terminado una etapa. Ha sido bonita. Y dura. Ha sido triste despedirse. Pero ya lo sabía.

Sabía que terminaría de esa manera. No quería que terminase de otra forma. Sé cómo es el final con esa enfermedad. Y ya estaba sufriendo demasiado.

Finalmente le ahorramos morir de la peor de las maneras, tenía el hígado enorme y líquido por dentro. En el momento en que la durmieron para siempre empezó a sangrar abundantemente por la nariz y ya me dijeron que era lo mejor que podría haber hecho, con unos pulmones tan pequeños y toda esa sangre...no habría durado mucho más y habría muerto ahogada.

Al final me consolaron bien. Me animaron como pudieron y me felicitaron por todo ese tiempo de más que le había regalado.

Hoy me siento aliviada pero tan triste...

Adiós mi pequeña Leia.



lunes, 19 de octubre de 2015

Primeras reflexiones de una chica nueva en la Universidad.

Qué pérdida de tiempo.
 
De verdad.
 
El primer día de Universidad, en la presentación, nos animaron con todo lo que podríamos aprender, descubrir y hacer dentro de ésta sociedad creada por y para estudiantes. Cada vez más práctica (ya no es: leed estos apuntes y en el examen entra todo; sino que evalúan más trabajos prácticos y la asistencia a los mismos) y prometiéndonos salir dentro de cuatro años con una mente superior a la del resto de la población.
 
Tres semanas más tarde me doy cuenta que no tengo más de 10 páginas de apuntes (7 folios sólo de un profesor, que es el único que avanza algo de temario) y que se dedican más tiempo a decirnos cómo buscar información (buscadores, gráficos y estudios, como PISA) para realizar el trabajo práctico del cual depende casi toda la nota.
 
Lo que parece que no se dan cuenta es que... SI NO NOS EXPLICAN DE QUÉ VA LA ASIGNATURA POCO PUEDO COMENZAR A TRABAJAR.
 
No sé. Paso 6 horas al día en la Universidad y sólo entro a clase 3h. Pierdo todas las tardes escuchando a los profesores hablar de que el trabajo de prácticas vale entre un 40 y un 60% de la nota y que busque información. Pero no puedo utilizarla porque no sé hacia donde encaminarlo.
 
Casi prefiero que no nos obliguen a ir a clase y nos digan "leed de aquí o de allá", porque no me estoy enterando de nada y tampoco tenemos libros ni temario por donde guiarnos, porque nos pasan ellos los apuntes.
 
Sobre el tema del coche que me tenía tan preocupada... ¡¡es horrible!! Sí que encontraba sitio en la puerta de la facultad para aparcar pero, de repente, me viene un día un policía diciéndome que no podía aparcar y tuve que hacer media hora de espera a que alguien sacara el coche del parking de detrás de la facultad (donde aparcan alumnos de todas las facultades de alrededor y sólo hay 150 plazas). Al día siguiente había sitio en la puerta... y una grúa haciendo cada vez más y más sitio llevándose a todos los coches que había en la curva de la entrada. Así que voy todos los días al parking a hacer guardia en una esquina hasta que se va el primer coche. Definitivamente me compensa llevar el coche, porque a la vuelta llego a las 22h a casa tranquilamente y me da tiempo de hacerme, aunque sea, la comida del día siguiente.
 
Es un gran problema la mierda de la zona azul/verde en la zona. Además son los mismos trabajadores de la ORA los que llaman a la policía.
 
Lo mejor de la Universidad, y lo puedo decir directamente y sin pensar:
 
Son las compañeras.
 
Desde el primer día lo tenía fácil porque coincidía en la clase con las dos compañeras que mejor me llevaba del Grado Superior. Nos unimos a varias chicas que se sentaron por alante e hicimos un grupito enseguida donde el humor negro, los dulces y las idas de olla comenzaron a brotar de manera natural.
 
Gracias a estas compañeras, las horas muertas entre clase y clase se llevan mejor. En las clases también, pero más disimuladamente, claro. Este fin de semana ya las echaba de menos. Sólo por ellas tenía ganas de que llegara el día de hoy, lunes.
 
Definitivamente, por ahora no siento que la Universidad sea un lugar más para aprender que para socializar.
Supongo que cambiará. Sólo llevo 3 semanas. Pero qué hastío de clases.
 
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martes, 29 de septiembre de 2015

Trabajar y estudiar en Madrid...¿COCHE O METRO?

Hoy, empiezo la universidad. ADV.
 
No sé cómo son las aulas de universidad. Me intriga saber si los asientos son incómodos. Si me voy a sentir como en una peli americana. Si voy a necesitar llevar portátil para los apuntes porque los profesores hablan super rápido. Si hay mucha diferencia en la manera de explicar el temario. Si mis compañeras/os de clase serán accesibles. Si jugaremos al mus entre horas... Hoy se despejarán muchas dudas.
 
Lo que más angustia me genera es el tema del aparcamiento. No sé qué pasa en la Universidad Complutense que han puesto toda esa zona como ¡¡zona verdel!! y hay un parking de pago justo al lado de la facultad. ¿Perdone? ¿Tengo que pagar por estudiar y también por aparcar en una zona donde no hay viviendas? Y lo mejor es que en el parking de la factultad sólo hay 150 plazas y...¡¡tengo que pagar para utilizarlo!! ¿Qué me estás contando?
 
Necesito el coche. Sí, puedo ir en transporte público, pero os voy a poner las 19 diferencias (o pasos) en el trayecto casa-trabajo-universidad-casa hay entre ir en transporte público y el ir en coche:
 
TRANSPORTE PÚBLICO:
  1. 15 minutos caminando hasta la estación desde casa.
  2. Esperar el tren.
  3. Ir de pié en el tren.
  4. Hacer transbordo al metro.
  5. Esperar el metro.
  6. Ir de pié en el metro.
  7. Llegar a mi parada y caminar hasta el trabajo.
  8. 50min-1h más tarde (dependiendo de las esperas), estoy en el trabajo.
  9. Del trabajo a la universidad son 2 paradas de metro, caminar hasta el metro, esperarlo y llegar a destino. Es la parte fácil.
  10. 15 minutos andando hasta la facultad.
  11. De la universidad a mi casa: A LAS 22H!!!
  12. 15 minutos andando hasta el metro.
  13. Esperar el metro, que a esas horas ronda entre los 10 y los 20 minutos de espera si lo pierdo.
  14. 30 minutos de metro!! Y hacer transbordo para el tren.
  15. Esperar el tren, que más tarde de las 22h, puedo esperar otros 20 minutos.
  16. 30 minutos de tren.
  17. 15 minutos caminando hasta mi casa.
  18. Quizás hasta me dé tiempo de dormir en mi casa antes de levantarme a las 6h a.m. para ir al trabajo, sin cenar ni nada.
  19. Pagar, aparte del coche y gasolina, el abono de transportes.......... 65€.
 
COCHE:
  1. Bajo de casa y subo al coche (como mucho está aparcado calle abajo, 1 minuto andando)
  2. 25 minutos después estoy aparcando en la puerta del trabajo (a las 6:30 a.m. no hay mucho tráfico).
  3. Para ir a la universidad son 10 minutos en coche. Aparcar donde se pueda.
  4. Caminar hasta la facultad (no sé dónde aparcaré, hoy lo sabré).
  5. Al salir de clase caminar al coche. Y situarme en menos de 30 minutos, con suerte, en la puerta de casa o un poco más abajo de la calle.
  6. Quizás a las 23h ya esté cenada, aseada y hasta metida en la cama.
  7. Amortizar mi coche y pagar sólo gasolina (entre 60 y 80€ si me voy por ahi un finde).
Con lo bonito que es mi coche, lo poco que ocupas y lo poco que te quieren :(
NECESITO EL COCHE. Por eso me jode sobremanera tener que pagar aparcamiento en una zona no residencial. Porque si me dices que es en el centro de Madrid...¡¡pero en una universidad PÚBLICA!! Qué vergüenza. 1300€ de matrícula (y otros tantos cientos de euros por convalidar asignaturas) y encima si quieres aparcar, porque los que tenemos coche somos ricos, pagar más.
 
El Metro de Madrid NO VUELA y cada día me sale más caro (menos si soy menor de 26 años y si soy parada de larga duración, que tendré que decir que, por desgracia, no). Me obligan a coger el coche.
 
Soy una mileurista (literalmente) que tiene gastos: alquiler, facturas, gatas, coche... a la que le repatea que le digan: "pues sí que viajas" o "te has comprado un robot aspirador y hasta un lavavajillas", cuando no salgo de fiesta, ni me gasto el sueldo en tabaco, ni me voy al bar todo el puto día, que ha ahorrado desde que comenzó a trabajar con 18 años, que se ha encontrado con que todos sus ahorros de 10 años se han ido a la puta mierda al empezar a estudiar, teniendo los mismos gastos que antes. Y eso que estoy estudiando siempre por la pública. ¿Me podéis decir qué cojones pasa? Y encima tengo que pagar por aparcar, como si no pagara ya bastante por vivir. Sólo faltaba que encima tuviera que prohibirme mi único hobby: viajar (en modo low cost porque apenas consigo ahorrar 50€ mensuales para tal menester, los hay que gastan más en tabaco). Los electrodomésticos son para ganar tiempo de vida y gastar menos tiempo en limpieza (y se pagan a plazos y a medias con la pareja).
 
Como si tengo que dejar el coche en el trabajo e ir caminando todos los días de la facultad al trabajo los 30 minutos ida y otros tantos de vuelta. Llego mucho antes que en transporte público. Que es caro y una puta mierda. Lo que no puedo hacer es pagar por aparcar porque NO COMO. NO ME DA PARA COMER.
 
VIVO EN MADRID, TENGO COCHE Y NO SOY RICA.
 
Estoy por preguntar en yahoo y ciao cómo lo hacen otros plebeyos con coche para sobrevivir. Por fabor, halluda.
 
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lunes, 14 de septiembre de 2015

Propósitos que sí se cumplen, por ahora.

Ocurrió la Nochevieja del 31 de diciembre de 2014. Fue una simple propuesta.
 
 
Estábamos en la ciudad pesquera de Bergen, en Noruega. Hacía frío. Había nevado todo el día. Habíamos disfrutado esa mañana de un crucero en el más helado de los mares, entre fiordos y visiones de pueblos de dos casas. El paisaje blanco invitaba a sonreir, a sentir frío y pensar en lo maravillosas que son unas navidades blancas, comiendo 12 chucherías en fin de año, en vez de uvas. Estar solos en una ciudad donde hablan otro idioma, tienen otro horario, otra cultura, otro precio de las cosas, rodeados de desconocidos.
 
 
¿Y si pasamos cada año la Nochevieja en un lugar distinto? ¿En otro país? ¿En otra ciudad?
 
 
Maravillados estábamos viendo videos de cómo la celebraban en Dubai. En Berlín. En Londres... Para ponernos los dientes largos. Para alguien que se considera "no familiar" como yo, el pasar las festividades "familiares" lejos es un placer. El poder celebrar en intimidad algo que por obligación autoimpuesta mucha gente se pierde. En mi opinión, no se quiere menos a la familia por querer pasar las navidades fuera.
 
 
Este fin de semana quería pillar los billetes para celebrar la Nochevieja en Mallorca con mi familia y amigos. Llevo más de un año sin ir a la isla. Echo de menos ver a algunas personas de mi antiguo entorno. Y la decepción al ver los billetes tan caros... y justo debajo ver ofertas Vuelo + Hotel a otros lugares de Europa al mismo precio que sólo el avión a Mallorca. Qué cabrones.
 
 
Me puse a mirar Berlín. Fotos. Nochevieja en Berlín. Salía algo carito, pero en comparación con Mallorca era más barato. Qué vergüenza, que salga más barato salir de España que viajar por la misma España. ¿Esto es incentivar el turismo nacional? ¿O sólo es para los extranjeros?
 
 
Y por seguir cotilleando, busqué cuánto costaría irnos a Dubai. Uf, muy caro. Y seguí cotilleando por Alemania en una ciudad que me tiene super enamorada. Además, la segunda vez que fui era a finales de noviembre y la vi tan dorada, iluminada y navideña, que perdernos por sus calles fue maravillloso.


Hablo de la ciudad de Colonia. Köln. Cuando vi que por 230€ cada uno podríamos disfrutar de esa ciudad 4 noches en un hotel 4 estrellas... ¿Qué me estás contando? ¡¡Si ir a Mallorca sale a más de 100€ sólo el avión!!
 
 
Así que me puse a comparar precios, por separado, junto, en las webs de las compañías y finalmente ahorrábamos dinero con la oferta Vuelo + Hotel. Así que tras recibir el consentimiento de Karate le di a comprar. No hay marcha atrás.
 
 
¡¡COLONIA, TENGO GANAS DE VOLVER!! Cómo viven la navidad en Alemania. Tiene que ser fantástico ver los fuegos artificiales desde el puente, con la Catedral de fondo, bebiendo vino caliente especiado y comiendo el tercer perrito caliente de los puestos y de postre: unas fresas con chocolate.
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jueves, 27 de agosto de 2015

Trabajar con alzheimer

Una de las cosas de las que he tenido mucha suerte, es que nadie de mi familia ha tenido ni tiene alzheimer. Nunca he convivido con nadie que tenga esta enfermedad.
 
Soy consciente, por noticias y experiencias de otras personas, de lo duro que es vivir con alguien diagnosticado con esta enfermedad.
 
El primer caso de alzheimer de mi entorno lo he vivido con Karate, su abuela lo tiene. Pero no me afecta directamente porque ella vive en una residencia donde van a visitarla casi a diario y oigo conversaciones en las que se cuentan cómo evoluciona... o des-evoluciona. Pero jamás he ido a visitarla, no la conozco, no me conoce y, de conocerme, no me recordaría.
 
Y ahora sé, en primera persona, qué difícil puede hacerse para las personas que tienen a alguien con alzheimer a su cargo o en su entorno, lo cuesta arriba que puede llegar a hacerse.
 
En mi nuevo destino laboral, cuando me presenté, me dijeron que iba a estar en la misma oficina con una mujer, a menos de dos meses de jubilarse, que tiene síntomas de tener alzheimer pero que no se lo han diagnosticado. Me pidieron que, por favor, tuviese mucha paciencia, que era super buena mujer, pero que pregunta mucho una y otra vez las cosas y, aunque les doliera en el alma, no le dejaban hacer casi nada porque lo revolvía todo y había que deshacer lo ya deshecho.
 
El lunes la conocí. Ciertamente es el amor hecho persona. Es tan buena que me dan ganas de abrazarla cada mañana cuando entra en la oficina. Es como una mami... pero una mami que no sabe quien soy.
http://www.lamarihuana.com/etiquetas/alzheimer/
 
El primer día que se presentó de las vacaciones, habló de su verano. Nuestro compañero le preguntaba sobre su familia y vacaciones y ella tenía problemas para contestar a muchas preguntas. Cuando se bloqueaba, él decía: oooh, no te preocupes, ¿pero tú bien? Y entraban un poco en bucle. Son super amables y les observaba con admiración por cómo le restaban importancia a detalles olvidadizos y repetir lo mismo.
 
Luego sacó su agenda y tenía todo lleno de notas, contraseñas escritas, pasos a seguir y post-it encima de más notas. Algunas escritas por ella, pero casi todas las notas estaban escritas por la compañera de curro que conocería al día siguiente, todavía de vacaciones. Yo trabajé mucho en otra oficina y sola, así que tuve poco tiempo para estar con ella y saber qué trabajo estuvo haciendo tantas horas en el ordenador.
 
Al día siguiente conocí a la compañera que me faltaba. Es tan buena que también me dan ganas de abrazarla cada mañana. De verdad que tengo suerte. Super pacientes y buenas personas. Además mi nueva compañera es muy asertiva, desborda simpatía y tiene muchísima empatía. Me dijo, después de hablar un rato del lugar, de lo que se trabaja y de unas pocas cosas personales, que por favor tuviera paciencia con la mujer.
 
Al volver a la oficina nos la encontramos con problemas para encender su ordenador y vinieron de informática. Se había olvidado su contraseña y bloqueó el equipo. El día anterior resulta que no se conectó y lo tuvo con el primer pantallazo todo el día. Se pasó la mañana mirando su agenda, el pantallazo y hablando con otras compañeras del edificio sobre las vacaciones. Me sentía mal porque me decía: "te puedo ayudar" y yo le contestaba que no se preocupara y se volvía a sentar en la silla a mirar el pantallazo.
 
Durante las mañanas hablamos un poco más, porque la otra compañera viene y pregunta. Son amigas. Algunos ratos que voy a la oficina a pasar datos al ordenador, la mujer me dice, al ver que yo no paro de trabajar, que ella tampoco puede estar sin hacer nada. Pero realmente... no puede hacer nada. Y se le olvida que tiene que hacer algo.
 
Ayer sali a desayunar, dejando unos papeles a mi compañero pendientes de buscar, porque yo no tengo la llave de uno de los despachos. Le avisé que dejaba todo en manos de él. Pues, al llegar de desayunar, me dijo que fuera corriendo a buscar los papeles que él no tenía nada. Fui corriendo a él, a pedirle al menos la llave y hacerlo yo, y me dijo que ya lo había hecho y que ella apuntaba las tareas en notas pero se olvidaba de tirarlas, las lee y cree que todo está pendiente. Y claro...voy a la oficina y le digo: "Aaay, no te preocupes si ya lo ha hecho él" con la mayor de las sonrisas y quitándole hierro al asunto. Y con otra carpeta. Y con llamadas...
 
Al rato me la vi dando vueltas al ratón del ordenador mirando fijamente a la pantalla. La observé. Más de un minuto. Me acerqué detrás suya y vi que la pantalla estaba apagada:
 
- ¿No va?
- No. No sé qué le pasa.
- A ver... ¡mira! Está hibernando. ¿Ves esa luz que parpadea? Hay que darle otra vez al "on".
- Ahora sí. Qué bien, ya se enciende.
 
Miro la sesión y no necesita contraseña. El informático el día anterior le quitó los accesos y contraseñas, hasta la red. Es un ordenador en el que no se puede trabajar, sólo tiene el ¡bloc de notas! Y pensé: "lleva toda la mañana mirando hacia esa pantalla y haciendo clicks a ¿qué?". Preferí no pensar. Le dije que podía cambiar de usuario en mi ordenador y ponerse en su sesión y, al menos ver las noticias, pero no quiere.
 
Cuando no estoy archivando, estoy con ella en la oficina. Hablamos un montón. Me sigue las conversaciones y yo a ella, todo normal. Pero, de repente, me pregunta:
 
- ¿Qué día es hoy?
- Es 27, jueves.
- ¿De septiembre?
- Jajaja, no, ¡ojalá! De agosto. Todavía estamos en agosto.
- Aaay, jajajaja, qué cabeza. Y son las 11 -como me preguntaba mucho la hora estos días, puse el reloj/radio/despertador de números enormes en su mesa. Mira mucho la hora-
 
Luego me la he vuelto a encontrar con el ratón dándole vueltas y mirando al pantallazo. Y se ha repetido la conversación de ayer.
Luego me ha preguntado otra vez la fecha. Le he dicho 27. ¿De septiembre? No, de agosto. Y ha girado el calendario y ha marcado el día.
 
Luego han llamado y ha dado el número de teléfono de nuestra compañera, que yo no tengo todavía. Cuando ha colgado le he preguntado si me podía repetir el teléfono para tenerlo yo también.
 
- ¿Qué teléfono?
- El que le acabas de decir :D
- No he dicho ningún teléfono.
- ...Mmmm... -voy a su agenda- ¡Ah! Mira, este teléfono. No te preocupes, quería este teléfono.
- Pero si no he dicho ningún teléfono.
 
Hace un rato estaba esperando una llamada de mi compañera para ir a la cafetería a por una coke. Me ha llamado cuando estaba archivando y no he escuchado el teléfono. Mi compi me ha mandado un whatsapp:
 
"Te acabo de llamar y tu compañera no te conoce jajaja. Me ha dicho que no hay ninguna Maria. Ni -mi apellido-"
 
He ido a la oficina tras leer el mensaje y le he preguntado si me habían llamado, que estaba esperando una llamada. Me ha dicho que no había llamado nadie. "¿No? Bueno, no pasa nada, iré para allá a ver si la veo". Luego mi compañera me ha dicho que me ha descrito: "¡Sí! La de gafitas, morena...¿no?". Y que no me reconocía.
 
Ahora mismo la tengo en frente y está tecleando en el ordenador, pinchando con el ratón algún lugar de la pantalla y dándole vueltas. No sé qué hace, ni qué se le pasa por la cabeza. En su ordenador no hay programas ni puede hacer nada.
 
Acabo de levantarme y le he preguntado si necesitaba ayuda. Estaba haciendo click la barra de herramientas (sólo tiene el inicio, pero no pulsaba ahí). En la pantalla sólo tiene 3 carpetas: Mi PC, Mis Documentos, Papelera de Reciclaje.
 
- Quiero apagarlo.
- Ah, mira, vienes aquí "inicio" y "apagar". Es lo primero que sale abajo.
- Oh, gracias.
 
Y lo que más me apena es que ella no es consciente pero sí es consciente. No sé cómo explicarlo. Ella sabe que antes hacía más cosas y ahora la morena de gafitas le dice cómo tiene que apagar el ordenador, le hace su trabajo y aunque dice que puede ayudar, se queda sentada esperando ayudar, diciendo que no puede estar sin hacer nada, frente a un ordenador con el que no puede hacer nada. Abre y cierra el cajón. Lee la agenda. Pasa hojas.
 
Se me hace duro. Y solamente llevo cuatro días trabajando frente a ella. Me dicen que era super trabajadora y una máquina. Yo sólo veo a una mujer que quiere, pero que no puede. Que está, pero que no está. Con el ordenador apagado. Y otra vez ha abierto el cajón. Y otra vez está con la agenda. Y está subrayando una nota. Y otra vez ha abierto el cajón. Y mira su ordenador apagado. Y vuelve a abrir la agenda.
 
Y así hasta la hora de salida.
 
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jueves, 20 de agosto de 2015

Momento de cambios

Estoy desaparecida por dos razones:
 
  1. Cambio de destino laboral: lo que ha supuesto un cambio de jefes, del tipo de trabajo y del volumen de trabajo...¡¡NO PARO!! Como estoy aprendiendo todo lo que tengo que hacer y varios de mis compañeros (a los que no conozco todavía) están de vacaciones, pues voy aprendiendo todo con cuentagotas y cada día es una aventura.
  2. Sigo sin tener ordenador en casa, en el móvil y la tablet da pereza actualizar.
 
Ahora sí es oficial también: soy universitaria. Ya he pagado la matrícula (bueno, dos asignaturas convalidadas, a ver si me dan la beca, que todavía no he pagado la matrícula inicial 1290€!!!!!!!!!!!!!!!!!).
 
No tendré tanto tiempo para estudiar como en la otra oficina, donde no sabían ni que existía, literalmente. Mi despedida fue super triste. Pero no triste en plan de llorar, después de siete años con ellos, más bien un "menos mal que me voy de aquí".
 
No es que me trataran mal. No. Es que no me trataban. Cuando me despedí del jefe de la sección, tras siete años bajo su cargo, me dijo haciéndose el apenado:
 
JEFE: Bueno, estos dos años no te podrás quejar de lo bien que te hemos tratado. Y nos hemos visto poco porque estuviste mucho tiempo de baja y luego fuera 6 meses por estudios...
MISAOSHI: ... llevo 7 años aquí y sólo me di de baja 15 días por accidente hace dos años y los estudios fueron 3 meses...
JEFE: ¿Sí? Pero bueno, lo importante, te hemos tratado bien, te vas porque quieres.
MISAOSHI: Sí, es sólo que necesito un cambio.
JEFE: ¿Pero a ver por qué te vas?
MISAOSHI: Porque aquí no sabéis ni mi nombre, no avanzo, no me tratáis ni bien ni mal, simplemente no me tratáis, me margináis, no existo, no me dan ganas de venir, me ponéis de mala ostia, no se me tiene en cuenta ni para ascender ni cursos ni expediente, ni si quiera sabes que llevo aquí más años que tú... No sé, es que siento que necesito un cambio.
 
Nada más presentarme en mi nuevo destino me me dijeron que el trabajo era mucho y contínuo, pero que podía tomarme descansos, que era muy necesario porque tras 3 horas haciendo lo mismo se nubla la vista y yo me lo tomé a guasa pero, de verdad, tras semana y media realizando lo mismo sin parar, necesito dos cafés y una hora de gimnasio por lo menos. 8 horas leyendo nombres sin parar agota, a las 3 horas comienzas a mezclar nombres y apellidos.
 
Tampoco me ponen problemas para estudiar por el horario o si tengo que salir antes un día o ir al médico, así que genial. Todos los que me preguntan dónde me han mandado y les digo el nombre de la sección, me felicitan y me dicen que los compañeros son geniales. Y por ahora, los que he conocido, no puedo estar más de acuerdo.
 
Estoy muy contenta con el cambio, me supone no tener tiempo para pensar. Lo mejor es mirar el reloj y que sean las 14h. ¿¿CUÁNDO FUERON LAS 12?? Se me pasan las mañanas tan rápido que ¡¡ya estamos a jueves!! Me encanta.
 
El cambio ha sido muy grande y positivo, me da igual no tener todas las mañanas libres para actualizar el blog y estudiar la carrera porque  mis jefes pasan de mi y por hacer algo, para eso tengo mis ratos libres. Ahora mismo el trabajo y ascender no es una prioridad, se lo he dado a los estudios y lo que realmente me gusta, pero necesito sentir que en mi trabajo soy valorada como persona y como trabajadora, que me respeten, que me traten como a uno más. Al fin y al cabo es donde paso la mayor parte de mi tiempo... y debería formatear mi portátil y tener ordenador en casa, creo que es prioridad urgente.
 
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miércoles, 5 de agosto de 2015

Sobre cómo subir el Monte Fuji (3770 m) y casi morir en el intento

Una de las cosas que estaban en mi lista de "cosas que hacer antes de morir" era: SUBIR EL FUJI. Un enorme volcán cuya cumbre alcanza los 3.776 metros de altura.
 
Es un símbolo del país Nipón. Está en su arte. Está en su cultura. Está en su historia. Está a la vista de todo el que va. Es accesible para todos los públicos. Aunque sólo pueda subirse por no expertos en julio y agosto, puedes ir todo el año en autobús para poder apreciar las vistas desde la 5ª estación.
 
Tenía que subirlo. Era el mayor motivo de este viaje. Cuando me torcí el tobillo en Miyajima y pensé que me había hecho un esguince, sólo el pensar que no iba a poder subir el Fuji me provocaba una rabia y unas ganas de llorar alucinantes. Era mi meta. Era mi regalo. Era el día de mi cumpleaños y yo quería regalarme por mis 29 añitos mi gran reto del año (no era matricularme en la universidad, era subir el Fuji xD).
 
Ignoraba que ese día se iba a convertir en cómo celebrar un año más en la cima y luego olvidarse de cumplir otro. Lo único bueno es que jamás tendría la depresión de los 30 años porque no iba a llegar :D
 
Nos levantamos a las 5 de la mañana. Nos vestimos y fuimos directos a comprar desayuno y bebida fría para la gran excursión. En Japón a las 4:30h sale el sol... así que pudimos apreciar de camino a la estación de Ueno que el día prometía.
 

Por descontado, desayunamos nada más nos subimos al autobús...
Reservar el autobús desde internet es harto sencillo, te metes en esta web, rellenas los datos y te dicen que presentes el papel imprimido en la taquilla donde pagarás los asientos...
 
Bien...¡¡primero tienes que encontrar la taquilla!! El día anterior habíamos ido a Shinjuku para ver qué salida era la West y al ver lo fácil que era localizarla seguimos el viaje hasta Shibuya felices.
Tendríamos que haber salido y quitarnos lo que hicimos a 20 minutos de la salida del autobús...
 
No hagáis lo mismo que nosotros (cruzar Shinjuku 2 veces y rodearlo en 10 minutos preguntando a 3 personas).
Os digo: cuando salgáis por la West Exit, veréis en frente en una estación de autobuses. Esa no es. No crucéis. NO ES ESA. Seguid la acera en dirección a vuestra izquierda, la estación de buses ha de quedar siempre a vuestra derecha. Luego os encontraréis con unas taquillas y una parada de buses, ahí no es. Cruzad el paso de cebra que hay frente a esas taquillas. Os encontráis con el Yodobashi Camera en frente. Seguid la acera de frente. Y hay más taquillas a vuestra izquierda y unos paneles luminosos con más paradas de bus. Son esas.
 
Desde el autobús, al poco de salir a la carretera, ya podíamos ver el Fuji despejado, despertándome unas buenas vibraciones que me obligaban a emocionarme más y más a medida que nos acercábamos y lo veíamos más y más grande.


Ya en la quinta estación, nada más bajar del bus, podías hacerte una foto con la fecha que inmortalizaría el día de tu muerte ascenso al monte :D

 

Compré una botella de oxígeno, que con mi recién adquirido asma no quería arriesgar. También unas postales para enviar desde la cima.
 
Estaba todo despejadísimo. Era una pasada. De la quinta a la sexta estación tenías que subir y bajar cuestas poco empinadas. La gente que bajaba de la montaña y venía de ver el amanecer ¡¡estaba destrozada!! Un mal augurio, aunque en ese momento para nosotros no era nada duro y podíamos disfrutar de unas vistas espectaculares de Kawaguchi y los lagos. Podías ver hasta el mar.


En la sexta estación hay unos señores que te paran y te piden 1000 yenes por persona, como voluntad obligatoria, te dan una entrada (con la clave del wifi... hay wifi en el Fuji aunque no lo comprobamos) y una chapa para recordarte de por vida que has contribuido a la conservación de la montaña. También hay unos baños de festival (de esos de plástico) con una ranura para pagar que no funcionaba y meé gratis.
En la 6ª Estación, la caseta es la de los señores cobrando.
Había planitos donde podías ver donde te encontrabas y ver el recorrido que te faltaba por hacer, que en ese momento era todo. Pero cuando el buen tiempo acompaña, lo ves todo de color de rosa. Hacía calor, estaba todo despejado y ¡¡estábamos subiendo el Fuji!!


Teníamos que subir por el Yoshida Trail.
El camino de la 6ª a la 7ª estación eran todo escaleras y cuestas. Las escaleras eran una jodienda, pero sí es cierto que cuando llevas cuestas y cuestas y cuestas sin parar, agradeces un escalón donde la diferencia de altura y hacer otro tipo de paso ayuda a cansarte un riñón pero al trabajar otros músculos, como que los agotados se cansan menos. No sé, a mí no me funcionó porque eran un cojón y super altos. Parece mentira que lo suban japoneses que son tan pequeños. Incluso niños. Algunos escalones eran altos como mesas de centro y podías sentarte ya que quedaba a la altura.

Una Misaoshi salvaje montañera.
 Había maderas y hierros protegiendo el camino de corrimientos. En esta foto podéis apreciarlo:

Las escaleras están tras esos caminos de hierro oxidado.
 
Tardamos bastante en llegar a la séptima estación. Estaba lejitos. Y empezábamos a ver las primeras nubes que se quedaban pegadas a la montaña. Llegaban super rápido y de repente, todo lo que estaba despejado, tenía una nube pegada que la habías visto llegar a una velocidad que ni Goku con su nube Kinton.
 
Una vez llegas a la 7ª estación, donde te has hartado de subir cuestas y escaleras, cruzas la caseta de habituallamiento y te encuentras con esto:
What??? Que tengo que escalar???
A medida que escalabas las nubes empiezan a ser más y más grises. Todavía hace sol y el cansancio no te deja notar el frío, hasta que nos parábamos un poco.. El viento también empieza a notarse.
Veíamos zonas donde todavía había restos de la nieve primaveral, así que evitaba hacerme ilusiones con el calor y al llegar a la 8ª estación, eterno camino, por cierto, escalando casi sin tregua, me puse el chubasquero. Y MENOS MAL.
 

Todavía hacía algo de sol y no estaba mal. Había leído que una vez llegabas a la 8ª el camino era muy empinado (más escalada) pero era ya menos distancia y el pensar en el final lo volvía menos duro aunque no podíamos decir lo mismo de la escalada... Tenía guantes, pero por suerte las rocas no cortaban y no los saqué

Seguimos, sin hacer parada, para llegar a la 9ª estación, que veíamos las nubes muy cerca.
Escalón a escalón, roca a roca, llegamos a la...¿¿¿8ª estación??? ¡¡LA OCTAVA ORIGINAL!! O sea, que era la segunda octava estación...
Las nubes pegándose a la montaña peligrosamente.
 
Seguimos caminando escalando. Entre brutal y brutal rocaje, había alguna cuesta con escaleras de esas horribles enormes. No podía más. Empezaba a hacer un viento que daban ganas de abandonar. El clima empezaba a dejar de acompañar. Las nubes cada vez eran más grises y densas sobre tu cabeza. Dejamos de hacer fotos por el camino porque...¡¡necesitábamos las manos para seguir subiendo!! El viento me daba miedo y cada rágafa de vientaco me obligaba a agarrarme a la roca. Empezaba a estar resbaladiza de la llovizna (esa que no moja pero cala ¿?) y no me gustaba la idea de encontrarme en medio de una tormenta a más de 3000m de altura. Ya había insuflado oxígeno porque me daban de repente dolorcillos de cabeza y tenía que parar cada poco para respirar. Desde que tomé el oxígeno dejaron de darme los micro-dolores de cabeza, aunque tenía que seguir habituando a mis pulmones a cada nueva altura.
 
Vimos la 9ª estación y apretamos un poco el paso (lo que pudimos) y cuando llegamos al cartel...¡¡¡PONÍA 8'5 STATION!!!
 
¿PERDONA?
¿Y LA 9ª ESTACIÓN?
 
¿POR QUÉ? ¿QUÉ HEMOS HECHO PARA QUE NOS HAGÁIS ESTO?
 
En la guía pone que hay diez estaciones y nos encontramos con tres octavas estaciones :(
Había un camino que llevaba al camino de bajada y estuvimos pensando el cogerlo. La lluvia y viento iban a peor y la gente también se lo pensaba. Éramos pocos los que subíamos y algún loco bajaba por el camino de escalada de subida, no sé cómo lo hacían porque era peligroso, creo que volvían para coger el camino que teníamos a la derecha porque, si te pasas la oportunidad de cogerlo cuando se unen, ya has de subir hasta el final o bajar por donde has subido... y no lo recomiendo (y menos con viento y lluvia).
 
Así que seguimos sufriendo hasta llegar a la 9ª estación. Sólo queda una. ¡¡¡¡¡600 metros!!!!! Veíamos el torii. ¡¡LO VEÍAMOS!! Sólo teníamos que llegar. Seguimos escalando... 400 metros... con lluvia fuerte y viento huracanado, agarrándome a cada ráfaga como el aberroncho, pero estábamos llegando. Nos encontramos con otra microestación. No podíamos parar porque nos calábamos y teníamos que llegar...Y vimos un cartel que ponía 200 metros y el torii parecía que lo fueses a tocar a la que estirabas el brazo. Nos animamos. Sólo 200 metros. ¡¡200 metros solamente!!
 
Y de repente nos encontramos con los 200 metros más duros de toda nuestra vida. Subías pero no subías. Pasaban segundos entre paso y paso. 200 metros de puro rocaje. Lluvia aplastante y ráfagas de viento que te obligaban a parar y agarrarte a lo primero que pudieras. Las rocas resbalaban. Teníamos frío. Estábamos calados. Estábamos cansados. Estábamos hambrientos. Estábamos a punto de morir y ¡¡¡NO LLEGÁBAMOS NUNCA!!! ¿¿200 METROS?? 200 metros es menos de lo que hay entre mi casa y el supermercado. 200 metros es el tiempo tiempo de cambiarte de carril en la autovía cuando ves tu salida y estás a punto de pasártela.
 
Nuestros 200 metros eran para atrás. Cuánto más subíamos más lejos estábamos. Era como vivir al revés. Nuestro deseo no era llegar a la cima, era volver a nuestra casa y descansar en paz. No podíamos seguir.
 
En una de esas interminables rocas miré arriba y vi a Karate apoyado en una estatua. ¡¡ESTABA A DOS PASOS ETERNOS DEL TORII!! Saqué el móvil con mis manos temblorosas y le hice la única foto que hay para probar que estábamos en la cima. ESTÁBAMOS EN LA CIMA. Yo no tengo foto xD. No teníamos fuerzas. Ni caras para posar. Ni el clima nos dejaba.
 
No le véis la cara, pero es de puro sufrimiento.
Entramos en el primer lugar seco que encontramos, no había que pagar (aunque había leído que había que pagar en esos lugares por descansar... habría pagado lo que fuera en esos momentos).

Comimos unos spaguetis boloñesa que yo no pude porque tenía el estómago cerrado de lo cansada que estaba. Me obligué a comer un poco y tuve que dejarlo. Bebí mucha agua, eso sí. Y comimos el trozo de pastel que nos acompañó, el cual soplé las velas de una aplicación del móvil de Karate y me cantó cumpleaños feliz. Estábamos vivos...


Teníamos mucho frío porque estábamos mojadísimos de la lluvia. Iba a mandar las postales pero ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡pedían 1200 yenes por enviar cada una!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Así que las rellené y me propuse mandarlas cuando llegáramos abajo (adelanto ya que no las envié, aunque han subido el Fuji).
Miré fuera y estaba granizando una burrada y los vientos arrastraban a las personas que estaban entrando. No auguraba nada bueno la bajada y teníamos miedo de salir.
 
Tardamos 4 horas y media en subir a la cima. La gente tarda 5 ó 6 horas. Nosotros, aun parándonos un montón, tardamos poco. Uno de los motivos era no hacer paradas para comer y descansar un rato en cada punto, en parte porque no lo necesitamos y en parte porque veíamos que el tiempo iba empeorando. Cuando salimos de Tokio sabíamos que iba a haber nubes y sol porque en la web del Fuji ponía sol y algo nublado y que la posibilidad de llover era alta pero por poco tiempo. Justo nos pilló en la cima.
 
En una de estas que ya habíamos descansado una horita nos dispusimos a bajar. La tormenta no mejoraba y nosotros queríamos volver.
 
Nos dirigimos hacia el comienzo del descenso. Karate vio el cráter desde el camino, yo no me fijé porque todo era una nube y sólo veía la nube, él se fijo más a fondo y dijo que se veía el interior del cráter bajo la nube. Yo lo vi pero no lo asocié. Sólo asociaba la bajada con el final de mi vida.
 
Llovía un montón y no se veía a cuatro pasos. Estábamos dentro de una nube de lluvia y viento a 3770 metros del nivel del mar. Cuando empezamos a descender la primera cuesta empinada, sin nada donde agarrarse y sin un delimitador del camino (una barrera o algo) con un suelo de piedra volcánica resbaladiza a cada dos pasos... y viene una ráfaga de viento que nos obligó a agarrarnos a la pared de nuestra derecha, yo me bloqueé.
 
Me bloqueé. Pero literalmente. Bloqueada. Mi mente me dijo: HASTA AQUÍ.
 
No podía ir ni para alante ni para atrás. Sé que Karate se asustó al verme y sé que mi cara era de terror. Pero yo sólo noté un viento que me empujaba al suelo y me arrastraba hacia el abismo. Así que en el momento en que la ráfaga se extinguió subí corriendo sin fuerzas (y Karate detrás xD) hasta llegar a la zona de descanso de donde habíamos venido. Me negué a bajar sin un palo (compramos un palo de madera con una bandera de Japón que ponía TOP OF MT. FUJI, un recuerdo de la cima = 1000 yenes y una buena inversión) para apoyarme y también me negué a bajar si no ibamos con un grupo que me diera seguridad. No podía negarme a bajar si no paraba la lluvia y granizo porque no iba a parar hasta el día siguiente.
 
Así que en cuanto vimos que un grupo se preparaba con sus bastones, chaquetas, chubasqueros y mochilas de alpinista, nos pusimos detrás de ellos xDDDD antes les pregunté en mi perfecto spaninglish "can we go down with you?" y ellos que yes que yes.
 
Y efectivamente, seguían la lluvia y las rágafas pero al ver a otros sufriendo y resbalando como nosotros, ese saber que si nos pasaba algo a Karate y/o a mí iba a haber gente que pudiera reclamar un helicóptero o al ejército de tierra japonés, me sentí más segura. Fue muy dura y no fue hasta llegar a la altura de la 7ª estación, que no paramos a observar que entre las nubes se veían claros y aproveché para dejar uno de los Diablos que traje conmigo. Perdóname JuanRa, pero las fotos de la cámara siguen en la cámara.
 
Y así, dos horas más tarde, nos encontramos en la sexta estación (la gente normal tarda 4h en bajar...nosotros no descansamos ni para quitarnos las piedras de los calcetines). Miramos alucinados el reloj porque no creíamos que fuese tan pronto (las 17h)... ¡¡nos daba tiempo a coger el último autobús a Shinjuku directo!! Teníamos JRPass para ir en tren y ahorrarnos una pasta... pero a mí me dices en ese momento que haga 2 transbordos y te meto una ostia que lo flipas (aunque íbamos con esa intención, no pensamos que lo pasaríamos tan mal).

Durante el tramo entre la 6ª y 5ª estación, subían niños y adultos (suponemos que al mirador, porque algunas iban con falda y zapatos de mentira), había gente también preparada para subir a la cima y no entendíamos por qué, con el mal tiempo, querrían arriesgarse. Poca gente, hay que decir. ¡¡Pero estaban locos!! El clima estaba empeorando más.
 
Así que a 40 minutos de la salida del bus, compramos los billetes. Fuimos al baño. Descargué tanto los intestinos como las piedras de los zapatos, me cambié de camiseta y chaquetilla y hasta me lavé la cara.

Al salir del baño, Karate me dijo que, mientras se estaba quitando las piedras de los zapatos, un ¿holandés? (no me acuerdo la procedencia xD) le preguntó qué tal la subida, que él iba a subir ahora, y él le respondió que mal y que tuviera cuidado (todo esto en spaninglish... a saber xD) y que entendió que el otro le dijo que ponía que iba a despejar para ver el amanecer.
Amigo, no eran las 18h y ya estabas pensando en las 4h a.m.... CABEZA. Estaba granizando en la montaña. Si llegas verás salir el sol, pero habrás sufrido escalando y las horas que quedan... si no te das media vuelta por lo peligroso que se convertía, como hacían algunos.
 
Increíblemente a las 20:40h estábamos en el hotel, con el estómago lleno y dispuestos a descansar hasta que vi mi maleta y no quería mezclar la ropa, olía mal y seguía húmeda... fui a poner una lavadora y claro, pues ya la secadora y ... cuando me di cuenta eran la 1h a.m. Con todo el cansancio que llevaba mi cuerpo cayó muerto en la cama.
 
Y al día siguiente nos la sudaba todo. Ni alarma ni pollas. Habíamos sobrevivido al Fuji y teníamos toda la ropa limpia. El resto daba igual. Nos quedaban 5 días en Tokio y como si no salíamos del hotel en todo el día.