Seguidores de mis paranoias...

jueves, 22 de septiembre de 2016

Cuando tu ginecóloga solo sonríe, no te dice nada y te lo dice todo.

Cuando ayer recogí los resultados de los análisis del test o'Sullivan (prueba de la glucosa) y vi lo que salía, casi me desmayo. Si el valor límite tras la hora de tomarte la glucosa es 140, me salió 122. Casi me desmayo de felicidad. ¡¡No tenía que repetir la tortura!! Pensé que con eso de desmayarme y casi vomitar y estar mareada casi dos días, me saldrían disparados. Pero no.


Luego jamás vi tantos asteriscos en unos análisis. Esos que saltan para avisar de que tienes un valor alto o bajo. Yo normalmente tengo uno o dos asteriscos, normalmente del colesterol (por debajo del mínimo) o algún otro que dicen que es normal y es mejor que esté ahí y no es preocupante. Siempre estoy en la media.


Pero ayer... la sangre, hemoglobina y todo lo que estaba relacionado con ella, estaba bajísimo, debajo del mínimo. Me sentía un poco Leia (en paz descanse mi pequeña zombie). Al menos el hierro y otros valores como las tiroides, sumado al cultivo de orina negativo en cosas raras, todo estaba entre los valores que indicaban. Y el colesterol...¡¡si siempre lo he tenido bajo!! De repente estaba en 210. Empezaba a pensar que comía fatal y que iba a repercutir en todo y me iba a poner a dieta en cuanto me viera. Además, aunque todos los días camine a ritmito entre 1h y media y 2 o más, siento como que estoy hinchada (eso sí, me mido la muñeca y todavía puedo cerrar los dedos alrededor de ella, así que Karate no me miente mucho cuando me dice que no he engordado más que la barriga).


Cuando entramos en la consulta, mi ginecóloga siguió el protocolo de siempre, preguntar qué tal este mes, si podía enseñarle los resultados del análisis, etc.
Le dije que tenía bastante acidez y me dijo que si no lo soportaba me recetaba un antiácido o algo. Le dije que entendía que era algo natural y que podría sobrellevarlo, aunque a veces quisiera vomitar y fuese muy fuerte, y entendió que no quería tomarme nada. Sin insistir.


Mientras la enfermera me pesaba, ¡¡cuyo resultado salió igual que el mes pasado!!, llevando vaqueros (no falda de verano) y deportivas (no sandalias) que pesan más... y me tomaba la tensión (siempre sobre 11), mi gine me decía que los resultados estaban bastante alterados. Y bueno, efectivamente, Karate no me miente nada cuando dice que sobre todo he engordado solo la barriga (aunque yo me note más gorda).
Como es habitual, la gine no me dice absolutamente nada, en ninguna de las consultas, sobre mi peso ni sobre la tensión. Aunque hubiese engordado 1 ó 2 kilos. Ninguna pauta, excepto cuando le pregunté durante el tercer mes sobre la alimentación, avisándole de que tomaba jamón serrano y queso y tortilla con el huevo poco hecho, que me dijo, tranquilamente, mientras no me pasase y fuese lógica, que comiera de todo -incluía helados, pizza, embutido, etc.- y simplemente lavara más las verduras y la carne más cocinada.


Cuando me estaba sentando para que realizase la ecografía, me explicaba, con su habitual sonrisa, que era normal que la sangre estuviera tan bajita: significa que tenía que compartirla con Sakura (porque desde el mes pasado la llama por su nombre), y que como los valores del hierro todavía estaban dentro del límite, hasta mediados de octubre que aguantase solo con las vitaminas (ginenatal forte) y luego metiera un extra de hierro, el cual me recetó, junto con la vacuna del factor rh-, que me la han de poner la semana que viene.


También me dijo que no me preocupara por el colesterol, que es totalmente normal que esté alto, e incluso debería estarlo más para el último mes y ya se irá regulando con la lactancia en los meses posteriores al parto. Gracias a él Sakura crece. También ha de estar alto para producir la leche.


¿Pero sabéis qué es lo que más me gusta de esta doctora?


Durante las ecografías va describiendo todo lo que ve como si fuese lo más bello y especial del mundo.
¡Mira qué cabecita! Voy a medirla.
¡Está colocada! Ya está en posición de parir, mírala ella, qué perfecta es. Sus medidas coinciden perfectamente con la edad gestacional. Está súper proporcionada. ¡Qué corazoncito! Mira cómo late. ¿Ves la línea de debajo? Es el diafragma, qué bonito, está perfecto. Los riñones, las piernecitas... Aaah, ¡¡foto de piés!! Qué bonitos mirad, mirad, y esa es la manita, qué grande está ya (y hace foto que nos la imprime). Y la columna, qué barrigita... Qué bien la cuidas, no va a querer salir.


Y así, todas las ecografías con esta mujer son una aventura.


Y no me arrepiento de haber escogido un hospital que me pilla a tomar por culo del trabajo para venir a las revisiones (pero más cerca de casa, pensando en el parto y post-parto). Y me alegra haber cogido a esta ginecóloga tras la recomendación de una compañera.


Porque puedo comparar al médico que le ha tocado a mi compañera de trabajo (estamos embarazadas las dos), que viene estresada de cada revisión: no comas hidratos. Has engordado 5kg (en 4 meses). Tienes que hacer ejercicio moderado. No te pases. Prohibido embutidos. Y no le explica las ecografías. Tenía náuseas y lo primero que le recetó fueron pastillas, que se las tomara, sin preguntarle si quería tomarlas (no se las tomó). No le quiso decir el sexo aunque lo sabía desde el tercer mes, ni una noción. Es serio y muy borde, con una mujer que tiene un embarazo de riesgo y se estresa con cada visita. No me parece normal.


Ella me pregunta extrañada si no me dice nada del peso y la comida, y yo le digo que jamás me ha dicho nada del peso. Solo me informa cuando hay algo anormal, que ha sido la primera vez en esta última revisión (por los análisis), y ha sido todo positivo también.


Otra cosa que me gusta de esta ginecóloga es que atiende los partos de todas sus pacientes. Sea de madrugada, festivo, esté o no de guardia. Ella asiste al parto. Y de no poder, lo realiza su equipo, con sus directrices. Me tranquilizó leer opiniones de ella hablando de partos a los que asistió de madrugada o en festivos que estaba en su casa o a dos meses tras haber dado a luz. Porque yo creo que si no está ella en mi parto me dará algo, puesto que es verla y me relajo. Transmite una paz y una tranquilidad...


Por eso siento que elegir un buen ginecólogo es parte esencial de un embarazo sano. Todo eso sumado a que respeta la decisión de la madre en el momento del parto... si quiero natural, de pié, sentada, lo que sea... los matrones durante el curso de preparación al parto también me tranquilizaron en ese aspecto.


Estoy tan tranquila para cuando llegue ese día. Pienso que solo con la información recibida, el que lleven un protocolo de lactancia materna: dos horas madre/bebé tras el parto para fomentar la lactancia, y el haber visto la sala de dilatación y que te expliquen los protocolos, ya es una parte del trabajo hecho. Nos hablaron sobre las visitas, la importancia de saber decir que no. Tras visitar las habitaciones del hospital y ver una habitación abarrotada de gente pasándose al bebé de mano en mano, Karate y yo decidimos que visitas en el hospital 0 (excepto abuelos-tíos). Y los amigos con cita previa en casa.


Así que nada, esperando que llegue el día e intentando ver el último trimestre de manera más positiva. Puesto que el segundo trimestre he estado muy decaída con todas las pérdidas familiares y necesito ver algo positivo. Menos mal que tengo una doctora que solo con verla hace desaparecer mis miedos.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Estoy embarazada, no enferma. ¿No?

¿A cuántas pruebas debemos someternos las mujeres cuando nos quedamos embarazadas?


Estoy de seis meses y medio y, desde que di positivo en el test he asistido una vez al mes a la ginecóloga:


- 1ª visita: abril, donde me dijo que, como venía de un aborto previo, debía tomar progesterona (sangré un poco un fin de semana).
- 2ª visita: mayo, primera ecografía de las 7 semanas. Que debía seguir tomando progesterona (aunque no hubiera riesgo alto, "por si acaso").
- Análisis del primer cribado: para descartar anomalías.
- 3ª visita: junio, ecografía doppler de las 13 semanas y resultados del cribado. Me dicen el sexo: posible niña. Fuera progesterona (me da el visto bueno para poder tener relaciones sexuales, hacer ejercicio y tal -aunque ya fuese a caminar-, salgo del riesgo).
- 4ª visita: ya de 4 meses, a ver cómo va creciendo. Me confirman el sexo: la vulva contra el ecógrafo, para que se viese bien.
- Ecografía doppler de las 20-21 semanas: en agosto me tocó hacérmela en Palma, ya que estuve casi todo el mes allí por lo de mi padre. Ahí te dicen cómo se está desarrollando parte por parte (desde el cerebro, pasando por el corazón, riñones, cuenta-dedos...). Reconfirman el sexo.
- 5ª visita: nada más llegar de Mallorca, fui a la ginecóloga para que viese los resultados y de paso volver a ecografiarme. Nos dice que si sigue en esa mala postura, cuando salga habríamos de ir cerrándole las piernas para colocárselas. Está mostrando su vulva al mundo con las piernas bien abiertas.
- Test de O'Sullivan: la puta curva del azúcar.


De esta última prueba hablaré ahora porque...ayer me hicieron la curva del azúcar, técnicamente conocido como "Test de O'Sullivan". Esto sirve para detectar si tu cuerpo tolera bien la glucosa y descartar diabetes gestacional o, simplemente, ponerte una dieta que tu cuerpo tolere mejor, porque te salen resultados un poco altos. Todo esto por el bebé, claro, para que no salga gordo ni tenga problemas en el futuro, ni que sea su insulina la que trabaje en el cuerpo de la madre (así como resumen cutre).


¿Que cómo se hace eso? Pues, en ayunas te hacen un análisis de sangre y luego te dan una botella de glucosa fresquita sabor a Tang de naranja, que has de tomártelo tranquilamente durante 5 minutos y, tras una hora, has de volver a que te saquen sangre de nuevo. No te dejan ni ir al baño tras tomártelo porque, si te mueves, puede salir mal la prueba ya que quemas la glucosa que has ingerido y los análisis han de ser "en reposo". Así que sentadita una hora sin moverte. ¡¡Y no vomitarlo!! Si no hay que repetirla.


Nada más me pincharon (genial, la verdad, para tener asco puro a las agujas, no sentí nada), me dijo que si quería tomármelo y tumbarme en la camilla que era mucho mejor, puesto era normal marearse y en la camilla iba a estar muy cómoda. Preferí estar en la sala de espera con Karate, que era una horaza de espera.


La glucosa te revive del hambre que sientes, es dulce como las bebidas japonesas empalagosas que me gustan y, de repente, a los dos minutos de tomártelo, empiezas a marearte y desear vomitar y morir (y no sabes si en ese orden exactamente). Vienen dos enfermeros y te abanican, ponen tus piernas en alto sobre tu pareja y te dicen que en cuanto te encuentres mejor entres a tumbarte en la camilla.


Como no quería ir a la camilla (porque estaba en la zona de los análisis y pasaba de ver cómo pinchaban a la gente), me quedé fuera sentada viendo un capítulo de Big Bang con Karate hasta que volvió el puto mareo y empezaron las ganas de vomitar. La bilis empezaba a subir y yo preocupada. Quedaba media hora para el siguiente análisis y no quería volver a repetir la prueba y mucho menos tomar esa puta mierda que me estaba destrozando por dentro. Así que, de tripas corazón fuimos a la zona de los análisis a que me tumbaran en la camilla.
Los mareos iban y venían y, al estar boca arriba, la niña jugaba feliz con la glucosa que me estaba destrozando por dentro, ayudándole a patadas y puñetazos que me deformaban la barriga y yo solo quería llorar y que toda esa tortura terminase.


Con ganas de vomitar y un mareo a punto del desmayo, Karate avisó al enfermero que ya había pasado la hora y, entonces vino con su cajita de muestras para sacarme sangre.


- Te sacaré del mismo brazo de antes.
- Vale...


Y entonces quitó la tira con el algodón y limpió sobre el anterior pinchazo. Pensé que buscaría otro lado de la vena para pinchar pero...el muy SIMPÁTICO pinchó sobre pinchazo, haciéndome un daño que me dieron ganas de darle una patada en la cabeza.


- ¡Ah! Con la chica no he sentido nada, esto duele...
- Bueno, es que te he pinchado en el mismo sitio, además: la experiencia es un grado (vamos, que debía ser nuevo).


Y tras dejarme tumbada un rato más, por el último mareillo, terminó la tortura con una Coca-Cola de la misma cafetería del hospital y un pan-pizza del Lidl.
Decir también que el mareo me duró el resto del día. No pude reincorporarme al trabajo, terminé durmiendo hasta la hora de la comida y aún así pasé la tarde con ganas de dormir, cansada y hecha polvo.




La semana que viene iré a que me den los resultados a la 6ª visita con mi ginecóloga, donde me hará otra ecografía y me dirá si me tienen que hacer la prueba larga de la glucosa (que es lo mismo pero 4 pinchazos y 3 horas!!! y más glucosa), o me libro porque estoy dentro de unos niveles no peligrosos para Sakura.


Y todavía me quedarán dos revisiones programadas más, la vacuna del factor RH (ya que soy O-), creo que te obligan a ponerte la vacuna de la tos ferina (que no quiero, soy pro-vacunas, pero no con el sistema inmune delicado que, sumado a mi amigdalitis crónica la cual provoca que mi sistema inmune a veces juega a atacarme, en vez de defenderme, no me atrevo al igual que no me recomiendan ponerme la de la gripe por ese motivo), el preoperatorio antes del parto (por si se complica). Solo espero que no tenga que repetir la maldita curva del azúcar, porque no lo aguantaré.


No me habían pinchado tanto en la vida.


¿Las que han sido madres antes, pasaban tantas pruebas? ¿Por qué siento que experimentan con nosotras para evitar los "por si acaso" cuando podrían evitarse?


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martes, 6 de septiembre de 2016

Nunca conocerá a su nieta.

Nunca había tenido buena relación con mi padre.


Hasta hace pocos años apenas hablaba con él, exceptuando pequeñas frases del momento. Llamadas de "¿hay que ir a buscarte al aeropuerto?" y meras formalidades. ¿Qué tal? ¿Y mamá? Aham.


En los últimos tiempos, con esto del WhatsApp, mi padre descubrió el mundo del envío rápido de fotos (su amor por la fotografía nunca ha variado). Me encontraba con diez fotos pendientes de descargar donde salían sus perros, que lucía con orgullo; sus nuevas obras de la casa de campo que no dejaba nunca de construir cada día algo (un horno de leña, una columna, un muro, una ducha, un wc...), y también fotos de la huerta (hoy tomates, mañana pimientos, el siguiente lechugas).


Mi padre cambió mucho, ¿sabéis? Pasó de ser el hombrecillo del que rehuíamos de pequeños, al señor entrañable que cuidaba de mi madre como la mujer más especial del mundo, señor de campo, hacedor de muros de piedra y cuidador de perros, regador de huertas y, sin querer, protector de tortugas de tierra protegidas.


Con todo esto de las muertes de mis tíos, mi padrino y mi tía Tocaya (los dos cuñados con los que más relación tenía), mi padre vivió, como todos los demás, el peor mes de su vida. En el funeral de mi tía Tocaya, el último día que vi a mi padre, le vi tan demacrado, tan afectado, más casi que a mi madre, que daba cosa hasta acercarse a decirle algo.
Sabía que estaba mal porque fue él el que me llamó el día 7 de julio, incapaz de darme la noticia, que tuvo que pasarme a mi madre para que me explicara que mi tía había fallecido.


Y el último día que pude bromear con él, fue el día antes del funeral de mi tía, comiendo las hermanas con mis padres en la casa de campo que, desgraciadamente, jamás la verá terminada. Pero ni mi padre, ni mi madre, ni ninguno de sus hijos...


Sabía que la ilusión por ser abuelo, el preguntar y bromear por las ecografías y pasarme fotos de su cosecha y yo de mi nueva casa, que me dijo que cuando viniera a Madrid me arreglaría y montaría lo que faltaba, la futura boda de mi hermano, la promesa de mi hermana de buscar el hijo, la casa cada vez con más forma (ya tenía otro baño nuevo), etc... le hacían levantarse cada día con ganas de seguir. Acababa de hacerse unos análisis y comentaba que habían salido bien, los dolores de la espalda eran por el lumbago. Le pedíamos hacer reposo pero, literalmente: "El día que deje de trabajar para estar más tranquilo estoy listo". Fue su penúltimo mensaje de WhatsApp que tengo. El último fue: "No se puede cambiar de uvas a peras en un momento", cuando le dije que si el dolor era muscular, le dirían que se tomara la vida más tranquila, y que se cogiera el coche y se fuese de rutas, que aprovechara la jubilación...
https://www.tsunagujapan.com/17-facts-you-probably-didnt-know-about-sakura/




El día 2 de agosto estaba comiéndome tranquilamente un melocotón cuando me llamó mi tío. Cogí rápidamente el teléfono imaginándome que me iba a decir lo que nadie quería oír: que mi tía la del cáncer había llegado a su final.


Pero si nadie quiere escuchar que su tía, que le había criado, había fallecido tras una larga enfermedad, mucho peor es escuchar que te llama él porque ni mis hermanas, ni mi madre, ni nadie, era capaz de decirme lo que acababa de ocurrir.


Mi padre acababa de sufrir un infarto y, tras intentar reanimarlo, confirmaron su fallecimiento a los pocos minutos.


Y por eso nunca conocerá a su nieta. Ni sus siguientes nietos. Ni terminará la casa. Ni verá a sus hijos casarse. Ni nada más. Porque ya no está.


Ni mi padrino. Ni mi Tocaya. Ni mi padre.


Y para más inri, estando en Mallorca esos días, la semana que nos volvíamos a Madrid, falleció mi tía. Por suerte o por desgracia, pudimos despedirnos de ella. Pudimos hablar e incluso cuidarla un poco, hacerle compañía. En fin, despedidas.


Porque este verano han sido todo despedidas.


Ha sido una puta mierda.


Y quieren que esté contenta. Que mire al futuro. Que piense en la niña como algo positivo ya que todos tenían mucha ilusión.


Pero a mí no me apetece estar feliz en estos momentos. Sé que es algo bueno y sé que todo se transmite. Pero también hay que entender que no es el mejor momento y que si no me desahogo ahora, luego puede ser peor.


En fin. Así son las cosas. Sé que la vida sigue. Pero ellos ya no estarán aquí para verlo.


Y por eso el nombre de la niña también tenía que tener significado. Para los budistas, ese nombre se asocia con la temporalidad y el carácter pasajero de la belleza y la vida, pero también con el ciclo de transformación de la vida, por lo que también es asociado al renacer.
Para los samuráis: significaba su sangre y lo efímero de la vida, asociada al sacrificio y corta vida de los samuráis.


SAKURA (Flor de Cerezo)


martes, 26 de julio de 2016

De cómo una hipoteca te estresa, un embarazo te condiciona y dos funerales te matan

Cuando te quedas embarazada te cambia el chip.
Cualquier persona que me conozca sabrá que lo de hipotecarme no estaba entre mis planes. Me gusta mi libertad. Cuando pensaba en maternidad pensaba en mi bebé y yo. Y de repente me encuentro con que he de hacer una vida no solo con su padre, si no también con una casa.


Alquilar no es barato. No es una inversión para el futuro. Ojo: NO es tirar el dinero. Pero significa vivir al día. Sabes que habrás de pagar el resto de tu vida, con mudanzas y esas mierdas agotadoras, dependiendo de otras personas (porque en mi caso, con mi sueldo, no puedo vivir sola; y encima que te toque un casero bueno). En cambio, una hipoteca es más barato (incluso con mi sueldo podría permitirme pagarlo). Más caro, anualmente, si sumamos la comunidad, impuestos, seguros y esas cosas. Pero mes a mes es un desahogo, saber que en 30 años (a plazo fijo y con una buena oferta por mi trabajo) sólo te quedarán los impuestos.


Y cuando te quedas embarazada, piensas en ese futuro y comienzas a buscar pisos en todas las webs de pisos que existen en internet.


A mediados de mayo comenzamos a mirar pisitos por la zona donde vivimos ahora; confirmando previamente que nuestro casero no quería vender el maravilloso piso -ubicación, características- donde estamos de alquiler. Y a finales de mayo decidimos llamar para ver algunos pisos que, para nuestra desgracia: YA ESTABAN VENDIDOS. Alguno llevaba solo una semana publicado y nos dijeron que la zona que queríamos estaba muy solicitada y, exceptuando pisos que necesitasen una gran reforma o pidiesen demasiado, volaban.


Así que en plena semana de exámenes fuimos a ver 5 pisos. Y...efectivamente. Piso que veíamos, necesitaba una buena reforma o era pequeño y caro. Hasta ver el 5º piso: ¿reformado, con calefacción central y por ese precio? Llevaba puesto 4 días el anuncio y fuimos los segundos en reservar visita. Los primeros estaban interesados pero no podían conseguir la hipoteca y, al ir por orden de visita, estábamos los primeros por si dábamos el sí. ¡¡Dos horas más tarde llamaba para reservarlo!!


¿BUSCAR PISO Y ENCONTRARLO EN UNA SEMANA? Un riesgo, sí, pero...reformado, con calefacción central (al ser 8 edificios la comunidad-agua-calefacción salía bastante barato, de todos los que habíamos visto) y sin necesidad de tocar nada, con la cocina amueblada y toda la casa si queríamos, 3 habitaciones por el precio de uno sin reformar... no tenía trampa, es que la dueña estaba en una residencia y necesitaban el dinero cuanto antes para poder pagarla, bajando el precio a sabiendas que valía más.


Así que una semana más tarde firmamos el contrato de arras y comenzó la odisea de visitas al banco solicitando el 100% de la hipoteca que nos denegaron el último día por el 80% (por tener varios créditos de coches) y tuvimos que pedir prestado al hermano de Karate porque a nosotros no nos bastaba. Fue horrible. Pero el día 6 de julio firmamos y fue un desahogo. Hasta que vimos el piso. Estaba lleno de cosas, sí, PERO TODAS INÚTILES, ropa y cosas por doquier.


Todo esto sucedió en un mes. Fue un mes estresante. Pero al fin y al cabo con final feliz. Ya hablaré de cómo ha sido y está siendo todavía la mudanza a finales de julio...


Paralelamente a nuestra odisea de búsqueda de bebé, embarazo, aborto y embarazo de nuevo, me informaron que le habían detectado cáncer a mi tío, mi padrino. De hígado y colon. Durante el tiempo que yo pensaba en clases y bebés, él luchaba contra ese cáncer. Le operaron varias veces y la quimio le funcionaba. Le vi en diciembre en Mallorca y le seguía en Facebook y cada vez estaba mejor. Ponía fotos de comida chachis y con su familia y todo iba bien.


La verdad, en junio sólo le faltaba una operación para terminar y, mientras yo le informaba qué tal iba mi embarazo, él estaba finalizando su lucha contra el cáncer. El lunes 13 de junio él entraba en quirófano y esa última operación salió perfecta. El martes 14 de junio me hicieron la ecografía donde me dijeron que iba a ser niña y que iba todo bien. Informé a la familia en cuanto salimos de la consulta y esa misma tarde-noche estaba la familia en la habitación de mi padrino hablando de la nueva noticia. Yo quería esperar a hablar con él cuando saliera del hospital.


El miércoles 15 de junio me llamó mi padre. Pero no era mi padre el que estaba al teléfono. Era mi tía. Mi Tocaya. Mi tía favorita. Por la que llevo mi nombre. La que me informaba de qué tal estaba toda la familia y a la que llamaba más que a mi madre. Empezó a llorar diciéndome que mi padrino, su hermano, había fallecido hacía unas horas. Y que no quería decírmelo por "mi estado" pero que mi padre le obligó a decírmelo. Le dije que tenían que decírmelo, que estaba embarazada, no enferma, y al colgar me empecé a maldecir por no haber llamado el día anterior a mi tío por esperar a que saliera del hospital. Era su última operación contra el cáncer. No murió de cáncer, si no de las consecuencias de la quimio con otras partes de su cuerpo, causándole una infección (riñones, etc...) que le terminó llegando al cerebro y el miércoles ya no pudieron despertarle.
Y, llorando, mi Tocaya me dijo algo que me dolió, muchísimo...me habían escondido, TODA LA FAMILIA, que mi otra tía (mi madre eran 9 hermanos, y acababa de perder a su segundo hermano, quedando 7), estaba enferma de cáncer y le quedaban dos o tres meses de vida. Llevaban un mes sabiendo la noticia y me la habían escondido "por mi estado".


No pude ir a Mallorca. Primero porque no tenía dinero y salía a más de 200€ ir (teníamos que pedir prestado para la hipoteca, no podía gastar ni un céntimo hasta habernos concedido ese 100% que finalmente nos denegaron). Y segundo, porque todos me decían que ni se me ocurriera coger un avión "en mi estado". También es cierto que yo soy muy práctica con esto, y me daba cosa ir para estar viendo llorar a todo el mundo y no poder hacer nada, así que me quedé en Madrid y pasé sola esa transición.


Cada semana llamaba a mi madre y a mi tía Tocaya para preguntarles qué tal estaban y también para que me contara cómo iba pasando los días mi tía Fina. Mi tía Fina es especial, puesto que perdió a su hermana gemela de cáncer en el 1999, discapacitadas ambas, y a ambas habían de engañarles porque no asumen cierta información, debiendo omitirles ciertas cosas.
Me contaba que Fina pensaba que estaba enferma por hacer dieta, ya que había adelgazado mucho y tenía que seguir una dieta súper estricta, aunque le habían dicho que estaba enferma por otras cosas (sin especificar) y que tenía que cuidarse mucho, tomar ciertas pastillas y cuidarse mucho.


Hablaba mucho con mi madre y mi Tocaya. Y el día 6 de julio firmamos el piso y mandé fotos de cómo estaba todo y me contestaban desde el grupo que abrí del bebé. Mi madre y mi tía.


El miércoles 7 de julio fue uno de los peores días de mi vida. Porque me llamó mi padre y, por primera vez en mi vida le escuché llorar y era incapaz de decirme qué pasaba.


- Tu tía...
- ¿Ha pasado algo a Fina?
- No. A Magdalena - mi Tocaya-.
- ¿Magdalena qué?
- Un ictus...-llora-. Te paso a tu madre.


Y así fue como me dieron un mazazo en toda la cara. La noticia que nadie quiere oír, como si me hubieran dicho que mi madre había fallecido. Me dolió igual. Dejé de escuchar y, al colgar, miré billetes a Mallorca. Caros, por supuesto. Pero ya sabíamos el presupuesto de todo y Karate me dijo que podía ayudarme con otra cuenta que tenía algo ahorrado. Llamé a mi hermana mayor y estuvimos hablando de lo increíble que nos parecía todo. Y luego me llamó mi hermana pequeña que tenía que ir sí o sí, que me lo pagaba ella aunque fuera.


Y fui al día siguiente, pero porque Karate me ayudó económicamente. Y fue el peor viaje de vuelta a casa de mi vida. Odiaba ir. Odiaba tener que ir por ese motivo. No podía creérmelo.


Estuve con Fina, a la que ahora se turnan entre los hermanos que quedan para cuidar de ella. Y me contaba cómo estaba llevando la "no" pérdida de Magdalena (con la que llevaba toda la vida viviendo, las dos hermanas) y decía que le había pasado porque debió comer algo en mal estado. Sabía que no estaba pero la llamaba por las noches y, cuando escuchaba a alguien subir por la escalera, pensaba que era ella.
También me dijeron que lo que creían que era un ictus inicialmente, fue un ataque al corazón. Llevaba días mal pero no decía nada porque pensaba que era de la tensión. Y se paró. Delante de sus hermanos cuando fueron a verla porque decía que se encontraba mal. Llegaron para verla caer y llamar a la ambulancia.


El mazazo fue para todos. Porque era una mujer... que ya hablaré de ella. Hizo por la comunidad lo que nadie. Porque para mí (y para muchos) era un ejemplo. El mayor de los ejemplos. Y el único consuelo que me queda es que pudimos disfrutar de su ciudad favorita sus últimas navidades, que traje a Fina y a Magdalena a Madrid para pasarlas juntas. Porque yo admiraba lo que ella tenía, y ella me decía que si volviera a nacer haría lo que yo hago y viviría donde yo vivo.


No creo en segundas vidas ni estas cosas, pero ella sí, y espero que lo cumpla si es cierto.
Y en dos semanas vuelvo a Mallorca, y solo espero que esté mi tía Fina todavía, quien empeora día a día.


Estar embarazada no es estar enferma. En mi estado puedo viajar y llorar. Estar triste y despedirme de quien quiera. Tengo derecho a sentir. Más que nunca.


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miércoles, 20 de julio de 2016

Meses de incertidumbre, alegrías y...

- Me he gastado 11€ en esto para nada.


Misaoshi va a la papelera del baño y recupera el test de embarazo para enseñárselo a Karate. Lo mira de nuevo. Está diferente.


Hay dos rayas rojas.


Pero había estado diez minutos en el lavabo y solo había una rayita hasta que lo tiraste. No puede ser. O sea, sí puede ser, porque tú sabes que lo estás, o al menos tienes los mismos síntomas que la otra vez. Pero el test no miente (es de estos de alta precisión, de hasta unos días antes de la regla y a cualquier hora del día...).


Pero resulta que pasó de negativo a positivo. Y ahora lo has confirmado con Karate al lado. Os habéis enterado a la vez. Como en las películas esas románticas aburridas que todas terminan igual, pero en un pisito sucio, pequeño y desordenado, en un barrio tranquilo lleno de supermercados, bares, parques y colegios.


Porque sí, porque ya has empezado a preocuparte por esas cosas. La zona en la que vives. La dieta que llevas para darle nutrientes a la vida que portas dentro (comer de todo con moderación, mejor lavado y cocinado y sin privaciones de ningún tipo). Porque quieres que esta vez sí salga todo adelante. Encima la ginecóloga que te recomendó tu compañera es ultra cariñosa. Estás más tranquila que nunca tras la ecografía de las 7 semanas, comparando con la eco del embarazo anterior, donde nunca llegó a ese punto de desarrollo (menuda diferencia). Tranquila, sí, excepto porque en breves sabrías lo que es estar preñada...
Primer embarazo. 7 semanas, no crecía. Terminó en aborto.
Segundo embarazo. 7 semanas. Creciendo.
Fue el peor mes de estudiante y currante que he podido vivir: con náuseas, mareos, sueño y enfados por absolutamente cualquier cosa. ¡¡Y DE EXÁMENES FINALES!! Estaba agotada y solo quería vomitar en la cara de la gente y dormir. En el trabajo me quedaba dormida con los ojos abiertos y, nada más salir a las 15h, iba a la facultad a pasarlo mal y salir entre clases (y en medio de alguna) para que me diera el aire evitando el vómito. Descubrí que lo mejor para las náuseas era comer fruta todo el rato. Jamás he comido tanta fruta. Melocotones, manzanas, plátanos, fresas y nectarinas salían de todos los bolsillos de la mochila, bolso o bolsa que llevase encima. Comía en clase, en la oficina, en casa y no comía en la cama porque aprovechaba para dormir.
Aunque te digan que eso es bueno, tienes una incertidumbre por no saber si va bien o mal. Fueron las semanas más largas... no solo por el malestar en general, sino porque tenía miedo de que terminara mal, aunque estuviera tranquila por una parte, estaba impaciente porque me dieran buenas noticias sobre lo que se estaba gestando dentro.


Tras los exámenes (no me presenté al más difícil porque se me iba de las manos), se me quitaron las náuseas. Me hicieron los análisis para el cribado y fui a hacerme la ecografía a las 13 semanas, donde todo fue tan bien que me animé a ponerme el uniforme de premamá que tenemos en el trabajo (llevaba dos semanas sin poder abrocharme los pantalones y sin vestirme de uniforme ni salir apenas de la oficina).

Ecografía de las 12-13 semanas. Primer cribado perfecto. S.Down 1/10.000. ¡¡¡95% posibilidad de niña!!!


Entonces ocurre lo que más temías: que todo el mundo se entere de que estás preñada. Y empiezan a hacerte unas preguntas tan OBVIAS que te da vergüenza responder. A algunas personas ni les respondes, o les respondes con ironía: noooooooooooooooooooooooooooooooooo, me lo pongo solo porque es más cómodo...(que alguno no capta y he llegado a recibir por respuesta: ¿y eso se puede hacer?).


Si llevas un uniforme laboral de "premamá" (se ve la diferencia a kilómetros del uniforme normal) que sabes que única y exclusivamente lo pueden llevar las mujeres gestantes...¿no será porque estoy preñada?


Y gente que no conoces, después de preguntar la obviedad del día, me soltaban un: "¡¡no sabía nada!!" ¿Reprochándome? que no fuera puerta a puerta de todo el edificio para contar mi nuevo estado. No sabía que era una obligación avisar a toda la gente del edificio (unas 4000 personas) conocidos, desconocidos y limpiadoras por igual. No sabía que me conocían todos, porque una que no había visto la cara en la vida, me achacó que no se había enterado de que estaba preñada. Y le respondí: es que no es algo que vaya contando... Se lo dije con un tono de molestia, a ver si se daba por aludida, pero como si oyera llover.


¿TAN COTILLAS SON? Me los imagino en su oficina, en plan hablando de la noticia del día:


- ¿Sabes la que a veces coge el ascensor que no sé ni dónde está destinada, es una mujer, con gafas y pelo largo?
- Sí, creo que dices la morena que desayuna con dos mujeres más en la cafetería, la he visto, sí.
- Pues esa chica, ¡¡está embarazada!!
- ¡¡Ala!! ¿Sabes cómo se llama?
- No, pero está embarazada. ¿NO LO ENTIENDES? ¡¡ES SÚPER IMPORTANTE SABERLO!!
- Es que no sé quién es...
- ME DA IGUAL, ESTÁ EMBARAZADA Y TE CALLAS. YA LO SABES. ¡¡PÁSALO!!


Y bueno, un mes y poco después, la incertidumbre tras ver la ecografía del primer cribado se ha transformado en alegría tras la ecografía de las 18 semanas...que costó hacerla porque no paraba de moverse.
Ecografía de 18 semanas. Desarrollo perfecto de una niña que no para de moverse.


He de decir que no teníamos ni idea de cómo íbamos a verla. En internet buscas imágenes de un bebé a las 18 semanas y todas son, pues eso: imágenes. Pero estar viendo cómo la niña que hay dentro no para de patalear, dar vueltas y ¡¡aplaudir!!, seguido de los comentarios de la ginecóloga, era súper gracioso y no lo negaré: emocionante. Karate estaba también contento y nos hacía mucha ilusión verla. Que os digan que sus extremidades (tiene todos sus dedos), vísceras y corazón se están desarrollando estupendamente pues... siempre anima...


En especial cuando acabas de volver de Mallorca, de despedirte para siempre de la persona que te inspiraba y que parecía más feliz que tu madre con la noticia del bebé...


Porque no todo es perfecto ni feliz. Y aunque la búsqueda de piso que comenzó a finales de mayo, terminase el día 6 de julio con la firma la hipoteca, aunque el desarrollo del bebé que estás gestando vaya estupendamente bien... hay cosas que me amargan. Es un sabor tan amargo que todavía lloro. Y estoy triste y mal. Y es demasiado reciente. Y me va a costar mucho decirle adiós definitivamente. Cada buena noticia que me ocurría, ella era la primera en saberlo. Antes que mi madre, la mayoría de las veces... y ya no está. Y ya no puede verla. Ni la va a conocer. Nada. Ya no está. Y me cuesta aceptarlo.


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martes, 5 de julio de 2016

¿Sabéis el dicho ese de "mujer legrada, mujer embarazada"?

Cuando me dieron de alta en el hospital, vino a traerme los papeles una enfermera. Dudaba si darme las ecografías con mi útero limpito, pero le dije que no pasaba nada, que las quería para mostrárselas a mi ginecóloga (todo esto, mi ginecóloga no sabía nada, la llamé al día siguiente para darle la noticia y coger cita para la revisión post-legrado).


La peor parte de la operación fue soportar la vía durante todo el día en mi antebrazo izquierdo. El resto fue una nube. No por las drogas, puesto que lo máximo fue la sedación y el suero con antibiótico que debían estar metiéndome en vena. Sino que era como que no me lo creía.


Acababan de limpiarme algo muy buscado. Algo deseado. Era... extraño. Pero no me sentía mal. Estaba aliviada. No era auto-convencimiento. Era puro, puro alivio.


De repente, cuando sales del hospital, todos los que sabían de mi embarazo conocían a mujeres (ellas mismas, hermanas, amigas, parejas, madres, tías...) que habían tenido abortos. Montones y montones de abortos. Todas las mujeres de mi alrededor habían tenido uno o dos abortos propios o cercanos. Todas las personas que me habían felicitado y me decían que eso iba a salir bien, que no me preocupara, de repente todas tenían experiencias en abortos espontáneos y que eso no pintaba bien desde el principio, que ya lo veían venir.


¿Por qué la gente engaña? ¿Por qué todos van de positivos cuando tú les dices que hay un riesgo real y esconden sus drásticas verdades? ¿No era mejor decir: "si abortas no pasa nada, mi mujer tuvo un aborto y legrado y luego todo fue bien, si lo pierdes no es el fin", que engañar diciendo que eso no era nada y que todo iba a salir bien?


¿Es que abortar sigue siendo un tema tabú? ¿Por qué no puedes hablar de abortos delante de una mujer con embarazo de riesgo?


No me hacían sentir mejor, me hacían sentir engañada y cruel. Cruel porque todos me decían que iba a salir bien y yo estaba deseando que eso terminara porque lo veía mal. Cruel porque prefería abortar. Me hacían sentir mal porque si eso iba a salir bien, ¿por qué tenía tantos pensamientos negativos?


Y luego otra frase que escuché hasta semanas después del aborto:


- Mujer legrada, mujer embarazada.
- ¿Sabes ese dicho de "mujer legrada, mujer embarazada"? ¡¡No te preocupes que ya verás que pronto te quedas embarazada!!
- Hay un dicho que dice: mujer legrada, mujer embarazada. Ya verás.
- Tranquila, mujer legrada, mujer embarazada.
- Ay, pero no te preocupes que ya verás que no tardas nada en volverte a quedar preñada.


Empecé a odiar la frasecita de los huevos.
Yo seguía estresada de la mierda universidad. No por su dificultad, sino por la avalancha de trabajos que nos estaban mandando realizar. No era el mejor momento para ponerse a buscar ni arriesgarse a quedarse preñada. En el trabajo me estaba afectando el estrés. Incluso hablaba mal a mis compañeros/as, tanto del trabajo como de clase. No quería saber nada de nadie y el estrés estaba pudiendo conmigo.


Y tuve la primera regla tras el legrado, que me dolió como si me fuera a morir. Os juro que me duró 5 días (me vino a los 20 días de la operación), pero fueron los 5 días de dolor y sangrado menstrual más fuertes de mi vida, coincidiendo la semana santa en Asturias, con paradas en Cantabria y Burgos, con mis compañeras de clase.


Pero bueno, tras eso, pensando que el dicho era mentira, pues volvimos a ponernos a ello. Con suerte para el verano después de exámenes pues dábamos la nueva noticia.


Cuando me tenía que venir la siguiente regla no tenía dolor de barriga (como siempre, que me duele desde unos días antes), en cambio: las tetas sí me dolían. Y me empecé a emparanoiar.
Como tenía cita con una ginecóloga naturalista en 4 días y no quería perder la cita (la había solicitado en el anterior embarazo y me dieron para 4 meses después y no quería anularla por miedo a quedarme embarazada y que no pudiera llevar mi embarazo ella), me hice un test de embarazo, que, por supuesto, dio negativo. Tanto repetir el maldito dicho, me lo había creído y todo. Y ya me estaba comportando como si lo estuviera. Hasta mi cuerpo sentía cosas...


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jueves, 16 de junio de 2016

Parece que el 2016 está siendo mi año (Parte 2)

Recuerdo que el lunes 25 de enero teníamos un examen, el primero del cuatrimestre. Llevaba una semana con dolor de regla, de cabeza, de retraso y de puto estrés porque no quería estudiar, esas dos semanas de exámenes las cogí de vacaciones (me sobraron 11 días de vacaciones del año anterior) supuestamente para estudiar... ¡¡y no hice nada!!


Esa mañana me sentía fatal. Así que fui a la farmacia y compré un test de embarazo. Porque una semana con síntomas, unas tetas ultra inflamadas y una vena súper verde atravesándome el pezón, eso era raro.


Y bueno...
¿Eso se come? Huele a pis.


Pareció que sí. ¡¡De 2-3 semanas!! Y yo estresada. ¡Y de exámenes! Esa tarde tenía uno que sólo había leído los apuntes el día anterior y esa mañana en vez de repasarlos, estaba haciendo fotos a un test de embarazo y me dio un micro-ataque de pánico.


Si era lo que quería... ¿Qué hacíamos ahora?


Cuando se lo dije a Karate lo primero que me soltó al ver mi cara es: "ahora no te eches para atrás... si era lo que querías".


Esas dos semanas de exámenes no estudié una mierda, y la media de notas de esos exámenes fueron entre el 8,7 y el 9,5. Así que la Universidad NO ES DIFÍCIL. Estresada, preñada y sin estudiar, solo con la asistencia a clases y lectura el día anterior.


Esa fue la parte buena del embarazo.


Entre el 27 de enero y el 14 de febrero fui a la ginecóloga 3 veces. El 27 para confirmar el positivo. Que me lo confirmó. Me dijo que fuese a la semana siguiente para ver su crecimiento, que ya debía de haber pasado las 4 semanas. Tras comprobar que el embrión estaba bien implantado la semana siguiente, me dijo de volver a la siguiente, poniéndome en sobreaviso de que si sangraba, fuese a urgencias.
El 11 de febrero me dijo que tenía latido, pero que no se correspondía el tamaño del embrión con la fecha de embarazo. Y me volvió a decir que si sangraba, fuese a urgencias.


Por la tarde del día siguiente (viernes), en un descanso entre clases, fui al baño y encontré un poco de sangre marrón en las bragas. Nada preocupante si no fuese porque estaba preñada. Al día siguiente por la mañana apenas salió nada. Y por la tarde volvió a sangrar marrón, como de final de regla. Así que fuimos a urgencias ese sábado por la noche.


Por el color y cantidad, era posible que simplemente fuese el sangrado de implantación.
Así que tranquilos y para casa. Tenía latido. Estaba de 6 semanas. No problema. Dejaría de sangrar en uno, dos días. Y que solamente teníamos que preocuparnos si en vez de la sangre de color marrón oscuro, pasaba a rojo.


Así que por la mañana del domingo, cuando salía marrón oscuro, me sentía tranquila. Lo malo fue por la tarde, mientras estaba hasta el culo de leer mierdas "te quieros" de la gente por Facebook todo el día con el mierda de día de San Valentín, fui al baño a mearme en todos ellos y salió la sangre tan roja que volvimos esa noche a urgencias.


Ahí el sangrado pasó de implantación a riesgo de aborto. Una semana de baja. Ya tuve que avisar a los del curro, que desconocían mi estado, y fliparon un rato.


Estuve toda la semana en casa cuidada por Karate y su madre, que venían a traerme comida y cuidar de las gatas por mí mientras yo me sentía una enferma de mierda, inválida y con ganas de salir a la puta calle. Estaba odiando estar embarazada tras tres días postrada. Llegué a pensar que eso era mejor que no saliera adelante. Llevaba tres semanas escuchando a los ginecólogos que me veían que el embrión no estaba creciendo, y aun así me sentía obligada a seguir adelante con ello tomándome pastillas (progesterona) y mierdas para que eso no se cayera. Cuando la naturaleza parecía pedir lo contrario.


Finalmente, una semana y media después, de 7 semanas, fuimos a urgencias de madrugada porque estuve 4 horas dando vueltas en la cama sin poder dormir del dolor. No era un dolor fuerte. Era un dolor constante y por ráfagas. Era aguantable, pero incómodo, porque cada vez que paraba y parecía que podía dormir, volvía y no me permitía conciliar el sueño otra vez. Y otra vez. Y otra vez.


- Vamos a urgencias - le desperté.


Al llegar a la consulta, el ginecólogo me preguntó si me dolía mucho, puesto que estaba con contracciones. El saco estaba vacío. Y miré a Karate y nos dijimos: "menos mal, por fin". Lo peor fue cuando nos dijo que eso no iba a caer por su propio peso, así que había que hacer un legrado.


Tres horas después, el 23-F (una fecha para recordar, ¡quieto todo el mundo!), me ingresaron y me practicaron un legrado, del que salí bastante despejada y animada. Se terminó la pesadilla, del no poder decidir que todo surja de manera natural, de sentirme obligada a seguir adelante con algo que me decían que no iba bien y estaba haciendo que odiase estar embarazada, cuando era mi mayor deseo en esos momentos, y... podía volver al trabajo y a las clases al día siguiente.




Continuará...

jueves, 2 de junio de 2016

Parece que el 2016 está siendo mi año (Parte 1)

Primero de todo, quería saludar de nuevo. Llevo mucho tiempo sin pasarme y tengo esto abandonadísimo.


Hay tantas cosas que me han pasado desde que nos tomamos las uvas unas salchichas en Colonia (Alemania) celebrando la entrada de año 2016, con fuegos artificiales incluidos, y dándonos nuestro primer baño caliente al aire libre el día 1 de enero en Aachen (o Aquisgrán) en el balneario de Carolus, que se me había olvidado que no sabéis nada de mí desde que volví de Japón el verano pasado, excepto que me matriculé en la Universidad, que me cambié de destino laboral y que mi gatita sin sangre falleció.


Para que entendáis qué es lo que ha provocado que 2016 sea mi año, hay que remontarse primero a junio de 2015...


Tras terminar el Grado Superior, yo quería dejar de estudiar una temporada.
Iba a cumplir 29 años (que celebré en lo alto del Fuji) y empezaba a tener otras preferencias en la vida, a parte de seguir labrándome un futuro y de viajar siempre que quisiera.


Nunca he escondido que uno de mis deseos ha sido desde hace mucho, mucho tiempo, el de ser madre joven.
Sí, para mí ser madre joven era con 26 años. 28 como mucho. Y me veía con 29 años. Y con 30. Y con 31. Y con 32... y no llegaba el momento. No, porque no encuentras a la persona, o esa persona que encuentras perfecta no quiere porque...porque no es su momento. Y entonces pones el límite de 35 años, con pareja o sin pareja. Porque el cuerpo no recupera igual a los 26 que a los 36. Y no quieres ser madre de un niño de 10 años con 50. No tienes nada en contra de los que atrasan el momento (porque no han podido o no han querido), pero no te ves en esa tesitura.


Así que como él no quiere, decides matricularte en la Universidad. Tampoco vas a perder el tiempo esperando a que él diga que es su momento. Hasta los 35 tenía 5 años para sacarme la carrera con mucha tranquilidad.


A todo esto, yo estaba en ese momento con asma alérgica. No sabemos por qué desarrollé asma, porque tras 2 pruebas de la alergia no descubrieron a qué tenía alergia... Estuve todo julio y agosto medicándome con antialérgicos y también con ventolín de esos de polvos y hasta con corticoides. Llevaba enferma desde marzo, que cogí en la Escuela Infantil de prácticas algún virus de los niños de esos mortales, que derivó en bronquitis y neumonía, y de ahí a la alergia y al asma...Fui a Japón medicándome y así hasta casi empezar en octubre en la facultad. Desde marzo hasta fin de septiembre con tos de fumadora y medicación.


Por fin, Karate y yo tuvimos una conversación reveladora y me cagué mucho en él durante un microsegundo (tras muchos microsegundos). Estábamos en septiembre, terminando mi último tratamiento y mucho mejor de todo lo que había arrastrado desde marzo y a una semana de empezar la Universidad...Me dijo que él no quería empezar a buscarlo estando yo enferma, tosiendo y tomando más medicinas que una diabética con problemas de corazón (mamá, lo siento, por tus mil pastillas diarias :( ).


Así que de repente, me encontré en octubre, universitaria y sin medicación, estresada porque me encontraba con un mundo nuevo lleno de putos trabajos de mierda y exámenes, que no me daba tiempo a hacer ni estudiar porque NO ENTIENDEN QUE HAY GENTE QUE TRABAJA y como que sentía que no solo el 2015 (con rima) me estaba castigando con medio año enferma y medicada, si no que encima tenía que comerme unos estudios que quería estudiar tranquilamente unos años más adelante porque en esos momentos yo podría haber estado preñada.


El estrés y el enfado por la situación me acabaron venciendo. El 2015 no fue un mal año per se. Conseguí obtener mi título de Grado Superior en Educación Infantil y descubrir que en un futuro quería ser profesora de infantil. Volví a Japón y cumplí mi sueño de subir al Fuji. Pero la enfermedad y la Universidad habían acabado con mi positivismo. Estaba enfadada con el Mundo. Y el Mundo tampoco estaba siendo agradecido conmigo. Y por eso me cagué más en él.






Continuará...


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viernes, 8 de enero de 2016

"I'll see you on the dark side of the Moon"

Se ha terminado una etapa. Ha sido bonita. Y dura. Ha sido triste despedirse. Pero ya lo sabía.

Sabía que terminaría de esa manera. No quería que terminase de otra forma. Sé cómo es el final con esa enfermedad. Y ya estaba sufriendo demasiado.

Finalmente le ahorramos morir de la peor de las maneras, tenía el hígado enorme y líquido por dentro. En el momento en que la durmieron para siempre empezó a sangrar abundantemente por la nariz y ya me dijeron que era lo mejor que podría haber hecho, con unos pulmones tan pequeños y toda esa sangre...no habría durado mucho más y habría muerto ahogada.

Al final me consolaron bien. Me animaron como pudieron y me felicitaron por todo ese tiempo de más que le había regalado.

Hoy me siento aliviada pero tan triste...

Adiós mi pequeña Leia.



lunes, 19 de octubre de 2015

Primeras reflexiones de una chica nueva en la Universidad.

Qué pérdida de tiempo.
 
De verdad.
 
El primer día de Universidad, en la presentación, nos animaron con todo lo que podríamos aprender, descubrir y hacer dentro de ésta sociedad creada por y para estudiantes. Cada vez más práctica (ya no es: leed estos apuntes y en el examen entra todo; sino que evalúan más trabajos prácticos y la asistencia a los mismos) y prometiéndonos salir dentro de cuatro años con una mente superior a la del resto de la población.
 
Tres semanas más tarde me doy cuenta que no tengo más de 10 páginas de apuntes (7 folios sólo de un profesor, que es el único que avanza algo de temario) y que se dedican más tiempo a decirnos cómo buscar información (buscadores, gráficos y estudios, como PISA) para realizar el trabajo práctico del cual depende casi toda la nota.
 
Lo que parece que no se dan cuenta es que... SI NO NOS EXPLICAN DE QUÉ VA LA ASIGNATURA POCO PUEDO COMENZAR A TRABAJAR.
 
No sé. Paso 6 horas al día en la Universidad y sólo entro a clase 3h. Pierdo todas las tardes escuchando a los profesores hablar de que el trabajo de prácticas vale entre un 40 y un 60% de la nota y que busque información. Pero no puedo utilizarla porque no sé hacia donde encaminarlo.
 
Casi prefiero que no nos obliguen a ir a clase y nos digan "leed de aquí o de allá", porque no me estoy enterando de nada y tampoco tenemos libros ni temario por donde guiarnos, porque nos pasan ellos los apuntes.
 
Sobre el tema del coche que me tenía tan preocupada... ¡¡es horrible!! Sí que encontraba sitio en la puerta de la facultad para aparcar pero, de repente, me viene un día un policía diciéndome que no podía aparcar y tuve que hacer media hora de espera a que alguien sacara el coche del parking de detrás de la facultad (donde aparcan alumnos de todas las facultades de alrededor y sólo hay 150 plazas). Al día siguiente había sitio en la puerta... y una grúa haciendo cada vez más y más sitio llevándose a todos los coches que había en la curva de la entrada. Así que voy todos los días al parking a hacer guardia en una esquina hasta que se va el primer coche. Definitivamente me compensa llevar el coche, porque a la vuelta llego a las 22h a casa tranquilamente y me da tiempo de hacerme, aunque sea, la comida del día siguiente.
 
Es un gran problema la mierda de la zona azul/verde en la zona. Además son los mismos trabajadores de la ORA los que llaman a la policía.
 
Lo mejor de la Universidad, y lo puedo decir directamente y sin pensar:
 
Son las compañeras.
 
Desde el primer día lo tenía fácil porque coincidía en la clase con las dos compañeras que mejor me llevaba del Grado Superior. Nos unimos a varias chicas que se sentaron por alante e hicimos un grupito enseguida donde el humor negro, los dulces y las idas de olla comenzaron a brotar de manera natural.
 
Gracias a estas compañeras, las horas muertas entre clase y clase se llevan mejor. En las clases también, pero más disimuladamente, claro. Este fin de semana ya las echaba de menos. Sólo por ellas tenía ganas de que llegara el día de hoy, lunes.
 
Definitivamente, por ahora no siento que la Universidad sea un lugar más para aprender que para socializar.
Supongo que cambiará. Sólo llevo 3 semanas. Pero qué hastío de clases.
 
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martes, 29 de septiembre de 2015

Trabajar y estudiar en Madrid...¿COCHE O METRO?

Hoy, empiezo la universidad. ADV.
 
No sé cómo son las aulas de universidad. Me intriga saber si los asientos son incómodos. Si me voy a sentir como en una peli americana. Si voy a necesitar llevar portátil para los apuntes porque los profesores hablan super rápido. Si hay mucha diferencia en la manera de explicar el temario. Si mis compañeras/os de clase serán accesibles. Si jugaremos al mus entre horas... Hoy se despejarán muchas dudas.
 
Lo que más angustia me genera es el tema del aparcamiento. No sé qué pasa en la Universidad Complutense que han puesto toda esa zona como ¡¡zona verdel!! y hay un parking de pago justo al lado de la facultad. ¿Perdone? ¿Tengo que pagar por estudiar y también por aparcar en una zona donde no hay viviendas? Y lo mejor es que en el parking de la factultad sólo hay 150 plazas y...¡¡tengo que pagar para utilizarlo!! ¿Qué me estás contando?
 
Necesito el coche. Sí, puedo ir en transporte público, pero os voy a poner las 19 diferencias (o pasos) en el trayecto casa-trabajo-universidad-casa hay entre ir en transporte público y el ir en coche:
 
TRANSPORTE PÚBLICO:
  1. 15 minutos caminando hasta la estación desde casa.
  2. Esperar el tren.
  3. Ir de pié en el tren.
  4. Hacer transbordo al metro.
  5. Esperar el metro.
  6. Ir de pié en el metro.
  7. Llegar a mi parada y caminar hasta el trabajo.
  8. 50min-1h más tarde (dependiendo de las esperas), estoy en el trabajo.
  9. Del trabajo a la universidad son 2 paradas de metro, caminar hasta el metro, esperarlo y llegar a destino. Es la parte fácil.
  10. 15 minutos andando hasta la facultad.
  11. De la universidad a mi casa: A LAS 22H!!!
  12. 15 minutos andando hasta el metro.
  13. Esperar el metro, que a esas horas ronda entre los 10 y los 20 minutos de espera si lo pierdo.
  14. 30 minutos de metro!! Y hacer transbordo para el tren.
  15. Esperar el tren, que más tarde de las 22h, puedo esperar otros 20 minutos.
  16. 30 minutos de tren.
  17. 15 minutos caminando hasta mi casa.
  18. Quizás hasta me dé tiempo de dormir en mi casa antes de levantarme a las 6h a.m. para ir al trabajo, sin cenar ni nada.
  19. Pagar, aparte del coche y gasolina, el abono de transportes.......... 65€.
 
COCHE:
  1. Bajo de casa y subo al coche (como mucho está aparcado calle abajo, 1 minuto andando)
  2. 25 minutos después estoy aparcando en la puerta del trabajo (a las 6:30 a.m. no hay mucho tráfico).
  3. Para ir a la universidad son 10 minutos en coche. Aparcar donde se pueda.
  4. Caminar hasta la facultad (no sé dónde aparcaré, hoy lo sabré).
  5. Al salir de clase caminar al coche. Y situarme en menos de 30 minutos, con suerte, en la puerta de casa o un poco más abajo de la calle.
  6. Quizás a las 23h ya esté cenada, aseada y hasta metida en la cama.
  7. Amortizar mi coche y pagar sólo gasolina (entre 60 y 80€ si me voy por ahi un finde).
Con lo bonito que es mi coche, lo poco que ocupas y lo poco que te quieren :(
NECESITO EL COCHE. Por eso me jode sobremanera tener que pagar aparcamiento en una zona no residencial. Porque si me dices que es en el centro de Madrid...¡¡pero en una universidad PÚBLICA!! Qué vergüenza. 1300€ de matrícula (y otros tantos cientos de euros por convalidar asignaturas) y encima si quieres aparcar, porque los que tenemos coche somos ricos, pagar más.
 
El Metro de Madrid NO VUELA y cada día me sale más caro (menos si soy menor de 26 años y si soy parada de larga duración, que tendré que decir que, por desgracia, no). Me obligan a coger el coche.
 
Soy una mileurista (literalmente) que tiene gastos: alquiler, facturas, gatas, coche... a la que le repatea que le digan: "pues sí que viajas" o "te has comprado un robot aspirador y hasta un lavavajillas", cuando no salgo de fiesta, ni me gasto el sueldo en tabaco, ni me voy al bar todo el puto día, que ha ahorrado desde que comenzó a trabajar con 18 años, que se ha encontrado con que todos sus ahorros de 10 años se han ido a la puta mierda al empezar a estudiar, teniendo los mismos gastos que antes. Y eso que estoy estudiando siempre por la pública. ¿Me podéis decir qué cojones pasa? Y encima tengo que pagar por aparcar, como si no pagara ya bastante por vivir. Sólo faltaba que encima tuviera que prohibirme mi único hobby: viajar (en modo low cost porque apenas consigo ahorrar 50€ mensuales para tal menester, los hay que gastan más en tabaco). Los electrodomésticos son para ganar tiempo de vida y gastar menos tiempo en limpieza (y se pagan a plazos y a medias con la pareja).
 
Como si tengo que dejar el coche en el trabajo e ir caminando todos los días de la facultad al trabajo los 30 minutos ida y otros tantos de vuelta. Llego mucho antes que en transporte público. Que es caro y una puta mierda. Lo que no puedo hacer es pagar por aparcar porque NO COMO. NO ME DA PARA COMER.
 
VIVO EN MADRID, TENGO COCHE Y NO SOY RICA.
 
Estoy por preguntar en yahoo y ciao cómo lo hacen otros plebeyos con coche para sobrevivir. Por fabor, halluda.
 
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lunes, 14 de septiembre de 2015

Propósitos que sí se cumplen, por ahora.

Ocurrió la Nochevieja del 31 de diciembre de 2014. Fue una simple propuesta.
 
 
Estábamos en la ciudad pesquera de Bergen, en Noruega. Hacía frío. Había nevado todo el día. Habíamos disfrutado esa mañana de un crucero en el más helado de los mares, entre fiordos y visiones de pueblos de dos casas. El paisaje blanco invitaba a sonreir, a sentir frío y pensar en lo maravillosas que son unas navidades blancas, comiendo 12 chucherías en fin de año, en vez de uvas. Estar solos en una ciudad donde hablan otro idioma, tienen otro horario, otra cultura, otro precio de las cosas, rodeados de desconocidos.
 
 
¿Y si pasamos cada año la Nochevieja en un lugar distinto? ¿En otro país? ¿En otra ciudad?
 
 
Maravillados estábamos viendo videos de cómo la celebraban en Dubai. En Berlín. En Londres... Para ponernos los dientes largos. Para alguien que se considera "no familiar" como yo, el pasar las festividades "familiares" lejos es un placer. El poder celebrar en intimidad algo que por obligación autoimpuesta mucha gente se pierde. En mi opinión, no se quiere menos a la familia por querer pasar las navidades fuera.
 
 
Este fin de semana quería pillar los billetes para celebrar la Nochevieja en Mallorca con mi familia y amigos. Llevo más de un año sin ir a la isla. Echo de menos ver a algunas personas de mi antiguo entorno. Y la decepción al ver los billetes tan caros... y justo debajo ver ofertas Vuelo + Hotel a otros lugares de Europa al mismo precio que sólo el avión a Mallorca. Qué cabrones.
 
 
Me puse a mirar Berlín. Fotos. Nochevieja en Berlín. Salía algo carito, pero en comparación con Mallorca era más barato. Qué vergüenza, que salga más barato salir de España que viajar por la misma España. ¿Esto es incentivar el turismo nacional? ¿O sólo es para los extranjeros?
 
 
Y por seguir cotilleando, busqué cuánto costaría irnos a Dubai. Uf, muy caro. Y seguí cotilleando por Alemania en una ciudad que me tiene super enamorada. Además, la segunda vez que fui era a finales de noviembre y la vi tan dorada, iluminada y navideña, que perdernos por sus calles fue maravillloso.


Hablo de la ciudad de Colonia. Köln. Cuando vi que por 230€ cada uno podríamos disfrutar de esa ciudad 4 noches en un hotel 4 estrellas... ¿Qué me estás contando? ¡¡Si ir a Mallorca sale a más de 100€ sólo el avión!!
 
 
Así que me puse a comparar precios, por separado, junto, en las webs de las compañías y finalmente ahorrábamos dinero con la oferta Vuelo + Hotel. Así que tras recibir el consentimiento de Karate le di a comprar. No hay marcha atrás.
 
 
¡¡COLONIA, TENGO GANAS DE VOLVER!! Cómo viven la navidad en Alemania. Tiene que ser fantástico ver los fuegos artificiales desde el puente, con la Catedral de fondo, bebiendo vino caliente especiado y comiendo el tercer perrito caliente de los puestos y de postre: unas fresas con chocolate.
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